Cuando te vas del camino sin darte cuenta

Cuando tenía 21 años y hacía poco tiempo que estaba en el camino, tenía un sendero muy claro ante mí. Me gustaban las plantas, echaba las cartas y estaba empezando mi primer grado en la Tradición Correlliana. Como soy una bruja urbanita, mi jardín mágico era mi terraza, donde adoraba plantar todo tipo de semillas. Hacía velas, y de hecho fue por aquel entonces cuando me compré mi primer kit de fabricación de éstas. Coleccionaba algunas de ellas y me gustaba hacer creaciones con pétalos y hojas de mi propia cosecha. Meditaba y hacía pathworkings casi a diario, llegando a obtener miradas un poco raras incluso de mis amigos paganos cuando decía “anoche bajé al inframundo”. Mi ídolo era Z. Budapest y afirmaba que la Wicca no tenía dogmas, sólo un consejo que es la Rede. Compaginaba todo esto con la Universidad y mi entonces novio.

Ahora tengo 35 años, hace ya varios que peino algunas canas, tengo un trabajo a jornada completa, estoy casada y tengo dos hijos. Desde que cambié de casa y de ciudad con 28 años (en 2010), vengo viviendo de otra manera mi creencia. Durante los últimos siete ciclos, mi práctica ha consistido en largas sesiones de trabajo, traduciendo textos para mi Templo y para otros Templos de la tradición, escribiendo, ideando cursos, dando conferencias, publicando artículos, editando, en fin, un ir y venir de “más más más más” que, no lo niego, al final me ha acabando pasando factura. Recuerdo perfectamente sesiones de trabajo maratonianas hasta de 15 horas, trabajando domingos y festivos, en los que apenas veía a mi pareja. Mi devoción diaria quizá fuera mi único momento de tranquilidad, pero la mayor parte de las veces encendía la llama de Brigit y me dedicaba a seguir trabajando. Si no era para mí, era para otra persona, lo importante era trabajar sin parar…

Pero eso no es verdad. La vida no es trabajo y la espiritualidad no es trabajo, o al menos ahora lo veo así. Creo que me fui mucho del sendero espiritual y convertí esto en un sinsentido.

La vida es muchas cosas y la espiritualidad también es muchas cosas. A veces es ese trabajo tedioso, horrible, de muchas horas y mucho esfuerzo, y a veces no. Desde luego, ese ritmo no se puede mantener durante mucho tiempo. También en ocasiones la vida es una fiesta y un carnaval, un momento para disfrutar y vivir felices. Creo que la clave está en el equilibrio. Así estoy yo ahora, volviendo a aprender quién soy de nuevo, esa chica a la que le gustaba la jardinería, hacer velas, manualidades variadas, hacer hechizos para conseguir un dinerillo con el que comprarse un vestido nuevo… vivía contenta con mis amigos, que en su mayoría no eran paganos, salía, entraba y hacía una vida completamente normal, con el aderezo de mi espiritualidad.

Por si alguien se pregunta a qué me estoy dedicando, sigo trabajando en el Paganismo, especialmente dentro del Templo de Brigit, pero lo hago a otro ritmo, a mi manera, sin presiones y sobre todo disfrutando de lo que me gusta hacer. Pero no me cabe duda de que lo anormal ha sido lo de estos años atrás, en los que se apoderó de mí una entidad llamada “En-el-Paganismo-lo-único-importante-es-trabajar-para-la-Comunidad”, que me convirtió en poco más que un zombie que trabajaba por y para mi creencia, 24 horas al día, 7 días a la semana, obviando cosas como que también tengo un trabajo de día, una familia y unos hobbies.

A esto me han llevado estos meses en lo que, admito sin ningún pudor, he trabajado espiritualmente por y para mí porque yo lo valgo. No puedo darme a los demás si estoy sin gasolina, no puedo ofrecer algo si yo no he tomado algo. Eso y poner límites sanos (mi talón de Aquiles) es, en gran parte, en lo que estoy trabajando últimamente con más ganas.

¿Y tú? ¿Has trabajado hasta la extenuación en alguna ocasión y te has dado cuenta de que ya no podías más?

Como esta buena señora zombie me quedé yo de tanto trabajar...
Como esta buena señora zombie me quedé yo de tanto trabajar…

Caminos mistéricos e impresiones

Soy consciente de que estoy escribiendo en el blog poco o nada, pero es por una buena causa. Aparte de mis labores profesionales y de mi vida personal, ando metida de lleno en un camino mistérico que no es Wicca (aclaro por si alguien se lo pregunta) y que me está llevando gran parte de mi tiempo a nivel espiritual. Vamos, que me dedico menos a esto porque estoy haciendo trabajo de campo del de toda la vida. La verdad, lo estoy disfrutando mucho pero, si me permitís, no voy a entrar en mucho detalle porque todavía es un trabajo en el que estoy bastante inmersa y aún no lo puedo ver con la suficiente perspectiva. Tan sólo diré que lo estoy realizando en varias direcciones a la vez.

Sin embargo, ya tengo experiencia con lo mistérico, igual que muchos de vosotros. La primera vez que alguien me dijo que la Wicca era mistérica, me dio por buscar el significado, por aquello de la exactitud, pensar en lo que quiere decir, reflexionar, etc. Básicamente, en una práctica religiosa mistérica tienes un rito o ceremonia que se realiza para que tú aprendas algo, para que encuentres algo dentro de ti mismo (o de ti misma), una verdad interna. Sin embargo, en estos últimos meses de trabajo de campo he encontrado que no sólo son los grandes ritos son transformadores, aunque suponen una catarsis, sino que muchas veces pequeños “temas” sobre los que meditas te pueden dar tu dosis de revelación personal diaria, por así decirlo. Misterio a través de la meditación, curioso, pero al fin y al cabo son meditaciones ideadas para funcionar como gatillos que disparan conceptos más profundos.

Encuentro especialmente poderosos los misterios de culturas antiguas, algunos de los cuales estoy siguiendo, puesto que llevan el conocimiento y la experiencia de muchas generaciones atrás. Y como sé que estoy siendo un poco hermética a la hora de hablar, sin desvelar qué estoy haciendo pondré como ejemplo una forma de trabajo con el Tarot que yo haría de esta manera, y es la de interiorizar el Tarot mediante símbolos (que los hay) asociados a cada carta de los Arcanos Mayores y hacer una meditación diaria asociada a cada carta. Sé que muchos sois del Rider y esto os parecerá raro porque la estética del Rider es bastante detallada y quizá poco adecuada para recordar una imagen de memoria en meditación, pero si hay alguien del Marsella ahí fuera entenderá la belleza de la simplicidad y lo fácil (y transformador) de este tipo de trabajo.

Es como tener grandes verdades propias contadas por ti mismo a través de alegorías y meditaciones. Tras ellos, no hay vuelta atrás, y aunque lo vuelvas a hacer nunca más habrá una primera vez. Esto a ratos me causa una cierta tristeza porque descubrir mis propias verdades ha sido muy bonito y ya sólo habrá segundas lecturas o profundizaciones, pero nunca más la candidez de la primera vez. También hay divinidades que hasta se presentan solas al trabajar de esta forma y eso te hace pensar que estás como una cabra, loco, hasta que te viene una segunda persona y te pregunta “¿cómo es que tal divinidad me habla de ti?” y sabes que no eres tú solo. Como he dicho antes, no tiene nada que ver con mi práctica como wiccana, que continúa en paralelo a este trabajo, pero entiendo que enriquecen mi experiencia y mi práctica.

Si hay algún punto menos positivo a todo esto puede ser que la cantidad de tiempo que me requiere todo esto (un par de horas diarias mínimo) me pide trabajar de manera física, con el cuerpo, o bien con las manos, con mucha más frecuencia de la habitual. Paso mucho tiempo enredada en meditaciones y a veces tengo la necesidad de salir a correr, andar, ponerme a bailar o cocinar. Creo que escuchar el cuerpo y la mente de esta manera es positivo para mantener un cierto equilibrio. Pero escuchándose uno mismo me parece que es un ritmo de trabajo relativamente asumible durante un tiempo, incluso para mamás trabajadoras como yo.

De todas formas, no es algo que recomiende a todo el mundo, todo el tiempo, sino cuando os encontréis más enteros a nivel psicoemocional. Muchas veces, las peores verdades de uno mismo pueden llegar con este trabajo, sobre todo con misterios antiguos, que vienen sin la anestesia de vuestra cultura de origen. Esto hace de este tipo de trabajo mistérico algo muy bonito pero también muy arriesgado. Y por supuesto, lo mío puede que no tenga nada que ver con lo que saque otra persona, porque el misterio es propio y personal, aunque para que se haga bien siempre debe haber un concepto de fondo o de base similar sobre el que ambas saquen conclusiones aplicables a cada una de ellas.

Y hasta aquí puedo leer. Ya contaré algo más de qué ando tramando. 😉

Mamá y sacerdotisa: pensamientos sobre la práctica del Arte y la conciliación

No hace mucho, estaba leyendo este libro y uno de los ensayos hablaba de una sacerdotisa cuyo primer oráculo canalizado había sido porque su suma estaba de baja maternal al haber dado a luz recientemente. La verdad, lo vi muy normal porque recién parida yo tenía ganas, sobre todo, de aprovechar el tiempo en dormir y no en hacer magia. Sin embargo, encuentro que tras mis dos partos, una vez superada la cuarentena, prácticamente fui recuperando bastante rápido mi necesidad de trabajar en el ámbito espiritual, empezando, sobre todo, por mi práctica personal. Me imagino que cada uno/a tendrá un ritmo diferente de recuperación dependiendo de sus circunstancias y estado de ánimo. También hay personas que deciden hacer un alto en el camino, lo cual es igualmente válido aunque no fue mi caso, así que opté por conciliar lo mejor que pude.

Tenía muchas preguntas tras mis dos partos. Por ejemplo: ¿Hasta qué punto necesito conciliar? ¿En qué puedo meter a mi hijo recién nacido, y en qué es mejor que se lo quede su padre durante el tiempo en el que esté yo ocupada en rituales? ¿Debo canalizar en el postparto tardío? ¿Cómo encontrar tiempo para meditar, si tengo a una criatura que llora si salgo de la habitación? ¿Cómo llevarán mis compañeros de aventuras mágicas la incorporación de este nuevo ser a mi vida?

Me ha ayudado muchísimo el poder hablar abiertamente del tema con mis compañeros de senda. Por ejemplo, decir abiertamente que la vida cambia y hasta qué punto cambia, para que los que no son padres o madres puedan entenderte. Encuentro que poner las cartas sobre la mesa desde el principio ayuda a no crear falsas expectativas, como que vas a poder mantener una fiesta post-sabbat hasta las tres de la mañana porque el bebé tendrá que dormir (y sobre todo, tienes que dormir). La gente no suele saber qué conlleva tener una criatura porque somos una comunidad muy joven en una sociedad envejecida. Con suerte, algunos de nuestros compañeros y compañeras tienen sobrinos/as o hermanos/as de menor edad, lo cual facilita mucho las cosas.

Otro de los elementos que más me han ayudado a conciliar ha sido un portabebés ergonómico. Nunca podré estar más agradecida a los diseñadores de rebozos, portabebés o mochilas tipo canguro. Con este tipo de cachivache he llegado incluso a amamantar y a guiar meditaciones a la vez, hasta en una ocasión inicié a una persona en una disciplina espiritual. Mis dos hijos han sido niños-Nenuco mientras los he tenido en brazos, al menos hasta los seis meses y especialmente en las primeras semanas, pero el panorama cambiaba si los dejaba en una cuna o en el cochecito, y rompían a llorar inmediatamente. Uno no se puede concentrar en nada cuando hay un bebé llorando. Buscar una solución sencilla es prioritario si no tienes a nadie con quien dejar a tu hijo/a y te apetece seguir activo en tu sendero espiritual. También cuando no hay nadie que te cubra en tu coven para realizar iniciaciones o para liderar encuentros.

No me avergüenzo en decir que me he hecho formaciones espirituales enteras con un bebé en el pecho e incluso he meditado amamantando en la comodidad de mi cama. Para trabajo más especial o intenso suelo pedir ayuda a mi pareja, pero tras haber dejado harto de comer a mi niño pequeño, minutos antes de meterme a hacer ese trabajo más delicado. Así, no llora y no lo pasamos mal.

Por supuesto, dejar el cuidado del bebé en otra persona (el otro progenitor) es lo ideal, pero no siempre se puede. En mi caso concreto, mi marido es mi pareja mágica y en muchos rituales él está presente. Otras veces, mis bebés han llorado porque yo era su figura de cuidado principal y eran demasiado pequeños como para estar sin mí aunque fuera una hora. Recuerdo que hice de intérprete en una entrevista de tres horas para una emisora pagana cuando mi hija la mayor tenía mes y medio, y lo recuerdo como uno de los peores momentos en cuanto a conciliación con mi papel de madre (aunque la entrevista estuvo muy bien) pues mi niña no paró de llorar, a pesar de estar con su padre. Desde mi estudio la oía y se me partía el corazón de escucharla gritar. Como estos momentos he tenido unos cuantos, como en un ritual de Lustración que celebramos en 2015, y a partir de esos momentos decidí que haría lo posible por conciliar ambos aspectos, ser consciente de las limitaciones que tienen, así como de las ventajas, y que expondría mi caso y haría valer mi posición ante las personas con las que iba a trabajar. Creo que esto es fundamental para conseguir visibilidad de cara a la comunidad sobre esta realidad tan ignorada. Creo que el bienestar de un niño debería ser prioritario e ir por delante de cualquier expectativa y hay errores que creo que no volvería a cometer a este respecto.

Una de las grandes falacias de nuestro tiempo y que las mamás (también los papás) recientes escuchamos mucho es “no permitas que tu hijo/a cambie tu vida, tu vida debería seguir como antes”. Es hora de que las madres y los padres digamos la verdad: en el momento en el que pones un pie en el camino de la m/paternidad, tu vida cambia y es inevitable. Eso hay que recordarlo también como sacerdotes y sacerdotisas. Forma parte de una decisión consciente. En lugar de esa falacia, cabría preguntarnos cómo conciliar adecuadamente estos dos aspectos tan esenciales de nuestra vida.

*Entrada escrita en gran medida con (al menos) un bebé en algún pecho*

Sorpresa en la cueva de la huesera

Tengo una amiga que se dedica al tema chamánico, la conozco desde hace un montón de años. Ella me recomendó que hiciera Sacerdocio del Mar con Lady Stephanie Neal, allá en 2011. Visto el buen resultado y la satisfacción que me dio aquel sacerdocio, la sigo muy de cerca, aunque practiquemos cosas distintas (yo Wicca Correlliana, ella Chamanismo Nativo americano). Durante un montón de años he querido acudir a una de sus formaciones porque me llamaban la atención, pero la Economía me lo ponía difícil.

Esta semana, mi amiga, que se llama Ness Bosch, organizó un evento gratuito para que probáramos una serie de ejercicios. Lo ha llamado “Reto de cuatro días en la cueva de la huesera”. Y he de decir que, aunque ha sido muy intenso, me lo he pasado pipa. Normalmente yo trabajo mucho pathworking (a decir verdad, casi todo lo que trabajo es eso), pero la diferencia que he encontrado entre el trabajo que yo suelo hacer y el que Ness nos ha llevado a hacer ha sido la intensidad, sobre todo los últimos días, que se han centrado en sanación y contacto con Antepasados. Nada más saber de qué iba, me hicieron los ojos chiribitas.

Así pues, han sido cuatro días cortitos, pero intensos, sacando tiempo del cuidado de mis niños (gracias a mi Santo Varón por echar una mano, un pie y todo lo que ha hecho falta) y aprovechando las siestas infantiles para poder trabajar. En más de una ocasión tuve que escuchar las guías en audio de Ness con algún bebé en la teta (y tengo dos, así que la mayor parte de mi día es dar la teta). Pero bueno, si una es bruja y mamá, pues tendrá que conciliar, digo yo.

Vi que Ness hacía un sorteo entre las que hiciéramos todos los deberes, pero como tradicionalmente nunca me toca nada, pues yo fui haciendo los deberes porque una es muy hacendosa y le gusta terminar lo que empieza. Cuál es mi sorpresa al ver esta mañana que… ¡he ganado el sorteo! Me ha tocado la primera luna de la formación de la Huesera. Estoy más feliz que una perdiz.

Viendo los materiales de esa primera luna que me han tocado en el sorteo, me he quedado prendada. Me parece un trabajo fino y bien guiado. Así que tengo que decir que en este reto de cuatro días me lo he pasado estupendamente, que la primera luna me ha parecido hermosa y que, viendo el trabajo que está haciendo Ness, quería felicitarla por la maravilla que ha tejido para todos nosotros.

NOTA: No he recibido ningún tipo de bonificación por escribir esta opinión.

La Danza Masculina: Rey Acebo y Rey Roble

rey-aceboRecuerdo un Yule que ya se me hace muy lejano, en el que una antigua amiga, de ésas con las que pierdes el contacto con los años, me llevó a un paraje en mitad de Sierra Elvira a celebrar un Yule muy evocador, pues el sitio estaba colmado de setas. Había llovido hacía poco y el olor era mágico (podría perfectamente ser por las setas), así como la atmósfera era densa y, por qué no decirlo, parecía tener un glamour de hada a su alrededor.

En aquel ritual de Yule hicimos un rito correlliano que está basado en uno de los mitos del Rey Roble y el Rey Acebo, y que me encanta realizar dos veces al año como una pequeña obra de teatro dentro del ritual. Así, en Yule, el Dios Acebo y el Dios Roble luchan, siendo vencido el Rey Acebo a pesar de continuar reinando durante el resto de la mitad oscura del año (en la que no hay cosechas). En Litha es al revés: el Rey Roble, que acaba de ser coronado Rey precisamente, es vencido por el Rey Acebo y, aunque continúa su reinado hasta que muere en Samhain, su hegemonía no será muy duradera.

Es esta la danza que hacen los dos aspectos principales del Dios, que hace que éste manifieste su temporalidad y su ciclo de muerte. El Dios, al contrario que la Diosa, hace constantemente referencia a su carácter efímero, mortal y, por tanto, renovador. Él es el Sol que se hace más o menos presente en nuestras cosechas y en los ciclos. Gracias a ese ciclo de muerte y renovación, hace posible no sólo que exista cosecha (entendida ésta como el sacrificio supremo: agotar tu propia vida para dar de comer a tus hijos – los animales – lo cual es el acto de amor más profundo que existe), sino que dota de un sentido a las siguientes etapas que vendrán: el renacimiento, el acto sexual, la madurez o plenitud y, cómo no, la muerte misma.

La danza de los Dioses puede entenderse de muchas formas y una de ellas es la del aprendizaje. Lo que hace que el Dios Acebo sea vencido por el Rey Roble, a pesar de que ambos son contendientes magníficos, sólo se explica porque el Rey Acebo venció a su adversario con anterioridad. Se van sucediendo en sus victorias al ir aprendiendo de sus derrotas. Dicho de otro modo: aunque el ciclo siempre parezca el mismo, en realidad hay pequeñas cosas que van cambiando, puesto que ellos van afinando en su técnica de combate, lo cual hace posible su victoria posterior. Esto nos hace recordar que para ganar, debemos aceptar que existe la posibilidad de una derrota y que esa derrota hará que aprendamos, lo cual, a su vez, nos llevará a la victoria.

Hay también otra lectura, y es que nadie reina para siempre. La fama y la gloria son cualidades efímeras, pues no importa cuán famoso o rico seas: la muerte siempre te acechará y, finalmente, acabarás por sucumbir a ella. Éste es el destino de los mortales.

La gente se pregunta a veces cómo es posible que existan dos Reyes, si es que hay dos Dioses o si la Wicca considera que la figura del Dios es doble. Personalmente, diría que la respuesta a esto es sí y no a la vez. Podría decirse que Rey Roble y Rey Acebo son dos aspectos del mismo Dios, como dos hombres que batallan a la vez por una sola identidad. La conclusión de este tipo de misterios masculinos es que la lucha siempre se halla en el interior de la persona, como dos fuerzas opuestas que batallan hacia un lado o hacia el otro, pero que no están necesariamente alineadas con el concepto de Bien y Mal, sino más bien con los conceptos de Luz y Oscuridad, hacia Dentro y hacia Fuera. El Dios batalla por su propia paz mental, podríamos decir, igual que muchos batallamos por ella cuando necesitamos tomar una decisión. Intentar dilucidar si continuar con el status quo o romperlo de una vez por todas, iniciando un nuevo ciclo.

¿Cómo es posible, entonces, que el Dios muera en Samhain, cuando se realiza la última cosecha? ¿No se encuentra, pues, el Dios en el Inframundo en ese momento?

Debemos entender que la realidad de la Wicca no es única. Todos estos mitos modernos los hemos creado para entender qué sucede, pero no explican la realidad de manera inequívoca. No perdamos el norte: trabajamos con alegorías, y tanto este mito del Rey Roble y el Rey Acebo es una alegoría, como la de que el Dios muere en Samhain y renace en Yule. Es más, ambos escenarios pueden darse perfectamente a la vez, sobre todo si tomamos la batalla interna como un aspecto de la dialéctica personal que se da en todas las personas cuando requieren un cambio de vida o de paradigma.

Recordemos siempre que la Wicca es una creencia orgánica, que admite variantes y que admite múltiples realidades en los mitos contemporáneos. De hecho, utilizamos estas historias como sustitutos de una mitología acorde a nuestra creencia. Así pues, si podemos sumar historias, en lugar de crear dogmas, creo que podemos tener una riqueza mucho mayor que si nos dedicamos a intentar crear una historia religiosa coherente. Sé muy bien que es difícil no caer en la tentación de contar todas estas historias como si realmente fueran Historia, porque el paradigma judeocristiano y la creencia en que es necesario tener un “Evangelio” es muy fuerte, pero me parece mucho más interesante y flexible tener múltiples formas de llegar a lo mismo, porque al final eso genera mucha más diversidad.

Aprender Wicca bien. ¿Cómo? Sin presiones

Hará un par de años, me metí en un curso de una plataforma de cursos masivos online o MOOCs que se llama Coursera. Uno de los cursos que hice por aquel entonces trataba sobre la inteligencia emocional aplicada al ámbito del aprendizaje y el curso se basaba casi íntegramente en el concepto de que no se puede aprender bajo presión o bajo miedo. Por lo visto, cuando tenemos miedo o estrés, nuestro cerebro activa la reacción de lucha o huida, la cual bloquea todo aprendizaje posible, porque en ese momento se está más centrado en quitar de en medio ese elemento que se percibe como amenaza. El aprendizaje pasa a un segundo plano. Esta teoría sobre el aprendizaje dice que éste sólo puede darse en un ámbito de cordialidad, en el que no existan presiones, estrés o miedo. Es decir, un entorno libre de amenazas.

Cuando empezamos a aprender Wicca, lo hacemos muchas veces con motivación pero también con algo de presión, y es por el beneficioso, aunque a veces no tanto, entorno en el que vivimos como comunidad. Es genial tener referentes, gente en la que inspirarnos, grupos a los que entrar, órdenes en las que estudiar… pero si lo hacemos todo a la vez, puede que nos estresemos y no obtengamos el resultado deseado.

Primero, recuerda que esto no es una carrera. Tienes toda tu vida para aprender. No hay prisa por memorizarte el Herbalismo Mágico de Cunningham y, ¿sabes qué? Aprenderte las características de las hierbas de memoria no sirve de mucho. Al final, los inciensos y demás los puedes acabar haciendo mirando el libro tranquilamente y sin tanto estrés porque no te aprendes cuáles son las correspondencias mágicas del eléboro negro. Céntrate en meditar y en vivir esas correspondencias, estarás más relajado y te sentirás mejor. Éste es un camino vivencial, no una religión basada en los libros de Cunningham, Gardner o Silver Ravenwolf.

Segundo, toda esa gente que te estás encontrando en un foro o un grupo y que tanto parece que sepa, y que de seguro sabe, quizá lleva muchos años en esto o quizá son unos enteraos. Da igual. Si son wiccapedias andantes, su tiempo les ha tomado, y si son unos sabelotodos que se han aprendido de memoria un libro, también su tiempo les ha tomado. No te compares con nadie e intenta no juzgar a la gente. No se trata de ser “como Fulanito” porque aprecies o admires a alguien, se trata de ser tú mismo. Fulanito a lo mejor lleva quince años en esto. O a lo mejor lleva uno pero se está contando veinte como en el parchís. Pero eso no es asunto tuyo. Asunto tuyo es tu camino. No te metas en peleas. Esto me costó mucho aprenderlo a mí, y créeme, no sirve de nada. Repito: no te metas en peleas. O bueno, métete, pero que conste que te lo he dicho.

Tercero, y directamente relacionado con lo anterior: toma distancia cuando lo necesites. A veces, uno se encabezona en que Perenganito le tiene manía, o que Fulanito el que lleva un año pero se cuenta veinte se cree la crème de la crème del cotarro wiccano sabe menos y merece un escarmiento por ir de iluminado de la vida. Cuando participas mucho en la comunidad, aunque es genial, puedes obtener el efecto contrario: que te quemes, que veas amenazas a tus ideas por el simple hecho de que son diferentes a las de los demás, o que interpretes como ataques personales cosas que no lo son (o que se interpreten tus palabras de esa manera). Si eso te pasa, no es un pecado dejar momentáneamente un foro o las redes sociales, tomarse un descansito y tomar esa distancia para enfriarse. No hace falta decir nada si no te sale, al fin y al cabo, a nadie más que a ti le interesa, y a los amigos que hayas hecho por el camino. Y hablo de amigos de verdad, no amigos de facebook. Luego está que quieras tener una deferencia hacia la gente y quieras decir que estás bien y que te vas a tomarte unas vacaciones para desintoxicarte de redes sociales o foros. O que estés en un grupo establecido y quieras avisar a tu mentor o guía de que vas a tomarte esas vacaciones, para que no se asuste o para que te diga si eso es posible. Esto también es aplicable a cuando estás aprendiendo tanto que parece que la cabeza te va a estallar.

De esta manera, podrás seguir centrándote en tu estudio, tu práctica, tu vivencia y el compañerismo que tienen los grupos, sin estrés y optimizando tu aprendizaje. No digo que estos consejos te vayan a garantizar una vida wiccana tranquila (principalmente porque no se puede caer bien a todo el mundo) pero sí te quitan de en medio muchos marrones que pueden percibirse como amenazas y que pueden perturbar tu tranquilidad de espíritu.

 

El trickster: un arquetipo del dios poco conocido

Se sabe que los correllianos tenemos cuatro arquetipos del dios, por aquello de intentar equipararlo con los arquetipos de la Diosa que se vienen usando desde el principio del S. XX, a saber: el rey, el amante, el hechicero y el héroe. Digo que los tenemos los correllianos porque sólo lo he visto en literatura de mi Tradición, concretamente en el primer grado, y juraría que no es extensible a los otros tipos de Wicca. No termina de gustarme esta subdivisión, porque creo que se queda corta a la hora de desgranar otros tipos de divinidades en la mitología, y porque veo más al Dios en su aspecto espacio-temporal como Señor de lo Material, pero bueno, tampoco me quejo. La otra pega que le veo a esta subdivisión es que la encuentro, a ratos, demasiado buenista.

Y digo esto porque ayer, mientras hablaba con mi pareja, salió a colación de Loki el arquetipo del bufón, el tramposo o el trickster. Nos cuesta ver a nuestros dioses en su faceta más tramposa y quizá mentirosilla, pero lo cierto es que hay dioses en multitud de mitologías que son antagonistas profesionales. Y he comentado lo del buenismo porque no nos gusta pensar mal de nuestros dioses, ni admitir que alguno de ellos pueda ser tan astuto como para obrar fuera de la moralidad. Pero esto es 2016 y así somos.

Que me venga a la memoria, en la mitología nórdica tenemos a Loki, que es el tramposo por excelencia y también el dios que trae el caos dentro de lo que es el orden establecido. En ese sentido, otros dioses que son antagonistas o adversarios del dios padre del Panteón podrían también entrar dentro de esta categoría, al ser directamente agentes de caos u oposiciones al orden establecido.

Hay quien englobaría o combinaría este arquetipo con el arquetipo correlliano del hechicero, quizá por sus poderes, pero no concibo una mezcla posible entre ambas figuras. El hechicero no necesariamente tiene esta actitud de contrapartida o de antagonista. No trae necesariamente el caos, sino que la mayor parte de las veces es un agente del sistema, no un agente que va contra el sistema.

Los tricksters tienen mucho sentido porque son necesarios para que exista cambio dentro del orden. Por regla general, sus acciones malintencionadas (sus trapatiestas, que diría mi abuela) traen innovación y el cambio necesario para que exista un ajuste dentro del sistema. Aunque al final el dios sea castigado/relegado/exiliado, su existencia hace posible que los dioses del régimen establecido adapten su conducta, por norma general, para ser más benevolentes con los seres humanos. Al fin y al cabo, el humano sólo es capaz de una ínfima parte de lo que es capaz un dios, ¿no? Por eso se toma como una llamada a la gentil disciplina y al cambio sutil de normas en la sociedad. También es una forma de justificar la existencia de determinada norma.

A veces, sólo a veces, he encontrado que este tipo de dioses son remanentes de dioses más antiguos, de tribus que fueron conquistadas, y que han sido relegados al estatus de “Adversario”. Esto es relativamente habitual en los giros hacia el Monoteísmo.

En fin, tengo que seguir indagando en este tema, pero me ha parecido un arquetipo súper interesante y muy poco conocido, que quizá necesite que la comunida hispanohablante ahonde un poco más en él. Será que nos gusta demasiado decir que nuestros dioses son oscurillos, pero luego no nos atrevemos realmente a reconocer que hay dioses que son antagonistas y fulleros de pleno derecho. Como siempre digo, los arquetipos son sólo clasificaciones y, por eso mismo, los vamos creando según nuestros intereses y, cómo no, según nuestros sentimientos.

La relación de amor-odio entre el Paganismo y el Periodismo

No hace mucho, una de las confesiones paganas más conocidas de España tuvo una experiencia tristísima y, de seguro, dolorosa, para con unas estudiantes de Comunicación de una conocida (y católica) Universidad española. Básicamente las estudiantes utilizaron unas declaraciones del grupo para luego montarlo con las declaraciones de un “experto” anti-sectas, entre otras lindezas.

Cuando lo vi, como pagana y, sobre todo, como comunicóloga, ardí de rabia. En primero de carrera me enseñaron que la manera de montar una noticia, un reportaje o un documental, influye mucho en el mensaje que das. La teoría dice que los planos y las secuencias tienen significado por sí mismos y adquieren nuevos significados cuando los editas en determinado orden, pues unos alteran a los otros. Esto sucede en cualquier texto. Al aparecer un “experto” anti-sectas entremezclado con las declaraciones de este grupo, surgían implicaciones muy feas y se les dotaba de una cierta autoridad, no sólo sobre esta confesión en particular, sino sobre todas las corrientes paganas del país.

Comprendo lo que lleva a muchos grupos y a muchos individuos (me incluyo) a aparecer en medios, porque la visibilidad es importante para la normalización de nuestras creencias. Pero siempre existe la duda de si los medios van a tratar de manera justa e imparcial las declaraciones y las imágenes que brindamos. Es por ello que, por ejemplo, salgo en radio y he dado un montón de entrevistas pero jamás he dejado que un medio de comunicación tenga acceso a fotografías de mis ritos. Es mucho más difícil editar unas declaraciones en radio que utilizar una imagen con un pie de foto capcioso o entremezclado con declaraciones de “expertos”. Pero ésta es mi decisión como pagana y, sobre todo, como profesional de los medios. En su casa y con su grupo, que cada uno haga lo que quiera.

Me gustaría expresar a la comunidad que comprendo la necesidad de salir en medios, pero como periodista quisiera recordar a todo el mundo algunas reglas básicas de este mundillo del Periodismo y que, quizá, sólo quizá, a veces se olvidan en la comunidad. Porque los paganos somos buena gente y vamos con buenas intenciones, pero vivimos en una sociedad que está metida en una “burbuja” que desconoce completamente cómo son los medios de comunicación.

  1. El medio de comunicación es un negocio. Ésta es la premisa más importante de todas. Igual que no digo que Nintendo es una ONG de la diversión (aunque seguro que a muchos nos da muy buenos ratos), los medios de comunicación no son ONGs de la información. Principalmente sirven para sacar dinero o, al menos, para no perderlo. En las Universidades, cuando estudias Comunicación, te enseñan a sacar dinero de ello. Todo lo que no sea para el lucro en los medios es un hobby. Os pondré un ejemplo personal: hace unos años dirigía el Pagan Newswire Collective para España, un periódico digital creado por y para paganos. Pero era un hobby porque yo no veía ni un euro de ello, era algo completamente vocacional. El medio de comunicación hoy en día puede financiarse por ventas, por suscripciones o, en la mayoría de los casos y debido al auge de los medios digitales, por medio de la publicidad.
  2. El medio de comunicación está financiado por grupos de influencia. Esto está muy relacionado con la publicidad, que es lo que acabo de comentar. Determinados sectores de la población compran ciertos servicios o ciertos productos. Estos comerciantes, productores, etc, acuden a los medios para obtener su ratito de publicidad. Qué medios eligen para publicitarse es algo que se saca mediante un concienzudo análisis y su consiguiente plan, en el cual se definen no sólo estrategias generales de marketing, sino el público objetivo al que se va a dirigir la venta. Si vas a vender cierto producto que tiene relevancia para cierto sector de la población, tu información va a estar dirigida hacia ciertas opiniones, porque no querrás que lo que vendas entre en conflicto con la información que se da en tu medio. Aquí es donde entran los grupos de influencia: aquellos grupos a los que les conviene que la gente escuche lo que quiere escuchar por determinadas razones: religiosas, políticas o económicas. Son los que compran los medios, pero no lo hacen por altruismo: lo hacen porque saben que van a lucrarse de alguna manera. Y como decía, el medio es un negocio. Si no lo hacen por dinero, lo hacen por otra razón. Aunque casi siempre es por dinero, vamos a ser claros. Pero aparte del lucro pueden tener otras razones, principalmente la de ejercer influencia en la población y en la opinión pública.
  3. El medio de comunicación no es simplemente un servicio público. Por mucho que digan que tienen vocación de servicio público, siguen siendo un negocio. Me podríais decir que las televisiones públicas, como la BBC o la misma RTVE, al ser financiadas con los impuestos, lo son. Pues no. Hay muchas familias que viven de ello. Para ellos no es un hobby: es su trabajo, y les pagan por ello porque es justo que así lo hagan, ya que son profesionales. Les pagamos entre todos con los impuestos, y lo que se destina a ellos y a los medios que emplean para realizar su trabajo está especificado en los presupuestos generales del Estado, que se deciden cada año.
  4. Si quieren, van a tergiversar lo que dices o a criticarte. En una exposición que hice por radio no hace mucho, ante la imposibilidad de la conducción de poner ninguna objeción, utilizaron una falacia argumentativa para criticar una única frase de mi discurso total, que duraba en torno a la media hora. Una única frase y se cubrieron de gloria. Yo no estaba en directo y, por tanto, no podía contraargumentar. Esto les pasa a muchos grupos cuando ven cómo se tratan las declaraciones que realizan, y es muy triste, pero hay que recordar que el medio sirve a sus propios fines e intereses.

Los paganos tenemos poca o nula formación en medios. Somos muy ingenuos y tremendamente idealistas en lo que se refiere al tratamiento de la información y al fin de los medios de comunicación. Hace pocos meses tuve una conversación muy interesante con un chico al que le dije que si tenía un medio de comunicación pagano, con vocación real de medio de comunicación, tenía que lograr que fuera rentable. Porque si no, no se puede mantener y es así de simple. Ya no sacar lucro de él, sino hacer que no pierda dinero. Seguimos pensando que el voluntariado en estos sectores es algo bonito y deseable, que queremos que nos conozcan, que nos están haciendo un favor porque aparecemos en las noticias. La verdad, creo que no. Creo que somos nosotros los que les hacemos un favor a los medios cuando mostramos nuestros rituales y nuestras caras, cuando dejamos oír nuestras voces. Les estamos dando contenido para que ellos ofrezcan su publicidad y ganen dinero.

Sé que voy a parecer muy pragmática a los ojos de muchos, o que incluso va a parecer que estoy desencantada. Nada más lejos de la realidad. Adoro comunicar, adoro escribir, adoro ser periodista. Pero también tengo que pagar mis facturas a fin de mes, y eso es lo que os dirán otros muchos compañeros y muchos estudiantes de Comunicación. Yo no estudié Comunicación sólo porque me encantaran las letras: estudié porque quería tener una profesión y ganar dinero con ella. Por tanto, los paganos debemos ser conscientes, cuando tratamos con periodistas, de que sus motivaciones son a veces muy diferentes de las nuestras. Por supuesto, la responsabilidad de la tergiversación de las noticias, y de la edición deficiente, escandalosa y amarillista no es nuestra, pero sí creo que es mejor estar atento a que estas cosas pueden suceder y por qué.

Lo llaman egoísmo… yo lo llamo “amor propio”

Como este post se titula una imagen que circula por ahí. No puedo encontrarla más acertada.

Cuando vivíamos por y para nuestras familias de sangre y su patrimonio, cuando la sociedad era prácticamente feudal y teníamos que rendir pleitesía a señores para poder vivir bien; cuando la mayor parte de la sociedad era judeocristiana y la vida era vista como un “valle de lágrimas” previa a una existencia posterior en el cielo, valores como la entrega, el sacrificio, el darlo todo por los demás, etc, eran la forma de conseguir que la gente no se acabara suicidando de puro hastío. Se ensalzaban para hacer ver que se estaban comportando como buenos ciudadanos y miembros productivos de su sociedad.

Pero llega el mundo moderno y, aunque todavía tengamos mucho de feudal, de pronto la liberalización de todo, la individualización de todo y la venta de la idea de que “debes ser el dueño de tu propio destino” choca de pleno con esa ideología de darlo todo por y para los demás. Ya me lo decía mi abuela, que era hija de su tiempo (nació en 1927) y vivió prácticamente como una esclava de los demás toda su vida: era mejor ser independiente, aprender a valerse por sí misma, quererse una misma y no deberle nada a nadie. Hice de ésa mi filosofía de vida y la veo muy reflejada en la ideología de la Wicca, aunque, por supuesto, he querido y quiero a muchas personas, y ni mucho menos considero que pueda hacerlo todo sola. Pero desde luego no veo la vida como la veía mi abuela: no considero que deba hacer sacrificios por más que por mis hijos (porque son pequeños y dependen enteramente de mí), ni vivir por los demás y “sus cosas”. En definitiva, si alguien me pidiera ahora mismo hacer sacrificios y ensalzar la maravilla de la abnegación en pos de una redención personal ulterior, probablemente le mandaría no muy sutilmente a la mierda.

Y lo digo así porque no sabría, probablemente, la cantidad de cosas que he tenido que sacrificar en el camino. No se pueden exigir sacrificios para “no ser egoísta” cuando no conocemos las historias personales de la gente, ni lo que han tenido que dejar atrás. Si no sabemos cuántas veces habrán ayudado a otros. Sencillamente, no tenemos tiempo para estar escuchando historias de vida. No en una sociedad que te requiere que estés trabajando durante un tercio de tu existencia, y no exagero para nada. Así que mejor no enjuiciar lo que no conocemos, ni ensalzar valores o exigir comportamientos que no sabemos si los demás tienen o no.

Así pues, a mí hoy me gustaría romper una lanza por lo que normalmente se dice que es egoísmo, a lo que yo llamo amor propio. Eso de cuidarse a sí mismo, estar con uno, ponerse uno primero. Porque a veces necesitamos cuidar de nosotros mismos para poder ayudar a los demás, si es algo que nos nace como una vocación sacerdotal.

Conozco muy buenas personas en esto del Paganismo que ayudan a los demás sin pedir nada a cambio. Y, sin embargo, cuando piden un tiempo muerto para descansar o desconectar, no se les respeta ni se les comprende. Incluso han venido compañeros paganos, sacerdotes y sacerdotisas, esperando encontrar en mí una mente amiga con la que compartir que ya no podían más, que como siguieran así iban a acabar quemados. Cansados de que las personas no promulgaran eso de ser independientes y responsables, sino que siguieran buscando en ellos una figura sacerdotal más judeocristiana que otra cosa.

Admitámoslo: somos paganos, somos dueños de nuestra vida, la nuestra es una ideología de la individualidad y la responsabilidad propia… pero pedimos de nuestro clero que no descanse. De lo contrario, es tildado de “egoísta”. ¿Soy la única que detecta aquí un doble rasero moral?

Tiempo después, veo a gente quejarse de que tal grupo se disolvió, o de que tal cosa se dejó de hacer. Pero nadie se pregunta qué pasó con la persona que lo llevaba. Hay mucha rumorología cuando alguien desaparece durante un tiempo o cuando parece que están haciendo algo diferente, pero pocos se plantean si acaso la persona está pasando por un momento delicado. O si simplemente necesita un tiempo para digerir vivencias, algo que nos ocurre a todos.

Lo único que se me ocurre para intentar paliar este tipo de actitudes es iniciar una concienciación ideológica. Intentar enseñar a la gente que el sacrificio existe cuando quieres conseguir algo, pero que no toda la vida es una batalla o una abnegación. Que hay momentos en los que se necesita parar. Y que el egoísmo, la mayor parte de las veces, es una necesidad de la persona para poder vivir una vida como la que todos nos merecemos vivir.

Hemos venido para ser felices. Vamos a vivir y dejar vivir de una puñetera vez. Y sin enjuiciar, ¿vale?

Desnudez, vestimenta y Wicca

descargaSobre el tema de la desnudez me llegan un montón de preguntas: que si hay que ritualizar desnudos, vestidos, o como sea. Es una de las preocupaciones más habituales de los principiantes, especialmente cuando aprenden que hay tradiciones que realizan sus rituales desnudos (lo que se suele llamar “vestidos de cielo”). Los correllianos, como ya lo habréis visto muchos, ritualizamos profusamente vestidos en nuestros rituales formales.

Sin embargo, yo soy correlliana y cuando el mercurio marca más allá de los 30 grados y estoy tranquilamente en mi casa, me quito toda la ropa y hago rituales como mi querida madre me trajo al mundo. Siempre digo que los correllianos americanos, por aquello de que surgieron en Illinois (USA), no saben el calor que hace en Andalucía en pleno verano. Prueba tú a ponerte tres capas de ropa con una media de temperatura de 35 grados, que ibas a asar algo y no iba a ser precisamente un pollo. Si alguien viene a hacer rituales a casa es otro cantar (me visto y pongo el aire acondicionado, entre otras cosas), pero si estamos mi marido y yo, pues la cosa cambia. Porque podéis entender que el marido de una servidora está bastante acostumbrado a verla a una en todas las situaciones. Como es normal.

Me parece que el tema de la vestimenta debería ser bastante de sentido común. Hoy mismo me decía un alumno de mi Templo que está haciendo las cosas basándose en su intuición, en relación a este tema, y yo le decía que eso es lo que debe hacer. Personalmente creo que en casa de uno está uno, no todo el Correllianismo, y si en ese momento no se puede aguantar llevar puesta una túnica negra, un tabardo rojo de mangas volantes y un tabardo gris, junto con la estola y una capucha negra, pues no se puede aguantar. Creo que es mejor ritualizar cómodo que estar blasfemando porque se tiene demasiado calor. Sentido común, señores. Usar la ropa con la que uno esté cómodo, que para eso se está en la intimidad del hogar. Yo solía usar en verano una túnica negra muy finita, pero éste es el tercer verano que paso, bien embarazada, bien en pleno postparto, así que la ropa de antes me resulta incómoda y prefiero celebrar desnuda. ¿El año que viene? Pues no sé cómo estaré, ni cómo me quedará la ropa, ni si me apetecerá ir más vestida que ahora cuando me pongo a ritualizar.

La semana que viene oficio un handfasting en un pueblo de la sierra de Granada. La boda es a mediodía. ¿Iré de correlliana? Pues no, iré con un traje suelto de color verde y unas sandalias. Me voy a llevar al aire libre un buen rato, haciendo el esfuerzo de realizar el ritual, con un montón de gente mirando… si me tuviera que poner todos mis galones, me moriría de calor. No voy a ir desnuda porque no es la forma en la que trabajamos los correllianos en público, pero si me lo pidieran, pues no tendría problema. También es una cuestión de cómo uno se sienta cómodo. Lo repito de nuevo: sentido común, señores.

Si resultara que mañana los correllianos montáramos algo en común y fuera algo para toda la tradición, algo oficial, pues sí llevaría toda la ropa ritual. Porque entiendo que es el uniforme de mi tradición, la forma en la que nos identificamos cuando estamos juntos. Pero, ¿para estar por casa, incluso en el Templo? Pues no lo veo. Prefiero ir con prendas fáciles de llevar y, sobre todo, que la ropa (si la llevo) me evoque cosas y me resulte cómoda. Sentido común…