Mujer, doncella, madre, anciana… y todo a la vez

Me convertí en madre el 20 de abril de 2015, así que técnicamente hoy es el primer día internacional de la mujer que experimento con este nuevo papel.

Papel que desempeño sin dejar de lado mis otras facetas. Y hoy más que nunca reflexiono sobre lo polifacético de la Diosa a la que venero.

No porque pase a ser Madre la Diosa deja de tener el poder de la Doncella. No porque pase a ser Anciana dejan de importarle sus hijos. No porque se sienta (o sea) Joven, e incluso guerrera, deja de comprender la ternura.

E, igual que la Diosa, igual que todo, las personas no presentamos una única faceta. Somos todo a la vez. Puede que en algún momento saquemos más a pasear atributos que le ponemos a un arquetipo en particular, pero no dejamos de lado los demás. Los arquetipos están para ayudarnos a entender, pero no para sustituir.

Es como pensar que una profesora no pueda ser una manitas. O que el experto en informática de nuestro trabajo no pueda hacer unas riquísimas magdalenas.

La vida no es blanca o negra. La vida ofrece una gama de colores tan variada que ríete tú del Technicolor.

Creo que, al igual que la Diosa, a la gente hay que dejarle elegir de qué color ser, qué decisiones tomar, en cada momento de su vida.

Habrá momentos en los se que quiera echar mano de una faceta, otros momentos, se querrá usar otra. Este cambio se puede ver incluso en distintos instantes del día. Y por ser hoy hablo especialmente de las mujeres.

Escuchemos a las mujeres de nuestro alrededor. Sobre todo nosotras mismas, que nos desoímos con mucha frecuencia.

La lucha empieza por empoderarnos. Por darnos voz, por preguntarnos unas a las otras qué queremos hacer en ESE momento de nuestra vida. Y aceptarlo sin juzgar, porque la decisión de una es la decisión de una. Si yo he decidido trabajar, ser sacerdotisa y madre a la vez, eso no significa que mi elección sea válida para otra persona. Habrá quien, en mi situación, querrá meterse en su caparazón. Yo lo hice antes de tener a mi hija, para resurgir cuarenta días tras el parto.

Igualmente pasa con los hombres. Decida lo que decida un hombre en su vida, debemos apoyar esa decisión. No somos nadie para decirle qué es lo mejor para sí mismo. Él siempre sabrá lo que es mejor para sí mismo. Y si no lo sabe, hemos de aceptarlo. Y aceptar también que cambiará de opinión, como todas las personas, si cambia su situación o su pensamiento.

Aceptar sin juzgar que no siempre estamos igual. Que tenemos derecho, todas y todos, a que se nos escuche.

No más discursos infantilizadores.

No más dejar que tomen decisiones por nosotros.

Podemos ser lo que queramos, nadie tiene derecho a decidir por una o uno.

Mujer, hombre, sacerdotisa, sacerdote, bruja, brujo, amiga, amigo, hermana, hermano, hija, hijo. Nada de esto es excluyente.

2 opiniones en “Mujer, doncella, madre, anciana… y todo a la vez”

  1. HERMOSA REFLEXIÓN!

    Leyendo esto debo decir que cuando se aplica la doctrina ya sea ética o religiosa de manera fluida y natural, identificándote con ella a partir de las acciones que realizas de acuerdo a las condiciones que la misma vida te impone, es el preciso instante donde descubres que el sendero elegido no solo se impregno en tu humanidad, de hecho siento que se fusiona con tu propio ser, dejando de ser solo conocimiento y trascendiendo a tu espiritualidad. De verdad se nota la madures y evolución en cada tema, desde la primera ocasión que me cruce contigo en un foro en donde discutimos…. ahora simplemente diré que tu espiritualidad se ve reflejada en cada palabra.

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