Crónica del mes en el que devocioné intensamente

372489Hoy quería compartir las conclusiones de un mes de devociones intensivo que he llevado a cabo durante febrero. Sé que no estoy inventando la rueda porque ahí fuera hay gente que ha hecho esto, pero esto no se trata tanto de vuestras reacciones o experiencias sino de las conclusiones que yo extraigo de mi propia experimentación, y también por si a alguien le sirve. No lo he visto publicado por ahí, así que quién sabe si esto le puede venir bien a alguien.

Para comenzar, quería explicar que elegí febrero de 2017 como un mes para hacer devociones diarias a diferentes deidades, una cada día de la semana, en total siete divinidades. Dioses y diosas indistintamente y prácticamente había paridad, con una ligera mayoría de diosas. Lo curioso o que quizá llame la atención a algunos de esta devoción que he realizado es que cada uno de estos dioses pertenecía a un panteón diferente. No voy a entrar mucho en lo que venía siendo la devoción ni los dioses a los que adoré, sino que me gustaría centrarme en lo que ha supuesto para mí. Y ha sido lo siguiente:

  • En primer lugar, lo he hecho en febrero porque tiene 28 días y eso me daba cuatro semanas para repetir el ciclo de siete divinidades y no adorar a uno por encima de otro. Me gusta la idea de empezar cuando se empieza el mes y terminar cuando se termina, quizá porque soy así de cuadriculada. Esto es un poco como el que empieza las dietas un lunes o en día uno del mes. En realidad no tiene importancia, es una forma de organizarse, simplemente.
  • Me apunté en mi agenda qué dios tocaba cada día, y cada día de la semana tenía un sentido en particular relacionado con el dios o la diosa al que le iba a hacer la devoción. Es decir, que no he venerado por ejemplo a Shivá en un jueves porque no creo que le pegue mucho, teniendo en cuenta el dios en sí y a sus símbolos.
  • Por si alguien se lo pregunta, no, no he buscado tener algo a cambio de este intensivo de devociones. Sólo quería conectar con una Divinidad en particular durante un día, ponerme “el sombrero de ese dios o esa diosa” durante un día completo y ése era el objetivo. Si la Divinidad quiere mandarme algo como muestra de cariño, estoy abierta a cualquier cosa que pueda hacerme feliz, pero lo he hecho por amistad y celebración principalmente.
  • Los dioses los he elegido con mucha cabeza. Me llevé un par de meses pensándolo antes de hacerlo, eligiendo no sólo los días como ya decía, sino el por qué creía yo que esa divinidad y su actitud podía aportar algo positivo a mi vida. También estuve pensando en las interacciones entre ellos, que fueran compatibles dentro de mi ser como devota. No quería causar demasiada confusión en mí misma.
  • El hecho de que haya sido a dioses de distintos panteones ha sido muy curioso porque a mí me encanta probar cosas nuevas y en mi práctica soy bastante ecléctica últimamente, pero comprendo que puede ser bastante confuso para gente que no quiera celebrar diferentes panteones o que tenga otra forma de pensar. De todas formas, creo que se puede adaptar para las necesidades de cada uno, desde devocionar a dioses del mismo panteón hasta trabajar diferentes virtudes, cada una en un día de la semana. Como esto es muy personal, lo dejo ahí por si a alguien le sirve. También, a día de hoy, 1 de marzo, no me ha caído un rayo por mezclar panteones. Sigo viva y coleando porque dicen que bicho malo nunca muere.
  • No me he saltado la devoción ningún día, pero he de decir que las dos últimas semanas se me han hecho cuesta arriba. Las dos primeras semanas fueron muy fáciles, pero cuando juntas dos o tres días con algo de prisa por alguna razón, es fácil que la consistencia en la práctica se vaya diluyendo. Para mí ha sido importante intentar retomar el control para no perder esa disciplina paulatinamente. Creo que esto es aplicable a casi cualquier devoción diaria que tenga un carácter activo, quiero decir, que no sea simplemente encender una vela y ya está, sino que trate de integrar esa energía en la vida de uno.
  • Y sí, esto genera mucha disciplina y requiere una buena cantidad de ella.
  • Ha sido muy diferente realizar esto de las devociones a las que estoy acostumbrada. Y ya ni cuento lo diferente que es de realizar un ritual wiccano correlliano o de la FOI. Totalmente distinto. Por cierto, por si alguien se lo pregunta: no, esto no es Wicca.
  • La parte más difícil ha sido integrar esto con una vida espiritual que últimamente está siendo muy intensa. A veces notaba que me tocaba por ejemplo una sintonización que me movía mucho internamente, o que el eclipse de turno me tenía loca, o que la runa con la que estaba trabajando en el curso que estoy haciendo me tocaba la fibra sensible, y a la vez necesitaba tener un rol activo por la devoción que estaba haciendo. A pesar de que no he movido energía de manera mágica, sí he hecho mucho trabajo interno y han salido cosas a la luz que creo que no habría podido ver si no hubiera contado con ayuda divina. Pero lo bueno de esto es que hay un momento para cada cosa y al final saco que los dioses siempre encuentran la forma de integrarse de forma armónica a nuestra vida.
  • En cierto modo me ha enseñado a conectar con diferentes energías de orígenes distintos para poder dar de manera más fácil mensajes que son entregados en diferentes “idiomas” cuando hago de oráculo. Nótese que lo pongo entre comillas porque no creo que sean idiomas en el sentido humano de la palabra, pero sí considero que como oráculos (y esto lo he visto en algunos de mis estudiantes de tercer grado), al bajar una divinidad y hablar por ella puede que conectemos con una forma de pensar un poco diferente y que cuando estamos entregando el mensaje es posible que no encontremos las palabras adecuadas. Personalmente, no tengo muchos problemas para entregar mensajes, pero esta experiencia me ha permitido poder experimentar de primera mano que podrían existir matices en cómo se comunican las diferentes divinidades, y me acerca mucho a las personas que pueden tener un poco más de dificultad para realizar estas funciones, o bien que las están aprendiendo. En definitiva, es un ejercicio de empatía.
  • Energéticamente también he notado que había dioses y diosas de fuera de la devoción que se me acercaban. Ha sido como “Hola, ¿es aquí donde hacen devociones gratis?”. Puede que también haya sido yo, que ya me ha dado por experimentar y quería hacerlo a lo grande. Vete tú a saber. Pero por hoy voy a dejarlo aquí (en realidad no: este mes voy a hacer novenas a mis diosas patronas porque no tengo remedio y me van las emociones fuertes – y se lo he prometido a Morrigan).

Creo que eso es todo lo que saco ahora mismo en claro de esto. Ha sido todo un reto, muy entretenido y que ha exigido dedicación. No lo recomiendo para principiantes, porque puede ser lioso a ratos, pero sí si tienes ganas de algo nuevo mientras desarrollas tu auto-disciplina, o si estás cansado de hacer siempre las mismas devociones diarias. Eso sí, no lo recomendaría para más de un mes o incluso lo recomendaría para una o dos semanas máximo para empezar. Y siempre, siempre adaptado a uno mismo, a las necesidades y siendo realista, sabiendo qué vas a hacer, hasta dónde puedes dar y por qué.

El vasito de agua que nos ancla a tierra

El otro día estuvo en casa un amigo que, al hablar con él de oráculos y demás, me oyó decir por enésima vez que después de hacer un oráculo está bien tomarse un vasito de agua. Aparentemente le hace mucha gracia, pero es como me lo enseñaron y hoy os voy a contar qué es lo que hay detrás de eso.

El vasito de agua, o de té, o de cualquier otra infusión suave, es una forma de devolvernos a nuestra conciencia habitual una vez que hemos terminado un trabajo mágico, después de despejar y liberar la energía sobrante. Este tipo de técnicas se utiliza mucho en la tradición correlliana y también en la Fellowship of Isis, con la cual estamos emparentados en muchos aspectos. Esto puede ser especialmente útil después de un trabajo oracular, para enraizarnos de nuevo.

¿Qué tomar, aparte de agua? Pues zumos ligeros, o té o cualquier infusión, con o sin edulcorante o un poco de miel o azúcar. A gusto del consumidor. Yo, por ejemplo, no tomo azúcar con ninguna bebida, ni siquiera en el café. Es recomendable, en cualquier caso, que la bebida esté a temperatura ambiente o tibia, pero nunca caliente. Las bebidas calientes pueden dar náuseas. ¿No os ha pasado nunca que os habéis tomado una manzanilla porque teníais náuseas, y el calor de la misma os ha provocado más todavía? Pues es más probable que tengáis náuseas si la bebida está muy caliente. Cuanto más fresca esté, menos posibilidades de que os siente mal al estómago. Un té ligeramente fresco también puede venir muy bien.

Lo importante de esto es recuperar los líquidos que se han perdido después del ritual, pues no es infrecuente que se sude mucho con el esfuerzo físico y la concentración que supone cualquier celebración o acto mágico, así que siempre es una buena idea recuperarse del todo, así como asentar el estómago. Hay rituales en los que bailamos también. Podemos marearnos, podemos llorar… se nos pueden dar multitud de situaciones. Hay mucha gente que después de los rituales ataca ferozmente la nevera, pues bien, beber algo también ayuda a preparar el estómago antes de ponernos tocinetes.

¿Cómo beber? A sorbitos pequeños, dejando que nos hidrate despacio hasta que se acabe el vaso. Puede que nos pongamos a sudar por ósmosis, pero no pasa nada, si sudamos es porque lo necesitamos. Saboreemos la bebida: es un don de los dioses al igual que la comida. Aunque sea un simple vaso de agua del grifo. También nos limpia y purifica.

Finalmente, hay gente que recomienda comer chocolate, helado, patatas fritas o cualquier bomba calórica justo después de los rituales. Normalmente cosas que hacen subir el azúcar en sangre de forma muy rápida, porque el cuerpo pide recuperar la energía perdida a toda costa. A algunos les sienta bien, a otros, como a mí, nos sienta fatal si no dejamos pasar un tiempo prudencial, sobre todo porque suelen ser alimentos muy grasos y algunos tenemos los estómagos delicados. Los estómagos pueden estar más sensibles de la cuenta también en momentos especiales de la vida, como en el embarazo y el postparto. A esas personas les recomiendo pasarse a otro tipo de azúcares y carbohidratos, como los presentes en un poco de pan integral, que son de absorción lenta y mantienen el nivel de azúcar en sangre más estable, o las frutas que, aunque tienen mucho azúcar, la llevan asociada a otros nutrientes como las vitaminas, siendo considerablemente más sanas que el helado de chocolate (por mucho que me encante). Seas como seas, si tienes hambre, no lo dudes: come. Despacio, dejándote asentar poco a poco, pero come, porque el hambre es una señal de que necesitas energía. Como con el vasito de agua, come despacio y mastica bien, saborea, aprecia los sabores, que se disfrutan mucho más.

Tarot para principiantes: algunos consejos (y 2)

descargaEn la entrada anterior (si no la leíste, la tienes aquí) estuvimos viendo algunos consejos para empezar a echar el Tarot. En esta ocasión quisiera centrarme en el acto de la tirada en sí misma, ya que es lo que más dudas da cuando uno está empezando.

Una de las preguntas más frecuentes es sobre el uso de barajas con cartas que se pueden poner del derecho o del revés. Personalmente, no aconsejo el uso de las cartas del revés cuando se está empezando, porque añade el doble de interpretaciones a las 78 cartas. Si cuando estamos empezando ya cuesta hacerse con el significado de 78 cartas y nos cuesta ponerlas en contexto unas con otras, añadir los reveses es añadir el doble de caos. Otra cosa es que queramos hacerlo cuando ya tenemos algo más de experiencia, pero cuando somos muy novatos nos puede bloquear bastante, porque hay cartas que del revés significan lo contrario a la carta del derecho, mientras que hay cartas que del revés significan lentitud o estancamiento, e incluso algunas que no lo cambian en absoluto, dependiendo de la situación. Una notable excepción a este consejo son los Tarots redondos (tipo Madrepaz), porque el Tarot redondo está hecho para tener tres posiciones más, aparte del derecho, y es imposible leerlo siempre del derecho (probad si queréis a barajar un Tarot redondo, vais a ver como es imposible que las cartas se queden en la posición perfecta). No obstante, mi experiencia con el Madrepaz es que no hay necesidad de aprenderse todos los significados en las cuatro posiciones que puede tomar, ya que la posición añade matices a la interpretación de la carta del derecho. Esto hace bastante fácil de interpretar cada posición, y es como si sólo le añadiera un plus de significado a la carta porque esté ladeada o boca abajo.

Sobre adivinar el futuro, yo prefiero decir que con las cartas estamos viendo las tendencias de las situaciones, pero el libre albedrío siempre existe y está en manos de la persona. Si tienes a alguien que te dice “dime mi futuro”, lo mejor que puedes hacer es explicarle este hecho. A veces, saber cuáles son las tendencias de las situaciones es mejor que saber el futuro en sí, porque permite reaccionar. Intenta siempre afrontar esto en positivo para el consultante, resaltándole su capacidad para tomar las riendas de su propia vida, para que no vea el futuro como algo estanco, sino como algo flexible y moldeable según nuestros actos.

Otra pregunta habitual es qué tirada usar. Mucha gente se va a por la cruz celta porque es muy completa, pero las hay más sencillas para cuando estamos empezando. Ante todo, es mejor una tirada cortita que una muy larga, porque si no, nos podemos hacer un lío. La tirada con la que yo aprendí sirve sólo para preguntas tipo “sí” o “no”, y consta de cinco cartas que forman una cruz. La primera (consultante) es a la izquierda, la segunda (lo que obstaculiza) a la derecha, la tercera arriba (lo que se quiere conseguir), la cuarta abajo (aquello con lo que contamos) y la conclusión o respuesta en medio. No tiene más. Luego hay tiradas más elaboradas, de las que te cuentan historias completas, con pasado, presente y posible futuro. Una que me enseñó mi madre y que se sacó de no sé dónde, y que siempre que la uso hay quien me dice “¡nunca había visto una tirada así!” consiste en contar cartas: se baraja y corta el mazo, y se sacan tres cartas. Luego se desechan las nueve siguientes. A continuación, se sacan otras tres, se desechan las siguientes nueve… así, hasta terminar el mazo. Al final deben sobrar tres cartas que son para el montón de desechar. Puestas en orden, las cartas deben contar la situación del consultante, y se leen en grupos de tres, de la misma manera y en el mismo orden que se han extraído. A veces, los grupos de tres cartas se interrelacionan con otros, en ocasiones el grupito está sólo relacionado consigo mismo, porque el tema es diferente al resto de la tirada. Por regla general, lo primero en salir está en o es el presente, mientras que lo que ha salido después suele estar en el futuro (salvo que alguna carta indique lo contrario). Me gusta echar las cartas de esta manera cuando me requieren un análisis más completo, y no tengo que estar pensando en posiciones como me pasaría en la cruz celta, sino que resulta parecido a una línea de tiempo. Puedes probar estas que te digo, o probar otras, pero si estás empezando intenta hacerlo fácil y sencillo para ti mismo, y no te compliques demasiado.

Finalmente, un consejo del sentido común es no inventes lo que no ves. Es muy tentador decirle a alguien que ves que se va a arreglar con su marido, cuando sabes que es lo que está esperando que tú le digas pero no lo que tú estás interpretando. No sólo no es ético, sino que es injusto para ti como cartomante. Es preferible decirle a la persona “no lo veo” o “las cartas no lo dicen, y quizá sea por alguna razón, porque dicen lo que necesitas saber”, que inventarse una historia sobre una reconciliación o sobre un dinero o una herencia a percibir, por poner varios ejemplos.

Tarot para principiantes: algunos consejos (1)

4-1024x497_f_improf_1024x497Hace años que escribí sobre cómo elegir una baraja (podéis leer el artículo haciendo click aquí), pero me queda lo más interesante: qué hacer cuando tienes esa baraja entre manos. Así que me he propuesto escribir unos artículos con algunos consejos para gente que comienza en esto del Tarot.

Mucha gente se pregunta si tiene que consagrar la baraja, o programarla, o hacer un ritual, antes de poder usarla. No existe una respuesta unánime a este respecto, así que podríamos decir que se puede hacer lo que tú consideres adecuado y apropiado para ti mismo y para el uso que le vayas a dar a la baraja. También puedes no hacer nada en absoluto. Mi primera baraja propia fue una Rider-Waite que me compré a los 14 años y jamás tuve que hacer nada para sintonizarla con mi energía. Anteriormente había compartido la Balbi de mi madre (más bien se la birlaba para usarla puntualmente cuando ella no la estaba utilizando), que fue la baraja con la que aprendí a echar las cartas, y jamás tuve ningún problema de “contaminación” de energías ni ese tipo de cosas que dicen que pasan cuando compartes mazos. Quizá es porque somos madre e hija, quizá por energías afines, quizá porque no pasa nada. Pero como decía, hay experiencias muy variadas a este respecto, así que mi consejo en general sería haz lo que tú creas que te va a funcionar, porque en esto no hay una única opinión ni una única experiencia.

Otra pregunta habitual es si se deja a otras personas tocar las cartas. En general, no he encontrado a nadie que me haya cambiado mucho el tono energético de mi baraja por el hecho de tocarla. Yo siempre dejo que los consultantes toquen, barajen y corten las cartas cuando les voy a hacer una lectura, mientras les pido que se concentren en el asunto por el que quieren preguntar. Por supuesto, antes las he barajado yo, pero porque creo en mezclar bien los arcanos entre tirada y tirada, y mejor si es por dos que por una sola persona. Me quedo más tranquila. Hay quien no lo hace así y sólo lo realizan ellos. Está bien en cualquier caso.

Una duda frecuente es si se pueden cruzar los brazos o las piernas durante las tiradas, y me la comentó una amiga de la familia hace como diez o quince años, al llamarme la atención mientras miraba atentamente cómo mi madre le echaba las cartas. Ella me dijo que cruzar brazos o piernas durante las tiradas daba “mala suerte”. Yo no presto mucha atención a eso, pero he de reconocer que cuando uno cruza brazos o piernas, existe en el cuerpo cierta tensión. La tensión nunca es positiva cuando se tiene que hacer una tirada, o cuando se está consultando a un tarotista. ¿Por qué? Pues porque nos predispone a estar en tensión ante las lecturas, simplemente. A los cartomantes, esta tensión puede también afectarnos porque nos hace sentir más inseguros. El cuerpo, la mente y el espíritu forman un solo sistema, así que al tener el cuerpo tenso estamos realimentando la tensión a nivel mental y, por tanto, haciendo más difíciles las interpretaciones y los mensajes intuitivos que nos puedan venir del espíritu.

Otra duda bastante habitual es el uso del librito de significados durante las tiradas. Mucha gente, cuando empieza, se obceca con los libritos de significados y comentan que no son capaces de leer literalmente y “científicamente” las tiradas porque no se saben el libro de memoria. Y luego me comentan que tienen una memoria malísima como para saberse 78 cartas, del derecho y del revés. Los significados expuestos en cualquier guía de significados son justamente eso, una guía, un punto de partida, pero no son una Sagrada Escritura, ni la Palabra de los Dioses. Cuando empezamos, está bien decir que no sabemos muy bien, y para ello es mejor experimentar con amigos o familiares que se presten voluntarios, y llevar el libro. Pero siempre es bonito y bueno aportar algo más, algo que normalmente se obtiene mirando el dibujo de la carta, observando la ilustración y meditando un poco sobre la marcha con ella. Tómatelo con tranquilidad si estás empezando: nadie debería pedirte una tirada perfecta ni corta si acabas de comenzar a leer las cartas. Y si te increpan por ello, ya sabes: que ellos mismos se echen las cartas, si es que son capaces de hacerlo tan bien.

En el siguiente artículo dedicado a este tema trataré otras dudas frecuentes, pero ya centrándome en el momento de la tirada y de la consulta. ¡Permaneced atentos a 13 lunas!

Ataques mágicos y autodefensa psíquica (y 2)

(¿No leíste el artículo anterior? Lo puedes leer haciendo click aquí)

Como prometí en la entrada anterior, quisiera dedicar unas palabras (más bien unos párrafos) a uno de los métodos que creo más sencillos a la hora de defenderse: la botella de bruja. Ahora bien, mis botellas de bruja son un poco particulares porque en ellas utilizo magia fría, en lugar de enterrarlas en mitad del campo como hace alguna gente.

La razón de por qué no entierro las botellas de bruja es porque hacerlo me parece una guarrada medioambiental. El campo no es un vertedero ni un sitio donde dejar los restos de nuestros rituales: la naturaleza es nuestro Templo, y tú no tiras tu basura en tu Templo, ¿a que no? Hablé de esto hace muy poquito en una ponencia virtual por el día de la Tierra (la podéis escuchar aquí). Pero hay un sitio que no tengo más remedio que tener en mi casa (a pesar de que sea relativamente contaminante) y es mi nevera con congelador incluido. La que tengo en mi casa y utilizo para congelar la comida que preparo cuando sé que al día siguiente o en dos días no voy a tener tiempo para cocinar. La que me guarda los restos del almuerzo y en la que mantengo frescos los alimentos. Ese mismo electrodoméstico es, además, mi gran aliado a la hora de guardar mis botellas de bruja.

Para hacer una botella de bruja, necesitarás:

  • Una botella o un envase de vidrio con tapadera. No lo compres ex profeso: reutiliza otros envases del mismo material, ya limpios, como los de conservas. A mí me encantan los de café soluble o los de garbanzos cocidos.
  • Cosas que pinchen: alfileres, trozos de vidrios, clavos de hierro, etc. Cuidado, no te pinches tú.
  • Material orgánico de la persona a quien quieras proteger. Si eres tú, puedes utilizar pelo, trozos de uñas, saliva… también puedes meter estos mismos elementos de personas a las que quieras proteger. No hace falta sangre ni nada sacado a la fuerza.
  • Agua. Puede ser del grifo, normal y corriente.
  • Un sitio oscuro en tu congelador, que no abras mucho, o en el fondo del cajón del mismo. No hace falta reservar un sitio específico para la botella, tan sólo un sitio donde no vaya a ser fácil que se descongele.

Metemos los restos orgánicos de las personas que vamos a proteger, los cubrimos con los objetos que pinchan y llenamos la botella hasta 3/4 de la misma. No la llenamos entera, porque el agua siempre aumenta de tamaño al congelarse y puede quebrar el bote de cristal al sobrepasar la capacidad de éste.

En este momento, antes de meter la botella en el congelador, la cargamos. La tomamos entre las manos y la programamos con la intención de que haga de “señuelo” para los ataques mágicos. El supuesto atacante dirigirá sus hechizos hacia nosotros, pero será engañado por los elementos orgánicos que tiene la botella, que será el blanco del ataque en lugar de nosotros mismos. Entonces, el atacante sufre una doble acción: el posible trabajo mágico le rebotará (por acción de los elementos con pinchos) y además bloqueamos sus interacciones para con nosotros (por acción del hielo). Es como poner una barrera de hielo entre ese posible atacante y nosotros.

Metemos la botella en el fondo del congelador y, literalmente, nos olvidamos de ella. Si tras congelarse la botella el vidrio se rompe, no pasa nada: sólo significa que hemos llenado con demasiada agua el recipiente. Se hace otra botella de bruja llenándola menos y aquí no ha pasado nada. Por favor, que nadie piense que esto es un augurio, porque sólo es física básica.

Tengo mucha experiencia con magia fría, que este tipo de magia con hielo, y la verdad, da unos estupendos resultados. Nos ayuda a sentirnos más tranquilos con respecto a posibles ataques y no hacemos daño a nadie con ella. No hay que dirigirla a alguien en particular: hay que programarla para que nos proteja de forma genérica, no sirve para atacar a alguien.

Hasta aquí este especial, cortito pero intenso, sobre magia protectora.

Ataques mágicos y autodefensa psíquica (1)

He estado de viaje unos días, de vuelta en mi ciudad natal donde me esperaban personas muy queridas para celebrar el cumpleaños de mi hija. No tengo a casi nadie donde vivo, sólo unos pocos amigos (muy buenos, todo hay que decirlo), y el grueso de mi gente vive en Sevilla, así que siempre pillo con muchas ganas la carretera cuando voy para allá.

Lamentablemente, no siempre la gente está igual, así que este viaje ha sido un poco más accidentado en el sentido personal, ya que algunas personas de mi entorno lo están pasando bastante mal. Me acordé de Dion Fortune y su “Autodefensa psíquica” cuando una de las personas más queridas que tengo empezó a relatarme sus problemas y yo, automáticamente, empecé a sentirme mal. Esta persona no lo estaba haciendo queriendo, sólo se estaban dando dos fenómenos a la vez: el hecho de que estaba proyectando gran cantidad de energía mientras lo contaba, y el hecho de que yo soy una esponja emocional. Pero llegué a sentirme tan mal que hasta me mareé. Podría deciros que sentí los “tentáculos” de energía, como dedos, que salían de esta persona e intentaban penetrar en mi campo energético. Fue una suerte de ataque psíquico.

Los ataques mágicos, o ataques psíquicos, son muy raros. Lo más normal es que sea uno mismo el que los provoque. Que nadie me malentienda, en realidad no es que los provoquemos en el sentido literal de la palabra, es que son nuestras propias actitudes mentales y emocionales las que nos provocan bloqueos y demás problemas, que algunas personas pueden interpretar como estar pasando por una mala racha o tener algún tipo de maldición o trabajo mágico hecho.

El ataque psíquico es parecido a lo que describo arriba. Puede ser totalmente no intencionado, como fue lo que yo sentí aquel día, o formar parte de un ritual hecho expresamente para dañar a una persona. Pueden hacerlo personas con conocimientos sobre brujería, o personas que no tengan ningún conocimiento. En mi experiencia, es más común que las personas con pocos o nulos conocimientos sean las que se envalentonen a realizar este tipo de acciones de manera intencionada, porque por lo general desconocen el funcionamiento de la magia.

Sin embargo, es fácil defenderse de los ataques mágicos, ya sea queriendo o no. La primera acción que tenemos que hacer es “cortar” los lazos energéticos, si sentimos por ejemplo lo que yo sentí el otro día, que describo arriba como un tentáculo energético. Es tan fácil como hacer el gesto de cortar con los dedos de manera discreta y, a ser posible, cambiar de posición o alejarse de la otra persona sin que sea demasiado evidente.

Otro recurso sencillo que podemos tener es mantener una adecuada higiene psíquica. La higiene psíquica ha sido tratada en multitud de recursos, pero os dejo aquí un enlace que tengo a mano de una meditación en particular que grabé hace ya algo de tiempo para el canal del Templo de Brigit: https://www.youtube.com/watch?v=yCyu-ppoGu4. En ese vídeo no sólo explico las indicaciones de la higiene psíquica, sino que también guío una meditación muy útil para realizarse diariamente si se necesita.

Otra idea para defenderse de ataques mágicos es realizar una botella de bruja con magia fría. Hablaré de ella en el próximo artículo dedicado a este tema, pero anticipo que es una manera interesante y sencilla de defenderse sin que tengamos que hacer nada de manera constante, incluso consciente. Es de ese tipo de trabajos mágicos que podemos hacer una vez para que sigan funcionando durante mucho, muchísimo tiempo.

(Puedes leer la segunda parte – y final – de este especial haciendo click aquí).

Actividades para preparar Imbolc

2107Como mucha gente sabe que soy devota de Brigit (o Brighid, Bride, Brid…) me preguntan con cierta frecuencia qué cosas hacer en Imbolc. Considero que a veces es igualmente importante hacer alguna actividad para sintonizarnos con un momento del año que hacer un ritual. El ritual nos hace celebrar, mientras que dar algunos pasos previos a la preparación del mismo nos ayuda a sintonizar con el momento del año en el que estamos. Así pues, me he propuesto escribir este artículo para comentar algunas de las cosas que yo hago antes del ritual, para sintonizarme con el momento del año que va a empezar.

En primer lugar, una de mis primeras acciones cuando se acerca Imbolc es meditar. Meditar sobre el ciclo en el que me encuentro, aquello que quiero conseguir. Como la marea de Imbolc coincide con el comienzo del año civil, intento sintonizar estos pensamientos con los proyectos que yo misma me he propuesto para el año que está comenzando. Como no todo el mundo es igual, las personas que prefieren no tener propósitos o proyectos por año nuevo, sino que los hacen sobre la marcha, pueden sencillamente meditar sobre el significado de Imbolc. Por ejemplo, aquellas cosas de nosotros mismos que hemos conseguido llevar a cabo y las que nos gustarían en el futuro. Imbolc es una fiesta muy relacionada con la maternidad y la paternidad (en tanto que es una celebración del nacimiento de las crías de los animales), pero hay muchas formas de ser padre o madre, no tiene por qué ser de un vástago en el sentido literal de la palabra. A veces, nuestros proyectos son como nuestros hijitos.

Una de las cosas que más beneficiosas encuentro para hacer por estas fechas es limpiar todo lo pasado para poder construir sobre una superficie limpia. Esto está muy relacionado con el ejercicio de soltar que expliqué en la actividad 1 de la campaña “La paz es un estado mental”. Para poder poner en pie todo lo que queremos, esa vida nueva, muchas veces hay que abrir las ventanas al aire nuevo y dejar que el antiguo se vaya, remover la energía y quitar la basura. Para esto, una limpieza física de la casa o del negocio siempre va bien. Si te gustaría hacerlo “a lo natural” escribí un artículo aquí sobre este tema que quizá te pueda interesar. Entiendo que limpiar es necesario para construir, porque siempre que se construye sobre situaciones o cosas ya existentes, si no se ha saneado la situación antes, muchas veces el proyecto o lo que queramos hacer hereda parte de esas estructuras anteriores, con lo bueno y lo malo. Por eso hace falta sanear antes de empezar.

Pasear es de esas cosas básicas para sintonizar con cualquier ciclo, pero cercano a Imbolc lo encuentro especialmente útil. La razón es que no paseamos tanto en esta fecha del año, porque rápidamente se hace de noche, porque hace frío… pero la naturaleza sigue en estas fechas, siempre sigue su camino y no se ha ido a ninguna parte. Encuentro que conocemos muy poco de Imbolc, tan poco que, por ejemplo, lo que leo en internet de lo que se celebra en este sabbat muchas veces no se corresponde con el ciclo natural, con lo que está pasando fuera de nuestros libros, que están llenos de teoría. Hay que salir más y quedarse menos en lo que nos cuente Fulanito, por muy prestigioso autor que sea.

Otra actividad interesante es estratificar semillas en casa. Para quienes no estén familiarizados con el término, estratificar en casa es imitar de forma artificial un proceso que se da en la naturaleza en estas fechas: algunas especies de plantas necesitan un choque de frío durante un cierto número de semanas para poder germinar adecuadamente, pues están programadas para nacer tras haber pasado por un periodo de letargo. Esto sucede en la naturaleza cuando estas semillas se quedan bajo la nieve o bajo las hojas a una temperatura muy fría, durante las largas semanas de invierno. No todas las especies necesitan este letargo, pero muchos de los árboles que vemos y que tanto adoramos sí lo necesitan. Para estratificar, sólo necesitas un tipo de tierra adecuado a las necesidades del árbol que vayas a plantar y, normalmente, una nevera casera o un sitio al aire libre muy frío. Puedes ver una explicación de las necesidades de cada especie aquí. Adelanto que el proceso requiere mucha paciencia, pero es una manera de conectar para quienes adoran la jardinería y están mordiéndose las uñas por no poder plantar nada hasta Ostara.

También puedes purificar tu cuerpo de la manera que más te apetezca. Una autora pagana (ahora mismo no recuerdo si era Z. Budapest o Starhawk), en un libro que me leí hace mucho tiempo, comentaba que “peinaba” su aura todas las mañanas mientras se duchaba. Ésta puede ser una buena idea de actividad que realizar para sintonizar con esta época del año. Darse baños rituales, hacer un poco de dieta detox a base de comer muchas frutas y verduras de temporada (¡que las hay, aunque sea invierno!), eliminar el azúcar añadido durante un mes de la comida o, si eres practicante de Reiki, darse Reiki o energía todos los días a uno mismo, son ideas para sentirse mejor de cara a cuidar a ese niño interior que requiere cuidados al acercarse Imbolc.

Por último, puedes encender velas. Da igual si son de led o combustibles. Da igual si son de parafina o de cera de abejas. Lo que tú prefieras y vaya más acorde con tus pensamientos y necesidades ecológicas, económicas y personales. Enciende esa luz de la esperanza que todos llevamos dentro y que estos momentos empieza a hacerse realidad en la naturaleza. De eso trata Imbolc: es un festival de la crianza, de la niñez, del cuidado y el mimo. La esperanza es lo que más cariño necesita del mundo, porque es frágil como el cristal. Pero si se la alimenta, si se la cuida, se convierte en el motor de nuestro mundo.

La Paz es un estado mental: actividad 1, soltando y practicando el agradecimiento #pazesunestadomental

IMG_20160106_195155Como parte de nuestra campaña “La Paz es un estado mental”, hoy os presentamos nuestra primera actividad, consistente en dos ejercicios. Así inauguramos el ciclo. Iremos a una actividad por mes, 12 en total al cabo del año.

A veces cuando caminamos un sendero espiritual sentimos que debemos ir más allá. Explorar más, tener más. Esto está bien, pero en demasía puede causar cierta desazón. Desazón por no tener suficiente. Esto pasa en nuestra cultura porque estamos en una sociedad muy materialista y dominada por el marketing, que nos lleva a creer que no tenemos suficiente. Los publicistas son muy listos y han sabido crear, desde que estamos en el sistema de libre mercado, necesidades para productos que en realidad no vamos a usar ni necesitaríamos. Por poner un ejemplo, como me convertí en madre recientemente, os puedo garantizar que jamás usé ciertas cosas para la bebé que a mi alrededor me decían que eran indispensables (por ejemplo el capazo para el cochecito) y luego resultaron ser una pérdida de dinero y tiempo. En todos los aspectos de la vida puede pasar esto, incluyendo el espiritual.

Así pues, empecemos nuestra actividad doble con un primer ejercicio, que consistirá en evaluar lo siguiente:

  • ¿Qué cinco cosas, saberes, actitudes o relaciones te han resultado inútiles y/o una pérdida de tiempo o dinero en el año 2015?
  • Medita y razona tu respuesta.
  • ¿Qué hiciste para soltar ese vínculo, o qué necesitas para soltar el vínculo con eso que te ha resultado tan inútil?
  • ¿Cómo crees que te beneficiarás de soltar esos vínculos o transformar esos objetos, si se trata de cosas físicas?
  • Comprométete contigo mismo/a: 2016 será un año mucho más limpio a nivel de cachivaches, actitudes y relaciones. Y recuerda: si en algún momento sientes que algo es inútil en tu vida, no te angusties, ¡esas cosas pasan!

Ahora toca la segunda parte, que es valorar lo que se tiene. Muchas veces esta parte es más difícil que la anterior, porque criticar el pasado o el presente es sencillo, pero decir lo bueno que se tiene es menos fácil. Nos han enseñado a callarnos lo bueno para no despertar envidias. Para quienes todavía temen el “qué dirán”, no hay de qué preocuparse: este ejercicio es sólo para nosotros.

Este ejercicio consiste en encontrar un bote vacío, de cualquier material transparente. Por ejemplo, cristal. Si es reutilizable, mejor. En la fotografía de arriba estoy reutilizando el bote que usé para este mismo ejercicio el año pasado, y como me gustó tanto lo voy a volver a hacer en este 2016. Si no recuerdo mal, era un bote sencillo de garbanzos cocidos, que lavé y sequé concienzudamente (y dejé orear un poco, porque hay botes de conservas que huelen francamente mal). Yo no lo he decorado porque soy más bien espartana en mis maneras, pero hay quien lo decora, le pone lazos o carteles por fuera.

Una vez conseguido el recipiente, ya tenemos nuestro bote de agradecimiento.

El ejercicio es sencillo: este amiguito nos acompañará durante todo 2016, recibiendo nuestros agradecimientos por todo lo bueno que nos vaya pasando, aquello que consideramos que debemos agradecer al Universo. Se trata de poner en un papelito, conforme os suceda algo bueno, aquello que os ha sucedido y la fecha. Como veis, yo ya he estrenado el mío. Según mi experiencia, éstos son los consejos que tengo que daros para su utilización:

  • Podéis utilizar todas las clases de papel que queráis. Es muy bonito verlo lleno de papeles de distintas formas y colores al finalizar el año.
  • Os aconsejo que pongáis la fecha en el suceso que tenéis que agradecer, porque luego uno se olvida de cuándo pasó x o y.
  • Tenedlo a la vista para que recordéis cuando lo veáis que hay cosas que agradecer y os dé el impulso de usarlo.
  • Si lo vais a decorar, es preferible que la decoración no sea demasiado opaca, porque lo bonito del ejercicio es ver cómo se va llenando poco a poco.
  • Si lo veis vacío o falto de papelitos, en vez de lamentarse por ello es mejor preguntarse si no habrá algo que agradecer que estemos olvidando.
  • Al finalizar el año lo abriremos. ¡Eso lo contaré en la última actividad del año, la de diciembre!

Esto es todo por ahora. En febrero volveré a tocar este tema con una segunda actividad. Recuerda que la Paz es un estado mental, así que, ¡que tengas Paz en tu interior! Acuérdate de que puedes participar con el hashtag #pazesunestadomental si quieres compartir los resultados y/o fotografías de tus ejercicios, en tu red social favorita.

Idea para propósito de año nuevo: sanando emociones

sanacion_energeticaSon conocidos los propósitos de año nuevo que muchos nos hacemos, y que marcan una lista de buenas intenciones que, en muchas ocasiones, quedan en eso. Sin embargo, hay propósitos de año nuevo que se pueden hacer de forma sencilla y que suponen el inicio de un cambio vital importante.

Personalmente, llevo un tiempo sanando emociones, iniciando cambios (y dejando que se inicien), algo que ha surgido a través de otro cambio, el más grande de mi vida. El nacimiento de mi hija ha sido un revulsivo, ha puesto toda mi vida patas arriba, como suele suceder con todos los procesos de adaptación grandes, y ha sacado a la luz esas emociones que necesitan ser curadas de alguna manera, que se han quedado estancadas y que necesitan desatascarse. Como una corriente de agua que se ha quedado atrapada en un recodo del río, y que crea un mal olor indescriptible. En las emociones, lo que eso crea es insatisfacción con la vida de uno mismo.

Por si alguien lo necesitara, quisiera compartir hoy el método que estoy siguiendo y que perfectamente puede servir como propósito de año nuevo que, además, se basa en tangibles y es muy efectivo y fácil de cumplir. Tiene un poco de magia pero sobre todo mucho sentido común. Tiene un poco de mí y un poco de todo el mundo que ha cruzado su camino con el mío, porque también se aprende mucho de las personas con las que te cruzas. Y, ante todo, mucho trabajo acuático y Sacerdocio del Mar, que estamos hablando de emociones y éstas son acuáticas por excelencia.

Lo primero que he hecho ha sido deshacerme de lo que ya no usaba. Desde ropa hasta gadgets, pasando por zapatos, y eso que me encantan los zapatos. Una buena limpieza de armarios te hace ver con lo que eres capaz de vivir, que en realidad es más bien poco. Todas esas cosas que no te sirven para nada, son tangibles y, por tanto, cuantificables, te hace pensar en cuántas cosas acumulas que no son necesarias, que traen recuerdos desagradables o que están ocupando tiempo y energía en tu cabeza. Añadí a esta lista regalos que me habían hecho y ni siquiera me gustaban, por ejemplo un pastillero de porcelana que me regalaron una vez (no soy conocida por tomar muchas medicinas, así que iba a hacer más bien poco con un pastillero), o una camisa que habían comprado pensando en otra persona y no en mis gustos.

Lo segundo, una buena limpieza de facebook, sobre todo grupos y páginas. Es increíble la gran cantidad de basura que comparten algunas páginas y grupos, muchas veces copiada y pegada de otras fuentes, o que directamente se usa para publicidad. También tuve que hacer una limpieza de contactos, con todo cariño, pero teniendo en mente quiénes son las personas de las que quiero rodearme. Este paso es importante porque hay personas que añaden mucha basura a las emociones de uno: cotilleos, malos rollos, rumores, conflictos… Luego de eso, empieza la limpieza de emociones.

Para lo de las emociones me he valido de un cuaderno. Me encantan los cuadernos, hacer listas, planes… así que esta vez era indispensable anotar todas las emociones que sentía y explicar por qué las sentía, si había alguna razón. Mi objetivo era hacer un análisis de la causa que había detrás de todos los sentimientos, positivos y negativos. Identificar las áreas de mejora de mi vida, para poder ser más feliz y estar más satisfecha con mi vida.

He aplicado lo que en mi trabajo llamamos “análisis de causa raíz”. Una vez identificado y descrito en detalle un problema o una situación que me hacía infeliz por alguna razón, me he hecho un máxico de cinco preguntas tipo “Por qué” hasta encontrar la causa raíz, que es una causa tangible, la cual es el origen teórico del problema, por ejemplo:

– ¿Por qué no me siento cómoda con mi vida? Porque no se colman mis expectativas de actividades y curiosidad naturales.

– ¿Por qué no se colman dichas expectativas? Porque no existe oferta donde vivo para ello. Por tanto, la causa raíz de este problema es el sitio donde vivo. La solución es cambiar de lugar de residencia.

Este análisis se tiene que hacer con un poco de cabeza y con tiempo, no vale correr. A veces veremos que más de un problema tienen la misma solución, por ejemplo hablar más las cosas o comunicarse con más eficacia suele ser una causa común de muchas dificultades que tiene la gente hoy en día. Identificar las causas es el inicio de hacer planes para mejorar esas emociones y conseguir sanarlas. Hay cosas que se solucionan con tangibles, hay otras que se solucionan con soluciones más abstractas, como practicar la meditación o entregarse al conocimiento profundo de determinadas disciplinas espirituales de nuestro gusto.

Lo siguiente sería hacer el plan de lo que se quiere conseguir, que es lo que estoy haciendo yo ahora mismo y lo que suele llamarse “los propósitos de año nuevo”. El problema común de estos propósitos es que los dejamos porque nos ponemos metas demasiado altas o muy poco factibles. Así que, hay que ser realista, darse cuenta de cuánto tiempo se tiene e, incluso, ponerse metas para más tiempo que el año que se comienza. En mi caso, me estoy buscando metas incluso para dentro de diez años, lo cual me da seguridad.

Espero que estas ideas de cómo sanar emociones de una forma pragmática os parezcan útiles. Como siempre, cada maestrillo tiene su librillo y lo que me sirve a mí puede que no le sirva a los demás, pero si vale para dar algunas ideas a quien realmente tenga que ponerse manos a la obra a cambiar su vida, me doy por más que satisfecha.

Feliz 2016 a todos.

El Ego (no es lo mismo que ser egoísta)

15-EL-DIABLOHace unos años comenté con alguien lo mucho que me gustaba un tercero como persona, lo mucho que valoraba su trabajo y lo estupendo que me parecía. Ella me contestó “ya, pero tiene muchos ego trips” (algo así como que tenía momentazos en los que alimentaba su ego). La contestación me dejó un poco fría, porque yo no consideraba que esa tercera persona fuera con grandes ínfulas por la vida, simplemente me parecía alguien trabajador y con ganas de hacer cosas, sin demasiadas alharacas. ¿Dónde estaba el Ego en eso? ¿Qué había de ganas de inflar su ego en el hecho de trabajar y hacerlo dándolo todo? A partir de aquello, siempre he pensado en el tema del ego como algo importante, sobre todo porque se tiene mucho en la boca en el ámbito del paganismo y con el uso masivo de las redes.

Mucha gente en mi entorno dice lo que hace, yo incluida, y comparte estampas de su vida, ya sea en fotografía o por escrito, más con las redes sociales. Creo que decir lo que se hace o publicar una foto no siempre es publicitarse como podría llegar a pensar la persona que me soltó lo del ego trip, creo que es intentar conectar con otra gente. Lo que ocurre es que las redes sociales han convertido nuestras vidas en escaparates, ya sea con fines totalmente inocuos como compartir con los amigos y la familia, o realmente usarlas como una herramienta para publicitarse. De ahí que, cuando alguien dice lo que hace surge ese pensamiento de escasez, endémico de nuestra sociedad: el “yo no lo tengo o yo no lo hago pero él sí lo tiene o lo hace, por tanto lo quiero”. Lamentablemente, vivimos en una sociedad que se basa en la creación de necesidades, así que  también es una sociedad bastante dada a las envidias, a necesitar lo que los demás tienen, en lugar de buscar un camino propio: el del placer de hacer lo que a uno le gusta, sin importarle la imagen que se dará ante los demás.

Esto me parece triste, porque he visto a personas estupendas ser tildadas de tener un gran Ego por hacer algo y querer compartir las cosas que han hecho. O de hacer cosas con el único fin de inflar su Ego mediante la aprobación externa. Así pues, cuando alguien me habla del Ego de un tercero, no puedo evitar pensar “¿Ego suyo, o envidia tuya?”.

El Ego como herramienta

Creo que existe un abuso tan grande del término Ego que hemos perdido el concepto que tiene detrás. Ego significaba Yo en latín. Todos tenemos un Yo, es inevitable. Por tanto, varias corrientes de la Psicología han usado el término Ego para ilustrar una parte del individuo (que me perdonen los psicólogos por una definición tan burda). Es importante matizar que no existe, en principio, una demonización del Ego. Lo que ocurre es que se utiliza el prefijo latino ego- en palabras con una connotación bastante negativa, por ejemplo egoísta o egocéntrico, de ahí que lo que unos toman como una parte de nosotros mismos, los otros lo han acercado a la connotación negativa que tienen esas palabras en nuestra cultura. Pero de ahí a que la palabra Ego en sí sea negativa hay un gran trecho.

Siempre digo del Ego, del Yo, que creo que es como un martillo: lo usas cuando necesitas clavar un clavo, pero no vas dando martillazos en la cabeza a los demás. Soy de la opinión de que una reafirmación del Ego sirve para cosas como reafirmarse uno mismo, seguir adelante en momentos difíciles, no achantarse ante los problemas, etc. Veo un paralelismo entre ese concepto del Yo y lo que se ha denominado muchas veces Amor Propio o voluntad para hacer frente a los problemas u obstáculos. Sin embargo, como todo, la auto-afirmación también puede llevarnos a ser esclavos de nuestro propio Yo. Ésa sería, desde mi punto de vista, la parte negativa de realzar nuestro Ego.

No he escuchado que el Ego sea un problema a ser suprimido en las religiones paganas, aunque se le mencione mucho en términos coloquiales ajenos a las creencias que seguimos. En las religiones orientales, en cambio, sí es objeto de discusión, y creo que por ahí viene la confusión de muchos paganos con el tema del Ego. Creo que el concepto oriental y el concepto occidental del término son completamente diferentes, y a veces usamos los términos orientales sin saber muy bien a qué se refieren esas creencias que nos son ajenas, copiamos las meditaciones para controlar o suprimir el Ego sin saber muy bien cuál es el objetivo en las creencias y prácticas en las que éstas surgen, y acabamos haciendo un mejunje que me parece muy raro y que, sobre todo, no casa con la ideología de la cultura en la que nos han educado a la mayoría.

Como no pertenezco a ninguna cultura oriental, no hablaré aquí del concepto oriental del Ego. Hacerlo sería un ejercicio de osada ignorancia, y seguro que hay personas más versadas en el concepto del Ego de las culturas orientales ahí fuera. Sin embargo, puedo hablar más o menos de la simbología del Ego en la simbología occidental, principalmente en el Tarot que es el campo que conozco.

El Diablo en el Tarot como Ego

Los paganos no creemos en el Diablo, y sin embargo el Diablo está presente en la mayor parte de mazos de Tarot. A mi entender, el Diablo del Tarot es ese Ego desbocado. Es algo de ti mismo que te esclaviza, que no te deja ser tú mismo. No es hacer cosas para sentirte bien, porque tienes todo el derecho a ello (un pensamiento que, por cierto, algunos considerarían egoísta en nuestra sociedad), es que sin determinadas cosas no tengas forma alguna de sentirte bien o completo en ti mismo.

El Diablo habla de adicciones y de auto-indulgencias. Pensemos en cualquier medicamento para calmar un dolor muscular. Sirve mientras tienes el problema, pero si continúas con el tratamiento después, te puede generar una adicción, una esclavitud. Por tanto, te conviertes en esclavo de ese medicamento. Me parece que el Ego es parecido en ese sentido. Sirve cuando necesitas dar un figurado golpe en la mesa, no diluirte en las opiniones de los demás, buscar tu propio camino, y un larguísimo etcétera, pero a veces, cuando se saca demasiado a pasear, se puede llegar a usar fuera de contexto y acabar siendo más un grillete que a uno le fastidie sus relaciones personales que una herramienta necesaria para ciertas ocasiones.

Una persona puede ser un estupendo músico y amar lo que hace. Pero si toca por el placer del aplauso y no puede vivir sin él, si deja de importarle su amor por la música y sólo lo hace por el reconocimiento, será feliz mientras tenga esa fama y ese reconocimiento. En cuanto la fama (que es una mala amante, porque es muy volátil), algo externo, se vaya, dejará de ser feliz. En cambio, si su felicidad se basa en hacer lo que le gusta, en encontrar en sí mismo esa felicidad de tocar su instrumento o expresarse mediante la música, poco le importará ser más o menos famoso mientras su arte y hacer lo que le gusta le permita ganarse la vida. Un saludo desde aquí a todos los músicos que luchan por llegar a fin de mes, que son muchos y trabajan muy duro.

Lo que me parece más interesante del Diablo, al igual que lo interesante del sobre-uso de la exposición del Ego (o de uno mismo), es que el grillete es ilusorio. Las personas que están atadas a ese Diablo del mazo de tarot tienen el espacio suficiente en sus cadenas y grilletes como para poder quitarse el vicio cuando ellos quieran, sólo que no se dan cuenta. Basta con actuar desde el corazón, creo yo, desde el principio egoísta (¡sí, egoísta! Voy a reivindicar el término egoísta como algo positivo) de que se hacen las cosas para que nos sintamos bien con nosotros mismos y de las que no seamos esclavos, sino que nos permitan ser libres y felices, sin buscar el reconocimiento por nuestras acciones y trabajos, sino por el placer de hacer lo que nos haga felices. Obviamente, esto requiere un gran equilibrio en los tiempos que corren pero, como siempre, creo que merece la pena intentarlo.

A la persona que me hizo el comentario hace años sobre aquella tercera persona, y de la que hablaba al principio, si la tuviera delante ahora le diría que basta con que alguien actúe desde el corazón, y no por lograr el reconocimiento ajeno, para que no se considere que está teniendo un ego trip, sino un camino de auto-conocimiento a través de las cosas que le hacen verdaderamente feliz. Creo que ése es el quid de la cuestión, pero claro, como siempre, ésta es mi opinión.

PD: Considero que los caminos espirituales son egoístas por definición, en tanto que los recorremos por y para nosotros. Por tanto, el egoísmo no siempre es negativo. Esa connotación es judeocristiana. A la próxima diva-sacerdotisa (o divo-sacerdote) que me diga que por buscar mi felicidad y no “servir” a todo el que me cruce por delante soy una mala pagana, la voy a mandar al guano.