Caminos mistéricos e impresiones

Soy consciente de que estoy escribiendo en el blog poco o nada, pero es por una buena causa. Aparte de mis labores profesionales y de mi vida personal, ando metida de lleno en un camino mistérico que no es Wicca (aclaro por si alguien se lo pregunta) y que me está llevando gran parte de mi tiempo a nivel espiritual. Vamos, que me dedico menos a esto porque estoy haciendo trabajo de campo del de toda la vida. La verdad, lo estoy disfrutando mucho pero, si me permitís, no voy a entrar en mucho detalle porque todavía es un trabajo en el que estoy bastante inmersa y aún no lo puedo ver con la suficiente perspectiva. Tan sólo diré que lo estoy realizando en varias direcciones a la vez.

Sin embargo, ya tengo experiencia con lo mistérico, igual que muchos de vosotros. La primera vez que alguien me dijo que la Wicca era mistérica, me dio por buscar el significado, por aquello de la exactitud, pensar en lo que quiere decir, reflexionar, etc. Básicamente, en una práctica religiosa mistérica tienes un rito o ceremonia que se realiza para que tú aprendas algo, para que encuentres algo dentro de ti mismo (o de ti misma), una verdad interna. Sin embargo, en estos últimos meses de trabajo de campo he encontrado que no sólo son los grandes ritos son transformadores, aunque suponen una catarsis, sino que muchas veces pequeños “temas” sobre los que meditas te pueden dar tu dosis de revelación personal diaria, por así decirlo. Misterio a través de la meditación, curioso, pero al fin y al cabo son meditaciones ideadas para funcionar como gatillos que disparan conceptos más profundos.

Encuentro especialmente poderosos los misterios de culturas antiguas, algunos de los cuales estoy siguiendo, puesto que llevan el conocimiento y la experiencia de muchas generaciones atrás. Y como sé que estoy siendo un poco hermética a la hora de hablar, sin desvelar qué estoy haciendo pondré como ejemplo una forma de trabajo con el Tarot que yo haría de esta manera, y es la de interiorizar el Tarot mediante símbolos (que los hay) asociados a cada carta de los Arcanos Mayores y hacer una meditación diaria asociada a cada carta. Sé que muchos sois del Rider y esto os parecerá raro porque la estética del Rider es bastante detallada y quizá poco adecuada para recordar una imagen de memoria en meditación, pero si hay alguien del Marsella ahí fuera entenderá la belleza de la simplicidad y lo fácil (y transformador) de este tipo de trabajo.

Es como tener grandes verdades propias contadas por ti mismo a través de alegorías y meditaciones. Tras ellos, no hay vuelta atrás, y aunque lo vuelvas a hacer nunca más habrá una primera vez. Esto a ratos me causa una cierta tristeza porque descubrir mis propias verdades ha sido muy bonito y ya sólo habrá segundas lecturas o profundizaciones, pero nunca más la candidez de la primera vez. También hay divinidades que hasta se presentan solas al trabajar de esta forma y eso te hace pensar que estás como una cabra, loco, hasta que te viene una segunda persona y te pregunta “¿cómo es que tal divinidad me habla de ti?” y sabes que no eres tú solo. Como he dicho antes, no tiene nada que ver con mi práctica como wiccana, que continúa en paralelo a este trabajo, pero entiendo que enriquecen mi experiencia y mi práctica.

Si hay algún punto menos positivo a todo esto puede ser que la cantidad de tiempo que me requiere todo esto (un par de horas diarias mínimo) me pide trabajar de manera física, con el cuerpo, o bien con las manos, con mucha más frecuencia de la habitual. Paso mucho tiempo enredada en meditaciones y a veces tengo la necesidad de salir a correr, andar, ponerme a bailar o cocinar. Creo que escuchar el cuerpo y la mente de esta manera es positivo para mantener un cierto equilibrio. Pero escuchándose uno mismo me parece que es un ritmo de trabajo relativamente asumible durante un tiempo, incluso para mamás trabajadoras como yo.

De todas formas, no es algo que recomiende a todo el mundo, todo el tiempo, sino cuando os encontréis más enteros a nivel psicoemocional. Muchas veces, las peores verdades de uno mismo pueden llegar con este trabajo, sobre todo con misterios antiguos, que vienen sin la anestesia de vuestra cultura de origen. Esto hace de este tipo de trabajo mistérico algo muy bonito pero también muy arriesgado. Y por supuesto, lo mío puede que no tenga nada que ver con lo que saque otra persona, porque el misterio es propio y personal, aunque para que se haga bien siempre debe haber un concepto de fondo o de base similar sobre el que ambas saquen conclusiones aplicables a cada una de ellas.

Y hasta aquí puedo leer. Ya contaré algo más de qué ando tramando. 😉

Ataques mágicos y autodefensa psíquica (y 2)

(¿No leíste el artículo anterior? Lo puedes leer haciendo click aquí)

Como prometí en la entrada anterior, quisiera dedicar unas palabras (más bien unos párrafos) a uno de los métodos que creo más sencillos a la hora de defenderse: la botella de bruja. Ahora bien, mis botellas de bruja son un poco particulares porque en ellas utilizo magia fría, en lugar de enterrarlas en mitad del campo como hace alguna gente.

La razón de por qué no entierro las botellas de bruja es porque hacerlo me parece una guarrada medioambiental. El campo no es un vertedero ni un sitio donde dejar los restos de nuestros rituales: la naturaleza es nuestro Templo, y tú no tiras tu basura en tu Templo, ¿a que no? Hablé de esto hace muy poquito en una ponencia virtual por el día de la Tierra (la podéis escuchar aquí). Pero hay un sitio que no tengo más remedio que tener en mi casa (a pesar de que sea relativamente contaminante) y es mi nevera con congelador incluido. La que tengo en mi casa y utilizo para congelar la comida que preparo cuando sé que al día siguiente o en dos días no voy a tener tiempo para cocinar. La que me guarda los restos del almuerzo y en la que mantengo frescos los alimentos. Ese mismo electrodoméstico es, además, mi gran aliado a la hora de guardar mis botellas de bruja.

Para hacer una botella de bruja, necesitarás:

  • Una botella o un envase de vidrio con tapadera. No lo compres ex profeso: reutiliza otros envases del mismo material, ya limpios, como los de conservas. A mí me encantan los de café soluble o los de garbanzos cocidos.
  • Cosas que pinchen: alfileres, trozos de vidrios, clavos de hierro, etc. Cuidado, no te pinches tú.
  • Material orgánico de la persona a quien quieras proteger. Si eres tú, puedes utilizar pelo, trozos de uñas, saliva… también puedes meter estos mismos elementos de personas a las que quieras proteger. No hace falta sangre ni nada sacado a la fuerza.
  • Agua. Puede ser del grifo, normal y corriente.
  • Un sitio oscuro en tu congelador, que no abras mucho, o en el fondo del cajón del mismo. No hace falta reservar un sitio específico para la botella, tan sólo un sitio donde no vaya a ser fácil que se descongele.

Metemos los restos orgánicos de las personas que vamos a proteger, los cubrimos con los objetos que pinchan y llenamos la botella hasta 3/4 de la misma. No la llenamos entera, porque el agua siempre aumenta de tamaño al congelarse y puede quebrar el bote de cristal al sobrepasar la capacidad de éste.

En este momento, antes de meter la botella en el congelador, la cargamos. La tomamos entre las manos y la programamos con la intención de que haga de “señuelo” para los ataques mágicos. El supuesto atacante dirigirá sus hechizos hacia nosotros, pero será engañado por los elementos orgánicos que tiene la botella, que será el blanco del ataque en lugar de nosotros mismos. Entonces, el atacante sufre una doble acción: el posible trabajo mágico le rebotará (por acción de los elementos con pinchos) y además bloqueamos sus interacciones para con nosotros (por acción del hielo). Es como poner una barrera de hielo entre ese posible atacante y nosotros.

Metemos la botella en el fondo del congelador y, literalmente, nos olvidamos de ella. Si tras congelarse la botella el vidrio se rompe, no pasa nada: sólo significa que hemos llenado con demasiada agua el recipiente. Se hace otra botella de bruja llenándola menos y aquí no ha pasado nada. Por favor, que nadie piense que esto es un augurio, porque sólo es física básica.

Tengo mucha experiencia con magia fría, que este tipo de magia con hielo, y la verdad, da unos estupendos resultados. Nos ayuda a sentirnos más tranquilos con respecto a posibles ataques y no hacemos daño a nadie con ella. No hay que dirigirla a alguien en particular: hay que programarla para que nos proteja de forma genérica, no sirve para atacar a alguien.

Hasta aquí este especial, cortito pero intenso, sobre magia protectora.

Ataques mágicos y autodefensa psíquica (1)

He estado de viaje unos días, de vuelta en mi ciudad natal donde me esperaban personas muy queridas para celebrar el cumpleaños de mi hija. No tengo a casi nadie donde vivo, sólo unos pocos amigos (muy buenos, todo hay que decirlo), y el grueso de mi gente vive en Sevilla, así que siempre pillo con muchas ganas la carretera cuando voy para allá.

Lamentablemente, no siempre la gente está igual, así que este viaje ha sido un poco más accidentado en el sentido personal, ya que algunas personas de mi entorno lo están pasando bastante mal. Me acordé de Dion Fortune y su “Autodefensa psíquica” cuando una de las personas más queridas que tengo empezó a relatarme sus problemas y yo, automáticamente, empecé a sentirme mal. Esta persona no lo estaba haciendo queriendo, sólo se estaban dando dos fenómenos a la vez: el hecho de que estaba proyectando gran cantidad de energía mientras lo contaba, y el hecho de que yo soy una esponja emocional. Pero llegué a sentirme tan mal que hasta me mareé. Podría deciros que sentí los “tentáculos” de energía, como dedos, que salían de esta persona e intentaban penetrar en mi campo energético. Fue una suerte de ataque psíquico.

Los ataques mágicos, o ataques psíquicos, son muy raros. Lo más normal es que sea uno mismo el que los provoque. Que nadie me malentienda, en realidad no es que los provoquemos en el sentido literal de la palabra, es que son nuestras propias actitudes mentales y emocionales las que nos provocan bloqueos y demás problemas, que algunas personas pueden interpretar como estar pasando por una mala racha o tener algún tipo de maldición o trabajo mágico hecho.

El ataque psíquico es parecido a lo que describo arriba. Puede ser totalmente no intencionado, como fue lo que yo sentí aquel día, o formar parte de un ritual hecho expresamente para dañar a una persona. Pueden hacerlo personas con conocimientos sobre brujería, o personas que no tengan ningún conocimiento. En mi experiencia, es más común que las personas con pocos o nulos conocimientos sean las que se envalentonen a realizar este tipo de acciones de manera intencionada, porque por lo general desconocen el funcionamiento de la magia.

Sin embargo, es fácil defenderse de los ataques mágicos, ya sea queriendo o no. La primera acción que tenemos que hacer es “cortar” los lazos energéticos, si sentimos por ejemplo lo que yo sentí el otro día, que describo arriba como un tentáculo energético. Es tan fácil como hacer el gesto de cortar con los dedos de manera discreta y, a ser posible, cambiar de posición o alejarse de la otra persona sin que sea demasiado evidente.

Otro recurso sencillo que podemos tener es mantener una adecuada higiene psíquica. La higiene psíquica ha sido tratada en multitud de recursos, pero os dejo aquí un enlace que tengo a mano de una meditación en particular que grabé hace ya algo de tiempo para el canal del Templo de Brigit: https://www.youtube.com/watch?v=yCyu-ppoGu4. En ese vídeo no sólo explico las indicaciones de la higiene psíquica, sino que también guío una meditación muy útil para realizarse diariamente si se necesita.

Otra idea para defenderse de ataques mágicos es realizar una botella de bruja con magia fría. Hablaré de ella en el próximo artículo dedicado a este tema, pero anticipo que es una manera interesante y sencilla de defenderse sin que tengamos que hacer nada de manera constante, incluso consciente. Es de ese tipo de trabajos mágicos que podemos hacer una vez para que sigan funcionando durante mucho, muchísimo tiempo.

(Puedes leer la segunda parte – y final – de este especial haciendo click aquí).

Hechizos de amor (y 2): consideraciones prácticas

dscn4534a En el artículo que precede a éste, titulado “De la naturaleza del amor y otras hierbas“, comenté por qué los wiccanos somos, normalmente, muy reacios a dar fórmulas para atraer el amor. Después de la introducción teórica con ese artículo, me gustaría ir a lo práctico en éste. Como siempre me gusta ilustrar las cosas con anécdotas, os contaré una a colación del tema: cuando tenía 15 años hice un hechizo de amor para encontrar a alguien (cosas de la edad). No era wiccana entonces aunque estaba muy en contacto con la magia, y las reglas me daban un poco igual, así que me lancé, probablemente con un hechizo de la revista Super Pop o algo así. Me imaginé a mi amor ideal, planté mi deseo lo mejor que pude y me olvidé de lo que había hecho, esperando a que sucediera. A los pocos días conocí a alguien y me enamoré. Él no se enamoró de mí y por eso fue muy doloroso. El amor llegó, por vía natural y normal, un año más tarde.

Aprendí varias cosas de aquella experiencia, además de las que he vivido practicando magia:

1) Me sentía sola y por tanto desesperada. La desesperación en magia no es buena consejera. En realidad, ningún sentimiento muy “extremo” lo es, te puede distraer y puede acabar saliendo mal como fue mi caso. Si quieres saber más, hablé de esto en la parte de “Osar” del especial que escribí hace unos meses sobre la pirámide de los brujos.

2) Hay que ser muy específico cuando se pide un deseo. El Universo puede ser insufriblemente literal. No exagero.

3) Cuanto más puedas conseguir por medios normales y no-mágicos, mejor. La magia mueve energías muy fuertes, y lo que inicias con magia, sólo se mantiene mediante magia. Esto quiere decir que una relación conseguida mediante vías normales (chico/a conoce chico/a, chico/a y chica/a se gustan, chico/a y chico/a empiezan a salir, etc) se desarrollará normalmente, pero si metemos la magia tenemos ahí otro factor a controlar, ya no sólo la relación sino la cantidad de energía, consciente e inconsciente, que le metamos a esas entidades o elementos a los que hayamos utilizado para interceder por nosotros.

4) Si vamos a invocar a entidades para pedirles “Amor”, es importante estar seguros de qué entidades para qué tipo de amor. Mi opinión es que mejor no involucrar a divinidades en esto, porque su concepto de “Amor” puede ser diferente al que nosotros tenemos. Es siempre mejor confiar en nuestra energía personal: cada uno es una manifestación perfecta de y está conectado con la Divinidad. Ahora bien, si lo queréis hacer con ayuda divina, tan sólo pensad bien en las atribuciones del Dios o la Diosa: pedirle ayuda para un matrimonio a Afrodita es como pedir una botella de gas butano en una panadería. Ella os dará amantes y belleza y muchas cosas bonitas, pero su concepto de relación estable es, cuanto menos, curioso. Por eso, pensad las cosas muy muy bien.

5) Estás completo en ti mismo. ¿Realmente necesitas a alguien tan desesperadamente? Piénsalo dos veces. O tres. O cuarenta.

Una vez dicho esto, os doy algunas correspondencias que creo que pueden ser interesantes para este tipo de hechizos. No se van a dar instrucciones para hacer amarres, sólo echaros una mano para encontrar a alguien, si realmente es lo que necesitáis.

– Colores: Rojo (pasión) y rosa (romance, cariño). Otros colores interesantes pueden ser el verde (prosperidad material y crecimiento) y el amarillo (alegría, sentido del humor).

– Magia recomendada: Magia del fuego para la manifestación de nuestro deseo. El fuego es un potente transmutador. También se puede utilizar magia de los cordones (parecido a la escalera de la bruja).

– Método: Velas inscritas con punzón o manifestación de deseos en un papel.

– Aceites esenciales y aromas: Vainilla, rosa, jazmín, azahar (matrimonio).

Ejemplo de hechizo sencillo número 1. Magia con velas.

Necesitarás:

– Una vela roja (si quieres pasión) o una vela rosa (si quieres amor romántico). Puedes usar ambas si lo deseas para una combinación de los dos factores. Hay gente que se fabrica velas de los dos colores también. Cualquier vela más o menos alargadita de esos colores es suficiente, no hay que gastarse una fortuna en velas con forma de pene o vagina, ni de señor ni de señora, ni de amantes entrelazados, ni nada.

– Un papel.

– Algo con lo que escribir.

– Luna Creciente o Llena.

– Un recipiente a prueba de fuego donde dejar el papel quemándose.

Piensa bien qué es lo que quieres pedir. Es importante que elijas el tipo de amor que quieres atraer: una aventura, una relación estable, un compañero cariñoso… y especifica muy bien qué te gustaría encontrar. Imagina a tu amante ideal. No lo dibujes, deja que sean conceptos y no dibujos los que guíen tu mente. Apunta todas esas características en un papel. Sé muy específico, pon también que quieres que sea humano (¡no es broma!) y el sexo de tu gusto. Escribe también que quieres ser correspondido/a.

En las velas puedes inscribir con un punzón algo que te represente. Se las vamos a ofrecer como regalo a tu Yo Superior (tu conexión con la Divinidad) para que te ayude, así que debe ser algo muy personal tuyo y muy profundo: un símbolo, tu signo del Zodíaco, tu nombre completo, etc, son cosas que te pueden servir. Mientras lo haces, piensa con cariño en esa ofrenda de velas que vas a hacer, en la ayuda que vas a pedir a la parte más sagrada de ti mismo/a. Puedes ungir con un aceite esencial como los que he puesto arriba tus velas, del centro hacia los extremos, pero esto no es obligatorio. Si lo haces, hazlo con cariño, con amor. Es esencial poner amor en lo que hagas. Coloca las velas más o menos cerca.

Enciende las velas y concéntrate en el papel en el que has descrito a tu amor ideal, a esa persona a la que quieres encontrar. Mira lo que has puesto, reconoce que te amas a ti mismo/a, que estás completo/a en ti mismo/a, agradece tu propio amor hacia ti y sé consciente de que, gracias a eso, puedes dar amor a otra persona. Afirma:

“Estoy listo/a para encontrar este amor”.

Coge el papel y quémalo en la llama de las velas. Di algo como:

“Oh Yo Superior, conexión sagrada con la Divinidad. Tú que siempre me guías, haz posible este amor que quiero dar. Haz posible que este encuentro se produzca, libre de todo daño para los demás, para que surja el amor. Así como arde este fuego, que se manifieste mi deseo”.

Concéntrate en el papel que se quema. Mientras se va quemando, vas manifestando tu deseo. Si hace falta ponerlo más tiempo en la llama, hazlo con total tranquilidad. Cuando se haya quemado completamente, agradece a tu Yo Superior:

“Gracias, Yo Superior, por tu guía y cariño. Tú que eres yo, yo que soy tú, y gracias a ti soy Divinidad. Acepta estas velas con todo mi amor para ti, para que sigas ayudándome y guiándome en mi camino.”

Deja que las velas se consuman. Deja que las cenizas se las lleve el viento. Recuerda desechar las velas de la forma más ecológica posible.

Olvídate del hechizo en cuanto hayas recogido los restos del ritual, vive tu vida normal sin pensar en lo que has realizado.

Ejemplo de hechizo sencillo número 2. Magia con cuerdas.

Necesitarás:

– Luna Creciente o Llena

– Un cordón rojo, rosa, o ambos, uno de cada color.

– Velas del color que gustes, para darte energía extra y ofrendar, como en el caso anterior. Mejor si son de un color asociado al amor, pero si no tienes pueden ser blancas.

– Papel y lápiz.

Como en el caso anterior, apunta las características de tu amado/a ideal. Concéntrate en ellas. Enciende la vela o las velas. Puedes empezar diciendo algo como:

“Yo te invoco, mi querido Yo Superior, para que me ayudes y me guíes en este hechizo de amor”.

Lee todas las características de tu amor ideal. Toma en tus manos los cordones o el cordón, y realiza un primer nudo en la parte exterior del cordón, mientras dices algo como:

“Por el primer nudo, yo lanzo al Universo mi deseo.”

Vuelve a leerlo todo, bien concentrado/a, y realiza un segundo nudo junto al anterior mientras dices:

“Por el segundo nudo, yo soy consciente de mi deseo.”

Vuelve a leer el papel con las características de tu amor, y realiza un tercer nudo:

“Por el tercer nudo, afirmo mi Voluntad.”

Vuelve a leer el papel, concéntrate bien. Realiza el cuarto nudo:

“Por el cuarto nudo, me atrevo a reclamar lo que es mío.”

Vuelve a leer el papel, bien concentrado, y realiza el quinto:

“Por el quinto nudo, atraigo hacia la realidad mi Voluntad.”

Y léelo una sexta vez, para finalizar afirmando:

“Por el sexto nudo, sin dañar a nadie, mi Voluntad es manifestada. ¡Así sea!”

Deja la vela como ofrenda a tu Yo Superior, que estará actuando para manifestar tu Voluntad. La magia con nudos es muy popular pero en este caso hemos elegido seis nudos, ya que este número está asociado al amor.

Recuerda: 

Todo esto se realiza sin dañar a nadie.

Piénsalo bien antes de realizar hechizos de amor, hazlos sólo si consideras que necesitas ayuda extra.

No vale hacer esto para olvidar otros amores. Un clavo no saca otro clavo, por mucho que diga el refranero popular.

Realiza tus hechizos en la intimidad y sin distracciones. ¡Apaga el teléfono móvil!

Esto no sirve para hacer amarres. En Wicca no se hacen amarres. Está feo.

Hechizos de amor (1) : de la naturaleza del amor y otras hierbas

Tendría 20 descargaaños, y salía con un chico guapo guapísimo, que tenía una hermana igualmente guapa guapísima y que hacía meditación budista. Estábamos un día enfrascadas en una conversación de ésas profundas que sólo se dan de forma casual, cuando me explicó que a ella le estaban enseñando en sus clases de meditación que el amor que vemos ahora en canciones y en mensajes con los que nos bombardean no es realmente amor sino posesión. Estaba de moda una canción de Amaral, “Sin ti no soy nada”, y ella comentaba que la verdadera naturaleza del amor, de acuerdo con sus maestros de meditación budista, era la de la libertad y la de sentirse completo en sí mismo, algo muy alejado del concepto de la canción cantada por Eva Amaral en aquel entonces. Pasaron los años, aquella relación con el chico guapo guapísimo se acabó, y acabé envuelta en una relación con un individuo de tendencias materialistas, que afirmaba que eso era una tremenda paparruchada porque “Te quiero” implica “Te poseo”. La verdad, no podía sentirme más en desacuerdo. Quizá fue una de las razones por las que salí espantada de aquella relación.

Haciendo un análisis de toda mi vida sentimental y de toda mi ideología, encuentro que aquella diferenciación entre “amor” y “posesión” que hacían los budistas que le daban clase a aquella chica es la que he aspirado a tener toda mi vida. No sé si me marcó o es que siempre fui así de independiente, lo cierto es que no concibo una relación en la que las personas sean propiedad de otra persona. Más bien creo que siempre elegí voluntariamente estar con alguien y, en el momento en el que se asomó un atisbo de posesión que pudiera poner en jaque mi propia libertad, salí volando de la situación. Si lo llevo a cabo con mi pareja, eso él lo dirá, pero no debe estar muy descontento si aún me aguanta tras ocho años juntos y una hija común en camino.

¿Qué dice del amor la Wicca? Nunca oí nada que no fuera “perfecto amor y perfecta confianza”, pero no hay grandes discursos acerca de la naturaleza del amor, y tampoco es que los sacerdotes wiccanos sean mucho de subirse a púlpitos y predicar el amor entre semejantes. Me da la sensación de que la cosa queda en un “vive y deja vivir”, vamos, sé feliz e intenta no estorbar en la felicidad ajena. Creo que por eso me parece tan importante la libertad en líneas generales. Lo que ocurre con la libertad es que requiere de grandes dosis de confianza, porque si no confías no puedes dejar a los demás ser libres y surge esa posesión que a ratos se convierte en enfermiza. Por otra parte, siempre me ha parecido que dejar a los demás ser libres implica la confianza en que sabrán solucionar las consecuencias derivadas de sus actos. En definitiva, para mí el amor se cimenta en esa confianza y en esa libertad que les damos a los demás y a nosotros mismos para ser y llevar a cabo esa Voluntad por la que estamos en esta existencia. Así como llegar a ese propósito en la vida que tanto nos esforzamos por conseguir.

Como wiccana, para mí el amor se da en libertad y entre iguales. Como en el ámbito del aprendizaje, creo que no puede haber amor si la relación genera estrés o coacción en alguna de las personas que la integran. El amor, a múltiples niveles (no sólo el amor por una pareja) me ha enseñado muchas cosas de los demás en las que me he podido ver reflejada yo misma. Pero siempre con la distancia suficiente como para darme cuenta de que la persona es un ente independiente, una persona completa igual que lo soy yo. ¿Por qué buscar el amor, entonces? Para aprender más sobre nosotros, para caminar junto a alguien, pero no para “tener” o “poseer” a nadie. Las personas no son objetos. Las personas tienen su propia voluntad, sus propios proyectos y necesitan su espacio.

Es por ello que soy tan reacia a dar filtros y hechizos de amor, a realizar amarres y demás, tema al que me gustaría aludir en la siguiente ocasión, y por lo que creo que muchas personas, también wiccanas, se sienten tan reticentes a tratar este tema en las discusiones al respecto. Es cierto que a veces nos dicen eso de “hay que ver, un bruja que no quiere dar lecciones sobre cómo atraer otras personas a las vidas de los demás”. Pues es cierto, y no porque los hechizos no funcionen, que funcionan, sino porque existe una base moral en la Wicca que nos hace pensar en que el amor, como todo, se crea en libertad. Y la magia, en determinados contextos, no deja de ser una forma de coacción. Si se quiere amor en la vida, hay muchas formas de conseguirlo, y no será la primera vez que alguien pide amor y los dioses le ponen en su camino un dulce y simpático perrito.

En el próximo artículo daré algunas pinceladas sobre los hechizos de amor en sí, cómo funcionan y algunas recomendaciones.

Hechizo para la prosperidad

La situación económica no es la mejor para muchos en este momento, y es que la crisis a escala mundial está trayendo más quebraderos de cabeza de lo que muchos querríamos. Es por esto que a algunos les puede venir bien el hechizo que os presentamos hoy. Se trata de un hechizo para la prosperidad, especialmente la económica.

Para empezar, comentar que el día de la semana idóneo para realizar este hechizo es un jueves, día del beneficioso Júpiter, con luna creciente.

Necesitarás lo siguiente:

– Una vela verde.

– Un incienso adecuado para la ocasión.

– Una pastilla de carbón (opcional, sólo si usamos incienso a base de hierbas y resina).

– Un incensario.

– Mechero, cerillas, o cualquier otra forma fácil y segura de hacer fuego.

– Unas pocas monedas de curso legal.

– Un lugar tranquilo.

Preparación

A mí me gusta fabricar las velas y el incienso en casa. Si también es tu caso, prepara el ritual con tiempo, haz la vela y el incienso, y separa las monedas o el billete de curso legal que vayas a utilizar.

En cuanto al incienso, me gustan especialmente los no combustibles, que son una mezcla de hierbas y resina que se queman en un cabrón encendido. Para estos casos me suelo inclinar  por una receta de incienso que aparece en el libro de Scott Cunninghan “Incienso, Aceites e Infusiones: Recetario Mágico“. Se trata del incienso de la prosperidad, cuya receta es como sigue:

– 2 partes de Olíbano

– 1 parte de Canela

– 1 parte de Nuez Moscada

– 1 parte de Melisa

– 1 parte de Cidra (que si no la encuentras, la puedes sustituir por cáscara de naranja y de limón a partes iguales).

Si vas a utilizar esta mezcla, recuerda que debes concentrarte, mientras mueles en el mortero y mezclas las hierbas, en cuál va a ser el propósito de dicho incienso. Aunque el Olíbano pueda ser un poco duro de moler a mano y a veces uno se desespere, no es muy conveniente maldecir o blasfemar al hacerlo (lo advierto porque he visto hacerlo), ya que estamos impregnando a las hierbas de nuestra intención y no queremos que se “programen” con pensamientos negativos, así que paciencia al moler. La gran ventaja de este tipo de incienso es que, al agregarlo sobre el carbón exactamente cuando tú quieres, le da un punto extra de teatralidad que ayuda a concentrarse (es como “rubricar” por así decirlo) en la intención de nuestro hechizo.

Por otro lado, si prefieres usar incienso en varillas o en cono, el de Canela suele ir muy bien para estos menesteres.

Finalmente, el día indicado, limpia tu lugar de trabajo y a ti mismo antes de empezar. Una infusión suave de milenrama, endulzada con un poco de miel, tomada como una hora antes del ritual suele ser reconfortante y favorece el estado de conciencia alterado, aunque hay gente que prefiere hacer los trabajos de magia con el estómago vacío. Recomiendo el baño con salvia, romero y sal para la limpieza del cuerpo, que además de oler muy bien purifica estupendamente.

Disponemos nuestro altar con todo lo que vayamos a necesitar: La vela verde, las monedas, el incensario, pastilla de carbón e inciensos. Procedemos a encender el carbón y echamos una pizca de la mezcla de hierbas, o encendemos la varilla o el cono, con un mechero o cerillas (con la ayuda de unas pinzas en el caso de usar carbón, cuidado con quemarse) y lo colocamos en el incensario.

Realización

Realizamos el círculo mágico, invocaciones a los cuartos y a los Dioses como de costumbre. Meditamos brevemente sobre lo que queremos conseguir, encendemos la vela verde y decimos algo como:

Lashkmi, Fulla, Abundancia, Fortuna,

Diosas de la prosperidad,

Que mi esfuerzos den abundantes frutos,

Que la buena fortuna me acompañe

y de prosperidad colme mi hogar

y a todos los que en él habitan.*

En este momento, concentrados en lo que acabamos de decir, meditamos con la vela verde sobre nuestro objetivo, mientras tomamos las monedas de curso legal, y las pasamos sobre el incienso y por arriba de la llama de la vela, para luego pasarlas de una mano a otra, haciendo que tintineen. Seguimos meditando un rato, concentrándonos en el suave tintineo de las monedas mientras pasan de una mano a la otra, visualizando que ese sonido llena nuestras cuentas corrientes o nuestra cartera.

Dejamos que la vela se consuma y guardamos las monedas en nuestra cartera, intentando que no se nos mezclen con las monedas que vamos a utilizar a diario. Si nuestro monedero tiene sólo un compartimento, podemos preparar un saquito verde y llevarlo siempre encima.

Terminamos el ritual como siempre.

(*) Se puede sustituir esto por la oración o plegaria que queráis y que más vaya con vuestras creencias o patronas.

Hechizo de limpieza: El huevo

Éste es uno de los primeros hechizos que aprendí, es un clásico entre los clásicos y tiene muchas variantes, pero a mí me lo enseñaron tal que así. Su principal función es eliminar la energía que normalmente se define como “negativa”, si bien debemos recordar que no existe polaridad en la energía, simplemente es algo que no necesitamos y que por alguna razón nos está causando una racha de lo que comúnmente denominamos “mala suerte”. La mala suerte puede estar causada por nosotros mismos o por otra persona (normalmente somos nosotros mismos, poniéndonos impedimentos y limitaciones, metiendo pensamientos negativos en nuestra mente, etc). Sea como fuere, este hechizo nos permite “cortar” con esa fuente de energía, siendo una limpieza bastante potente.

Necesitas:

  • Luna menguante.
  • Incienso relacionado con Saturno (yo suelo utilizar mirra porque me agrada el olor).
  • Un vaso lleno de tres cuartas partes de agua.
  • Un huevo de gallina blanco (si sólo tienes huevos marrones no pasa nada, pero yo prefiero los blancos).
  • Tu persona.
  • Una habitación tranquila.

Prepara tu altar como prefieras hacerlo para el ritual. Enciende el incienso y abre la ventana para que la habitación quede purificada, con 5 minutos con las ventanas abiertas bastará. Haz el ritual completamente desnudo aunque si hace mucho frío puedes quedarte con ropa, siempre y cuando te asegures de que a través de ella puedes sentir perfectamente el tacto de un objeto. Empieza el ritual normalmente: primero realiza el círculo mágico, después llama a los cuatro puntos cardinales y a los Dioses de la forma que te plazca.

Una vez hecho esto, toma el huevo y empieza a pasarlo por la punta de los pies, ve subiendo por las piernas, el tronco, los brazos, el cuello, y finaliza en la coronilla, que no te quede ningún lugar del cuerpo sin tocar por el huevo. Mientras hagas esto, visualiza cómo todo aquello que quieres eliminar de tu vida, especialmente la mala suerte, se queda dentro del huevo. Repite tantas veces como sea necesario hasta que te sientas totalmente limpio.

Hecho esto, casca el huevo en el vaso de agua, mientras dices:

Así como se rompe la cáscara del huevo

así rompo mi racha de mala suerte.

¡Que así sea!

Normalmente la gente le da una interpretación a la figura que puede surgir del huevo al echarlo en el agua: tradicionalmente se dice que las formas alargadas pertenecen a hombres y las redondeadas a mujeres, pudiendo saber así cuál es el origen de nuestra mala suerte. Sin embargo, a cada uno la figura le puede evocar una cosa distinta. Guíate por tu intuición en cualquier caso, recuerda que sólo tu impresión al ver la figura es la que vale.

A continuación puedes alimentar tu cuerpo y espíritu con algún pequeño festín de agradecimiento a los Dioses y a ti mismo por la protección. Medita mientras comes sobre cómo vas a iniciar una nueva existencia de plenitud y buena fortuna, libre de influencias negativas. Da las gracias y deshaz el círculo normalmente.

Puedes deshacerte de la cáscara y del vaso de agua lleno del contenido del huevo enterrándolo en tu jardín o en algún lugar donde sepas que se va a degradar adecuadamente. Mientras te deshaces de ello, medita sobre cómo la energía que no necesitabas va a ser transformada por la Madre Tierra y convertida en fuente de vida.