Caminando entre mundos (3): cambiando entre estados de conciencia

Ya escribí un par de artículos sobre trance, uno se llama “Tipos de trance y trabajo oracular” y el otro es “Trance, oráculo, seguridad y posesión“. Pero como sigo recibiendo preguntas casi a diario sobre este tema, sobre cuánto debe durar un trance profundo, cómo se controla, etc, me he animado a hablar más de ello, porque suscita mucho interés. En esta ocasión, quisiera verlo no como una clasificación de los estados del trance (porque en realidad no existe tal clasificación, sino que sería un espectro o abanico bastante amplio), sino que quiero enfocarlo a qué sucede cuando vamos de uno a otro, si esto es posible y cuánto deberíamos estar en cada uno de los estados de conciencia.

Lo primero que digo siempre es que todos los estados de conciencia cuestan energía, incluyendo el denominado estado de conciencia habitual, que es el de la vigilia. Por eso precisamente comemos, respiramos y dormimos. Cualquier estado de conciencia alterado también consumirá recursos, de la misma manera. Por eso, no conozco a nadie que haya aguantado en trance profundo dos días enteros sin comer. Aparte de esto, y en términos de energía, hay otro elemento más que consume recursos, y se da sobre todo cuando estamos trabajando con alguna entidad. Esa entidad, para hacerse más palpable y poder acompañarnos en el viaje entre mundos (o cuando vamos a hacer un trabajo oracular, por ejemplo), necesitará que le dediquemos energía. Ya sea mediante un baile, ya sea mediante una ofrenda, una oración, una canción… cualquier cosa que le dediquemos va a servir para que pueda viajar con nosotros.  A veces, también podemos ayudar energéticamente al Yo Superior de la persona o las personas que entran en trance.

Ahora bien, ¿cómo es que se oyen historias de personas que se llevan dos días enteros en trance y caminando entre mundos, después de lo que estoy diciendo? Pues muy sencillo: el trance es un proceso fluido, se puede entrar y salir de él, se puede alternar entre estados de conciencia, como siempre se hace, en la vida diaria. Dice Michael Harner (el autor de “The Way of the Shaman”, una de las obras más conocidas del revival del chamanismo contemporáneo, y presidente de la Fundación de Estudios Chamánicos) que lo que sucede es que, en realidad, al hombre blanco actual le resulta extraña la noción de que muchas realidades se puedan superponer. Mientras que, como sabemos las brujas, y también los chamanes, todas las realidades están en el mismo momento, sucediendo, y conviviendo. Todos los planos se dan al mismo tiempo.

Este mismo autor relata en sus principales obras cómo existen chamanes tradicionales (americanos) que cambian de un estado al otro, porque en cada realidad existen elementos diferentes que le ayudarán en sus quehaceres. Por ejemplo, buscarán una planta que les ayude en esta realidad, y un espíritu en la otra, pero utilizarán ambos elementos a la vez porque, para ellos, todo forma parte de lo mismo: solo hace falta saber conjugar ambos elementos y ambas realidades. Honestamente, creo que los practicantes de corrientes mágicas contemporáneas, que contienen elementos de chamanismo aunque obviamente se han ido perdiendo con los siglos, podría considerarse que hacen lo mismo cuando utilizan, por ejemplo, técnicas psíquicas como la doble visión o la canalización. Sin embargo, me parece curioso que, en corrientes afines a la brujería actual, como la Wicca, me he encontrado con una gran resistencia a considerar que esto sea posible. He de reconocer que yo misma he sido reticente a ello, hasta que mi práctica ha ido evolucionando y llevándome por otros derroteros. De ahí que, a día de hoy, considere, de acuerdo con mi experiencia, que el trance es un estado de conciencia bastante fluido y que, cuando se busca mediante las técnicas adecuadas (baile, cántico, percusión, movimientos estereotipados, mantram, etc) se puede entrar y salir de él con bastante naturalidad. A veces, de hecho, hace falta muy poco para ello.

Pondré un ejemplo. Hace unos años, trabajaba en un contact center en el que, a diario, tenía que buscar cientos de números de incidencias técnicas y asociarlos manualmente a estados de tramitación. El mero hecho de buscar números de seis o siete cifras, que me repetía para mí misma, en un archivo excel, cambiar el estado de las incidencias y repetir el proceso con otro número, me hacía entrar en un trance ligero, incluso con los ojos bien abiertos y la mente puesta en algo tan prosaico como un archivo excel. Luego, tras unos instantes de “mareíllo”, era capaz de volver a mi estado de conciencia habitual como si nada hubiese pasado.

Quizá la resistencia, como han apuntado muchos investigadores de la talla de Eliade o el mismo Harner, esté en que la aproximación del mundo occidental al trance es que, para que se dé, tiene que ser un proceso continuado en el que se accede a una realidad espiritual que no se da a la vez de la realidad mundana. Personalmente, esto me parece igual que de incierto que la noción de que los adultos dormimos “de un tirón”, cuando sabemos que hay ciclos de sueño y despertares nocturnos, tras los cuales volvemos a dormirnos, a veces sin darnos cuenta. Si nuestro cerebro ni siquiera lo hace de manera continuada con un proceso natural como es el sueño, tampoco podemos esperar que lo haga con estados de conciencia alterados que, puntualizo, se hayan conseguido sin la intervención de drogas psicoactivas.

Sin embargo, creo que esta concepción de “estado de conciencia inamovible y estanca” está cambiando en el Paganismo contemporáneo. No hace mucho me leí el fantástico “Seidr: The Gate Is Open” de Katie Gerrard, y me encantó que ella comentara su experiencia ayudando a personas a estar en trance y salir de él en los ritos de inspiración nórdica que conllevan el uso de un asiento de honor o Hliðskjálf. La autora comentaba, además, que las personas que viajaban por los mundos en estos ritos, tras ser introducidas por un Maestro de Ceremonias que las guiaba, se hacían el relevo unas a otras cuando estaban cansadas de dar sus oráculos. Esto me parece importantísimo porque, a pesar de estar en trance, ellos y ellas eran capaces de decirle al Maestro de Ceremonias, a la manera comunicativa habitual, que ya estaban cansadas y que era el momento de otra persona para continuar realizando el oráculo. Y esto choca con esa concepción de “entrar en trance y no salir de él”, demostrando que incluso en prácticas chamánicas de origen europeo, como en el Paganismo nórdico, existe esa posibilidad.

¿Por qué no en Wicca?, me pregunto. ¿Por qué tengo que estar en un determinado estado de conciencia y, si no lo hago, soy como esas videntes de la tele que no parece que entren en trance? Supongo que Wicca está muy influenciada todavía por la manera de pensar occidental, que tiene mucha influencia cristiana. La verdad, cuantos más mitos leo, y más profundizo en la relación entre el trance y las personas que aparecen en esos mitos, más creo que el trance en Europa también solía ser algo fluido, y no tan estanco como a veces pensamos que es.

Guerra y ciclos en Litha o Solsticio de verano

Era un caluroso mes de julio en mi Sevilla natal. Yo tendría 4 ó 5 años y estaba echada en la cama con mi abuela, quien intentaba dormir la siesta. Por supuesto, yo no la dejaba. Entonces ella aprovechaba y me contaba historias. Siempre decía que el verano para ella era una época de gran tristeza, que se acordaba de la guerra civil y que por eso pasar el mes de junio le causaba una gran pesadumbre. Esto me parecía, cuando era pequeña, muy raro, porque yo estaba deseando que llegara el verano para irme a la playa.

Ahora soy adulta, soy pagana y veo esto de una manera bastante diferente. Junio y el solsticio de verano no solo son la coronación del Rey Sol, también marcan un momento de dificultades a nivel social, porque ese Rey, ese líder que es coronado en su punto máximo, mañana en cualquier escaramuza, puede que sea derrotado. No es casual que casi todos los movimientos bélicos se realicen en verano, pues el buen tiempo facilita la labor bastante. En términos de visibilidad sobre el terreno, tener un sol radiante en el cielo ayuda mucho a la hora de dirigir una batalla o una incursión en territorio hostil. También hay estudios que sugieren que el calor vuelve más agresivas a las personas y, por tanto, más proclives a la guerra y el saqueo. Y para la guerra, normalmente había que elegir un líder o un grupo de líderes que estuvieran a cargo de la operación. Ya lo aprendieron Napoleón y Hitler: no se realizan campañas bélicas en invierno y menos aún si estás en Rusia. De todas formas, solo necesitan ir a la guerra los que buscan algo fuera de sus fronteras.

Así pues y, volviendo al tema central, el Solsticio de verano no solo marca el punto máximo de esplendor del Sol, sino que también es el momento de despedirse de todo aquello a lo que nos hemos apegado en exceso durante la primavera, que no está lo suficientemente fuerte como para ser cosechado en Lughnassadh/Lammas. El calor, sobre todo en zonas donde las temperaturas son muy extremas (como donde yo vivo) es implacable con los débiles. No es de extrañar que las personas se retiren a descansar o a trabajar en actividades menos estresantes, algo que se agradece con este calor que invita a ponernos susceptibles. Ahora mismo, en junio, el trigo aún está verde y no será tan valioso para la fabricación de harina o de pan. No hay que descuidar esa cosecha, aunque el Rey Coronado vaya a marcharse y es probable que tras su campaña bélica traiga muchos tesoros y abundancia. Porque sí, el Rey es coronado en el Solsticio, pero justo después ha de partir a la batalla a seguir buscando algo fuera, dejando en manos de la gente de bien, los administradores del campo, las mujeres, los campesinos, la verdadera gestión de los recursos del pueblo. No es casualidad que Tailtiu, la Diosa a la que se conmemorará más adelante, en Lughnassadh, fuera mujer. Si el Rey fracasa y además la gestión del campo se realiza de manera negligente, entonces tenemos un grandísimo problema.

Hace tiempo hablé del mito del Rey Roble y el Rey Acebo, porque creo que es un mito que nos habla de que los momentos más altos, en los que la gente tiene aparentemente más poder, son pasajeros. Y que, aunque nos parezca que las cosas son maravillosas en algunos momentos y que nos han sido beneficiosas, esa misma maravilla que nos hace crecer, como es el calor del Sol, puede que también sea el origen de nuestra propia muerte, si no estamos preparados para asumir el crecimiento y la responsabilidad que ello conlleva. Igual que el Rey Acebo es herido en el Solsticio de invierno, el Rey Roble es herido también, justo después de su coronación en el Solsticio de verano. Corremos el riesgo de descuidar, en nuestra propia euforia y alegría por lo bien que nos va, aspectos muy importantes que, en realidad, sustentan toda nuestra vida. Como un buen amigo dice, a veces corremos el riesgo de empezar a pensar en pintar las bóvedas de oro, cuando ni siquiera hemos puesto los cimientos. Cuida tus cimientos y recuerda que solo necesitas ir a la guerra si te falta algo, cosa que se mitiga asegurándote de que lo que haces y quien eres tienen salud como para aguantar el largo y caluroso verano.

 

El perdón y mi (actual) visión de éste en la Wicca

Hace muchos años, una Yo mucho más batalladora (mucho más, os lo juro), le echaba en cara a alguien que su actitud, mediante la cual expresaba culpa, era similar a la del pecado en las religiones de libro, indicando que yo creía que eso no era aplicable a la Wicca. Para ser sinceros, mi tono no era el mejor de los tonos posibles, todo hay que decirlo. Años después, he estado tratando ese tema con amigos y amigas de otras corrientes paganas, en las que no se perdona, sino que se tiene un concepto diferente al cristiano de la responsabilidad y sus consecuencias. Tras reflexionar sobre ello, eso me pareció ser inherente a todas las religiones incluidas dentro del paraguas del Paganismo.

Pero eso no solucionaba mi vacío interior cuando me surgía un problema con alguien. Ni la visión en contra del perdón, ni la visión cristiana de ego te absolvo llenan mi corazón. Ante este dilema, me las he tenido que ver sola porque este tema no se trata en las enseñanzas correllianas, no forma parte explícitamente de la Filosofía que se me ha enseñado y, para mí, siempre ha sido un vacío existencial grande que he tenido que llenar con otras enseñanzas. De ahí que tuviera que tomar mis propias decisiones ideológicas, más o menos acertadas, con más o menos tacto.

A ratos, pensar en el perdón era casi como considerarlo algo paralelo al pecado y al sacramento cristiano de la absolución del mismo. Defendí eso, como decía arriba, con uñas y dientes hasta hace unos pocos años. Luego, me abstuve. Que cada uno vea el perdón (o la retribución) como lo necesite, pensé.

Pero uno cambia de opinión, va evolucionando, va pensando… y siempre me pregunto, salvando las distancias con aquel al que considero un ídolo: si Wittgenstein cambió de opinión tanto que se le considera Primero y Segundo Wittgenstein, ¿por qué yo no? Así pues, creo que he cambiado de opinión.

Ahora mismo, creo que el perdón es necesario, pero no en el sentido de lavar las culpas y quedarnos inmaculados después de tres avemarías. Porque una cosa es el perdón y otra muy distinta la absolución del pecado o de la falta. La falta siempre debe ser corregida o resarcida, me parece. Es decir, le metes un dedo en el ojo a otra persona y, qué menos, que cuidarla y estar con ella. Le faltas el respeto a alguien y, qué menos, que resarcirle de una manera justa y equivalente.

Pero me parece más necesario el perdón para el agraviado que para el que agravia. Creo que es algo relacionado con la necesidad de Soltar que tiene el agraviado, de hecho. No se puede estar toda la vida en un estado constante de rencor, resquemor y falta de confianza, porque eso a uno le quema muchísimo a la larga. Desde luego, tampoco hay que bajar la guardia, porque quien te traiciona una vez, puede que te traicione otra. No vamos a ser tontos, ni mucho menos. Pero, siempre que usemos el sentido común y dentro de unas precauciones básicas, creo que intentar olvidar los agravios y seguir con la vida de uno es lo mejor, cuando a uno se le pide perdón y se le intenta resarcir, o, al menos, se intentan mantener una paz y una convivencia de manera fehaciente.

Por tanto, preveo que el concepto de perdón, con ciertos matices que no están relacionados con la absolución de las faltas o los pecados, puede tener una cabida en la Wicca sin que se le considere “otra m****a New Age más”. Porque si ayuda a la gente a sentirse mejor, me importa muy poco lo que se le considere. Al final, la Religión es de cada uno y no existe un único camino verdadero.

Cuando te vas del camino sin darte cuenta

Cuando tenía 21 años y hacía poco tiempo que estaba en el camino, tenía un sendero muy claro ante mí. Me gustaban las plantas, echaba las cartas y estaba empezando mi primer grado en la Tradición Correlliana. Como soy una bruja urbanita, mi jardín mágico era mi terraza, donde adoraba plantar todo tipo de semillas. Hacía velas, y de hecho fue por aquel entonces cuando me compré mi primer kit de fabricación de éstas. Coleccionaba algunas de ellas y me gustaba hacer creaciones con pétalos y hojas de mi propia cosecha. Meditaba y hacía pathworkings casi a diario, llegando a obtener miradas un poco raras incluso de mis amigos paganos cuando decía “anoche bajé al inframundo”. Mi ídolo era Z. Budapest y afirmaba que la Wicca no tenía dogmas, sólo un consejo que es la Rede. Compaginaba todo esto con la Universidad y mi entonces novio.

Ahora tengo 35 años, hace ya varios que peino algunas canas, tengo un trabajo a jornada completa, estoy casada y tengo dos hijos. Desde que cambié de casa y de ciudad con 28 años (en 2010), vengo viviendo de otra manera mi creencia. Durante los últimos siete ciclos, mi práctica ha consistido en largas sesiones de trabajo, traduciendo textos para mi Templo y para otros Templos de la tradición, escribiendo, ideando cursos, dando conferencias, publicando artículos, editando, en fin, un ir y venir de “más más más más” que, no lo niego, al final me ha acabando pasando factura. Recuerdo perfectamente sesiones de trabajo maratonianas hasta de 15 horas, trabajando domingos y festivos, en los que apenas veía a mi pareja. Mi devoción diaria quizá fuera mi único momento de tranquilidad, pero la mayor parte de las veces encendía la llama de Brigit y me dedicaba a seguir trabajando. Si no era para mí, era para otra persona, lo importante era trabajar sin parar…

Pero eso no es verdad. La vida no es trabajo y la espiritualidad no es trabajo, o al menos ahora lo veo así. Creo que me fui mucho del sendero espiritual y convertí esto en un sinsentido.

La vida es muchas cosas y la espiritualidad también es muchas cosas. A veces es ese trabajo tedioso, horrible, de muchas horas y mucho esfuerzo, y a veces no. Desde luego, ese ritmo no se puede mantener durante mucho tiempo. También en ocasiones la vida es una fiesta y un carnaval, un momento para disfrutar y vivir felices. Creo que la clave está en el equilibrio. Así estoy yo ahora, volviendo a aprender quién soy de nuevo, esa chica a la que le gustaba la jardinería, hacer velas, manualidades variadas, hacer hechizos para conseguir un dinerillo con el que comprarse un vestido nuevo… vivía contenta con mis amigos, que en su mayoría no eran paganos, salía, entraba y hacía una vida completamente normal, con el aderezo de mi espiritualidad.

Por si alguien se pregunta a qué me estoy dedicando, sigo trabajando en el Paganismo, especialmente dentro del Templo de Brigit, pero lo hago a otro ritmo, a mi manera, sin presiones y sobre todo disfrutando de lo que me gusta hacer. Pero no me cabe duda de que lo anormal ha sido lo de estos años atrás, en los que se apoderó de mí una entidad llamada “En-el-Paganismo-lo-único-importante-es-trabajar-para-la-Comunidad”, que me convirtió en poco más que un zombie que trabajaba por y para mi creencia, 24 horas al día, 7 días a la semana, obviando cosas como que también tengo un trabajo de día, una familia y unos hobbies.

A esto me han llevado estos meses en lo que, admito sin ningún pudor, he trabajado espiritualmente por y para mí porque yo lo valgo. No puedo darme a los demás si estoy sin gasolina, no puedo ofrecer algo si yo no he tomado algo. Eso y poner límites sanos (mi talón de Aquiles) es, en gran parte, en lo que estoy trabajando últimamente con más ganas.

¿Y tú? ¿Has trabajado hasta la extenuación en alguna ocasión y te has dado cuenta de que ya no podías más?

Como esta buena señora zombie me quedé yo de tanto trabajar...
Como esta buena señora zombie me quedé yo de tanto trabajar…

Caminos mistéricos e impresiones

Soy consciente de que estoy escribiendo en el blog poco o nada, pero es por una buena causa. Aparte de mis labores profesionales y de mi vida personal, ando metida de lleno en un camino mistérico que no es Wicca (aclaro por si alguien se lo pregunta) y que me está llevando gran parte de mi tiempo a nivel espiritual. Vamos, que me dedico menos a esto porque estoy haciendo trabajo de campo del de toda la vida. La verdad, lo estoy disfrutando mucho pero, si me permitís, no voy a entrar en mucho detalle porque todavía es un trabajo en el que estoy bastante inmersa y aún no lo puedo ver con la suficiente perspectiva. Tan sólo diré que lo estoy realizando en varias direcciones a la vez.

Sin embargo, ya tengo experiencia con lo mistérico, igual que muchos de vosotros. La primera vez que alguien me dijo que la Wicca era mistérica, me dio por buscar el significado, por aquello de la exactitud, pensar en lo que quiere decir, reflexionar, etc. Básicamente, en una práctica religiosa mistérica tienes un rito o ceremonia que se realiza para que tú aprendas algo, para que encuentres algo dentro de ti mismo (o de ti misma), una verdad interna. Sin embargo, en estos últimos meses de trabajo de campo he encontrado que no sólo son los grandes ritos son transformadores, aunque suponen una catarsis, sino que muchas veces pequeños “temas” sobre los que meditas te pueden dar tu dosis de revelación personal diaria, por así decirlo. Misterio a través de la meditación, curioso, pero al fin y al cabo son meditaciones ideadas para funcionar como gatillos que disparan conceptos más profundos.

Encuentro especialmente poderosos los misterios de culturas antiguas, algunos de los cuales estoy siguiendo, puesto que llevan el conocimiento y la experiencia de muchas generaciones atrás. Y como sé que estoy siendo un poco hermética a la hora de hablar, sin desvelar qué estoy haciendo pondré como ejemplo una forma de trabajo con el Tarot que yo haría de esta manera, y es la de interiorizar el Tarot mediante símbolos (que los hay) asociados a cada carta de los Arcanos Mayores y hacer una meditación diaria asociada a cada carta. Sé que muchos sois del Rider y esto os parecerá raro porque la estética del Rider es bastante detallada y quizá poco adecuada para recordar una imagen de memoria en meditación, pero si hay alguien del Marsella ahí fuera entenderá la belleza de la simplicidad y lo fácil (y transformador) de este tipo de trabajo.

Es como tener grandes verdades propias contadas por ti mismo a través de alegorías y meditaciones. Tras ellos, no hay vuelta atrás, y aunque lo vuelvas a hacer nunca más habrá una primera vez. Esto a ratos me causa una cierta tristeza porque descubrir mis propias verdades ha sido muy bonito y ya sólo habrá segundas lecturas o profundizaciones, pero nunca más la candidez de la primera vez. También hay divinidades que hasta se presentan solas al trabajar de esta forma y eso te hace pensar que estás como una cabra, loco, hasta que te viene una segunda persona y te pregunta “¿cómo es que tal divinidad me habla de ti?” y sabes que no eres tú solo. Como he dicho antes, no tiene nada que ver con mi práctica como wiccana, que continúa en paralelo a este trabajo, pero entiendo que enriquecen mi experiencia y mi práctica.

Si hay algún punto menos positivo a todo esto puede ser que la cantidad de tiempo que me requiere todo esto (un par de horas diarias mínimo) me pide trabajar de manera física, con el cuerpo, o bien con las manos, con mucha más frecuencia de la habitual. Paso mucho tiempo enredada en meditaciones y a veces tengo la necesidad de salir a correr, andar, ponerme a bailar o cocinar. Creo que escuchar el cuerpo y la mente de esta manera es positivo para mantener un cierto equilibrio. Pero escuchándose uno mismo me parece que es un ritmo de trabajo relativamente asumible durante un tiempo, incluso para mamás trabajadoras como yo.

De todas formas, no es algo que recomiende a todo el mundo, todo el tiempo, sino cuando os encontréis más enteros a nivel psicoemocional. Muchas veces, las peores verdades de uno mismo pueden llegar con este trabajo, sobre todo con misterios antiguos, que vienen sin la anestesia de vuestra cultura de origen. Esto hace de este tipo de trabajo mistérico algo muy bonito pero también muy arriesgado. Y por supuesto, lo mío puede que no tenga nada que ver con lo que saque otra persona, porque el misterio es propio y personal, aunque para que se haga bien siempre debe haber un concepto de fondo o de base similar sobre el que ambas saquen conclusiones aplicables a cada una de ellas.

Y hasta aquí puedo leer. Ya contaré algo más de qué ando tramando. 😉

La Diosa Brigit como protectora del hogar

4caa76f8109daa89e81d6a7ec507de17Muchos paganos se acercan a Brigit (Brighid, Bride) en su faceta como creadora; otros, porque desean obtener ventaja en los conflictos, debido a sus cualidades como guerrera. Para muchos, especialmente mujeres, supone una figura inspiradora porque es una mujer que destaca y que combina su función de madre con las de herrera (una profesión considerada tradicionalmente “de hombres”), diplomática y poetisa.

Sin embargo, el fuego de Brigit es, no lo olvidemos, el fuego del hogar. El fuego es calor, es vida, especialmente en momentos de frío intenso supone la supervivencia. Por ello, no sólo es la Diosa de la poesía, de la sanación o de los herreros. También es una Diosa familiar, una figura asociada a la maternidad (se le rinde especial culto en Imbolc, con la lactancia de los terneros), una protectora del hogar y, cómo no y ya esto nace de mi culto personal, una maravillosa ayuda en la cocina. No hay que olvidar que tiene sus sombras, igual que todas las llamas, como por ejemplo la Brigit emparentada con Morrigan y con su aspecto guerrero, pero en esencia, es esa Divinidad que saca una espada y un escudo porque tiene que proteger a su clan y a sus hijos. ¿Qué madre no defendería a los suyos?

En estos años con Ella, guardando la llama de la manera más parecida a la que se hacía en el S. IV, en Kildare (Irlanda), el objetivo de mi devoción ha ido moviéndose de su aspecto como Poetisa a su aspecto como Madre debido a mis circunstancias personales. En gran parte esto se ha debido a su carácter protector de los hijos, de las parturientas y las lactantes, si bien he encontrado otras apreciaciones en su culto que me han ayudado a tener en cuenta alternativas mágicas para proteger el hogar y sus habitantes. Me resulta muy llamativo que estos aspectos se pasen por alto y se beneficien otros aspectos quizá más alejados de este ámbito maternal y protector de la Diosa, así que me he propuesto arrojar algo de luz sobre ellos en este artículo.

Uno de estos aspectos en los que he trabajado y que he observado importante ha sido el mismo Cainté o maldición cantada, que se decía inspirado por Brigit en los mitos y que, en muchos casos, era el fin último de la figura del Bardo. Es verdad que el Cainté en sí es una maldición, pero yo he optado por usar el término como sinónimo de conjuro. No voy a entrar en muchos detalles porque cada uno puede aplicarlo como quiera según su creencia, pero yo he optado por usar Caintés para proteger a mi familia, sin maldecir a nadie (soy wiccana y creo en la Rede), sino usándolo con fines protectores. El uso de conjuros no es que tenga mucho misterio para aquellos que estén familiarizados con ellos, así que no me extenderé, si bien quisiera apuntar que no se trata tanto de lo que se dice, sino de cómo se obtiene el Cainté y el proceso por el que se pasa para recibirlo, que es parecido, en mi experiencia, al de una canalización. No voy a negar que el Cainté tiene connotaciones fuertes y puede ser realmente dañino, especialmente el que es medio satírico (precisamente por la burla), así que recomiendo usarlo con precaución.

Otra de las herramientas que nos presta Brigit para la protección es su Divino Manto. La capa de Brigit, que según la tradición colgó en un rayo de Sol para que se secara, o con la que cubrió Irlanda entera para mostrar su dominio sobre ella. Muchas de estas historias vienen de los relatos concernientes a la Santa y no a la Diosa, pero la literatura siempre nos da pistas sobre las figuras divinas, aunque sea a través de los santos que surgieron después de éstas. A título personal y basándome en mi propia experiencia, el Manto de Brigit nos hace invisibles a los trabajos mágicos externos, nos da especial protección caminando entre mundos y, de manera más cotidiana, es una bendición bonita para niños pequeños y futuras mamás. Aunque también se puede utilizar para otras personas, por supuesto.

A mí me gusta extender el Manto sobre alguien (siempre con su permiso) entrando en un estado alterado de conciencia, realizándole una ofrenda de fuego a la Diosa y repitiendo alguna fórmula mágica del estilo de “Mi amada Brigit, extiende tu Manto sobre (nombre), para protegerle de todo mal. Que con él sea invisible a ataques y maldiciones, que por él sea salvo/a de heridas y caídas, para que en su ser encuentre solaz y paz”. A título personal, desde que lacto a mis hijos también le he llegado a ofrendar mi propia leche materna al extender el Manto, aunque esto lo realizo con menos asiduidad porque me resulta engorroso. Sin embargo, encuentro esta ofrenda de especial agrado de la Diosa, y mucho más bonito que ofrendar otros fluidos corporales.

Brigit es también una Diosa llena de Magia, aunque su aspecto mágico es infinitamente más sutil que el de otras Divinidades, y esto está especialmente relacionado con la capacidad para “hablar” inspirado por Ella. Invocándola como protectora e inspiradora, me está resultado más sencillo el trabajo con Ancestros y difuntos relacionados con la familia, tanto de sangre como espiritual. Esto hace de puente con su aspecto de Plañidera, la mujer que honra a los muertos medio llorando, medio cantando. Los cánticos destinados a trabajo oracular y de trance sale fácil si se la invoca antes de componerlos, especialmente si son cánticos parecidos a lo que en el Paganismo nórdico se llamarían Vardlokkurs. Y también si se va a entrar en trance para hacer de médium con difuntos o Ancestros, como comentaba unas líneas más arriba.

Por último, la Magia de la Cocina es también especialmente favorecida por Ella. Es lógico, porque la cocina y su fogón son, en esencia, el fuego del hogar. Aunque la cocina mágica es una mezcla de técnica común y corriente, uso de ingredientes mágicos e intención, encuentro que gran parte de lo último se puede lograr y mantener de forma más exitosa si pido su ayuda antes de ejecutar cualquier receta con la que quiero trabajar a nivel energético.

Hay muchos aspectos por desarrollar con Ella que sé que existen, tales como la Magia del Jardín sanador y protector, los conjuros acompañados de instrumentos musicales, tales como el Bodhrán o el Arpa, el uso de espejos de agua para adivinación, o incluso el alivio de enfermedades comunes (especialmente las típicas del invierno), así como el acompañamiento en el parto y el puerperio. Es llamativo que nadie se fije en estos aspectos pero, por mi parte, me he propuesto en este 2017 llevar mi atención hacia ellos y seguir investigando y experimentando porque, al fin y al cabo, los paganos vivimos hoy las tradiciones de antaño.

[EDIT] Si os interesa el culto a Brigit, existe un cill hispanohablante de guardia de la llama en facebook: https://www.facebook.com/groups/429359867173965/

Los dioses ya no son lo que eran (y no debería importarnos)

Diosa Asfalta. Fuente: http://www.goddessgift.com/found.htm
Diosa Asfalta. Fuente: http://www.goddessgift.com

Atención: En este artículo voy a retractarme de cosas que he dicho en público en el pasado. Y no, no es el día del juicio. O eso espero.

Hace unos años, andaba yo por el foro de Wiccanos cuando de repente vi un post sobre la posible existencia (o no) de Aradia (sí, la del Vangelo), como una persona real. La hipótesis que barajaba el posteador (ahora anónimo, porque no recuerdo quién era, y si está leyendo esto quisiera decir “¡Hola, posteador anónimo!”) era que Aradia había sido una lideresa liberadora de la región italiana de la Toscana. Ahora mismo, la verdad, no me acuerdo muy bien de toda la conversación, pero recuerdo que mi posteador anónimo aportaba pruebas de diferentes autores indicando que sí había existido.

Este tipo de discusiones son como todo. Yo creo una cosa y doy mis argumentos, el otro cree otra y da sus argumentos. Mi idea sobre Aradia, tradicionalmente, ha sido la que me han enseñado, y es que la buena señora era una figura alegórica. Defendí ese punto de vista con uñas y dientes y, creedme, puedo ser muy cabezota e incluso esgrimir argumentos tales como “La ciencia está en continuo movimiento, y con frecuencia se desdice a sí misma”, o el muy conocido por mis amigos “es sólo una hipótesis, no significa que sea una ley”. Pero, para qué os voy a engañar, principalmente mi argumento era que el tema de la alegoría era lo que me habían enseñado en mi Tradición. Y eso, claro, son las creencias de uno, así que desdecirlo duele muchísimo. Pero para el otro muchacho el asunto era exactamente el mismo: también se trataba de sus creencias. Ay amigos, qué contrariedad.

Pues ahora es cuando viene esta Yo del futuro, a decirle a ese posteador anónimo y a mi propio Yo del pasado que, tanto si Aradia existió como si no, nada de eso importa. Se trata de una discusión inútil. Y hoy lo he recordado leyendo otro debate parecido.

Estábamos en facebook comentando sobre Loki y un amigo ha dicho que Loki ni siquiera era un dios y no había recibido culto. Vale, perfecto. Pero, ¿y ahora? ¿Ocurre esto? ¿Por qué estoy encontrando artículos, webs, libros enteros, dedicados a Loki como si de una figura divina se tratase? Y es más, ¿por qué encuentro a otras figuras divinas que en el pasado ya no es que no se consideraran dioses, sino que ni siquiera existían?

Hace ya unos años que vi al Canciller de mi tradición hablar de Asfalta (en inglés, Asphalta, por si queréis más información y os apetece buscar algo sobre ella). Se trata de la diosa contemporánea de los semáforos y los estacionamientos. Sé que en Estados Unidos de América algunos grupos la tratan como a una diosa, con sus altares y todo. Sé que se ha trabajado mucho energéticamente para convertirla en diosa. Hasta hay libros publicados sobre “Cómo hacer nuestra vida más divertida encontrando dioses“. Hace unos años escuché conversaciones sobre divinidades artificiales, y yo estaba bastante en contra de ello. Como mi Yo de entonces, habrá mucha otra gente que siga viendo esto como una aberración.

¿Sabéis qué? Tienen todo el derecho a verlo de esa manera. Pero también los demás tienen todo el derecho a venerar a sus dioses como quieran, en el aquí y ahora.

Así que, a pesar de que es muy válido decir que no se rinde culto a un dios que no fuera un dios hace quince siglos, creo que también se tiene derecho a elevar a los altares a quien sea. Y vuelvo a Aradia: creo que decir que existiera como persona puede ser interpretado como una necesidad de hacerlo más real, cuando se duda de aquello en lo que se cree. Si se quiere creer que existió, es perfecto, pero en realidad es lo de menos. Porque no importa. Lo importante es que el culto a Aradia tiene sentido ahora.

Los dioses han cambiado igual que cambiamos nosotros. Si nos miramos en el espejo del Cristianismo o del Islam (por aquello de que son religiones con cierto tiempo), veremos que no se parecían mucho a lo que se practica ahora. A nosotros nos va a pasar igual, más aún si vivimos en tiempos diferentes y veneramos a entidades todavía más antiguas.

Creo que es más sano preguntarse si lo que tenemos en casa, en nuestra práctica, nos hace felices, que seguir debatiendo en foros sobre la existencia o no de una señora en el año de Maricastaña. Al final, hacemos esto para buscar una felicidad personal y no para entrar en debates sobre las creencias, que son algo muy personal y que afecta a la gente de una forma mucho más visceral.

Publicación de “Un viaje de 13 lunas”

00-propuesta-portada-1Como algunos ya sabéis, acabo de publicar la antología de artículos que he titulado “Un viaje de 13 lunas” y que está ya disponible en Amazon.

Igual que el libro anterior, “La Magia de los elementos“, lo he publicado de manera independiente a través de mi propio sello editorial, ha salido primero en tapa blanda y dentro de una semana estará disponible para Kindle. Me encuentro muy feliz por todo ello.

Al contrario que “La Magia de los elementos”, que es un libro de desarrollo personal a través de la Magia Elemental, en este volumen hablo mucho de Wicca y de Paganismo. Se trata de una antología de artículos, tanto publicados como inéditos, en los que reflexiono y expongo sobre 13 temas relacionados con nuestra religión. Me he propuesto que este libro sea un complemento para reflexionar, destinado a todos aquellos que os entrenáis en Wicca o que aprendéis por vuestra cuenta, y que no exime de seguir aprendiendo por otros cauces. Dicho de otra forma: en lugar de un manual, me he propuesto hacer algo que leeríais de manera paralela a vuestros manuales de referencia.

¿Cuál es el motivo para crear una antología de artículos? Principalmente mis circunstancias personales. Me apetecía haber publicado otros títulos que tengo pendientes, pero no termino de estar cómoda con lo que tengo escrito, y con dos niños muy pequeños (uno de tres meses y otra de un año y medio) es difícil concentrarse para ver dónde están los fallos. No quería perder momentum escribiendo, porque a pesar de mis obligaciones como sacerdotisa, trabajadora y mamá me encuentro muy cómoda haciéndolo, así que escribir artículos nuevos o repasar los antiguos era lo más fácil en ese momento para no perder la práctica. En el pasado ya me había encontrado con serias dificultades para retomar la escritura al pasarme un tiempo sostenido sin hacerlo, así que no quería volver a caer en ese bucle de nuevo.

Durante el tiempo que he pasado reflexionando qué artículos meter, cuáles faltaban o sobre qué temas reflexionar, me he estado leyendo muchísimo a mí misma. He podido darme cuenta de cómo he cambiado, por ejemplo. Esto me hace pensar en lo enorme que es una creencia como la Wicca, que bebe de diversas fuentes, y lo mucho que se puede experimentar con ella. Y no sólo eso: que cuando crees que lo has vivido todo, puedes tener vivencias distintas haciendo lo mismo.

Así pues, me he propuesto llevar hasta vosotros un trocito de mí, y de todas las Yoes de los últimos años, gracias a todo lo que he ido escribiendo durante mi periplo en las trece lunas.

“Un viaje de 13 lunas” está disponible aquí: https://www.amazon.es/dp/1540771776/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1480858022&sr=8-1&keywords=un+viaje+de+13+lunas

Y “La Magia de los Elementos” está disponible aquí: https://www.amazon.es/Magia-los-Elementos-Harwe-Tuileva-ebook/dp/B01BLW9RBS/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1480855611&sr=1-1

Una visión correlliana del cobro-no cobro por las lecciones

He oído mucho eso de “la Wicca Tradicional no cobra”. Es cierto. La Wicca Tradicional, gardneriana y alejandrina, no cobra. No hay nada más que hablar a ese respecto. La Wicca Correlliana, en cambio, tiene otra visión para consigo misma.

En primer lugar, la Wicca Correlliana no tiene su origen en Gardner. Por tanto, no es Wicca Tradicional como lo que suele entenderse. Que haya habido personas con grados gardnerianos en EEUU que hayan estudiado algo en la Tradición Correlliana y tengan sus grados, pues así es y me resulta genial, allá cada uno en su aprendizaje. Pero la Wicca Correlliana, en sí, no es Wicca Tradicional. Es más, habría quien ni siquiera llamaría a la Tradición Correlliana “Wicca”, y no pasaría nada. Nosotros nos llamamos Wicca porque consideramos que es un sinónimo de la palabra brujería en algunos aspectos, pero no porque seamos del mismo linaje que la persona que la popularizó. Creo que ya se ha hablado bastante del origen del Correllianismo y a mucha gente le queda esto claro.

He dicho muchas veces, de hecho, que si la Tradición Correlliana dejara de considerarse “Wicca”, si mañana las Cabezas dejaran de usar esta palabra para definir su creencia, para mí no habría ningún problema: seguiría siendo correlliana. Mi afinidad va con la corriente espiritual que sigo, que es el Correllianismo, no con una palabra en particular. Por tanto, para mí decir que la Wicca Correlliana no es Wicca Tradicional no supone ningún problema. ¿Que para alguien lo es? Perfecto, en ese caso que no se considere correlliano, y todos contentos.

En el pasado tuve muchos comentarios muy feos sobre por qué el Correllianismo considera que cobrar por las enseñanzas (una cantidad razonable, para el mantenimiento del Templo/grupo y no para lucro del mismo) no es algo negativo, al contrario que la Wicca Tradicional. Personalmente, me he hartado de buscar justificaciones. Señores, la Wicca Correlliana puede elegir cobrar, depende del Templo y de su cabeza, pero lo habitual es que cobre para poder mantener el grupo y poder seguir trabajando.

Y digo que puede elegir cobrar porque así se especifica en los materiales de Tercer Grado, que son los manuales de la Tradición Correlliana.

¿Que alguien no está de acuerdo? ¿Que la Wicca Tradicional no cobra? Perfecto. Los Correllianos no somos Wicca Tradicional, ya lo he dicho. Este tipo de argumentos le valdrán a un alejandrino, un gardneriano, quizás un celta, quizás otra corriente. A nosotros no nos sirven. ¿Que por eso los demás pueden considerar que no somos Wicca? Vaya, qué noticia, si hasta hay tradicionales muy tradicionales que se han planteado dejar de llamarse Wicca.

¿Que puede verse esto como que somos unos peseteros y que estamos buscando un lucro? Pues tampoco. A la mayor parte de los correllianos que conozco, las cuotas (muy discretas, por cierto) les sirven para pagar el hosting de su página web, o para comprar la merienda de su grupo, o para recibir una recompensa por hacer un cursito para sus alumnos. Pero no conozco a nadie que viva de dar clases de Wicca Correlliana. De hecho, la mayor parte de los correllianos que conozco son gente bastante humilde.

Creo que la polémica de cobrar-no cobrar e intentar aplicarla a algo que no sigue las mismas reglas no está en que sea un problema de los correllianos. Creo que hay mucha gente (no todos) que han intentado aferrarse a esto intentando que les regales un cursito de primer grado a cambio de hablar maravillas de uno y que lo incluyan en la Wicca Tradicional. Y lo digo porque en ocasiones me he sentido muy presionada a no cobrar y a decir que yo no he pagado, cuando yo misma he tenido que prestar servicios de mentoría a witchschool.com a cambio de mi segundo y tercer grado. Primero lo pagué íntegro en su día.

Así pues, me gustaría zanjar este tema diciendo que, por favor, no se vuelva a utilizar la excusa de “la Wicca Tradicional no cobra” aplicada a un correlliano. Primero, porque la mayoría de nosotros cobramos una cantidad perfectamente asumible (o incluso llegamos a acuerdos con los estudiantes que no pueden pagar), y segundo, porque no se puede juzgar a alguien por algo que no es.

Trance, oráculo, seguridad y posesión

a9e8bb871b666ca37d8c150eb043abd6Me gustaría agradecer la acogida de mi penúltimo artículo, que dediqué al trance y al trabajo oracular tal y como yo lo he vivido y experimentado. Me parece curioso que no se hable apenas de este tema en la comunidad actual, cuando está tan cerca de nuestras creencias y se supone que es una de las funciones del iniciado/sacerdote en algunas tradiciones, llegado cierto nivel. Han sido muchas, muchísimas las preguntas que me habéis hecho, y especialmente me habéis preguntado sobre la seguridad de la persona y el concepto de posesión divina, que algunas personas podrían experimentar al estar en trance profundo. Como siempre, voy a intentar hablar de ello desde mi óptica y mi experiencia. Habrá quien esté de acuerdo, habrá quien no, y eso es de la esfera de cada uno.

Empezaré por una de las preguntas que más curiosas me parecieron, y es sobre la seguridad de la persona que entra en trance profundo (aquel en el que pierde la noción de sí mismo/a y el control de su cuerpo). La seguridad física es primordial: nada de velas cerca, ni de trapos que se puedan prender. Como es muy habitual que se tape la cara para que le sea más fácil a la persona entrar en trance y para que los demás no veamos las caras que pone, es capital que no tenga fuego cerca, pues podría caer sobre él y prender el tejido. Es normal que la persona pierda el equilibrio cuando “recibe” a la Divinidad a la que se ha canalizado, así que es mejor que se siente si no está acostumbrado. Encuentro que el oráculo se puede hacer de pie cuando el trance es más ligero o se controlan ciertas funciones, pues, como dije antes, no hay una dicotomía trance ligero/trance profundo, sino que se trata de un espectro con múltiples variaciones. A veces es útil tener a alguien cerca que sostenga a la persona que está canalizando por si se tambalea.

Sobre la seguridad astral, éste es el tema que suele preocupar más a la gente. Las preguntas más habituales son acerca de si pueden existir posesiones involuntarias como las que se dan en la Iglesia Católica, o si nos puede entrar en sesión una entidad un poco menos amigable. La respuesta a esto es variable, esto es, que depende de a quién le preguntes, así que yo voy a dar aquí la versión que yo conozco y que me enseñaron cuando me formaron al respecto. Para ello, debemos conocer dos visiones que se dan paralelamente en este tipo de trabajo: que obtendrás lo que esperas obtener, y que en esta existencia nunca se está solo/a.

La primera noción, acerca de que obtendrás lo que esperas obtener, es un básico del trabajo astral y sus derivados, como el trance, y está basado en la Ley de la Atracción o “los parecidos se atraen”. Esta teoría postula que, en el trabajo a nivel de astral, todas las preconcepciones que tengas serán verdades inamovibles para ti si crees en ellas. Por ejemplo: quienes creen que hay un cordón de plata en los viajes astrales, tendrán y verán un cordón de plata en sus paseos por dicho plano. Si quieres activamente encontrarte con una entidad poco recomendable, o es lo que esperas, es más probable que esto te suceda. ¿Cómo evitar esto, si es un pensamiento automático que puede asaltar a cualquiera antes o durante una sesión? Ay amigos, pues aprendiendo a controlar un poquito el pensamiento. ¿Cómo? Pues principalmente meditando, y de ahí que la meditación sea tan importante.

La segunda noción es que no se está solo en esta existencia. A mí me enseñaron que existen los espíritus guía y el Yo Superior, que están siempre pendientes de nuestro bienestar. Uno de esos espíritus guía se llama el guardián de la puerta (del que creo que he hablado hasta la saciedad) y es como el típico portero de local nocturno que te dice que no puedes entrar si no estás en la lista. Para que ninguna entidad negativa entre cuando te dispones a hacer un oráculo, debes establecer una conexión con tu guardián y pedir específicamente que no incluya nada dañino en “tu lista”. En realidad es muy sencillo.

Personalmente, nunca recomiendo un trance profundo con entidades desagradables, nocivas o dañinas, y está bien que esto funcione así. Yo creo que así es (de nuevo la primera noción) y me mantiene bastante segura cuando hago trabajo oracular intenso.

Finalmente, una pregunta que me han hecho mucho en el pasado, y es si el trabajo oracular cansa. Sí que cansa, pero como cualquier ritual intenso. Cuanto más lo haces, suele cansar menos, porque los “músculos” psíquicos se entrenan más. No encuentro que sea al revés y que te vayas quemando por dentro, ni energéticamente. Sin embargo, no es algo que aconseje hacer todos los días sin un equilibrio físico. Dicho de otro modo, si vas a hacer oráculos con frecuencia, entrena el aspecto físico y come productos de temporada para anclarte a tierra. No es por nada, es sólo para que te sientas mejor y todo vaya más fluido.

En cuanto a lo que puede “quemar” del oráculo, es todo más bien mental. Hay personas que pueden perder la noción de que están envolviendo un mensaje de la entidad (porque es normal, nunca te “vas” del todo, tu cerebro permanece y ahí tienes las palabras que usas) y pueden considerar que son la palabra de los dioses. Es responsabilidad de los oyentes tomar distancia del oráculo y no creer en que se trata de una verdad inamovible. Es responsabilidad de todos poner en cuarentena el mensaje durante un tiempo (y no pensar en él) para verlo en contexto.