El Solsticio de invierno, sus tradiciones y la celebración interreligiosa

Red-CandleAdoro estas fechas festivas desde que tengo uso de razón, especialmente si hace mucho frío. Pero si no lo hace, me da igual: me apunto a decorar un árbol con bolas y espumillón aunque tengamos 20 grados, como es el caso este año en la zona de España en la que vivo. Me encanta comer mazapanes, turrón y hasta tomarme mi buen tiento de licor o champán, especialmente en casa de mi abuela. Tengo una tía-abuela divertidísima que se pone con los mofletes de Heidi cuando toma dos copas de más. ¡Y sólo tiene 85 años! Tengo otra tía-abuela que va a la misa del gallo, religiosamente, cada Nochebuena. Mi madre no perdona su champán ni sus turrones y cuando yo era pequeña ponía un pequeño Belén de cerámica con unas figuritas muy divertidas. Mi familia es cristiana y como cristianos celebran su Navidad. En casa de mi padre y de mi madre, las cosas son así.

Y en mi casa y la de mi marido, nos damos los regalos el día del Solsticio de Invierno. Tenemos una hija de ocho meses y hemos decidido que es entonces cuando le vamos a dar los regalos (aunque ya veremos si tenemos que ajustar esto en el futuro, por la tradición de los Reyes Magos, que tiene mucho tirón en España). Como paganos, nadie viene a nuestra casa y nos dice que el árbol de Navidad que ponemos se llama árbol de Navidad y, por tanto, estamos venerando cosas cristianas. Nosotros nos lo tomamos como que estamos haciendo algo bonito y decorativo, estableciendo nuestras propias tradiciones, que ya no tienen el sentido que tenían hace muchos siglos. Incluso hay cristianos que dicen que el árbol de Navidad es de raíces paganas. Yo, personalmente, he oído que es de origen cristiano, pero es que en realidad me da igual. Me encanta montarlo lo mismo, venga de donde venga. Me encanta celebrar Yule y me encanta celebrar la Navidad, aunque yo no sea cristiana.

Se lo recordamos mucho por internet el 25 de diciembre, pero lamento informar que creo que a los cristianos les da lo mismo el origen del cumpleaños de Cristo, y que haya nacido el mismo día que Dionisos, Mitra o Zoroastro. Oí decir una vez a un musulmán que su tradición decía que Jesús había nacido en marzo y debajo de una palmera. Pero, repito, les da igual. Está genial que recordemos que el día del Solsticio nacieron veinte mil dioses, todos tienen su cumpleaños en esa fecha. Pensemos por un momento: tenemos 365 días en el año y miles de dioses. Algunos coincidirán en su cumpleaños, ¿no? Es como si yo pretendiera que nadie más que yo, Harwe Tuileva, hubiese nacido el 4 de abril. Por esa misma razón a los cristianos les suele dar igual que les digas que x dios nació el mismo día que su dios. A la mayor parte de ellos, claro.

Chascarrillos aparte (es decir, que ahora hablo en serio o al menos lo intento), está claro que las tradiciones se ajustaron para que el día del nacimiento de una Divinidad relacionada con la venida de una redención, una luz, algo importante, coincida con el Solsticio de Invierno. Tiene toda la lógica del mundo. Pero eso no lo hicieron sólo los cristianos. ¡También lo hicieron los antiguos paganos, lógicamente! ¿O es que tenemos el copyright de los cumpleaños en el Solsticio? ¿Acaso no se “copiaron” unos pueblos a otros en sus tradiciones y cumpleaños de los dioses más importantes?

En definitiva, unos los llamamos Yule, otros llaman a estas fechas Navidad, Kwanzaa, Janucá. Algunos tienen tradiciones en común, casi todos relacionadas con las luces, los adornos, los colores, la vida que se abre camino. Al final, todo esto se trata de que veamos nuestras semejanzas más que nuestras diferencias. De centrarnos en lo que nos une a todos, más que en lo que nos separa. ¡Y las semejanzas son muchísimas! Tantas, que no somos capaces de discernir qué elementos vienen de qué tradición.

Los paganos hablamos de paz, hablamos de integración, de estar todos juntos por un mundo mejor. Juntos somos mejores, somos más fuertes, ¿verdad? Entonces, vivamos las fiestas juntos, no sólo entre nosotros sino también con los otros, los que están fuera de nuestra comunidad, porque también nos necesitan para ser felices, y nosotros a ellos. Sea lo que sea lo que se celebre, os invito a que hagamos lo que mejor sabemos hacer los paganos: ¡divertirnos y celebrar! ¿Acaso no es una fiesta de cumpleaños a la que te han invitado?

Conferencia gratuita: la brujería hoy

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El próximo sábado día 31 de octubre de 2015, estaré dando una conferencia gratuita en la ciudad de Granada (España), en colaboración con el Equipo Raudive y la Asociación Granada Secreta.

La conferencia se llama “La brujería hoy: viviendo creencias antiguas en un mundo moderno”, tendrá lugar a las 18:30 horas y el punto de encuentro para llegar al lugar será el kiosko de Plaza de Gracia de la capital granadina.

Hablaré, cómo no, de cómo vivimos la brujería en estos tiempos que corren: siendo somos personas normales viviendo vidas extraordinarias.

Para reservar tu plaza (el aforo es limitado) tienes que ponerte en contacto con Granada secreta aquí: http://www.granadasecreta.com/1a-jornada-noviembre-negro-noviembre-magico-y-misterioso/

¡Allí nos vemos!

 

EDIT del 6 de noviembre: Aquí tenéis el audio de la conferencia: http://www.ivoox.com/harwe-tuileva-la-brujeria-hoy-viviendo-creencias-antiguas-audios-mp3_rf_9289049_1.html

Elder

Hola.
Me hicieron Elder (Venerable) de la Tradición en la pasada Lustración. Fue una verdadera encerrona porque me dijeron que era importante que me quedara levantada de 3 a 6 de la mañana de mi zona horaria, para asistir a la celebración de forma remota. Me tendieron una de las trampas más divertidas de mi vida.
No pensaba decir nada. Sin embargo, veo las felicitaciones que me han hecho y no puedo más que dejar un breve mensaje para agradecer. Porque mi abuela decía que “es de bien nacido ser agradecido”.
Ha sido un detalle muy bonito que agradezco profundamente. Afronto esto como un reto, una forma de superarme a mí misma. Confieso que siento respeto ante el puesto. Supone un reto esta posición que, en nuestra comunidad, la española, es casi desconocida.
Archisacerdocio. La palabra suena grande. Doy las gracias de todo corazón pero, como siempre, al final del día, cuando se apaguen las luces y me meta en la cama, seguiré siendo solo Harwe. Espero que eso nunca cambie.
GRACIAS.

Sacerdotes, brujas y servicio a la comunidad

High-Priestess-FULL-BLEEDHe leído un artículo en un blog de, aparentemente, reciente creación (para los que habláis inglés, el artículo está aquí) en el que el autor comenta cuáles son sus 13 principios de la práctica de la brujería. Con algunas cosas estoy de acuerdo, con otras no, y con respecto a un tercer grupo no tengo opinión porque el autor tiene un contexto cultural e iniciático diferente al mío. No obstante, ha habido un párrafo que me ha llamado la atención especialmente. Traducido al español, dice así:

Que sea un/a brujo/a o incluso un líder de coven no implica necesariamente que yo tenga que ser un pilar al servicio a la comunidad o al de alguien. Estoy al servicio de los dioses y los espíritus, y de las personas que éstos me otorgan para ayudarme, pero no al de todas las personas que me paren en la calle o me manden un email. Un coven, o al menos un coven tradicional, se reúne en secreto, todos sus miembros son iniciados que han hecho un juramento, y trabaja para la protección y el avance espiritual de sus miembros, que son una familia. – http://houseofthemidnightsun.blogspot.com.es/2015/03/my-13-principles-of-wiccan-belief.html, punto 6.

El autor está escribiendo desde su punto de vista (y de hecho el artículo se titula “Mis 13 principios del credo wiccano”, es decir, que son suyos, está dando su opinión), y sin embargo ha resonado en mi interior esa afirmación, esa opinión, con respecto a lo que supone estar al servicio de la comunidad. Los correllianos, por ejemplo, somos muy dados a decir que somos referentes de esa comunidad. Pero pocas veces aclaramos de qué comunidad se supone que se es un referente o, en palabras del autor de la frase de arriba, un “pilar” al servicio de la comunidad. En mi experiencia, sólo se es un referente dentro de tu casa espiritual, es decir, tu coven, tu Templo, tu tradición, tu familia espiritual. Fuera de eso eres un ciudadano como otro cualquiera.

Un amigo mío ha venido a hacer unas cosas a mi ciudad en estos días y se está quedando en mi casa. Es iniciado de otra tradición y le pregunté ayer mientras descansábamos en casa por qué parece que hay una fascinación tan obsesiva con su familia espiritual por parte de algunas personas. Él es muy tajante y muy claro a ese respecto: nunca le han regalado nada, ni le han dejado pasar por delante en un ascensor por ser iniciado de x tradición, con lo cual no entiende cuál es el origen de esa fascinación. Luego me lo aplico a mí misma y digo algo parecido, porque nunca me han dejado pasar por delante en la cola de la frutería por practicar lo que practico. Hay contextos y contextos, y desde luego ser pagano es una cosa y estar en una cola es otra. Para la gente que va por la calle somos otras personas que van andando por la calle, y sólo eso.

De hecho, y esto es algo de lo que habla el autor del artículo al que hago referencia, en realidad no existe motivo alguno para que ser brujo/a suponga ser un referente para toda la población. Tradicionalmente, la brujería ha sido el arte de los apartados socialmente. La gente iba a ver a las brujas y a las curanderas en secreto. Se-cre-to. ¡Estaba mal visto ir a verlas! El referente de la comunidad era el médico, el alcalde del pueblo o el ricachón de turno. La bruja ha sido tradicionalmente evitada en la mayoría de los casos.

En la era de las redes sociales, de la inmediatez, de la publicidad, las brujas de hoy nos encontramos a veces con que necesitamos llevar nuestro papel dentro de nuestra familia espiritual, pero en ocasiones también la demanda es otra. Me apuesto lo que sea a que no soy la única que recibe emails de desconocidos, o peticiones de facebook de extraños, con consultas variopintas de las que, honestamente, no tenemos ni idea porque no estamos en el contexto de la persona que escribe.  Muchos hemos caído en la necesidad de ayudar a personas a las que no conocíamos de nada mediante un hechizo, un consejo, etc. Las razones por las que se hace esto son variadas: necesidad de quedar bien, buenas intenciones, incluso miedo a que te critiquen por no hacerlo. Yo antes era así y me entregaba en cada email que me mandaban con sueños, relatos mágicos y demás, daba mi opinión, daba consejos, etc. Fue curioso darme cuenta de que muchas personas desdeñaban mi opinión, así que probé que, efectivamente, era un referente dentro de mi comunidad pero no fuera de ella. Eso me dio una gran sensación de alivio, puesto que resulta frustrante invertir tu tiempo para que luego lo tiren sin más. Gracias a eso me di cuenta de que a) me puedo estar equivocando al dar mis impresiones porque se trata de un contacto escrito, desprovisto de contexto, b) realmente esa persona no me toca nada, así que que técnicamente es como si me pararan por la calle para preguntarme de qué color encienden una vela y c) hay gente que quiere que les digas lo que quieren oír, y nada más. Así que hace tiempo que me aplico una frase de un cantautor uruguayo llamado Jorge Drexler: “No tengo muchas verdades, prefiero no dar consejos. Cada cual por su camino, que igual va a aprender de viejo” (la canción se llama Frontera, la podéis escuchar aquí). Hace ya bastante tiempo que no doy consejos a gente a la que no conozco, e incluso tengo mis reticencias a hacerlo cuando les conozco.

Las sacerdotisas y los sacerdotes somos quizá referentes dentro de nuestros covens o tradiciones, igual que los terapeutas holísticos son referentes dentro de sus consultas y los profesores dentro de sus aulas. Todas las labores del ser humano tienen un contexto, y en el caso de quienes elegimos con quién compartimos el camino espiritual, creo que también debemos y podemos elegir para quién somos referentes. Esta afirmación, en cualquier caso, creo que no debe estar reñida con la necesidad de algunas personas de trabajar en el ámbito del diálogo interreligioso, igual que habrá muchas personas ahí fuera que quieran invertir su tiempo en dar consejos “porque sí”. No obstante, me parece beneficioso aclarar que la labor de la bruja o el brujo es contextual y que dar consejos al primero que se nos cruce no es nuestra actividad principal para con la comunidad, sino conectar con los dioses y los espíritus, y ayudar a quienes deciden compartir con nosotros su camino espiritual como parte de la misma familia o coven.

Después del día de la mujer

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Nótese que esta ilustración tiene un tono sarcástico…

Me vais a permitir que hoy haga un poco de off-topic, pero este tema creo que es importante y de hecho está teniendo mucha relevancia en mis redes sociales últimamente.

Ayer fue el día internacional de la mujer, en el que algunas de mis compañeras salieron a la calle a reivindicar la igualdad de sexos. Por ahí me preguntaba un amigo si no había día del hombre, y lo hay, es en noviembre. Sin embargo, creo que el día de la mujer y el día del hombre, el día por la igualdad, es todos los días. Es algo que se consigue en la vida diaria, con mucho tesón y mucho empeño. Como wiccana, yo creo en el equilibrio y creo en la igualdad de sexos porque mis dioses, Ella y Él, son los dos igualmente importantes.

Hoy, entre mensajes de “todos los días es 8 de marzo”, me choca la actitud que tenemos muchas mujeres con respecto a las obligaciones vitales, o lo que nosotras consideramos que son obligaciones vitales, y los mensajes afines que saturan las redes sociales. Veo que se está volviendo a poner de moda la figura de la superwoman (ahora la llaman “mamá alfa”) que se popularizó en EEUU en la década de los 90. Y lo veo en artículos en los que presentan a una monísima Jessica Alba como el súmmum de la mujer-mamá activa, ilustrando un artículo sobre mamás perfectas que lo hacen todo bien, se encargan de todo en la casa, llevan los pantalones y sacan tiempo para ir a ponerse carísimos tratamientos de belleza. Vale si eres soltera pero, y si estás casada o emparejada, ¿dónde están los compañeros de estas mamás alfa y a qué se dedican supuestamente, a rascarse las bowlings? ¿O es que se espera de los hombres que se rasquen las bowlings? La ausencia de cualquier figura en un discurso me produce escalofríos, porque no deja de ser una declaración de invisibilidad hacia un sector de la población que, admitámoslo, necesita también sentirse aceptado en su rol como padre. Así que, cuando veo eso, pienso que la realidad es muy diferente y que la imagen de esa mamá alfa, Jessica Alba, probablemente tenga un ejército de nannies porque se lo puede permitir. No nos engañemos: encargarse de todo (y hacerlo perfecto) sólo implica tener cero minutos para nosotras mismas como mujeres y tener unos estándares de exigencia tremendamente altos. Sólo puedes hacerlo todo y hacerlo perfecto si eres sobrehumano.

Otro ejemplo de supuesta mamá alfa que me irritó especialmente: un vídeo que vi por facebook hace pocos días. Era de una muchacha que intentaba cuidar de su bebé mientras “trabajaba” desde casa. Lo entrecomillo porque no se le ve la pantalla y no puedo decir que estuviera trabajando. Desde mi punto de vista, y como persona a la que su empresa le permite teletrabajar esporádicamente, ese vídeo para mí no es ningún ejemplo de conciliación familiar. Ni la señora en cuestión estaba cuidando de su hijo/a, ni estaba trabajando, ni estaba siendo “mamá alfa”. Lo que yo vi en ese vídeo fue a una persona que tenía que estar en dos cosas a la vez y, desde mi punto de vista, eso es contraproducente para la productividad laboral y para el bienestar de cualquier persona, porque la atención se resiente. Cuando no eres productivo tienes que echarle más horas al trabajo después, con lo cual lo que podrían haber sido 6 horas de dedicación al trabajo acaban siendo 8 horas en las que, ni trabajas, ni le das la atención que merece a tu familia. ¿Realmente queremos esos ejemplos y acabar quemadas? De nuevo, ¿dónde estaba el padre de la criatura, el abuelo, la abuela, el amigo, la amiga, el tío, la tía? La ausencia de otras figuras me parece alarmante para esa madre y para la imagen de “tú puedes hacerlo todo sola” que estaba vendiendo.

Por otro lado, siempre veo que los ejemplos que se ponen de “personas multitarea” son mujeres. ¿Qué pasa con los hombres? Hay padres solteros por ahí, ¿por qué no se les impone que sean “papás alfa”? ¿Será que los varones asumen que no son perfectos, sino que lo hacen lo mejor que pueden? ¿Por qué las mujeres nos imponemos esa perfección inalcanzable? ¿Por qué somos tan duras con nosotras mismas? Me parece que ese ideal de mujer-para-todo es bastante insolidario para con la sociedad. ¿O es que la igualdad y la celebración de la mujer pasa por que nosotras lo hagamos todo? ¿Eso no es, en sí mismo, una desigualdad en el reparto de tareas y en la asunción de responsabilidades? Parece como si le pusiéramos a la sociedad el asunto a punto de caramelo para que nos acabe esclavizando, dentro y fuera del mundo laboral. Y lo hacemos nosotras mismas, lo difundimos nosotras mismas, lo publicitamos con orgullo. No, señoras, no somos perfectas ni necesitamos hacerlo todo. Somos personas, y no pasa nada por decir “necesito ayuda para criar a mis hijos” o “necesito dejar de trabajar para criar a mis hijos”. Es más, deberíamos exigir esa ayuda, ya seamos nosotras o nuestros compañeros (tengo colegas de oficina que son padres y a los que se les niegan reducciones de jornada para cuidar de sus hijos y que sus compañeras puedan trabajar porque así lo desean, y eso tampoco es igualdad). Todo esto pasa también por dejar de estigmatizar a las personas que deciden quedarse en casa para limpiar caquitas y dar el pecho (o biberones) a sus peques, ya sean ellos o ellas. Todo esto tiene que empezar por nosotras mismas y esa imagen de “madre todo lo puede” con la que estamos saturando las redes.

A la sociedad capitalista le conviene que seamos productivos y reproductivos, si no el sistema acabará colapsado, porque una población a la que no se le permite reproducirse es una población que acabará sin trabajadores que sustenten el sistema (no lo digo yo, lo dijo hace poco Silvia Federici). Es necesario que se apueste por políticas de conciliación de verdad y por horarios humanizados o flexibles, entre otras muchas soluciones. Desde luego, no creo que pase por quemarnos como personas y creer y vender la idea de que “lo hacemos todo”. Para mí, eso no es igualdad de oportunidades, eso es ganas de acabar como estamos acabando: con depresión crónica debido a los altos estándares. Creo que deberíamos luchar por derechos para todos, no reivindicar una imagen idílica y utópica de mujeres multitarea que son, al final, esclavas del sistema.

“El feminismo no me alcanzó para repartir las tareas domésticas, en verdad esa idea no me pasó por la cabeza, creía que la liberación consistía en salir al mundo y echarme encima los deberes masculinos, pero no pensé que también se trataba de delegar parte de mi carga.” – Isabel Allende

PD: No soy una experta en feminismo, sólo soy una persona que quiere ser feliz. Desde ya me declaro mala madre, mamá imperfecta y madre que necesita ayuda. No soy multitarea. No soy un ejemplo ni me interesa serlo. Sólo soy yo.

Wiccaning o presentación de bebé

nombres-para-bebé-7-600x449Cuando tenía canal en Youtube, hace unos años, hice una exposición breve de qué era una presentación de bebé. Como ese vídeo ya no existe (borré el canal), me gustaría entrar en el tema de nuevo, pero esta vez con detalles.

El Wiccaning es un rito de paso que consiste en una presentación de bebé y una bendición del mismo, que se realiza al poco tiempo del nacimiento. Siempre que he explicado qué es un Wiccaning me han preguntado si es un bautismo wiccano. No me suele gustar comparar con ritos de otras religiones, pero en este caso la pregunta es lícita, en tanto que es la referencia más cercana que muchas personas tienen de este tipo de ritos relacionados con el nacimiento. Además, la palabra “Wiccaning“, en la mente de quien habla inglés, ya resulta de por sí misma confusa, pues significa literalmente “hacer wiccano”. Por ello, muchos grupos tienen nombres alternativos a éste y consideran que el término no es del todo correcto, y en esto estoy totalmente de acuerdo, así que yo prefiero usar “presentación de bebé”.

¿Qué implica esta presentación y qué no implica?

Por un lado, implica:

  • La bendición de un bebé o recién nacido, cuyos padres normalmente son paganos o wiccanos (o al menos uno de ellos).
  • La presentación del bebé a la comunidad, una ocasión para que todos los familiares que aún no le habían conocido tengan la oportunidad de hacerlo.
  • La presentación del bebé a los dioses de sus padres (o de alguno de sus padres), con el objetivo de que protejan a su vástago durante la infancia y adolescencia.
  • La festividad en torno al nacimiento del pequeño o la pequeña.

Por el otro, no implica:

  • Que el niño o la niña vaya a ser criado/a en alguna fe pagana. Algunos padres son paganos o wiccanos y quieren que sus hijos elijan su propio camino cuando cumplan la mayoría de edad, así que, aunque se realiza este rito con el recién nacido, no significa que se le vaya a inculcar alguna fe pagana desde la infancia. Tal es la decisión que mi marido y yo hemos tomado con nuestra hijita. Otros padres deciden que sí lo van a hacer. Esto es a gusto de las personas encargadas de la crianza del bebé.
  • Que el pequeño o la pequeña quede inscrito/a en algún registro de paganos o en confesiones religiosas.
  • Que el pequeño o la pequeña sea considerado/a creyente wiccano/a a partir del rito.

¿Cómo se realiza?

Como he comentado en varias ocasiones, este tipo de ritos dependerá de la fe de las personas para las cuales se oficia y de sus preferencias. Si dichas personas van a criar a sus hijos en su fe pagana, las bendiciones podemos darlas de manera diferente a si ese niño o esa niña va a ser criado/a de forma laica. La comunicación es clave en ese sentido.

Hay personas que desean que ciertos dioses estén presentes en el rito de presentación de su bebé porque son devotas de esas divinidades. Como siempre, asegurémonos de que estamos completamente cómodos con esas divinidades. En cuanto al rito en sí, es bueno echarle un poco de imaginación.

A modo de ideas, en la última presentación de bebé que oficié, hace más o menos un mes, realicé los siguientes pasos. Nótese que la madre no era wiccana, sino pagana, así que me abstuve de crear un círculo antes de empezar, al no ser acorde con el ambiente que ella quería darle a la ceremonia:

– Llamado de los cuatro elementos para presenciar la bendición de la pequeña y celebrar con nosotros.

– Bendición sencilla de la niña con unción de aceites.

– Petición de los dones de x número de dioses, que la madre eligió para el momento. De esas divinidades, os pongo aquí la oración que realicé para pedir los dones de Cernunnos, aunque tuve que escribir oraciones para todos los dioses que la mamá necesitaba que estuvieran:

Que Cernunnos, señor de las bestias, te dé su protección y bendición. Que te otorgue la sabiduría de la naturaleza y los bosques, que te haga consciente de lo hermoso en lo que te rodea, y que te enseñe a valorar el inmenso sacrificio que existe en este ciclo al que llamamos vida.

– Finalmente, realicé unos deseos para la pequeña en mi propio nombre como persona que oficiaba el rito, y abrí la ronda de bendiciones por si su madre o alguien más quería desearle algo.

Como ejemplos de otras ideas, algunas personas leen “votos” de crianza a sus hijos en estos ritos. Es una forma de comprometerse con el bebé en que lo harán lo mejor que puedan en su labor como padres. Otras piden alzar al bebé como presentación a las fuerzas de la naturaleza. Otras quieren que el niño o la niña reciban algún tipo de unción especial, ya sea con aceite o con agua de determinada fuente. Sea como fuere, hay que comunicarse con la persona para la que se oficia. Si se está pensando en un rito para el propio bebé de uno, pues habrá que apuntar en un papel todas las cosas que se quieren en el rito.

Finalmente, me gustaría apuntar que este rito no imprime carácter (es decir, que no es a perpetuidad como el bautismo, sino que el bebé cuando tenga uso de razón o sea adulto puede renunciar a él) y no implica que el niño o la niña vaya a ser pagano o pagana cuando crezca. Creo que es importante que los padres seamos totalmente conscientes de que nuestros hijos e hijas son libres e independientes y por eso me parece que es importante tener este concepto en nuestras mentes cuando, ya seamos padres u oficiantes, estemos pensando en realizar una presentación de nuestro bebé. Por mucha bendición y por muchas buenas intenciones que tengamos, debe primar la libertad del nuevo ser humano.

Introducción a los ritos de paso

5 ritoHace poco que escribí un artículo llamado “Hacer ritos de paso para otros“, pero no expliqué qué es un rito de paso, en qué consiste y qué tipos de ritos de paso podemos encontrar hoy día en creencias como la Wicca. Siempre he partido de la base de que la gente es inteligente y que sabe qué es un rito de paso, pero por lo que veo aún hay desconocimiento sobre ello. No voy a culpar a la sociedad, sino que culparé a los propios bloggers que escribimos en español: nos centramos mucho en sabbats y esbats y poco en este tipo de rituales que son muy importantes también.

Hablando de forma llana, los ritos de paso se usan para celebrar cambios en nuestra vida. Casi todas las culturas del mundo tienen ritos de paso para diferentes momentos: desde matrimonios hasta la celebración de la menarquía en las niñas, pasando por los funerales y los nacimientos. Suelen ser eventos sociales en los que se simboliza el cambio de status y se anima a la comunidad a ver a esas personas sobre las cuales se realiza el rito como miembros de la misma que han cambiado de estado.

Para que se entienda mejor, en la religión católica, en la que muchos nos hemos criado, algunos de estos ritos de paso se llaman sacramentos. Es necesario aclarar que los ritos de paso en la Wicca no tienen el mismo significado que los sacramentos en la religión católica, en tanto que algunos de esos ritos de paso no convierten a la persona en creyente, como sucede en el caso del Bautismo dentro de la comunidad cristiana. Es decir: aunque existe la presentación o bendición del bebé en una gran cantidad de corrientes wiccanas, ese niño o niña al que estamos bendiciendo no se convierte en wiccano por el hecho de estar bendiciéndole. Tampoco sus padres se están comprometiendo a criarlo/a como pagano/a. Sencillamente, es una bendición para la familia y su nuevo integrante.

En 2006 estuve en un congreso/encuentro/taller correlliano sobre ritos de paso y me enseñaron que dentro de mi tradición existen los siguientes:

Wiccaning o presentación/bendición de bebé

– Hombría y feminidad (espermarquía y menarquía, esto es, comienzo de la vida fértil)

Handfasting o matrimonio

Handparting o divorcio

– Ritual de sabiduría, para las mujeres y los hombres conforme se hacen mayores

– Funeral

– Dedicación

– Iniciación

Si prestamos atención, veremos que hay seis ritos de paso dedicados a sucesos de nuestra vida y dos que están centrados en elecciones de la persona con respecto a su creencia religiosa (dedicación e iniciación). Asimismo, dentro de la iniciación puede haber ritos en diferentes grados. Estos dos ritos se ponen aparte porque en principio sólo se van a dedicar o iniciar las personas que quieran seguir la creencia wiccana. El resto de los ritos no requieren que la persona sea creyente, aunque hay que tener en cuenta que son ritos que están circunscritos a una religión. Por esto, normalmente no se suelen casar a personas que se casarían mediante un handfasting porque consideran que es “exótico” o meramente “simbólico”. Los sacerdotes que tienen dos dedos de frente lo hacen para personas que como mínimo saben qué tipo de rito es, qué tipo de religión es, y que van a garantizar a los creyentes que el ritual no se va a convertir en un circo. Lo mismo sucede con el resto de ritos de paso. Al fin y al cabo, los ritos que marcan fases de la vida tienen un marcado significado social, además del religioso y personal.

En su día hablé del handfasting aquí y aquí, así como hablé de la iniciación en este otro artículo y en este otro. No obstante, me encantaría adentrarme más adelante en los otros ritos de paso, que también son muy interesantes.

Ora et labora (reza y trabaja)

Ayer leí un artículo en Céltica Hispana que me hizo pensar mucho en hasta qué punto nos estamos volviendo una comunidad de posers o posadores paganos profesionales. De ésos que dicen que son paganos porque tienen un blog o un canal en Youtube o una página facebook y a la hora de la verdad ni son paganos ni son nada. Había tocado el tema de forma tangencial hace un mes en el artículo dedicado a la supuesta lucha por los seguidores en Facebook, Twitter, Youtube, etc que hay quien a veces se empeña en ver, fenómeno con el que no estoy de acuerdo al creer que el Paganismo no consiste en eso. Una creencia pagana es la que uno realiza en su casa, no en las redes sociales ni en los blogs, por si a alguien no le ha quedado claro.

El artículo de Céltica Hispana comenta abiertamente y sin tapujos que hay personas que se dicen creyentes y no saben ni relatar los mitos de sus dioses. Gente que no sabe rezar, gente que no hace los deberes a nivel personal. Estoy totalmente de acuerdo porque lo estoy viendo en las redes sociales. En el ámbito del blogging, que es en el que me muevo más, veo artículos en los que no se trabaja, son copias de unos y otros, supuestas investigaciones en las que no se contrastan las informaciones de internet y libros que raramente se tocan. El otro día me comentaba un amigo mío que la información sobre los Sabbats en español está copiada de la misma web, una y otra vez. Entre bromas, me dijo que probara a copiar la frase “Simbólicamente hablando y de acuerdo con la creencia wiccana” y a pegarla en Google. Total: 5320 resultados. No me podía creer lo que estaba viendo. Ésa es la prueba de hasta qué punto no se hacen los deberes: blogueros wiccanos en nuestro idioma que copian una y otra vez la misma información, sin digerir, sin trabajar, en 5000 casos sin ni siquiera re-escribir. Y por supuesto, sin investigar. Copia, pega y luego hazte una bonita foto para las redes sociales o hazte un blogspot que es gratis y así pareces alguien. El autor o autora de la web de Luna Celta (la fuente original de esa frase) tiene que estar hasta el gorro de que le copien sus textos. Todo se reduce a una cuestión de pose, de decir que se tiene un blog de Paganismo o una página Facebook con 600 seguidores, en la que se copia y pega lo mismo todo el tiempo y de las mismas fuentes. O en supuestas investigaciones basadas en un uso indiscriminado de la Hermenéutica en las que predomina el pensamiento circular, porque no se puede fundamentar en nada fiable la afirmación que se realiza. Me da vergüenza ajena.

Es curioso ese afán por sobresalir sin trabajar, porque hay personas muy comprometidas con su comunidad, gente que colabora en diálogo interreligioso, que hace programas de radio, que se involucra muchísimo en causas sociales, y jamás les veo jactarse de ello. En España incluso tenemos paganos metidos en política, que van en listas de pequeños y grandes partidos, y que quieren cambiar las cosas. Ninguno de ellos monta grandes eventos en Facebook, ni se llaman a sí mismos “Reyes del Paganismo en X país”, ni las “personas de referencia de X creencia”, ni tienen hordas de supuestos fans (¿Para qué? Hoy estás arriba, mañana estás abajo, así es la popularidad, y más aún cuando la gente, que no es tonta, te cala), y raramente tienen seguidores. Conozco a algunos de ellos y sé lo que hacen por mera casualidad, o suerte, pero son personas tan discretas que no se las reconoce como referencias, hacen su trabajo de forma normal y natural y no necesitan competir con nadie ni tener una gran visibilidad. Alguno tiene su página facebook de su proyecto, o su grupillo, o su perfil, o su blog, y nada más. Dicen lo que piensan cuando quieren y pueden, y luego son paganos, pero en su casa, en plan íntimo y discreto. Hacia dentro, hacia su ser, y ya está. Sin tener que decir la cantidad de veces al día que meditan o rezan. Ellos, tan sólo, rezan y trabajan.

Ésa es la gente a la que hoy querría agradecer y recordar su trabajo diario en la intimidad de sus casas, del que generosamente comparten una parte con todos nosotros. Por muy pequeña que sea esa parte, es original, es propia, está trabajada y es genuina. Somos muchos los que estamos agradecidos por vuestro trabajo.

De prejuicios hacia la Wicca, dentro y fuera

prejuicio Hace mucho tiempo, como 8 ó 9 años, estaba hablando por Messenger con un chico odinista que me dijo algo así como “eres la primera wiccana no-fluffy que conozco”. Aparte de levantar la ceja porque había hablado con dos amigos míos que eran del coven donde estaba entonces – quienes me lo habían presentado, y eso implicaba que los estaba llamando fluffy bunnies en toda mi cara – me quedé un rato pensando sobre por qué aquel muchacho consideraba que todos los wiccanos éramos unos blanditos conejitos de peluche que practicaban Paganismo.

Creo que se ha abusado del término fluffy bunny. Lo hemos hecho cuando no sabíamos de qué hablar y necesitábamos posicionarnos en un rol superior. Empezaré por mí misma porque la autocrítica es sana: hace unos años escribí aquí un artículo sobre este supuesto espécimen de la Wicca que tanto interés suscita pero, con los años, me he dado cuenta que hacer este tipo de afirmaciones y definiciones son negativas para nuestra propia creencia. Porque siempre habrá un wiccano que, usándolo, llame fluffy a otro en base a conversaciones superficiales sobre la práctica religiosa de la persona. Para algunos yo misma soy fluffy porque creo en la libertad y llevo mis cosas con un cierto relativismo, para otros soy una practicante que se mantiene firme a unos ideales tradicionalistas, por ejemplo por mi postura hacia la iniciación. Como siempre, todo depende del cristal con el que se mire. Por eso, cuando alguien se erige como “anti-fluffy” no puedo evitar pensar “qué irónico, un fluffy criticando a otros fluffies”.

En mi opinión, los wiccanos hacemos bien en dejar de llamarnos lindezas unos a otros, porque esa cantidad de prejuicios que generamos entre nosotros, a su vez, genera más prejuicios hacia nosotros en las otras religiones con las que compartimos el apelativo de “Paganos”. Cosechamos lo que sembramos. Desde mi punto de vista, eso es lo que crea visiones como las del chico del que hablaba al principio del artículo. Hay gente pagana que se sorprende de poder hablar con wiccanos de temas que no sean guerras internas, cotilleos y supuestas rivalidades por ser el más mágico o el más popular y, por supuesto, el menos fluffy. Y es normal, porque esa actitud la hemos generado nosotros mismos al llamarnos con apelativos despectivos. Nos hemos permitido el lujo (yo la primera, en el mentado artículo de los fluffies que escribí en 2010) de decir que las creencias de algunos con respecto a la Wicca son “erróneas” o que dan una visión “errónea” de lo que practicamos, cuando en realidad la persona está practicando en su casa y no somos jueces de nadie para calificar a nadie por ser ecléctico o por preguntar en un foro cómo se hace un hechizo para conseguir trabajo. Lo que más oigo es “hay wiccanos que se pasan el día pensando en hechizos y esto es una religión”. Vale, es una religión, pero si se quiere hacer magia, ¿qué hay de malo? ¿Cómo vamos a permitir que alguien aprenda por sí mismo con una censura tan férrea sobre sus acciones? Otra cosa es que le digamos eso de “mueves muchas energías que a veces no se pueden controlar mediante la magia, ve con cuidado” o demos un consejo, pero si la persona quiere aprender y anotar hechizos, tiene todo el derecho a aprender y a anotar hechizos si es lo que quiere hacer. Y eso que soy la primera en decir que hay que agotar todas las vías físicas antes de hacer magia, pero tampoco podemos poner etiquetas a alguien a quien no conocemos por querer hacer un simple hechizo y hacer una pregunta.

Creo que la época del fluffy ha acabado porque ya hay información sobre Wicca como para que las personas estén bien informadas, incluso cuando acaban de empezar. Gracias a los dioses cada vez veo menos comentarios de gente llamando fluffy bunny a otra, algo que cuando yo empecé era habitual en las discusiones cibernéticas. No obstante, el prejuicio, sobre todo desde fuera, sigue existiendo y me temo que continuará por unos cuantos años porque nos hemos encargado de crearlo y sustentarlo, con el fin de posicionarnos como superiores moral y religiosamente dentro de la propia comunidad wiccana.  Sin embargo, a través de esa accesibilidad al conocimiento, las opciones para practicar Wicca aumentan, y donde hay diversidad de opciones siempre hay lugar para la convivencia sana y sin complejos de superioridad. Así pues, será cuestión de tiempo que nos dejemos de tonterías y empecemos a darnos cuenta de que la religión se practica en casa y no en los foros, y que una pregunta no supone que la persona se pase el día haciendo hechizos.

…y la virginidad de la mujer

segunda-virginidadMe encanta la labor de las monjitas que se dedican a cuidar enfermos. Son monjas de clausura normalmente, y son mujeres dedicadas a esas labores menos gratas, a los cuidados paliativos, a los desfavorecidos. No son las únicas, pero son la cara visible de la gente que trabaja por la caridad de verdad, dentro del marco de una religión mayoritaria en mi país. Ahora bien, que hay muchas formas de trabajar con los menos favorecidos, pues claro, y no hace falta ser monjita para ello.

Sin embargo, encuentro muy gracioso que el concepto de mujer cuidadora implique todavía, en algunas mentes, la perpetuación del modelo de castidad impuesto por determinadas sociedades. Cuando yo era pequeña, por ejemplo, todavía oía decir que las hijas pequeñas eran para la vejez de sus padres y sus madres, por lo que se esperaba de ellas que permanecieran “solteras y enteras”, que solía decirse. Y yo digo, qué puñetera obsesión tienen algunos con la virginidad. Ni que perderla o el hecho de tener un pene entre las piernas nos haga menos válidos para cambiar unos pañales a una persona mayor. Fui cuidadora de mi abuela enferma de Alzheimer durante varios años, a la vez que estudiaba y luego a la vez que trabajaba. Y perdí la virginidad a los 15. ¿Eso me convierte en peor cuidadora? Si mi hermano pequeño hubiera tenido edad para compartir los cuidados, ¿eso le habría convertido en peor cuidador?

Que esto me lo diga un católico, vale, lo entiendo porque para ellos la virginidad de la mujer es todavía importante. Pero, que me lo diga un pagano aludiendo al papel de las vírgenes vestales denota dos cosas: a) que no tenemos ni idea de qué hacían las vírgenes vestales (el mayor ejemplo popular de mujer virgen dedicada a su Dios – en este caso Diosa – de la Antigüedad pagana) y b) que en pleno S. XXI para muchos aún es divertido bromear sobre a qué deben dedicarse las personas que optan por no perder su virginidad, inventando papeles “paganos” que perpetúen lo cómodo de dichos roles tradicionales, aunque ya estén obsoletos. Como mujer, creo que nos ha costado mucho tener el derecho para decidir con quién, cómo, cuándo y dónde perdemos nuestra virginidad, así como aceptar que perderla no implica que debamos ser lapidadas, ni cultural, ni familiar, ni literalmente. Cosa que hacían los romanos, por cierto, con las vestales que sí la perdían.

Me resulta muy irónico todo esto.