Mamá y sacerdotisa: pensamientos sobre la práctica del Arte y la conciliación

No hace mucho, estaba leyendo este libro y uno de los ensayos hablaba de una sacerdotisa cuyo primer oráculo canalizado había sido porque su suma estaba de baja maternal al haber dado a luz recientemente. La verdad, lo vi muy normal porque recién parida yo tenía ganas, sobre todo, de aprovechar el tiempo en dormir y no en hacer magia. Sin embargo, encuentro que tras mis dos partos, una vez superada la cuarentena, prácticamente fui recuperando bastante rápido mi necesidad de trabajar en el ámbito espiritual, empezando, sobre todo, por mi práctica personal. Me imagino que cada uno/a tendrá un ritmo diferente de recuperación dependiendo de sus circunstancias y estado de ánimo. También hay personas que deciden hacer un alto en el camino, lo cual es igualmente válido aunque no fue mi caso, así que opté por conciliar lo mejor que pude.

Tenía muchas preguntas tras mis dos partos. Por ejemplo: ¿Hasta qué punto necesito conciliar? ¿En qué puedo meter a mi hijo recién nacido, y en qué es mejor que se lo quede su padre durante el tiempo en el que esté yo ocupada en rituales? ¿Debo canalizar en el postparto tardío? ¿Cómo encontrar tiempo para meditar, si tengo a una criatura que llora si salgo de la habitación? ¿Cómo llevarán mis compañeros de aventuras mágicas la incorporación de este nuevo ser a mi vida?

Me ha ayudado muchísimo el poder hablar abiertamente del tema con mis compañeros de senda. Por ejemplo, decir abiertamente que la vida cambia y hasta qué punto cambia, para que los que no son padres o madres puedan entenderte. Encuentro que poner las cartas sobre la mesa desde el principio ayuda a no crear falsas expectativas, como que vas a poder mantener una fiesta post-sabbat hasta las tres de la mañana porque el bebé tendrá que dormir (y sobre todo, tienes que dormir). La gente no suele saber qué conlleva tener una criatura porque somos una comunidad muy joven en una sociedad envejecida. Con suerte, algunos de nuestros compañeros y compañeras tienen sobrinos/as o hermanos/as de menor edad, lo cual facilita mucho las cosas.

Otro de los elementos que más me han ayudado a conciliar ha sido un portabebés ergonómico. Nunca podré estar más agradecida a los diseñadores de rebozos, portabebés o mochilas tipo canguro. Con este tipo de cachivache he llegado incluso a amamantar y a guiar meditaciones a la vez, hasta en una ocasión inicié a una persona en una disciplina espiritual. Mis dos hijos han sido niños-Nenuco mientras los he tenido en brazos, al menos hasta los seis meses y especialmente en las primeras semanas, pero el panorama cambiaba si los dejaba en una cuna o en el cochecito, y rompían a llorar inmediatamente. Uno no se puede concentrar en nada cuando hay un bebé llorando. Buscar una solución sencilla es prioritario si no tienes a nadie con quien dejar a tu hijo/a y te apetece seguir activo en tu sendero espiritual. También cuando no hay nadie que te cubra en tu coven para realizar iniciaciones o para liderar encuentros.

No me avergüenzo en decir que me he hecho formaciones espirituales enteras con un bebé en el pecho e incluso he meditado amamantando en la comodidad de mi cama. Para trabajo más especial o intenso suelo pedir ayuda a mi pareja, pero tras haber dejado harto de comer a mi niño pequeño, minutos antes de meterme a hacer ese trabajo más delicado. Así, no llora y no lo pasamos mal.

Por supuesto, dejar el cuidado del bebé en otra persona (el otro progenitor) es lo ideal, pero no siempre se puede. En mi caso concreto, mi marido es mi pareja mágica y en muchos rituales él está presente. Otras veces, mis bebés han llorado porque yo era su figura de cuidado principal y eran demasiado pequeños como para estar sin mí aunque fuera una hora. Recuerdo que hice de intérprete en una entrevista de tres horas para una emisora pagana cuando mi hija la mayor tenía mes y medio, y lo recuerdo como uno de los peores momentos en cuanto a conciliación con mi papel de madre (aunque la entrevista estuvo muy bien) pues mi niña no paró de llorar, a pesar de estar con su padre. Desde mi estudio la oía y se me partía el corazón de escucharla gritar. Como estos momentos he tenido unos cuantos, como en un ritual de Lustración que celebramos en 2015, y a partir de esos momentos decidí que haría lo posible por conciliar ambos aspectos, ser consciente de las limitaciones que tienen, así como de las ventajas, y que expondría mi caso y haría valer mi posición ante las personas con las que iba a trabajar. Creo que esto es fundamental para conseguir visibilidad de cara a la comunidad sobre esta realidad tan ignorada. Creo que el bienestar de un niño debería ser prioritario e ir por delante de cualquier expectativa y hay errores que creo que no volvería a cometer a este respecto.

Una de las grandes falacias de nuestro tiempo y que las mamás (también los papás) recientes escuchamos mucho es “no permitas que tu hijo/a cambie tu vida, tu vida debería seguir como antes”. Es hora de que las madres y los padres digamos la verdad: en el momento en el que pones un pie en el camino de la m/paternidad, tu vida cambia y es inevitable. Eso hay que recordarlo también como sacerdotes y sacerdotisas. Forma parte de una decisión consciente. En lugar de esa falacia, cabría preguntarnos cómo conciliar adecuadamente estos dos aspectos tan esenciales de nuestra vida.

*Entrada escrita en gran medida con (al menos) un bebé en algún pecho*

La política y el estatus de religión en EEUU

La semana pasada, tras lo acontecido en las elecciones norteamericanas, me estuvieron llegando notificaciones de mi Tradición al respecto de su estatus de religión reconocida y de su exención de impuestos en EEUU. No una ni dos, sino varias y por diferentes medios, ya que el mensaje era muy importante y se necesitaba que calara en todos los miembros de la Tradición. El comunicado oficial transmitido por las Cabezas de la Tradición ha sido que por favor todo el clero correlliano nos abstengamos de hacer comentarios al respecto de las elecciones y su resultado, porque podíamos perder la exención de impuestos (para ellos conocida como la 501c3) que el Estado norteamericano otorga a las religiones constituidas legalmente.

Por tanto, hoy yo no voy a hablar de las elecciones norteamericanas. ¡Lo siento por quienes lo estabais esperando!

Sin embargo, sí me veo en la obligación de aclarar qué pasa en los EEUU con el hecho de estar constituidos legalmente y amparados por unos derechos, y por qué es tan importante no pronunciarse para los norteamericanos a este respecto, así como las consecuencias que tendría en el caso de que alguien se pronunciara, y que quizá no sean comprendidas del todo para quienes estamos al otro lado del charco y/o pertenecemos a otra cultura que no es la norteamericana. También puede que esto sea útil para quienes pertenecéis a una Tradición o a un grupo constituido legalmente en EEUU o en otro país con legislación similar.

Para los estadounidenses, existe una figura que es la Church (literalmente, Iglesia). No hay que confundir esta figura con la Iglesia Católica (para ellos, la Catholic Church), sino que es el equivalente de lo que en España se conoce como confesión religiosa, esto es, las asociaciones religiosas que conforman el crisol de cultos que tenemos hoy día en cualquier país. Ellos conocen este estatus como 501c3, que es algo así como la sección del reglamento que recoge cuál es el régimen tributario y legal de las organizaciones religiosas y/o caritativas. Como en muchos otros países, las confesiones religiosas en EEUU están todas exentas de pagar impuestos y esto, claro, supone una gran ventaja con respecto a otro tipo de asociaciones. Además de estar reconocidas como religiones en el Estado norteamericano.

Obtener este estatus es muy difícil, hay que trabajarlo muchísimo y, ojo, se puede perder este privilegio con relativa facilidad.

Resulta que, aunque a los que estamos lejos no nos lo parezca, todos los que tenemos por delante el “Rev.” “Lady/Lord” y manifestamos una opinión en las redes sociales, estamos hablando en nombre de la Tradición, queramos o no. Resulta también que aunque nos parezca que lo que ponemos en facebook o twitter o instagram o lo que sea es privado, pues no lo es. Toda red social, aunque esté restringida a unos pocos amigos, es un espacio público. Sí sí, lo has leído bien: lo que pones en tu cuenta de facebook, aunque sólo lo lea tu familia, no es propiedad tuya, sino que se considera público al estar en manos y pertenecer a una compañía que te presta un servicio. Sí sí, también tus fotos en bikini del verano del año pasado en las que sales sacando la lengua. ¡¡Chan chan chaaaaan!! La ley española también recoge este hecho, y es lo que hace posible que el cyberbullying (acoso cibernético) esté tipificado como delito, y de que el delito por injurias y calumnias sea aplicable a las redes sociales, así que no todo es malo, también nos permite protegernos de usuarios malintencionados.

Es decir, que para un españolito de a pie (y digo españolito, pero puede ser cualquier -ito de cualquier paisito) quizá no tenga importancia decir lo que se piensa en facebook de que haya ganado cierto señor en otro país (aunque, repito, tu muro, y el mío, se considera un espacio público, y seguro que después de esto te piensas mejor qué es lo que pones), pero si además se está dentro del ámbito de una Tradición reconocida en EEUU, y se tiene un rango de sacerdote o sacerdotisa de esa confesión religiosa, se puede llegar a implicar que se está vertiendo una opinión política en nombre de toda una Tradición. Si tú eres reconocido sacerdote o miembro de una confesión religiosa, eres públicamente un representante de la misma.

Y claro, para ti puede que no tenga importancia, repito, pero en la mente de un norteamericano esto es mezclar Iglesia con política. Para ellos, esto es como unir la Iglesia con el Estado. Y todos sabemos lo que pasa cuando cualquier Iglesia se une a cualquier Estado: esto es lo que ellos quieren evitar. Por eso, se puede llegar a perder el estatus 501c3, si la organización en cuestión es norteamericana.

Puede que para algunos esto parezca incomprensible, porque somos de fuera, incluso habría voces que me dirían que esto es censura. Lo comprendo, pero también hay que pensar que cada país y cada cultura tienen sus cosas. Ésta es la manera de verlo del Estado norteamericano. Tienen sus leyes federales y, por supuesto, los de fuera no podemos ir allí a decir que las leyes están equivocadas. Para eso, mejor vayamos a nuestros respectivos parlamentos/congresos para decir cuáles de nuestras propias leyes lo están. Mientras tanto, el llamado ha sido muy claro: vamos a ser solidarios con nuestros compañeros americanos y vamos a no meter la pata diciendo qué nos parece el resultado de las elecciones, porque las consecuencias de esto pueden ser mucho más grandes de lo que creemos.

Esto, que lo sepáis, es aplicable a toda church norteamericana a la que se pertenezca, no sólo a la Tradición correlliana. Si estáis reconocidos por alguna confesión religiosa en el extranjero, fijaos bien en la legislación religiosa o tributaria al respecto de esta cuestión. Porque, creedme, la gente no quiere perder la posición como confesión religiosa reconocida por su país: antes dirán que no tienen nada que ver contigo y puede que pierdas tu condición de sacerdote o sacerdotisa. Piensa también muy bien qué es lo que pones en las redes, porque ya lo sabes, y no quiero sonar paranoica, pero el Gran Hermano nos vigila.

cartelsonria

La relación de amor-odio entre el Paganismo y el Periodismo

No hace mucho, una de las confesiones paganas más conocidas de España tuvo una experiencia tristísima y, de seguro, dolorosa, para con unas estudiantes de Comunicación de una conocida (y católica) Universidad española. Básicamente las estudiantes utilizaron unas declaraciones del grupo para luego montarlo con las declaraciones de un “experto” anti-sectas, entre otras lindezas.

Cuando lo vi, como pagana y, sobre todo, como comunicóloga, ardí de rabia. En primero de carrera me enseñaron que la manera de montar una noticia, un reportaje o un documental, influye mucho en el mensaje que das. La teoría dice que los planos y las secuencias tienen significado por sí mismos y adquieren nuevos significados cuando los editas en determinado orden, pues unos alteran a los otros. Esto sucede en cualquier texto. Al aparecer un “experto” anti-sectas entremezclado con las declaraciones de este grupo, surgían implicaciones muy feas y se les dotaba de una cierta autoridad, no sólo sobre esta confesión en particular, sino sobre todas las corrientes paganas del país.

Comprendo lo que lleva a muchos grupos y a muchos individuos (me incluyo) a aparecer en medios, porque la visibilidad es importante para la normalización de nuestras creencias. Pero siempre existe la duda de si los medios van a tratar de manera justa e imparcial las declaraciones y las imágenes que brindamos. Es por ello que, por ejemplo, salgo en radio y he dado un montón de entrevistas pero jamás he dejado que un medio de comunicación tenga acceso a fotografías de mis ritos. Es mucho más difícil editar unas declaraciones en radio que utilizar una imagen con un pie de foto capcioso o entremezclado con declaraciones de “expertos”. Pero ésta es mi decisión como pagana y, sobre todo, como profesional de los medios. En su casa y con su grupo, que cada uno haga lo que quiera.

Me gustaría expresar a la comunidad que comprendo la necesidad de salir en medios, pero como periodista quisiera recordar a todo el mundo algunas reglas básicas de este mundillo del Periodismo y que, quizá, sólo quizá, a veces se olvidan en la comunidad. Porque los paganos somos buena gente y vamos con buenas intenciones, pero vivimos en una sociedad que está metida en una “burbuja” que desconoce completamente cómo son los medios de comunicación.

  1. El medio de comunicación es un negocio. Ésta es la premisa más importante de todas. Igual que no digo que Nintendo es una ONG de la diversión (aunque seguro que a muchos nos da muy buenos ratos), los medios de comunicación no son ONGs de la información. Principalmente sirven para sacar dinero o, al menos, para no perderlo. En las Universidades, cuando estudias Comunicación, te enseñan a sacar dinero de ello. Todo lo que no sea para el lucro en los medios es un hobby. Os pondré un ejemplo personal: hace unos años dirigía el Pagan Newswire Collective para España, un periódico digital creado por y para paganos. Pero era un hobby porque yo no veía ni un euro de ello, era algo completamente vocacional. El medio de comunicación hoy en día puede financiarse por ventas, por suscripciones o, en la mayoría de los casos y debido al auge de los medios digitales, por medio de la publicidad.
  2. El medio de comunicación está financiado por grupos de influencia. Esto está muy relacionado con la publicidad, que es lo que acabo de comentar. Determinados sectores de la población compran ciertos servicios o ciertos productos. Estos comerciantes, productores, etc, acuden a los medios para obtener su ratito de publicidad. Qué medios eligen para publicitarse es algo que se saca mediante un concienzudo análisis y su consiguiente plan, en el cual se definen no sólo estrategias generales de marketing, sino el público objetivo al que se va a dirigir la venta. Si vas a vender cierto producto que tiene relevancia para cierto sector de la población, tu información va a estar dirigida hacia ciertas opiniones, porque no querrás que lo que vendas entre en conflicto con la información que se da en tu medio. Aquí es donde entran los grupos de influencia: aquellos grupos a los que les conviene que la gente escuche lo que quiere escuchar por determinadas razones: religiosas, políticas o económicas. Son los que compran los medios, pero no lo hacen por altruismo: lo hacen porque saben que van a lucrarse de alguna manera. Y como decía, el medio es un negocio. Si no lo hacen por dinero, lo hacen por otra razón. Aunque casi siempre es por dinero, vamos a ser claros. Pero aparte del lucro pueden tener otras razones, principalmente la de ejercer influencia en la población y en la opinión pública.
  3. El medio de comunicación no es simplemente un servicio público. Por mucho que digan que tienen vocación de servicio público, siguen siendo un negocio. Me podríais decir que las televisiones públicas, como la BBC o la misma RTVE, al ser financiadas con los impuestos, lo son. Pues no. Hay muchas familias que viven de ello. Para ellos no es un hobby: es su trabajo, y les pagan por ello porque es justo que así lo hagan, ya que son profesionales. Les pagamos entre todos con los impuestos, y lo que se destina a ellos y a los medios que emplean para realizar su trabajo está especificado en los presupuestos generales del Estado, que se deciden cada año.
  4. Si quieren, van a tergiversar lo que dices o a criticarte. En una exposición que hice por radio no hace mucho, ante la imposibilidad de la conducción de poner ninguna objeción, utilizaron una falacia argumentativa para criticar una única frase de mi discurso total, que duraba en torno a la media hora. Una única frase y se cubrieron de gloria. Yo no estaba en directo y, por tanto, no podía contraargumentar. Esto les pasa a muchos grupos cuando ven cómo se tratan las declaraciones que realizan, y es muy triste, pero hay que recordar que el medio sirve a sus propios fines e intereses.

Los paganos tenemos poca o nula formación en medios. Somos muy ingenuos y tremendamente idealistas en lo que se refiere al tratamiento de la información y al fin de los medios de comunicación. Hace pocos meses tuve una conversación muy interesante con un chico al que le dije que si tenía un medio de comunicación pagano, con vocación real de medio de comunicación, tenía que lograr que fuera rentable. Porque si no, no se puede mantener y es así de simple. Ya no sacar lucro de él, sino hacer que no pierda dinero. Seguimos pensando que el voluntariado en estos sectores es algo bonito y deseable, que queremos que nos conozcan, que nos están haciendo un favor porque aparecemos en las noticias. La verdad, creo que no. Creo que somos nosotros los que les hacemos un favor a los medios cuando mostramos nuestros rituales y nuestras caras, cuando dejamos oír nuestras voces. Les estamos dando contenido para que ellos ofrezcan su publicidad y ganen dinero.

Sé que voy a parecer muy pragmática a los ojos de muchos, o que incluso va a parecer que estoy desencantada. Nada más lejos de la realidad. Adoro comunicar, adoro escribir, adoro ser periodista. Pero también tengo que pagar mis facturas a fin de mes, y eso es lo que os dirán otros muchos compañeros y muchos estudiantes de Comunicación. Yo no estudié Comunicación sólo porque me encantaran las letras: estudié porque quería tener una profesión y ganar dinero con ella. Por tanto, los paganos debemos ser conscientes, cuando tratamos con periodistas, de que sus motivaciones son a veces muy diferentes de las nuestras. Por supuesto, la responsabilidad de la tergiversación de las noticias, y de la edición deficiente, escandalosa y amarillista no es nuestra, pero sí creo que es mejor estar atento a que estas cosas pueden suceder y por qué.

Consultor pagano: ¿en qué consiste su labor?

Hace muchos años, hice un curso en Estados Unidos sobre ‘counseling’ pagano, o lo que es lo mismo, sobre la labor de consultor espiritual que puede ser llevada a cabo por las personas que se inician en un camino pagano. Esto lo hice porque está entre las labores que puede llevar a cabo un Primer Grado. La verdad, el concepto pasó por mi vida sin pena ni gloria, porque por aquel entonces, en 2004, ni la comunidad española o hispanohablante era muy extensa, ni pensaba que existiera la necesidad de un consultor o consultora en temas espirituales. Porque para eso estaban los psicólogos. Pero, con los años, he estado ahondando sobre el término counseling o consultoría espiritual, y observando lo común que es, sin que estemos del todo preparados para asumir estas funciones.

Un consultor o counselor es una persona que escucha y, si se lo piden, ayuda con temas relacionados con la vida cotidiana de las personas a las que atiende desde la óptica con la que esté trabajando. Por ejemplo, un consultor pagano responde dudas sobre lo que una persona puede hacer en el aspecto ritual o espiritual, o ayuda a la persona a crear su propia devoción, siempre y cuando sea su ámbito de especialidad. Si no es especialista en esa materia por la que es consultado, intenta orientar sobre dónde puede encontrar otras personas que puedan ayudar, o anima a quien hace la pregunta a encontrar su propia forma de resolver sus dudas. Ése es el ámbito de actuación en el que no podemos estar, de ninguna manera, contraviniendo a otros profesionales, como el psicólogo. El término consultor, de hecho, viene de la Psicología.

Encuentro que las reglas de oro de un buen consultor pagano deberían ser:

  • Escuchar primero, hablar después. La persona que viene a nosotros necesita una ayuda, no una suposición sobre su situación. Si no se tiene toda la información como para dar un buen servicio de consultoría, habrá que seguir preguntándole hasta que nos hagamos una idea de qué es lo que necesita. También hay mucha gente que viene a los consultores paganos sin saber qué es lo que quieren. ¡Para eso, es mejor dejarles hablar! A veces, la gente se contesta a sí misma y sólo necesita un buen par de oídos que estén presentes cuando están encontrando sus propias respuestas.
  • Discreción y confidencialidad. Si alguien viene a uno y nos pregunta como consultor pagano, hemos de tratarles con total discreción y confidencialidad. Ni siquiera vale decir lo de “yo sé mucho de Fulanito”, pues eso es abusar de la confianza de las personas y utilizarlas para ganar un cierto prestigio personal.
  • No contravenir ni pretender sustituir a los profesionales de la salud mental. Si nos viene una persona que necesita algún tipo de terapia y está yendo a un profesional, o si tiene realmente un problema que no puede resolver por sus propios medios ni con la ayuda única de los dioses, hay que ser sinceros y jamás pretender que se va a curar sólo con lo que le digamos, o con oración. La oración, la devoción, la magia, etc, son herramientas complementarias y que, en algunos casos, pueden ser hasta contraproducentes para su terapia. Lo primero es lo que diga el profesional de la salud mental, y luego, a partir de que hagamos la pregunta de “¿qué te ha dicho el profesional?” podremos dar un consejo sin contravenir el tratamiento o la terapia prescrita. Si la persona está yendo al psiquiatra y tomando medicación, JAMÁS se le dirá que debe dejar las pastillas.
  • Aconsejar sin presiones. Podemos sugerir, pero no ordenar ni intentar que la gente haga lo que nosotros queremos. Tampoco podemos decirle a alguien que haga algo en contra de sus valores o intereses. Es mejor dejar los juicios de valor para nosotros mismos, no asumir (más escuchar, menos comentar) o incluso abstenernos de comentarios como “deberías hacer tal o cual”. He visto a consultores paganos aconsejar, por ejemplo, que una persona se divorcie de otra. Esto no es demasiado ético, porque es una decisión muy complicada y que debe tomar la persona, además de estar fuera de nuestra jurisdicción.
  • Aceptar la diversidad de personalidades de quienes buscan nuestra consultoría. No todo el mundo es igual de abierto. Hay veces que hay personas que no quieren contarnos sus cosas porque son más privadas. En cualquier caso, hay que aconsejar sin asumir circunstancias y respetar la necesidad de privacidad, en caso de que eso sea lo que pida la persona.
  • Cuidarnos a nosotros mismos. Esto incluye poner límites saludables a las consultas. Por ejemplo, no atender después de cierta hora, ni en fines de semana, o hacerlo cuando tengamos el tiempo necesario para realizar esta labor. Y hasta cierto punto: no podemos trabajar espiritualmente por la persona, ni leer por ella los materiales devocionales necesarios. Intentar ser asertivos y honestos es clave. Si la otra persona no nos trata con dignidad y no comprende que estamos en nuestro tiempo libre o familiar, podemos decirle perfectamente que no le brindamos la ayuda, en caso de que se ponga especialmente difícil, insulte o amenace (¡esto puede pasar, creedme!). Esto también es aplicable si nos piden consejo sobre temas que van más allá de nuestro ámbito de conocimiento (por ejemplo, preguntas sobre la vida personal que no estamos preparados para asumir). Sobre todo porque la mayor parte de los consultores paganos son voluntarios, o hacen estas labores fuera de su trabajo como mentores en escuelas. Este punto me parece importantísimo, porque a veces la gente con grandes responsabilidades a nivel de grupo, se queman por estar constantemente respondiendo preguntas, y por ser increpados cuando dicen abiertamente que no van a seguir prestando el servicio de consultoría a alguien que les está dando problemas.
  • Dejar a la persona que tome sus propias decisiones. Muchas veces queremos ayudar, y por eso hacemos parte del trabajo de la persona. Pues ni parte siquiera. El individuo es que el que hace el trabajo, tú eres quien ayuda a encontrar las soluciones en su vida espiritual. Hasta ahí.

No es obligatorio para todos los iniciados o paganos ser consultor. Tampoco la iniciación o la formación garantizan que se sea un buen consultor pagano, porque en la comunidad hispanohablante no hay una cierta solera en este campo ahora mismo, fuera del ámbito de los terapeutas holísticos, que son quienes normalmente cubren este hueco si son paganos. Hay personas que pueden decidir ser consultores cuando se inician, hay personas que no. Hay quien no se siente preparado nunca para esto. Como en nuestro ámbito espiritual esto no se puede regular, quienes vienen a por consejo dependen mucho de a quién se dirijan, así como de la formación, habilidades sociales y hasta estado anímico del consultor. Habrá personas que darán consejo sin problemas, habrá personas que digan “esto no te lo puedo resolver”, “en este momento no estoy en condiciones de contestarte a esto”, o “por razones X no doy servicios de consultoría”. Tenemos que ser conscientes de todo ello al enviar un mensaje a alguien que, aparentemente, sepa más que nosotros mismos. Afortunadamente, hay mucha gente en el Paganismo hoy en día que puede echar una mano.

¿Es la Wicca una secta?

descargaHace muchos años trabajaba como jefa en una empresa de telemarketing. Uno de los compañeros que tenía, que sabía que era wiccana, me llevó un día ante otra compañera a la que le había dicho que yo era “de su misma secta”. Resultó ser una chica wiccana con la que acabé teniendo muy buena relación y a la que, años después, acabaría dando clase e iniciando en Wicca Correlliana.

Esto que queda en una anécdota muy divertida que ilustra lo pequeño que es el mundo, me lleva a pensar también en otra cosa, que es la cuestión de si la Wicca es una secta. Yo no puedo ser imparcial a este respecto porque es mi religión. Habrá personas que consideren que sí, lleguen a este post y me digan que soy parcial, bla bla bla. Muy bien, perfecto. Las opiniones son como las rajas del… sitio que empieza donde la espalda pierde su digno nombre: todos tenemos una. Sin embargo, creo que hay que empezar a hablar de esto porque en muchos sitios de internet se dice que la Wicca es una secta. Y se dice sin tapujos, sin anestesia y sin que los wiccanos hagamos el más mínimo intento de decir nada al respecto. Que está muy bien, pero en mi tierra dicen que el que calla, otorga.

Como no me gusta irme al diccionario para definir, porque lo veo por todas partes y queda muy manido, creo que definiré en este escrito la palabra secta como cualquier grupo pseudorreligioso que aísla a personas de su entorno, se aprovecha de ellas económicamente o de otras maneras, y que se suele organizar en torno a una figura de autoridad o gurú. Este tipo de grupos realiza una política de captación muy agresiva para retener y atraer nuevos practicantes, así como suele coartar el libre albedrío y la expresión.

Teniendo en cuenta que a la mayoría de los wiccanos la figura del gurú nos produce urticaria (y de las malas), teniendo en cuenta que es un camino vivencial y que el proselitismo está absolutamente mal visto, creo que ya dejamos de cumplir la mitad de los requisitos. Sin embargo, ¿qué pasa con los conceptos de aislamiento y aprovechamiento? ¿Qué ocurre con las figuras de autoridad que, en ciertas tradiciones, actúan como portavoces, sumos sacerdotes, etc?

Para empezar, no creo que la Wicca aísle a la gente. De hecho, conservo a la mayor parte de los amigos que tenía antes de hacerme wiccana. Trabajo fuera de casa y fuera de la religión, llevo una relación normal con mi familia y no presento mayor problema de socialización que no consista en que de vez en cuando necesito algo de tiempo sola para recargar pilas (por aquello de la introversión). Sí me he encontrado con que alguna gente me ha mirado raro por ser wiccana (o que se han reído, o que han dicho que si estoy en una secta), pero no lo atribuyo a que mi religión me haga tener relación únicamente con gente de dentro. Creo que algunas personas se aíslan de nosotros, especialmente si nos conocen poco, porque lo diferente es raro y lo raro parece peligroso.

El aprovechamiento económico es motivo de fuertes controversias entre los mismos wiccanos. Ésta es la razón por la que muchos grupos tradicionales no cobran por enseñar. Hay otros grupos que, en cambio, piden dinero para mantenerse, cosa que no está bien vista por los primeros. Pero, en cualquier caso, se entiende que ha de ser una cantidad más que asumible y muy lejos de otras religiones (inscritas como religiones y hasta con notorio arraigo en este país, por cierto), que piden un 10% de los ingresos anuales de la persona en concepto de donación. Todavía me sorprende que a nosotros nos tachen de secta por esto y a ellos… no. Pero es lo que decía antes: somos diferentes, raros y, por ello, parecemos más una amenaza que otros más conocidos. C’est la vie.

Por último, las figuras de autoridad. En primer lugar, Papa wiccano no existe, así que no hay sumos pontífices. Aquí cada uno es de su padre y de su madre, la experiencia, personal, y el camino, vivencial. Si estás en un grupo organizado y más o menos haces caso a una persona que ejerce como portavoz, sumo sacerdote o cualquier otro título equivalente, es porque se ha trabajado unas enseñanzas durante mucho tiempo y a ti te gustan (o te convence su experiencia personal). Pero no estás obligado a más lealtad que tener un respeto normal y razonable por las personas con las que compartes el camino, y por lo que te han enseñado, es decir, que se trata más de civismo y buena voluntad que otra cosa, algo que es necesario en todas las relaciones de nuestra vida. Incluso si estás dentro de una tradición (como es mi caso) nadie te pone una pistola en la cabeza para impedir que te marches. No será la primera vez que alguien se marcha y lo único que se hace es desearle mucha suerte.

Esto es como yo lo vivo y como yo lo cuento. ¿Que habrá gente por ahí que diga que somos una secta, que hay que hacer lo que el sumo o la suma diga, que se han pagado muchas cantidades de dinero? Pues seguro, porque siempre hay que decir algo sobre lo que no se conoce o se conoce parcialmente. Pero, al final, lo que ha de quedar en la mente de las personas es que, si no te deja vivir, si te aísla de tu familia y amigos, si te pide el dinero que necesitas para comer, si te obliga a hacer cosas que no quieres hacer, entonces no estamos ante una religión sino ante una secta destructiva. ¿Que para algunos puede ser la Wicca? Para mí son otras religiones que no mencionaré. Todo es cuestión de perspectiva.

Religiones del mundo con influencia en la brujería (2): ¡El Cristianismo!

streghe-circoloEl otro día escribí una entrada sobre el papel de San Beda el Venerable con relación a la festividad de Ostara, pues muchos dicen que se inventó la festividad. Así que, habiendo este especial en 13 lunas sobre “Religiones del mundo con influencia en la brujería” hoy quisiera hablar del Cristianismo.

¡Qué dices! Me diréis algunos. ¡El Cristianismo es contrario a nosotros! ¡Cómo te atreves! Pues me atrevo porque, lo queramos o no, somos hijos de nuestro tiempo y el Cristianismo ha sido y es la religión predominante en nuestra sociedad. Lo queramos o no, tenemos una gran influencia de él. Convivimos con los cristianos igual que convivimos con muchas otras religiones, y no pasa nada. Al menos no donde yo vivo.

La influencia del Cristianismo en la brujería moderna puede verse en muchísimas situaciones que he observado durante mi experiencia como wiccana. Voy a enumerar algunas, podréis estar de acuerdo o no, pero esto es lo que yo he vivido:

Concepto de bien y mal. Esto es habitual en practicantes que vienen como conversos del Cristianismo. Muchísimas personas que se acercan a la Wicca por primera vez vienen con la cantinela de que existe bien y mal, y que hay que tener pensamientos positivos y que los pensamientos negativos están mal. También hacen referencia a los sentimientos negativos y positivos. Por ejemplo, me han llegado a decir que no deben enfadarse, o que deben controlar los impulsos y las tentaciones. Luz y oscuridad para ellos son dos polos que consideran alineados con esos dos conceptos de bien y mal. En este tipo de pensamiento no existen los grados intermedios, sino que el concepto es bastante maniqueo (recordadme que algún día hable del Maniqueísmo) y por ende, dualista. En realidad, la luz y la oscuridad en la Wicca poco tienen que ver con el bien y el mal, más bien están asociadas a Dios (luz) y Diosa (oscuridad). Por eso me río cuando me dicen que la Wicca no trabaja con la oscuridad, que si acaso trabaja con la penumbra, cuando la realidad es que todas las divinidades con las que trabajamos tienen una connotación oscura, de muerte, de renacimiento, de introspección y de estar dentro de uno mismo muy fuerte, igual que tienen sus connotaciones expansivas, hacia fuera y, en definitiva, luminosas. Cuando me encuentro con una persona que piensa así, no puedo más que sentirme mal por ella, porque la gente así se pasa el día intentando controlar lo que siente y lo que piensa, y sintiéndose muy culpable cada vez que considera que “mete la pata”. Luz y oscuridad en Cristianismo y en Wicca significan cosas diferentes, así como nuestras polaridades no tienen nada que ver.

Mandamientos. Consideran que la Rede es una regla por la cual no se debe hacer daño a nadie. En realidad, la palabra Rede significa “Consejo” (viene del germánico antiguo), siendo la Rede por tanto un consejo y no un mandamiento. No significa “No harás daño”, sino “intentarás (o es mejor) no hacer daño, pero tú luego haz lo que veas, allá tú con las consecuencias de lo que hagas”.  Este pensamiento también es frecuente en conversos del Cristianismo a la Wicca, porque se nos ha enseñado que existen “mandamientos” de Dios. La Rede no viene de Dios, por cierto, ni fue inspirada por ninguna Divinidad, lo cual lo distancia bastante de los mandamientos. Si un wiccano decide hacer daño a alguien, pues seguramente tenga sus consecuencias por ello porque para eso creemos en la ley de causalidad. Pero no hay ninguna ley divina que condene el daño para nosotros, más bien es el sentido común y el saber que todo tiene consecuencias el que nos lleva a evitarlo.

El aspecto Historiográfico. Éste es el que más gracia me hace porque llena de gazapos los libros de autores de renombre. La Historia la escribieron durante muchísimo tiempo personas que eran cristianas, incluyendo las leyendas paganas y sus mitos y costumbres. Todavía me río cuando me acuerdo del capítulo del Anillo de los Nibelungos titulado “De cómo los héroes fueron a misa”. El estudio de la Historia hace muchos siglos no era algo institucionalizado y controlado como ahora, sino que un monje llegaba, se dedicaba a compilar datos y luego los metía en una coctelera no exenta de ideología. ¿Por qué los monjes y los clérigos precisamente? Porque sabían leer, mientras que la mayor parte del pueblo llano no sabía juntar la m con la a, ya que la alfabetización masiva es algo reciente. Esto hace que muchísimos de los libros que hoy en día se tienen como “buenos” (incluyendo la Biblia de las brujas de los Farrar y sus derivados) estén llenos de gazapos históricos y tengan un tufillo cristiano bastante fuerte en la narración de los mitos.  Darse cuenta de esto es tan fácil como mirar la bibliografía del libro en cuestión. También se ha hecho, y esto lo he dicho en multitud de ocasiones, un ejercicio de llenar los huecos para no admitir que algo se desconoce o que queda poco claro, porque parece poco profesional. Esto fue común al principio del ejercicio profesional de los antropólogos, por ejemplo, en el que había unos señores llamados “folkloristas” que se dedicaban a compilar mitos antiguos en poblaciones cristianas. La única forma de evitar esto es estudiando diferentes fuentes originales y comparando la información, en lo que coincidan suele ser cierto.

Equiparación de las Divinidades. Una vez me dijeron que el Aridianismo estaba equivocado porque el Dios recibía el nombre de Lucifer, y que todas las tradiciones que usaban ese nombre eran satánicas. Para empezar, Lucifer era un dios romano de la luz, y es así como se le ve en el Aridianismo. Que los cristianos ese nombre lo hayan querido usar para su Adversario, pues me parece muy bien, pero lo siento por los principiantes que se escandalizan cuando se leen la obra de Leland y ven que el dios se llama Lucifer, porque el dios Lucifer del Aridianismo tiene otro contexto e interpretación del que se tiene en el Cristianismo. Pasa algo parecido en el carácter virginal de la Diosa, como ya comenté. Y esto se convierte ya en el despiporre cuando resulta que la Divinidad tiene un equivalente en el santoral cristiano, o incluso un equivalente en una de las advocaciones de la Virgen María (tal es el caso de algunas de las tradiciones vinculadas a la Isis romana con la festividad de la Virgen del Carmen en Andalucía). Se llama sincretismo religioso y suele pasar, nos guste o no. Esto se soluciona leyendo un poco más los mitos  precristianos, y menos libros de Wicca para principiantes.

La culpa y el perdón. Durante mucho tiempo este tema me tocó la fibra sensible. Sentirte culpable o no, o perdonar a alguien o no, es una cosa de uno, creo yo. Es una circunstancia personal y no existe como sacramento en ninguna creencia vinculada a la brujería. No obstante, me encuentro con que me dicen que los brujos expían su culpa. Aunque ya he aprendido a vivir con esto porque es inevitable que haya quien quiera darse de latigazos por sentirse culpable (y yo no puedo hacerle nada, más que empatizar y sentirme mal por la persona), estas afirmaciones todavía me hacen levantar la ceja. Es cierto que el perdón puede ser muy curativo, pero desde luego creo que darse de latigazos (literales o figurados) por sentirse culpable no conduce a nada. ¿No es más productivo intentar arreglarlo?

Hasta aquí lo que yo he visto en mi experiencia. Me estoy dejando cosas en el tintero seguro. Como veis, son muchos aspectos ideológicos que pueden condicionar nuestra práctica contemporánea. No digo que estos conceptos estén mal, sino que yo no los comparto, no me parecen prácticos a la luz de una religión basada en la brujería, me parece que corresponden a otro paradigma. Me resultan más parches para eliminar esa imagen que nos lastra, queramos o no, y es la de la bruja que adora al demonio. Sabiendo que no adoramos a ninguna de esas cosas, creo que no hay de qué temer.

La supuesta batalla por los “seguidores”

megustaHoy estaba haciendo un repaso de mis redes sociales y uno de mis contactos hacía una reflexión sobre la cultura del “seguidor” que tenemos en este mundo pagano y lo que supone para la gente seria. Él decía que parece que todo el mundo quiere ser el más guapo o el que más seguidores tenga, y que al final los serios se acaban cansando de esa especie de batalla por ser el más popular. Me ha hecho mucha gracia que lo diga tan abiertamente, porque creo que es la percepción que se tiene a veces, incluso desde dentro. Hace ya tiempo, le preguntaron a uno de los miembros de mi grupo si no montaría su propio Templo para que tuviera más “seguidores” que el mío, y me partí de la risa cuando este chico me lo contó porque la persona que hizo la pregunta (no sé quién es) tiene una visión muy errada de lo que supone tener un Templo y estaba quedando en evidencia al hacer esa pregunta. Un Templo no es una cuenta de Twitter, no se tienen seguidores, y desde luego su valía no se cuenta por la cantidad de ‘Me gusta’ en facebook. Eso se llama presencia en las redes sociales, no valía de los grupos.

En el Paganismo, la mayor parte de los grupos no tienen presencia en las redes sociales, tales como cuenta de Twitter, cuenta en Ask.fm o página “Me gusta”. Mi amiga Gaia, de Madrid, lidera un coven de la Tradición Greencraft llamado “El caldero de Cerridwen”. Tienen su página web, pero no tienen página ‘Me gusta’ de Facebook y eso no les hace que valgan menos, al revés, hacen un trabajo estupendo. Otro buen amigo lleva la página web en español de Silver Circle y lo que tienen en las redes sociales es un grupo cerrado para simpatizantes, si bien no tienen página ‘Me gusta’ en Facebook. Y lo mismo, su trabajo es espectacular y muy serio, ellos utilizan esos medios para quien quiera saber qué hacen. Hay grupos que sí tienen presencia pronunciada en las redes sociales, por ejemplo la Hermandad Druida Dun Ailline, o el propio Templo de Brigit, que yo misma dirijo. Cada grupo tiene sus preferencias.

Las cosas se publicitan ahí fuera porque de toda la vida, o de toda mi vida pagana al menos, las personas han tenido la necesidad de saber qué había en su zona, o qué corrientes les eran afines. Durante mucho tiempo nos hemos quejado de lo oscurantistas que éramos y lo escondidos que estábamos los paganos en este país. Y de hecho, la gente sigue preguntando qué hay en su zona, a pesar de que Google lo sabe y lo tiene todo, y a pesar de la gran cantidad de información que vertemos en Internet, destinada a ese buscador sincero. Y ahí está la clave: la presencia en Internet de los grupos está ahí para el buscador que lo necesite. No veo ningún grupo pagano serio en España que haga concursos para obtener más “Me gusta”, la mayoría usamos los medios a nuestra disposición para que, quien nos necesite, nos encuentre.

Pero claro, la cultura del “fan” está muy presente en nuestra sociedad, porque es una sociedad basada en la competición, y bastante agresiva además. Entonces, eso se interpreta como que no es que queramos ayudar a los demás a encontrarnos, es que estamos “compitiendo” o que “necesitamos competir”, y ése es el juicio que se hace. Y hay gente que se une a eso, ilusos de ellos. Cada vez que entro a youtube a ver un vídeo de Lady Gaga (por poneros un ejemplo), hay gente discutiendo de si ella es mejor o la mejor es la otra cantante que está haciendo un trabajo similar. Y no entienden que, en realidad, la gente que se dedica a la música no comparte lo que sabe o lo que hace por competir, sino porque les gusta lo que hacen. A ver, que los cantantes ganan dinero y no son ONGs de la diversión, pero desde luego no lo ganan por la cantidad de batallitas que tengan sus “fans” entre ellos, ni por la supuesta “competición”. Ahora, llevemos esto al terreno pagano. Los grupos de apoyo al camino espiritual que son más o menos serios también están compuestos por personas a las que les gusta lo que hacen y les da igual tener 100 ‘Me gusta’ o no tener ninguno. Y lamento si le quito glamour a esto, pero la realidad es que de llevar un grupo no se vive, ni de llevar un blog de paganismo, ni de tener una página en Facebook con “seguidores”. Se vive del trabajo (que, en la inmensa mayoría de los casos, no está relacionado con el Paganismo ni con la brujería), o de la familia en el caso de las personas que están estudiando. Por tanto, esa “competencia” que algunos se empeñan en ver es inútil y creo que (es mi opinión) denota una gran inmadurez.

Es más, esa actitud es contraproducente para lo que queremos conseguir, como es más visibilidad, que la sociedad acepte el Paganismo, que tengamos ciertos derechos civiles, en fin, que podamos vivir como ciudadanos que ejercen su libertad religiosa. Cada uno en su casa, y los dioses en las de todos. Al final lo importante es tener el acceso a la información del que tanto nos hemos quejado durante tantos años, pero como el hombre es hombre, cuando se tiene ese acceso, parece que tuviera que inventarse otras cosas de las que quejarse para no aburrirse. Os lo digo de corazón y con todo el humor del mundo.

Gracias a Jose por su reflexión, que tanto me ha hecho pensar en esta fría mañana de invierno.

La triste realidad del radicalismo religioso

_80443102_statueexpsni2Hace unos días salía a la palestra otro ejemplo de radicalismo religioso que, tristemente y salvo por las órdenes druidas que han hecho todo lo posible por darlo a conocer, apenas ha logrado calar en la comunidad pagana en general. Se trata del robo de la estatua de Manannan Mac Lir, una deidad de los mares irlandesa a la que se había puesto una efigie en Derry, Irlanda del Norte, hacía algo más de un año. El crimen fue presuntamente perpetrado por radicales, ya que, tras ser arrancada de raíz de su pedestal, los criminales pusieron en su lugar una cruz de madera con la frase “No tendrás dioses ajenos ante mí” (“Thou shalt have no other gods before me” en inglés), texto perteneciente a uno de los 10 mandamientos.  La estatua estaba realizada en fibra de vidrio y acero inoxidable, en contraste con las que se realizan en bronce, y por tanto el interés en su robo no era por los materiales en los que estaba realizada, de acuerdo con las autoridades locales.

Lo primero que me vino a la cabeza cuando leí la noticia es que, afortunadamente, no había habido víctimas físicas esta vez. Aunque sí víctimas ideológicas y de otra índole, por supuesto. Para empezar, las muchísimas personas que utilizan el panteón irlandés para su cultos, siguiendo por los muchos turistas que acudían a ese punto de la ciudad de Derry a ver la estatua, que se había hecho famosa desde que se instaló en aquel punto. El radicalismo religioso es un tema en auge en estos momentos en nuestra sociedad y, como paganos, no podemos simplemente ignorarlo. También nos va a tocar a nosotros. Desde la creciente islamofobia debido a los atentados en Francia de hace unas semanas, todo el mundo se está radicalizando. Todo el mundo empieza a ver al que es diferente con unos ojos distintos.

No somos una excepción a este estado de shock que estamos viviendo. Frecuento mucho un foro en el que normalmente charlamos de muchas cosas relacionadas con la Wicca. Se escribieron unos cuantos mensajes por lo de Charlie Hebdo, la gente dio su opinión, no pasó nada, todo el mundo muy civilizado. Siempre me he sentido muy en casa en ese foro, la gente siempre ha tenido sus piques, pero nunca ha ido más allá. Desde que practico Wicca llevo viendo hasta la saciedad mensajes de gente metiéndose con las religiones monoteístas clásicas en la comunidad pagana por el simple hecho de no estar de acuerdo con ellas, por ser conversos de ellas, pero cuando crecen se dan cuenta de que meterse con otras religiones no conduce a nada y que, de hecho, no les hace mejores paganos. Ellos pueden creer en cosas diferentes, pero son personas igual que nosotros. Y en este momento todos tenemos mucha incertidumbre por lo que está sucediendo en el mundo. Es completamente normal. Es humano.

He tenido que aprender a ignorar a los radicales de mi propia comunidad, hasta que el mensaje ha ido más allá. Para mi sorpresa, ese sitio (y otros) que yo pensaba que estaba lleno de gente normal se ha llenado de mensajes anti-religiones de libro. He leído por ahí incluso a gente que abogaba por establecer “mandamientos” dentro de las fes paganas. Se han apropiado del discurso de la destrucción de religiones, del discurso de “somos mejores, estábamos primero y no vamos haciendo daño a nadie, se merecen un castigo por tomar lo que no deben”. ¡Y todo esto sin que nadie comentara nada del robo de la estatua, sólo por el hecho de que se odia a otra religión! Es decir, que hemos estado tan inmersos en ese odio que ni siquiera nos hemos dado cuenta de cuándo se podría haber estado siendo atacado a nivel de comunidad, pero claro, se les odia por el mero hecho de existir, no porque dos o tres individuos hayan cometido un crimen. Bonita forma de mirarse el ombligo.

Y ahora volviendo al tema, puede que dos o tres personas hayan robado un Manannan Mac Lir, pero eso no significa que mañana el Papa vaya a decir que somos unos idólatras y que merecemos ver quemadas todas nuestras estatuas. Dos o tres o cuatro personas no hacen una religión de miles de millones de creyentes. El mundo ha cambiado, y no podemos seguir viviendo en la época de las hogueras, en la que nos refugiamos para sacar a flote todo nuestro odio. No podemos seguir viéndonos como mártires porque, perdonadme por lo que voy a decir, jamás los neopaganos hemos sido los quemados en esas hogueras inquisitoriales. Las brujas de antaño no éramos nosotros. No somos herederos de ninguna de ellas, por mucho que algunos se empeñen en demostrar su linaje. Las brujas de antaño a las que quemaban eran, en su inmensa mayoría, personas normales a las que convenía matar por parte de dos o tres hacendados ricos que querían más tierras.

Lo que quiero decir con esto es que, ha pasado lo de Charlie Hebdo, ha pasado lo de Manannan Mac Lir, y pasarán muchas cosas relacionadas con el odio interreligioso, pero esto no justifica el tinte ya grosero que está tomando la radicalización de nuestras fes en las últimas semanas. No vamos a poder combatir a radicales con más radicalismo. Creo que se está perdiendo el Norte, porque lo estamos perdiendo la mayoría de las religiones del planeta debido a toda esa incertidumbre. Pensemos un poco. Confiemos en las leyes y, si no nos gustan las leyes, cambiemos a los dirigentes porque todavía tenemos ese poder. Pero no sigamos con el discurso de “somos mejores” que tanto de moda se ha puesto, porque no lo somos. Tengamos en mente que una sola persona no hace a todo un colectivo, que en esos grupos hay gente honesta y honrada que viven su religión de forma pacífica. Al final todos queremos lo mismo: alimento, un hogar, una seguridad, un día soleado en el que poder tomarse una bebida fresca, y un día de lluvia en el que tomarse algo caliente. Apostemos por el diálogo interreligioso y no por el odio. Y confiemos en que los criminales de Manannan Mac Lir recibirán su merecido, igual que los de Charlie Hebdo, igual que los muchos que incitan a otras personas a embarcarse en absurdas guerras santas que sólo llevan a un mismo destino.

¿El enemigo? Su sentido del honor no era menor que el tuyo, juzgo. Te preguntas cuál es su nombre, de dónde viene, y si realmente era malvado en su corazón. Qué clase de mentiras o amenazas le llevaron a alejarse de su casa, y por qué no preferiría haberse quedado en ella… en paz. La guerra hará cadáveres de todos nosotros.

– Faramir a Frodo, en la película “Las dos torres”, basada en la novela homónima de la saga de “El señor de los anillos”, de J.R.R. Tolkien.

Para más información sobre el robo de la estatua: http://www.bbc.com/news/uk-northern-ireland-30919259

Si os interesa el diálogo interreligioso y queréis hacer algo por alejarnos de radicalismos, os recomiendo URI: https://www.uri.org/spanish

Religiones del mundo con influencia en la brujería (1): El Yazidismo

Durante un momento me desvinculo de mi otra serie de artículos especiales, la de tabúes en la Wicca, para empezar una nueva. Aunque no soy una experta en religión comparada, me gustaría abrir una ventanita a religiones que han tenido y tienen influencia en la brujería actual, no desde el punto de vista de un erudito, sino desde el de una buscadora a la que, de vez en cuando, le gusta leer sobre este tipo de temas. Creo que comprender que no hay nada nuevo bajo el sol, y que somos herederos de las creencias de personas que estuvieron antes que nosotros, nos ayuda a ver que no existen caminos “verdaderos” o “más válidos”, sino sólo personas y caminos, y que esos caminos son orgánicos y están vivos. Así pues, hoy quisiera presentaros una religión, el Yazidismo, que tiene una gran influencia en la Tradición Feri de Victor y Cora Anderson, una tradición de brujería no asociada a la Wicca, y que está vigente a día de hoy. De hecho, el Yazidismo está vivo a día de hoy también.

El Yazidismo se da principalmente en Oriente Próximo y, de hecho, los últimos sucesos políticos en torno a sus creyentes no son especialmente favorables para ellos. Situaciones geopolíticas aparte, se considera que el Yazidismo es una religión de origen pre-islámico. Esto quiere decir que fue creada antes de que el Islam surgiera. Y el Islam surgió en el S. VII d.C., así que os podéis imaginar lo antiguo que es como religión el Yazidismo. Actualmente, sus creyentes son considerados una minoría religiosa, incluso en los países en los que se encuentran presentes.

Su religión se mantiene bastante en secreto, pero se saben ciertas cosas de ella. Por ejemplo, que es una religión que surge como sincretismo, y que tiene como influencia al Zoroastrismo, que surge también en Mesopotamia. Que una tradición como la Feri lo tenga como influencia actualmente, no obstante, no significa que sean o se consideren paganos, de hecho son monoteístas y consideran a su Dios como el creador y divinidad principal. Lo interesante de esto es que el nombre de su Dios, Melek Taus, es “Dios Pavo Real”, idéntico al de uno de los dioses principales de la Tradición Feri. Y es más, algunos creyentes de la Tradición Feri han considerado el Yazidismo como uno de sus préstamos históricos, y de hecho incluso algunos consideran a ambas divinidades la misma entidad. Melek Taus es retratado frecuentemente en el arte como un pavo real. Se cree que esto fue un préstamo de una divinidad similar hindú, pues en el actual Irak ese animal no existe.

El Dios Pavo Real es el jefe de los ángeles y para los Yazidistas es la figura central de su fe. Su historia es muy bonita porque ellos consideran que se redimió de alguna manera para crear el universo. Para algunos lingüistas, el nombre “Taus” es un cognado de Zeus, o Dios (del griego Theós). Sin embargo, dicho nombre tiene connotaciones negativas para algunos musulmanes y cristianos, pues consideran que el otro nombre de Melek Taus, Shaytan, es el nombre que los textos sagrados le dan al diablo. Es por ello que han sufrido muchas persecuciones a lo largo de la Historia y lo que han hecho para sobrevivir ha sido “disfrazar” su creencia entre las corrientes religiosas mayoritarias. Y esta historia a los practicantes de brujería tradicional quizá os resulte familiar.

¿Es pagana o no está religión? Honestamente, no creo que los Yazidíes se consideren a sí mismos “paganos”. Para un cristiano quizá lo sean, porque básicamente para ellos “pagano” es todo lo que no sea cristiano, pero no tenemos suficientes datos como para saber si realmente son una religión pagana en tanto a la acepción de “habitante del campo” que solía tener. De todas formas, y como acabamos de ver, las terminologías resultan limitadoras y quizá ponerle a algo el adjetivo “pagano” no sea lo más adecuado en el contexto de la religión comparada. En cualquier caso, es un bello ejemplo de que, efectivamente, hasta las tradiciones que consideramos más antiguas y mistéricas tienen algo de religiones que ya existían, y que estamos viviendo en el mundo que crearon nuestros antepasados, dándonos la oportunidad de seguir creando el futuro para quienes vengan detrás. Evitando que tengamos que considerar unas religiones por encima de otras, ya que todas están, hasta cierto punto, emparentadas en algún punto, y todas tienen influencias externas.

Juicios de valor y Wicca

Hace un par de años dejé de escribir durante un tiempo porque consideré que me estaba volviendo demasiado crecidita con mis propias opiniones. Era demasiado enjuiciadora con respecto a qué era y qué no era Wicca, qué era y qué no era esto, qué era y qué no era aquello. Recuerdo que escribí un artículo sobre Wicca Ecléctica con el que ahora no es que esté en desacuerdo, pero creo que en este momento no lo escribiría de la misma forma ni sería igual. Entre otras cosas, creo que ahora matizaría mucho más que se trataba de mi opinión, que se trataba de mi punto de vista por aquel entonces, que aquello era lo que yo veía o dejaba de ver, porque estamos hablando de mi propia forma de contemplar el mundo. Estuve un año o año y medio sin escribir nada en el blog, dejando tiempo a mis propios pensamientos para madurar, retirándome un poco de mí misma para tomar algo de perspectiva. Intentando aprender a ser yo y a declarar abiertamente que eso lo decía yo, sin que supusiera la verdad absoluta para nadie más. Y lo expliqué en este post que mucha gente vio como lo que era: una declaración de intenciones. Intenté borrar de mi vocabulario palabras como “correcto”, “incorrecto”, “bueno”, o “malo”, intenté dar mi opinión y sólo mi opinión, e intenté no volver a enjuiciar a nadie. Incluso hablé de la naturaleza relativa del bien y el mal en este otro post.

Sin embargo, soy consciente de que toda actitud tiene un alto precio cuando se comunica. Y creo que estoy “pagando” lo que escribí en su día, los juicios de valor y todas las cosas que dije públicamente. Llamadlo karma, si queréis. Hay que ser cuidadoso con las ideas que vertemos en los social media. Nunca sabes quién puede estar leyendo y cómo va a entender lo que dices o escribes. Nunca sabes si te sigue o si no, si considera que ese artículo que escribí sobre la moral en la filosofía de las patatas fritas del McDonalds es vigente según mi Yo actual. Es uno de los problemas de la comunicación asíncrona que vivimos con esto de internet.

Para que esto sea totalmente actual, voy a declarar lo que pienso sobre los juicios de valor en Wicca: creo que no soy nadie, ni yo ni nadie, para hacer juicios de valor sobre la actitud de otras personas. Toqué el tema de pasada en uno de los artículos del especial sobre tabúes. No soy nadie para decir “esto está bien” o “esto está mal”, porque no conozco las razones que llevan a las personas a tomar determinadas actitudes o posiciones ante la vida. No soy nadie para hablar de los demás, soy alguien para hablar de mí misma, quizá para dar mi opinión, pero no para categorizar. Y estoy muy contenta de cómo he aprendido eso, y ha sido abriéndome a la comunidad pagana y a su diversidad.

Creo que no hay dos personas iguales y, como tal, no hay dos paganos iguales. Ni siquiera hay dos wiccanos iguales. Mi mejor amigo (wiccano de otra tradición) me abrió los ojos a esto hace un par de años. Le debo a esa aseveración lo más grande, porque me hizo darme cuenta de que sí, estaba etiquetando a quien no me correspondía etiquetar. Me hizo preocuparme por intentar no hacerlo, aunque reconozco que a veces es muy difícil no categorizar. Pero al fin y al cabo, ¿quién soy yo para decir quién es bueno o quién es malo? ¿Quién soy yo para decir qué características tiene un buen o un mal pagano? ¿Quién soy yo, si no una persona imperfecta más, que puede que incluso no entre en su propia categorización de perfección todo el tiempo, porque es imposible? ¿Quién soy yo para definir la Wicca? ¿Quién soy yo, sino Harwe dando mi opinión, y nadie más?

Ahora que me topo con categorizaciones para mi gusto demasiado fuertes (como qué es ser un “buen/mal pagano”) en las redes sociales, de gente que me lee y me ha leído durante un tiempo, soy totalmente consciente del daño que hice en su día a esta comunidad. Y explico por qué creo que es un daño: categorizar y enjuiciar sólo sirve para crear un mundo de buenos y malos, un mundo de separación, segregación y disputas que lleva a lo que precisamente no queremos: estar apartados unos de otros. Creo que la separación en una comunidad tan pequeña sólo lleva a que nunca tengamos todos esos derechos civiles por los que hay tanta gente luchando (derecho a ser reconocidos como minoría religiosa, derecho a tener unas exequias dignas, derecho a celebrar nuestros rituales de forma abierta y normalizada, derecho a que nos miren como a personas normales que simplemente han decidido tomar otro camino espiritual…). Porque estos derechos sólo se logran mediante la colaboración. No digo que seamos todos amiguitos, digo que es necesario hablar, conocernos y colaborar un poco. Y no separarnos mediante un juego de “buenos” y “malos”, “blancos” y “negros”, aunque se haga para contentar al grupo de turno que mantenga esa posición, porque queda muy bien contentar a los seguidores. No obstante, creo que ese tipo de categorizaciones nos pone en una posición de superioridad moral que no creo que nadie en esta comunidad tenga, ya que, al enjuiciar, nos estamos convirtiendo en eso, jueces. Yo pasé por ahí y ahora lo veo, y personalmente no me gusta, igual que hace muchos años no le gustó a la gente que lo hiciera yo y lo entiendo perfectamente.

Me estaría dando golpes de pecho eternamente si no fuera por esos otros paganos, los de ahí fuera, los que se mojan, que me han abierto los ojos a otras realidades y  que, en cierto modo, me han “redimido” de mi propia actitud previa. Ellos me han enseñado que para mí no es deseable enjuiciar a nadie, que no necesitamos Biblias (como ya dije hace un par de días) ni verdades absolutas. Ellos han sido los que me han enseñado que ni siquiera en Wicca existen los dogmas comunes, aunque yo hace unos años tuviera una visión bastante dogmática de la Wicca. He aprendido y sigo aprendiendo muchísimo de los compañeros con los que me he topado, de todas esas personas que son tanto conocidos como amigos, y de mi tradición, que son los primeros en decir eso de “ésta es la explicación que se da, pero puedes estar de acuerdo o puede que no”. Ese aprendizaje es lo único que me llevo de todo ese tiempo que estuve enjuiciando sin parar, porque si no hubiera partido de ahí no habría podido llegar a un sitio tan cómodo ideológicamente como en el que me encuentro ahora.

Y como siempre, es mi opinión. 🙂