Caminando entre mundos (2): Acompañantes, una técnica para descubrirlos

Rara vez camino entre mundos sola. Como todo el mundo, tengo un equipo de espíritus-guía, animales de poder, tótems, etc. En la Orden de Caminantes de Mundos me enseñaron una técnica muy buena para conocer a algunos de estos guías, que te pueden acompañar durante las incursiones que realices en otros reinos. Ya había tenido la oportunidad de trabajar con este tipo de entidades en profundidad, tanto en Sacerdocio del Mar como en Chamanismo Correlliano, pero en una ocasión leí en un libro de Vivienne O’Regan* (la obra se llama “The Pillar of Isis” y me parece muy recomendable) una técnica que me pareció muy buena para trabajar con espíritus acompañantes y desde entonces es la que uso principalmente para encontrarme con mi acompañante principal y casi siempre antes de viajar. Paso a describir brevemente la meditación que hace falta realizar para encontrarse con ese espíritu por vez primera, más o menos como la Rvda. O’Regan propone, si bien le he añadido algunos toques míos.

Se trata de entrar en un estado meditativo hasta visualizar una puerta al final de un pasillo. Hay que fijarse muy bien en esa puerta y establecer, dentro de ella, un símbolo que nos asegure que la entidad que vamos a encontrar es, por así decirlo, la “de verdad”. Esto es porque muchas veces dejamos que nuestro subconsciente se apodere de las meditaciones y lo que nos encontramos es de todo menos a nuestro guía. La Rvda. O’Regan establece que, como medida para asegurarse de esto, visualicemos una Isis alada en el arco de la puerta. Yo lo hice, en lugar de con una Isis alada como propone la autora, con una cruz de Brigit de cuatro brazos. En fin, que debes visualizar un símbolo que te evoque algo divino y que actúe para hacerte sentir seguro/a. Esta me pareció la principal diferencia con respecto a la Orden de Caminantes de Mundos, en la que no se imagina nada de esto y los métodos de detección de guías son bastante diferentes.

Debajo, en la misma puerta, has de centrarte en tu objetivo (encontrar tu guía-acompañante para caminar entre mundos) y visualizar un símbolo sagrado que sea de relevancia para ti. ¿Qué verás? Muchas cosas en esa puerta. No cejes en tu empeño hasta que el símbolo tenga una relevancia para ti, hasta que veas que es TU símbolo. Entonces, deja que la puerta se abra.

Dentro, verás una escena y probablemente una figura. Tómate tu tiempo para hablar con él/ella. Pregúntale su nombre, cuál es su función, qué hace, desde cuándo está contigo… lo que tú quieras. Deja que te dé los mensajes que tenga que darte. Cuando hayas terminado, despídete de él/ella y deja que se marche por la puerta. Ciérrala y vuelve a tu cuerpo despacio, por el mismo camino y el mismo pasillo por el que has entrado.

Esto puedes hacerlo cada vez que necesites hablar con este guía. Recuerda que los símbolos son importantes, porque actúan como llaves de cerraduras, así que visualiza bien los símbolos acordados antes de abrir la puerta. Asegúrate de que se trata de tu símbolo, el correcto, el que se sienta “bien” para ti. Por así decirlo, el que mejor te represente. De esa forma, estarás viendo algo que tiene relevancia para ti.

Recuerda que los espíritus guía pueden cambiar a lo largo de la vida. Algunos son para toda tu existencia también y otros te acompañan durante varias encarnaciones, pero no te extrañe si alguno cambia en algún momento, especialmente si están realizando alguna misión temporal para ti.

Espero que esta técnica os sirva de ayuda.

Portada-Gran-Madre-Isis

(*) Vivienne O’Regan es sacerdotisa de la Fellowship of Isis.

Meditación para Imbolc: el manto de Brigit

Escribí esta meditación para el grupo de devoción a Brigit “Kildare” y hoy me he decidido a compartirla por aquí, por si alguien más quiere realizarla.

Feliz Imbolc/Lughnassadh a todos.

Esta meditación está basada en la antigua leyeimbolc6nda que trata acerca de la protección de Brigid, concretamente de la protección que confería su manto. Está pensada para realizarse en la noche de Imbolc/Oimelc, de cara a que la Diosa renueve y bendiga a quien la realice, así como dé su protección en las tareas que vaya a llevar a cabo durante los siguientes meses, que normalmente suelen ser de mayor actividad.

También usaremos la que probablemente sea la oración más conocida de protección que se puede tener con Ella, que es la denominada “Genealogía de Brigid”. Si bien la genealogía es una oración que se puede usar en cualquier momento, si necesitamos un extra de protección. Por ejemplo, ante la sospecha de trabajos mágicos, en momentos de carestía, inseguridad o miedo, o también cuando necesitemos un poco de valor y nos venga bien tener un extra de seguridad para proceder.

Antes de empezar, recuerda sentarte o echarte, adquiriendo siempre una posición cómoda. Como es invierno, puede que necesites taparte con una manta fina, pues la temperatura del cuerpo desciende cuando dormimos y también cuando meditamos. Valóralo en relación a la temperatura que haga donde vayas a meditar. Puedes encender unas velas y poner un poco de incienso que te resulte agradable. Usa ropa cómoda. Recomendamos encarecidamente poner velas y una ofrenda a la Diosa. Ofrendas muy apropiadas pueden ser una poesía, un dibujo, un canto, un baile, o también algo de comida (cerveza, leche o bebidas similares, miel, huevos… y una ofrenda muy bonita es leche materna, en caso de que seas una mamá lactante).

Empezamos por cerrar los ojos. Respiramos normalmente cinco veces, con sus cinco inspiraciones y sus cinco espiraciones. A la sexta inspiración, mientras tomamos aire vamos a contraer todo el cuerpo, mantenemos la contracción un par de segundos y lo relajamos. Volvemos a respirar normalmente, cinco veces, y a la sexta vez, de nuevo, contraemos. Sostenemos esa contracción durante dos segundos más o menos, y relajamos. Repetimos este ciclo una tercera vez y ya nos quedamos respirando normalmente.

Tómate un momento para estar en tu cuerpo. Observa tu estado general, acepta cualquier sentimiento, cualquier estado de ánimo, cualquier sensación. Todas ésas son señales de tu cuerpo y tu mente, que te indican lo mucho que trabajas, lo mucho que te esfuerzas. Es la forma de comunicarse de tu cuerpo. Agradéceselo profundamente, por eso, y por todo su servicio.

Ahora, vamos a valernos de la mente para viajar. Vamos a visualizar un bosque de robles, con un camino en el centro. Sigamos el camino, esperando a que nos lleve donde nos tenga que llevar. Puede que por el camino veamos más cosas, pero de momento no nos vamos a acercar a verlas: lo haremos si no, luego, o quizá en otra ocasión.

Al final, muy a lo lejos, hay una casa con una chimenea que humea. Puede que sea pequeña, pero no te dejes engañar: no todo es lo que parece. Llama a la puerta, Brigit te estará esperando tras ella.

Deja que la Diosa venga a ti de la forma en la que necesites. Hay gente que se sorprende de lo mucho que es capaz de cambiar de forma esta Diosa, así que no tengas preconcepciones. Ella irá a ti como tú necesites verla. Deja que te dé el mensaje que necesites escuchar de su parte.

Ahora, explícale cuáles son tus objetivos (si tienes) para el año, o la razón por la cual necesitas su protección. Brigid te dará su manto: deja que Ella misma te envuelva cariñosamente en él.

Despídete de la Diosa y recuérdale que le vas a dejar una ofrenda al finalizar la sesión, para que disponga de ella como Ella considere. Vuelve por el camino anterior hasta que encuentres una señal que te dirija a tu cuerpo de vuelta, y entonces, vuelve.

Abre los ojos despacio. Recita ahora la genealogía de Brigid, afirmando:

“Cada día y cada noche

Que recito la genealogía de Brigit

No seré muerto, no seré herido

No seré hechizado, no seré maldecido

Ninguno de mis poderes me abandonará

Ni tierra, ni turba, ni césped me cubrirán

Ni fuego, ni sol, ni luna me quemarán

Ni agua, ni lago, ni mar me ahogarán

Ni aire, ni viento, ni vapor me enfermarán

Ni encanto de Hada me llevará

Y estoy bajo la protección de la Doncella Sagrada

Mi gentil madre adoptiva

Mi amada Brigit.”

Pon la ofrenda para la Diosa, ofreciéndosela a Ella como homenaje por su ayuda y protección.

Quédate en actitud contemplativa tanto tiempo como quieras.

 

Mamá y sacerdotisa: pensamientos sobre la práctica del Arte y la conciliación

No hace mucho, estaba leyendo este libro y uno de los ensayos hablaba de una sacerdotisa cuyo primer oráculo canalizado había sido porque su suma estaba de baja maternal al haber dado a luz recientemente. La verdad, lo vi muy normal porque recién parida yo tenía ganas, sobre todo, de aprovechar el tiempo en dormir y no en hacer magia. Sin embargo, encuentro que tras mis dos partos, una vez superada la cuarentena, prácticamente fui recuperando bastante rápido mi necesidad de trabajar en el ámbito espiritual, empezando, sobre todo, por mi práctica personal. Me imagino que cada uno/a tendrá un ritmo diferente de recuperación dependiendo de sus circunstancias y estado de ánimo. También hay personas que deciden hacer un alto en el camino, lo cual es igualmente válido aunque no fue mi caso, así que opté por conciliar lo mejor que pude.

Tenía muchas preguntas tras mis dos partos. Por ejemplo: ¿Hasta qué punto necesito conciliar? ¿En qué puedo meter a mi hijo recién nacido, y en qué es mejor que se lo quede su padre durante el tiempo en el que esté yo ocupada en rituales? ¿Debo canalizar en el postparto tardío? ¿Cómo encontrar tiempo para meditar, si tengo a una criatura que llora si salgo de la habitación? ¿Cómo llevarán mis compañeros de aventuras mágicas la incorporación de este nuevo ser a mi vida?

Me ha ayudado muchísimo el poder hablar abiertamente del tema con mis compañeros de senda. Por ejemplo, decir abiertamente que la vida cambia y hasta qué punto cambia, para que los que no son padres o madres puedan entenderte. Encuentro que poner las cartas sobre la mesa desde el principio ayuda a no crear falsas expectativas, como que vas a poder mantener una fiesta post-sabbat hasta las tres de la mañana porque el bebé tendrá que dormir (y sobre todo, tienes que dormir). La gente no suele saber qué conlleva tener una criatura porque somos una comunidad muy joven en una sociedad envejecida. Con suerte, algunos de nuestros compañeros y compañeras tienen sobrinos/as o hermanos/as de menor edad, lo cual facilita mucho las cosas.

Otro de los elementos que más me han ayudado a conciliar ha sido un portabebés ergonómico. Nunca podré estar más agradecida a los diseñadores de rebozos, portabebés o mochilas tipo canguro. Con este tipo de cachivache he llegado incluso a amamantar y a guiar meditaciones a la vez, hasta en una ocasión inicié a una persona en una disciplina espiritual. Mis dos hijos han sido niños-Nenuco mientras los he tenido en brazos, al menos hasta los seis meses y especialmente en las primeras semanas, pero el panorama cambiaba si los dejaba en una cuna o en el cochecito, y rompían a llorar inmediatamente. Uno no se puede concentrar en nada cuando hay un bebé llorando. Buscar una solución sencilla es prioritario si no tienes a nadie con quien dejar a tu hijo/a y te apetece seguir activo en tu sendero espiritual. También cuando no hay nadie que te cubra en tu coven para realizar iniciaciones o para liderar encuentros.

No me avergüenzo en decir que me he hecho formaciones espirituales enteras con un bebé en el pecho e incluso he meditado amamantando en la comodidad de mi cama. Para trabajo más especial o intenso suelo pedir ayuda a mi pareja, pero tras haber dejado harto de comer a mi niño pequeño, minutos antes de meterme a hacer ese trabajo más delicado. Así, no llora y no lo pasamos mal.

Por supuesto, dejar el cuidado del bebé en otra persona (el otro progenitor) es lo ideal, pero no siempre se puede. En mi caso concreto, mi marido es mi pareja mágica y en muchos rituales él está presente. Otras veces, mis bebés han llorado porque yo era su figura de cuidado principal y eran demasiado pequeños como para estar sin mí aunque fuera una hora. Recuerdo que hice de intérprete en una entrevista de tres horas para una emisora pagana cuando mi hija la mayor tenía mes y medio, y lo recuerdo como uno de los peores momentos en cuanto a conciliación con mi papel de madre (aunque la entrevista estuvo muy bien) pues mi niña no paró de llorar, a pesar de estar con su padre. Desde mi estudio la oía y se me partía el corazón de escucharla gritar. Como estos momentos he tenido unos cuantos, como en un ritual de Lustración que celebramos en 2015, y a partir de esos momentos decidí que haría lo posible por conciliar ambos aspectos, ser consciente de las limitaciones que tienen, así como de las ventajas, y que expondría mi caso y haría valer mi posición ante las personas con las que iba a trabajar. Creo que esto es fundamental para conseguir visibilidad de cara a la comunidad sobre esta realidad tan ignorada. Creo que el bienestar de un niño debería ser prioritario e ir por delante de cualquier expectativa y hay errores que creo que no volvería a cometer a este respecto.

Una de las grandes falacias de nuestro tiempo y que las mamás (también los papás) recientes escuchamos mucho es “no permitas que tu hijo/a cambie tu vida, tu vida debería seguir como antes”. Es hora de que las madres y los padres digamos la verdad: en el momento en el que pones un pie en el camino de la m/paternidad, tu vida cambia y es inevitable. Eso hay que recordarlo también como sacerdotes y sacerdotisas. Forma parte de una decisión consciente. En lugar de esa falacia, cabría preguntarnos cómo conciliar adecuadamente estos dos aspectos tan esenciales de nuestra vida.

*Entrada escrita en gran medida con (al menos) un bebé en algún pecho*

La Diosa Brigit como protectora del hogar

4caa76f8109daa89e81d6a7ec507de17Muchos paganos se acercan a Brigit (Brighid, Bride) en su faceta como creadora; otros, porque desean obtener ventaja en los conflictos, debido a sus cualidades como guerrera. Para muchos, especialmente mujeres, supone una figura inspiradora porque es una mujer que destaca y que combina su función de madre con las de herrera (una profesión considerada tradicionalmente “de hombres”), diplomática y poetisa.

Sin embargo, el fuego de Brigit es, no lo olvidemos, el fuego del hogar. El fuego es calor, es vida, especialmente en momentos de frío intenso supone la supervivencia. Por ello, no sólo es la Diosa de la poesía, de la sanación o de los herreros. También es una Diosa familiar, una figura asociada a la maternidad (se le rinde especial culto en Imbolc, con la lactancia de los terneros), una protectora del hogar y, cómo no y ya esto nace de mi culto personal, una maravillosa ayuda en la cocina. No hay que olvidar que tiene sus sombras, igual que todas las llamas, como por ejemplo la Brigit emparentada con Morrigan y con su aspecto guerrero, pero en esencia, es esa Divinidad que saca una espada y un escudo porque tiene que proteger a su clan y a sus hijos. ¿Qué madre no defendería a los suyos?

En estos años con Ella, guardando la llama de la manera más parecida a la que se hacía en el S. IV, en Kildare (Irlanda), el objetivo de mi devoción ha ido moviéndose de su aspecto como Poetisa a su aspecto como Madre debido a mis circunstancias personales. En gran parte esto se ha debido a su carácter protector de los hijos, de las parturientas y las lactantes, si bien he encontrado otras apreciaciones en su culto que me han ayudado a tener en cuenta alternativas mágicas para proteger el hogar y sus habitantes. Me resulta muy llamativo que estos aspectos se pasen por alto y se beneficien otros aspectos quizá más alejados de este ámbito maternal y protector de la Diosa, así que me he propuesto arrojar algo de luz sobre ellos en este artículo.

Uno de estos aspectos en los que he trabajado y que he observado importante ha sido el mismo Cainté o maldición cantada, que se decía inspirado por Brigit en los mitos y que, en muchos casos, era el fin último de la figura del Bardo. Es verdad que el Cainté en sí es una maldición, pero yo he optado por usar el término como sinónimo de conjuro. No voy a entrar en muchos detalles porque cada uno puede aplicarlo como quiera según su creencia, pero yo he optado por usar Caintés para proteger a mi familia, sin maldecir a nadie (soy wiccana y creo en la Rede), sino usándolo con fines protectores. El uso de conjuros no es que tenga mucho misterio para aquellos que estén familiarizados con ellos, así que no me extenderé, si bien quisiera apuntar que no se trata tanto de lo que se dice, sino de cómo se obtiene el Cainté y el proceso por el que se pasa para recibirlo, que es parecido, en mi experiencia, al de una canalización. No voy a negar que el Cainté tiene connotaciones fuertes y puede ser realmente dañino, especialmente el que es medio satírico (precisamente por la burla), así que recomiendo usarlo con precaución.

Otra de las herramientas que nos presta Brigit para la protección es su Divino Manto. La capa de Brigit, que según la tradición colgó en un rayo de Sol para que se secara, o con la que cubrió Irlanda entera para mostrar su dominio sobre ella. Muchas de estas historias vienen de los relatos concernientes a la Santa y no a la Diosa, pero la literatura siempre nos da pistas sobre las figuras divinas, aunque sea a través de los santos que surgieron después de éstas. A título personal y basándome en mi propia experiencia, el Manto de Brigit nos hace invisibles a los trabajos mágicos externos, nos da especial protección caminando entre mundos y, de manera más cotidiana, es una bendición bonita para niños pequeños y futuras mamás. Aunque también se puede utilizar para otras personas, por supuesto.

A mí me gusta extender el Manto sobre alguien (siempre con su permiso) entrando en un estado alterado de conciencia, realizándole una ofrenda de fuego a la Diosa y repitiendo alguna fórmula mágica del estilo de “Mi amada Brigit, extiende tu Manto sobre (nombre), para protegerle de todo mal. Que con él sea invisible a ataques y maldiciones, que por él sea salvo/a de heridas y caídas, para que en su ser encuentre solaz y paz”. A título personal, desde que lacto a mis hijos también le he llegado a ofrendar mi propia leche materna al extender el Manto, aunque esto lo realizo con menos asiduidad porque me resulta engorroso. Sin embargo, encuentro esta ofrenda de especial agrado de la Diosa, y mucho más bonito que ofrendar otros fluidos corporales.

Brigit es también una Diosa llena de Magia, aunque su aspecto mágico es infinitamente más sutil que el de otras Divinidades, y esto está especialmente relacionado con la capacidad para “hablar” inspirado por Ella. Invocándola como protectora e inspiradora, me está resultado más sencillo el trabajo con Ancestros y difuntos relacionados con la familia, tanto de sangre como espiritual. Esto hace de puente con su aspecto de Plañidera, la mujer que honra a los muertos medio llorando, medio cantando. Los cánticos destinados a trabajo oracular y de trance sale fácil si se la invoca antes de componerlos, especialmente si son cánticos parecidos a lo que en el Paganismo nórdico se llamarían Vardlokkurs. Y también si se va a entrar en trance para hacer de médium con difuntos o Ancestros, como comentaba unas líneas más arriba.

Por último, la Magia de la Cocina es también especialmente favorecida por Ella. Es lógico, porque la cocina y su fogón son, en esencia, el fuego del hogar. Aunque la cocina mágica es una mezcla de técnica común y corriente, uso de ingredientes mágicos e intención, encuentro que gran parte de lo último se puede lograr y mantener de forma más exitosa si pido su ayuda antes de ejecutar cualquier receta con la que quiero trabajar a nivel energético.

Hay muchos aspectos por desarrollar con Ella que sé que existen, tales como la Magia del Jardín sanador y protector, los conjuros acompañados de instrumentos musicales, tales como el Bodhrán o el Arpa, el uso de espejos de agua para adivinación, o incluso el alivio de enfermedades comunes (especialmente las típicas del invierno), así como el acompañamiento en el parto y el puerperio. Es llamativo que nadie se fije en estos aspectos pero, por mi parte, me he propuesto en este 2017 llevar mi atención hacia ellos y seguir investigando y experimentando porque, al fin y al cabo, los paganos vivimos hoy las tradiciones de antaño.

[EDIT] Si os interesa el culto a Brigit, existe un cill hispanohablante de guardia de la llama en facebook: https://www.facebook.com/groups/429359867173965/

Trance, oráculo, seguridad y posesión

a9e8bb871b666ca37d8c150eb043abd6Me gustaría agradecer la acogida de mi penúltimo artículo, que dediqué al trance y al trabajo oracular tal y como yo lo he vivido y experimentado. Me parece curioso que no se hable apenas de este tema en la comunidad actual, cuando está tan cerca de nuestras creencias y se supone que es una de las funciones del iniciado/sacerdote en algunas tradiciones, llegado cierto nivel. Han sido muchas, muchísimas las preguntas que me habéis hecho, y especialmente me habéis preguntado sobre la seguridad de la persona y el concepto de posesión divina, que algunas personas podrían experimentar al estar en trance profundo. Como siempre, voy a intentar hablar de ello desde mi óptica y mi experiencia. Habrá quien esté de acuerdo, habrá quien no, y eso es de la esfera de cada uno.

Empezaré por una de las preguntas que más curiosas me parecieron, y es sobre la seguridad de la persona que entra en trance profundo (aquel en el que pierde la noción de sí mismo/a y el control de su cuerpo). La seguridad física es primordial: nada de velas cerca, ni de trapos que se puedan prender. Como es muy habitual que se tape la cara para que le sea más fácil a la persona entrar en trance y para que los demás no veamos las caras que pone, es capital que no tenga fuego cerca, pues podría caer sobre él y prender el tejido. Es normal que la persona pierda el equilibrio cuando “recibe” a la Divinidad a la que se ha canalizado, así que es mejor que se siente si no está acostumbrado. Encuentro que el oráculo se puede hacer de pie cuando el trance es más ligero o se controlan ciertas funciones, pues, como dije antes, no hay una dicotomía trance ligero/trance profundo, sino que se trata de un espectro con múltiples variaciones. A veces es útil tener a alguien cerca que sostenga a la persona que está canalizando por si se tambalea.

Sobre la seguridad astral, éste es el tema que suele preocupar más a la gente. Las preguntas más habituales son acerca de si pueden existir posesiones involuntarias como las que se dan en la Iglesia Católica, o si nos puede entrar en sesión una entidad un poco menos amigable. La respuesta a esto es variable, esto es, que depende de a quién le preguntes, así que yo voy a dar aquí la versión que yo conozco y que me enseñaron cuando me formaron al respecto. Para ello, debemos conocer dos visiones que se dan paralelamente en este tipo de trabajo: que obtendrás lo que esperas obtener, y que en esta existencia nunca se está solo/a.

La primera noción, acerca de que obtendrás lo que esperas obtener, es un básico del trabajo astral y sus derivados, como el trance, y está basado en la Ley de la Atracción o “los parecidos se atraen”. Esta teoría postula que, en el trabajo a nivel de astral, todas las preconcepciones que tengas serán verdades inamovibles para ti si crees en ellas. Por ejemplo: quienes creen que hay un cordón de plata en los viajes astrales, tendrán y verán un cordón de plata en sus paseos por dicho plano. Si quieres activamente encontrarte con una entidad poco recomendable, o es lo que esperas, es más probable que esto te suceda. ¿Cómo evitar esto, si es un pensamiento automático que puede asaltar a cualquiera antes o durante una sesión? Ay amigos, pues aprendiendo a controlar un poquito el pensamiento. ¿Cómo? Pues principalmente meditando, y de ahí que la meditación sea tan importante.

La segunda noción es que no se está solo en esta existencia. A mí me enseñaron que existen los espíritus guía y el Yo Superior, que están siempre pendientes de nuestro bienestar. Uno de esos espíritus guía se llama el guardián de la puerta (del que creo que he hablado hasta la saciedad) y es como el típico portero de local nocturno que te dice que no puedes entrar si no estás en la lista. Para que ninguna entidad negativa entre cuando te dispones a hacer un oráculo, debes establecer una conexión con tu guardián y pedir específicamente que no incluya nada dañino en “tu lista”. En realidad es muy sencillo.

Personalmente, nunca recomiendo un trance profundo con entidades desagradables, nocivas o dañinas, y está bien que esto funcione así. Yo creo que así es (de nuevo la primera noción) y me mantiene bastante segura cuando hago trabajo oracular intenso.

Finalmente, una pregunta que me han hecho mucho en el pasado, y es si el trabajo oracular cansa. Sí que cansa, pero como cualquier ritual intenso. Cuanto más lo haces, suele cansar menos, porque los “músculos” psíquicos se entrenan más. No encuentro que sea al revés y que te vayas quemando por dentro, ni energéticamente. Sin embargo, no es algo que aconseje hacer todos los días sin un equilibrio físico. Dicho de otro modo, si vas a hacer oráculos con frecuencia, entrena el aspecto físico y come productos de temporada para anclarte a tierra. No es por nada, es sólo para que te sientas mejor y todo vaya más fluido.

En cuanto a lo que puede “quemar” del oráculo, es todo más bien mental. Hay personas que pueden perder la noción de que están envolviendo un mensaje de la entidad (porque es normal, nunca te “vas” del todo, tu cerebro permanece y ahí tienes las palabras que usas) y pueden considerar que son la palabra de los dioses. Es responsabilidad de los oyentes tomar distancia del oráculo y no creer en que se trata de una verdad inamovible. Es responsabilidad de todos poner en cuarentena el mensaje durante un tiempo (y no pensar en él) para verlo en contexto.

Tipos de trance y trabajo oracular

trance-660x320En una ocasión escuché una historia que ponía los pelos de punta, sobre una persona que había entrado en trance, de la que decían que se había ido completamente y que, al parecer, había empezado a canalizar a una entidad que había dado bastante miedo. La persona que me contó esto me preguntaba si yo entraba en trance, cómo, cuándo y qué tipos de medidas de seguridad tenía, como esperando a que yo dijera que lo sucedido era una anomalía de los oráculos.

Sigo sin poder contestar muy bien a aquella pregunta porque hay tantos tipos de trance casi como personas existen. Pero sí puedo decir que a mí personalmente me enseñaron que hay dos tipos de trance, con sus grados intermedios:

  • Trance profundo, en el que la persona no “está” en su cuerpo y deja pasar completamente a la entidad, dejando que ésta tome el control total.
  • Trance ligero, en el que la persona está en su cuerpo y tiene cierto grado de conciencia, así como mantiene sus cinco sentidos intactos. Si está canalizando, puede que oiga una voz interior que le va dictando un mensaje, al estilo de los traductores o los intérpretes, cuando entienden en un idioma y hablan en otro. Si no está canalizando, simplemente se siente un poco “achispadillo” sin haber tenido que tomar nada, es decir, tiene un estado de conciencia alterado pero retiene total control de su cuerpo y sus funciones.

Cada persona suele tener una manera diferente de entrar en trance. Todavía recuerdo a un famoso psicomago decir que entraba en estado de gnosis mediante la repetición del mantra “coca-cola”, pues practicaba una suerte de magia del caos y este tipo de “mantram mundanos” le parecían bastante acordes al sistema que utilizaba.

Cada uno debe encontrar la mejor forma de lograr su estado de conciencia alterado favorito. Esto sólo se sabe, como casi todo en la vida, mediante el ensayo y el error. Se suele decir que ciertos colores, sonidos, repeticiones, movimientos, bailes y demás, son utilizados como llaves que abren nuevas puertas a estados de conciencia diferentes de la que solemos utilizar cuando estamos despiertos. Actuarían como gatillos que disparan ciertos mecanismos en nosotros, llevándonos a estados que se pueden experimentar de muchas formas: desde ensoñaciones hasta experiencias extáticas muy fuertes.

Habiendo dicho esto, ¿cómo se puede saber si alguien es un fraude o no lo es cuando está en trance? Al fin y al cabo, era lo que mi interlocutora de aquel día quería saber.

La verdad, esto es muy difícil de probar, porque un estado de conciencia alterado es casi cualquier cosa en realidad. El trance se ha intentado explicar mediante las famosas “ondas cerebrales”, pero es que esas ondas están presentes no sólo en la conciencia habitual, sino también durante el sueño y durante otras muchas funciones normales del cerebro, que nada tienen que ver con el trance o con la magia.

Dicho de otro modo, el sueño es un tipo de trance. La traducción es un tipo de trance. La ensoñación (soñar despiertos) en algunos casos es un tipo de trance ligero. Hay muchas cosas que hacemos de manera automática, como en trance, ¿verdad?

Podríamos decir que la única forma de comprobar si alguien está verdaderamente en trance es mediante la observación de su comportamiento habitual. Si alguien nos inspira confianza en el día a día, es muy probable que su trance y el mensaje que dé (si está haciendo un oráculo obtenido mediante trance) sea confiable. Si somos un poco sensibles a la energía, también podremos darnos cuenta de si la Divinidad u otra entidad se encuentran en esa persona.

Hay que tener en cuenta que el trance, como muchas otras funciones del cuerpo que son naturales, tiene un cierto miedo escénico. No podemos estar escrutando a todo el mundo, ni pendientes de si entran en trance o no. Hay que dejar a la gente estar. El psiquismo oracular se parece muchísimo a hacer el amor en ese sentido, y a no ser que te guste que te miren, no suele funcionar bien si estás demasiado coartado por la presión social (a no ser que estés acostumbrado).

Si el trance es muy profundo o si la persona tiende al trance profundo, es beneficioso tener a alguien cerca para controlar el bienestar físico de la persona si está canalizando, porque puede suceder que se maree, aunque esto, en mi experiencia, es muy infrecuente. Nunca jamás me he encontrado con trances realmente efectistas, tipo posesiones, porque las personas con las que he trabajado han tenido la decencia de cuidar de su sistema energético mediante una higiene astral fabulosa, y porque he tenido la suerte de trabajar con gente muy íntegra. Éste suele ser el escenario más frecuente porque los paganos somos bastante razonables y nuestras creencias nos las tomamos en serio. Y el trabajo mediúmnico u oracular nos lo tomamos en serio también, al formar parte de todo ello.

Carece de importancia el “dónde” estará la conciencia de alguien cuando la Divinidad a la que esté canalizando en un trance profundo haga uso de la persona para dar su mensaje. Eso forma parte de la intimidad de nuestro oráculo. Hay gente también a la que le da reparo decir que ha estado en un trance ligero y que ha visto y oído todo o parte de los mensajes. Yo misma he virado del trance profundo a uno más ligero en los últimos años, y al principio me sentí bastante turbada por este cambio. Ahora, por el contrario, me siento encantada con ello pues tengo mucho más control.

Creo que es más importante pensar en cuál es el efecto que tiene una persona en trance sobre nosotros mismos, más que pensar constantemente en si estará en trance o no. Creo que los mensajes son los que son, y creo que nuestra responsabilidad como receptores del mensaje es evaluar la idoneidad del mismo en nuestra vida, pasándolo siempre por el tamiz del sentido común. Es decir: asumiendo siempre que el oráculo es una persona, que no es infalible y que puede envolver (y envolverá, es inevitable) con sus palabras una información que le llegará a través de su conexión con lo Divino, y que no entiende de palabras. Dicho de otra forma: hay muchas cosas que a veces se pierden con la “traducción”.

La Paz es un estado mental: actividad 5, “Ejercitando la paciencia” #pazesunestadomental

SatKriya-300x297Yo solía ser la clásica Aries impaciente, hasta que me casé. Esto nos pasa a muchos: algo ocurre en nuestras vidas y tenemos que acabar ejercitando la paciencia porque vemos que existe una recompensa a largo plazo, lo cual luego vemos que aplicamos a nuestra vida y resulta tener más ventajas que desventajas. Obviamente, la paciencia tiene un límite (como las promesas incumplidas, los casos de fuerza mayor o los engaños). Pero hay un montón de teorías que hablan sobre la recompensa diferida (que es la capacidad para esperar cierto tiempo hasta obtener una recompensa mucho mayor a un esfuerzo inicial) y el éxito personal y la autorrealización, así que si hablo de esto, no estoy descubriendo América ni mucho menos. Está muy estudiado: las personas que tienen paciencia y que son capaces de esperar a que les lleguen las buenas recompensas, están a la larga más satisfechas con sus vidas y obtienen mejores resultados por sus esfuerzos. Claro que éstos se hacen esperar un poquito más.

Antes de entrar en materia quisiera decir que, hoy en día, la paciencia no es precisamente un valor al alza, y tampoco un valor equitativo. Me he encontrado con personas que me han pedido una gran cantidad de paciencia, pero que han demostrado tener muy poca para conmigo. Esto nos va a pasar a menudo: somos responsables de NUESTRA actitud, no de la actitud de los demás. Si nos encontramos con esto, tendremos que ejercer la escucha activa y la asertividad para hacer valer nuestra posición. Y si ni por ésas, como decía mi abuela: “ante el vicio de pedir, está la virtud de no dar”.

Así pues, cuando te sientas un poco más impaciente de lo que te gustaría, o las cosas no salen exactamente cuando tú quisieras, plantéate lo siguiente:

  • ¿Hay algo que yo pueda hacer para solucionar o agilizar el problema, siempre de manera constructiva? Hay veces en las que tenemos que esperar para arreglar un problema, pero podemos intentar agilizar el proceso. Para ello, podemos:
    • Pedir ayuda a alguien que sepa más.
    • Intentar ver el problema desde otra perspectiva, para ver si se nos ocurre otra solución.
    • Si el problema depende de otro, preguntarle cómo podemos ayudarle o pedir más información.
  • Si se trata de un problema con alguien (uno de índole personal, por ejemplo) hay que ser consciente de que las personas tienen sus tiempos, y que no todo el mundo se siente cómodo solucionando los temas personales de manera inmediata. Sobre todo si hay mucha decepción o mucho dolor de por medio:
    • Si decimos que no vamos a contactar con esa persona en un tiempo, lo mejor es ser fieles a esa promesa. Una persona que conozco, en una ocasión me dijo que me daría un tiempo prudencial para tomar distancia de un problema que habíamos tenido, pero me siguió mandando emails al día siguiente. Esto arruinó completamente mi capacidad para confiar en ella, así como una posible solución al problema.
  • Si nada de esto funciona, podemos simplemente hacer ejercicios de yoga, o practicar deporte, para distraer nuestra mente del problema y ayudarnos a ejercitar la paciencia sin nerviosismo ni presiones.

Uno de los ejercicios que más me ha ayudado personalmente a manejar mi paciencia ha sido el Sat Kriya. Es un ejercicio de Kundalini Yoga que hace que la energía estancada en la parte inferior de la columna pase hacia arriba.

Como lo van a explicar mucho mejor que yo en otras webs especializadas en Yoga, os dejo con un enlace que habla sobre la técnica del Sat Kriya: http://es.thesecretsofyoga.com/yoga-for-women/kundalini-yoga-sat-kriya.html

Con tan sólo tres minutos de Sat Kriya podréis ver una mejora muy importante en vuestra paciencia. Al principio puede que cueste, pero una vez que el cerebro hace “click” y se sobrepone a eso, se puede aguantar perfectamente. No os forcéis más allá de lo que podáis de todas maneras, si veis que el músculo no responde bien o que necesita urgentemente un descanso, seguid con el mantra “Sat Nam” y respirando, pero con los brazos abajo. Luego los podéis subir cuando os consideréis un poco descansados. Si queréis, podéis poner un cronómetro a vuestro lado para observar que cumplís con los tres minutos.

Quisiera decir algo acerca de la práctica de Kundalini Yoga: en sí, la energía no es peligrosa. La energía Kundalini está en todos nosotros, y a nadie le da ningún telele. Lo que es potencialmente peligroso son las apneas, si se hacen muy extremas, que a veces se llevan a cabo para despertarla y moverla, que si se realizan sin un instructor adecuado o guía específica, sí pueden causar daños al cerebro. Pero igual que si te quedas 40 segundos debajo de una piscina sin respirar. Lo digo porque hay mucha leyenda negra acerca de la energía Kundalini, muchos mitos, y mucho miedo producto de la desinformación. En cualquier caso, el Sat Kriya es un ejercicio inocuo, no conlleva apneas y no conlleva riesgos de lesión.

¿Os animáis con un reto de Sat Kriya durante 30 días? Si es así, ya sabéis: compartid vuestras experiencias con el ejercicio, en vuestra red social favorita (hashtag #pazesunestadomental) o en comentarios.

¡Paz!

Esos divertidos guías animales

5169488196_2293114fb8_zEl otro día estaba en una meditación conjunta, junto con algunos de los miembros de una Orden a la cual pertenezco desde hace varios años. Dentro de la sesión, se propuso hacer una meditación para ir más allá de los animales-guía clásicos, interpretar qué animales habían hecho su entrada en nuestras vidas y averiguar por qué. Hay animales-guía que no siempre en nuestra vida, sino que algunos van cambiando dependiendo del momento y su medicina se hace presente según el momento vital por el que se esté pasando.

Estuvimos un rato largo meditando y luego comentando qué animales salían, algunos riéndonos y hablando de cagadas de paloma, como las que hacen cola todas las mañanas en la calle frente a mi casa, a ver cuál es la que apunta mejor para soltar su munición encima de los viandantes. Cuál fue mi sorpresa al ver y al compartir que uno de los animales que me había salido era… la cucaracha.

Odio las cucarachas, las odio con toda mi alma. No puedo ver una, me pongo hasta a temblar. En mi ciudad natal las hay de esas marrones con alas, que vuelan súper alto y que en verano se hacen plaga. Les tengo asco desde que era pequeña.

Sabiendo de la aversión de mucha gente por estos insectos, la persona que dirigía la meditación me animó a compartir lo que sabía de las cucarachas. Lo primero que sé de ellas es que les tengo pánico. Lo segundo, que son animales nocturnos y que rara vez salen a la luz. Pero poco a poco, empezaron a surgir en mi mente cualidades únicas, que nunca había visto en otros espíritus-animales con los que había trabajado: el hecho de que sean muy antiguas y muy resistentes, por ejemplo. El hecho de que sean tremendamente adaptables, versátiles y muy escurridizas. Incluso en mi casa recuerdo haber visto algunas que se hacían las muertas cuando se encontraban en peligro.

Así que, tras un par de segundos pensando en todo esto, contesté a mi interlocutora: “La cucaracha es la Maestra de la Supervivencia”. Comprendí que este animal viene a mi vida en un periodo en el que necesito una gran capacidad de adaptación. Así que su medicina es muy conveniente para el momento en el que me encuentro.

Luego, pensando detenidamente, recuerdo la cantidad de páginas y palabras que se escriben con respecto a los animales-guía, y me doy cuenta de que esto no hace falta. Lo único que hace falta para averiguar cuál es la medicina de un animal es fijarse en él: en sus costumbres, en su comportamiento y en su aspecto físico. La gente suele tener espíritus-animales muy bonitos, como el lobo o la lechuza, que son muy típicos, pero pocos se atreven a decir que se han encontrado en algún momento con una cucaracha o una polilla. De hecho, uno de mis animales totémicos es la polilla, y me consta que hay gente que las odia. Y lo que vengo a decir hoy es que no siempre la fealdad o la asquerosidad es sinónimo de algo malo. A veces hay que saber mirar más allá para poder encontrar las lecciones de los espíritus. Abrir los ojos al mensaje, tomarse el tiempo para conocer, aceptar y reconocer la sabiduría, hasta en maestros que habitan baños y cocinas y que se esconden en el manto de la oscuridad para poder sobrevivir.

Entrada dedicada a Asquerosita, la cucaracha que murió entre vapores tóxicos en aquel piso de 30 m2 en el que vivía en el 2007.

La Paz es un estado mental: actividad 4, “Sembrando proyectos” #pazesunestadomental

Me regalaron una agenda-planificador a primeros de año que hizo mis delicias. Mi problema con las agendas es que jamás las sigo aunque me encanten, así que tuve que utilizar un método que hasta ahora me está funcionando de maravilla. Gracias a esta herramienta puedo seguir encontrando tiempo para escribir, dar clases, organizar mi tiempo y mi hogar, a la vez que no descuido a mi familia y a mis seres queridos, así como generar una cierta sensación de logro, porque te ayuda a centrarte en los proyectos que consideras importantes. Me da mucha paz conseguir cosas, aunque sean pequeñitas, porque adoro el cambio. Y además ya he dicho otras veces que me cuesta decir que no (por eso hicimos esta actividad el mes pasado, para que pudiera ayudar a otra gente con el mismo problema) y me encontraba en ocasiones en la tesitura de tener proyectos que realmente no eran míos, sino de otras personas, en mi bandeja de trabajo. En definitiva, el método que os quiero presentar hoy te ayuda también a priorizar y a ver qué es realmente importante para ti. En cierto modo, se basa en lo que yo trabajo, ya que me dedico profesionalmente a la dirección de proyectos.

Os invito a realizar esta actividad en silencio, puesto que es algo individual y no me gustaría que tuviérais distracciones de los demás. Esto no es trabajo en equipo: es un trabajo propio. Tener opiniones externas puede distraernos de lo que realmente queremos, y hay otros elementos como la vergüenza o el miedo que pueden coartarnos de alguna manera.

Vamos a empezar por dibujar una flor. El concepto es parecido a la actividad “Somos flores” que mi compañero Runa Fuego ha diseñado para el Templo de Brigit (estáis todos invitados a participar hasta final de mes, por cierto). Dentro de la flor ponemos una fecha: 10 años. Y nos vamos a hacer la siguiente pregunta:

  • ¿Qué me gustaría conseguir de aquí a 10 años?

En cada pétalo vamos a poner una meta que queramos lograr para ese plazo de tiempo. A continuación, nos centramos en una de las metas-pétalos que hemos ideado para esos diez años. Y las descomponemos en fases, cuyo objetivo a conseguir sea de 3 años, haciendo una flor con cada una de esas fases.

Luego, nos centramos en uno de esos pétalos de 3 años y los descomponemos en objetivos de aquí a un año, haciendo una flor de cada uno. De la misma forma, pero con sus fechas límite.

A partir de ahí, ya tenemos un mapa de carreteras para esos proyectos a largo plazo. Ahora, sólo queda el trabajo de hacer esto mucho más concreto. Podemos seguir dibujando flores, una para cada trimestre del año, con tareas específicas y sencillas para ese periodo de tiempo. De esa forma, lograremos hacerles un hueco cada semana a esas actividades. Poco a poco, haremos estas tareas, estando cada vez más cerca de nuestro objetivo a largo plazo. En ese momento, tener una agenda con objetivos para cada semana o mes viene muy bien.

Aquí debajo os pongo el ejemplo figurado de alguien que, entre sus sueños de toda la vida, tiene el de aprender a tocar el piano (haz click en la imagen para ampliar). Lo incluye primero en los objetivos a largo plazo, de aquí a 10 años, y luego lo va descomponiendo. Nótese que descompone pétalos de flores anteriores dependiendo del momento en el que puede conseguir ese objetivo concreto. Por ejemplo, los pétalos que sin duda podrá conseguir de aquí a un año será comprarse su piano y encontrar el tiempo para estudiar el instrumento. Los otros elementos-pétalos que componen el proyecto a tres años, que son llegar a nivel elemental del conservatorio y recibir clases particulares del instrumento también se podrían tomar dentro del año, o en dos años, o en tres. Esto ya depende de lo que quiera cada uno y de las prioridades que le demos a cada cosa dentro del proyecto general.

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Para mí, este método resulta muy beneficioso, porque como tengo una niña de once meses tengo que trabajar en sprints de una o dos horas máximo, de cara a poder aprovechar las siestas de la peque en actividades que requieren concentración. Como se duerme cuando quiere (cuando le entra sueño, vamos) no puedo programar horas de trabajo exactas, sino que tengo que aprovechar el tiempo que tengo. Por ejemplo, mi libro “La Magia de los elementos” lo terminamos de maquetar e ilustrar durante esas siestas. Una vez terminamos la maquetación, si la niña se dormía, abría mi planificador y buscaba las tareas que tenía pendientes del resto de proyectos. Para los momentos de vigilia, en los que podía cuidar de la peque o no me importaba que estuviera balbuceando mientras jugaba, buscaba actividades fáciles que no me requirieran mucha concentración, también de entre esas tareas pendientes. Por ejemplo, comprobar las entregas de mis alumnos del Templo en el aula online.

Bonus: Si queréis aprovechar la energía de la primavera en estos nuevos proyectos, la Tradición Correlliana, en su volumen “Ritual en Teoría y Práctica” tiene un ritual muy bonito que consiste en plantar semillas por cada proyecto que queramos. Las semillas han de plantarse en maceta, eso sí, que no queremos llenar de especies externas nuestros bosques.

¿Te ha gustado el método? Comparte tus experiencias con el hashtag #pazesunestadomental en tu red social favorita. Y recuerda que la sensación de lograr cosas es gasolina para tu motivación. Pero para estar motivado hay que ser un poco organizado y saber qué es lo que se quiere. Si es así, podrás conseguir todo lo que quieras. ¡Haz que suceda!

El papel de la Sacerdotisa del Mar (y del Sacerdote)

anfitriteÚltimamente estoy pasando por un momento de mucha libertad espiritual e ideológica (y eso que pensaba que había tocado techo, qué equivocada estaba), y me doy cuenta de lo encorsetada que he estado durante muchos años. Creo que la presión social/cultural, o más bien la ausencia de ella, ha jugado un papel importante en ello. No digo que la responsabilidad (o la culpa, en términos más coloquiales) sea de la sociedad y de la cultura. Al final, los responsables de tomar esa libertad como nuestra somos nosotros mismos.

Creo que cuando por fin te liberas de esa presión externa, cuando tomas la decisión de ejercer tu propia libertad y encontrar tu propia voz, te sientes estupendamente. Y más si se hace sin pisotear a nadie más. Esto lo comento porque he escuchado de gente (wiccana) que piensa que la libertad se consigue a partir de pisar a otra gente, de hacerse un sitio a partir de dar de codazos, de “aplastar” a X o a Y. Como si la vida fuera una discoteca hasta los topes y tú el aspirante a llegar el primero a la barra para pedirte un whisky o un refresco. La publicidad, además, nos bombardea con ello (“esto es una jungla”, “la ley del más fuerte”, etc). ¡Es el sino de nuestros tiempos! De ese pensamiento tan arraigado y popular surgen excusas como “yo no puedo hacer lo que quiera porque ya hay gente haciendo lo que yo quería hacer”, “para hacer lo que necesito tengo que aplastar a Fulanito”, “seré más fuerte que Perenganito”, “yo no tengo los dones que tiene Zutanito”, etc. ¿Realmente esto conduce a Libertad personal o espiritual? Me parece que no. Me parece que es estar constantemente mirándose en el espejo de otro, envuelto en pensamientos tóxicos, incentivando el cotilleo, y eso sólo conduce a más drama, a no hacer lo que uno quiere y a estar preso de pensamientos inútiles. Creo  que el pensamiento de “pisar” a alguien es absurdo. ¿Desde cuándo vas a pisar a alguien haciendo lo que a ti te gusta?

Creo también que el sistema no quiere que seamos libres ni felices, porque así nos evadimos consumiendo de forma compulsiva. Me parece que nos hacemos un flaco favor al incentivar este tipo de conductas. Es aquí donde veo que entra la responsabilidad del Sacerdote o la Sacerdotisa del Mar como sanador(a) de sentimientos.

Pues todo esto me ha costado entenderlo, porque soy hija de mi tiempo, porque no vivo aislada y porque la vida tal y como está configurada me ha enseñado ciertas cosas. Y si me ha costado a mí, puede que le cueste a otras personas. Es un trabajo difícil, de identificar dónde están las “Aguas envenenadas”, que diría mi querida Stephanie Neal, mi iniciadora en Sacerdocio del Mar. Sólo cuando he sido capaz de quitarme de en medio esos pensamientos, he sido capaz de seguir adelante con mis proyectos y mis sueños. Por poneros un ejemplo, tardé dos años en hacer público que había escrito una guía devocional a Brigit con una amiga, y casi diez en publicar mi primer libro. Todo porque había pensamientos que me impedían, y que yo me había impuesto (sobre todo relacionados con los demás, el qué dirán, la sociedad, ¡la comunidad pagana!) para no sacar mis proyectos adelante. Pero ésta es la responsabilidad de toda Sacerdotisa del Mar: bucear en sus sombras constantemente, encontrar áreas de mejora todo el tiempo.

A partir de que encuentras tus áreas de mejora, puedes ayudar a los demás a encontrar las suyas. Claro está, sólo si quieren. Es decir, una Sacerdotisa del Mar (o Sacerdote del Mar) no puede exigir a sus alumnos y alumnas que buceen en su Sombra de la misma manera que ella o él lo hace, porque a veces es muy doloroso. El Sacerdocio del Mar es un proceso de des-aprendizaje, y toda la des-programación siempre es difícil. Liberarse de esas conductas opresivas y des-liberadoras lleva mucho tiempo y no abarca un curso de doce lecciones hasta que conseguimos iniciarnos como Sacerdotisas y Sacerdotes del Mar, sino que abarca toda una vida. Durante el camino, además, surgen nuevos retos y nuevas Aguas Envenenadas, porque la corriente siempre está en movimiento.

Sin embargo, y en mi experiencia, creo que cuando uno se pone a trabajar en ello salen cosas maravillosas. Cuando eliminas el miedo, dejas espacio a los sueños. Cuando eliminas el qué dirán, te dejas espacio a ti mismo. Cuando eliminas el cotilleo, dejas espacio a la tranquilidad. Cuando eliminas la insatisfacción, dejas espacio a la gratitud.

No os voy a engañar: sigo aprendiendo y nunca dejaré de hacerlo. Pero a día de hoy me doy cuenta de lo mucho que ha hecho este Sacerdocio por mí, las ganas que me dan de seguir trabajando con mi Sombra y la de años que espero seguir haciéndolo, porque veo resultados en ello. No creo que sea un Sacerdocio para todo el mundo, porque no todo el mundo tiene ganas de bucear en su Sombra, pero sí creo que puede causar un impacto duradero en la comunidad pagana, aunque sea por una suerte de “resonancia” de pensamientos y conductas.