Bendiciones

bendición.

(Del lat. benedictĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de bendecir.

2. f. pl. bendiciones nupciales.

Si buscamos bendecir, obtenemos el siguiente registro:

bendecir.

(Del lat. benedicĕre).

1. tr. Alabar, engrandecer, ensalzar.

2. tr. Dicho de la Providencia: Colmar de bienes a alguien, hacerlo prosperar.

3. tr. Invocar en favor de alguien o de algo la bendición divina.

4. tr. Consagrar al culto divino algo, mediante determinada ceremonia.

5. tr. Dicho de un obispo o de un presbítero: Hacer la señal de la cruz sobre alguien o sobre algo.

En los círculos wiccanos, decir «bendiciones» es algo deseable. Es más, resulta extraño cuando alguien se despide de nosotros de otra forma, diciéndonos simplemente «un saludo» o «un abrazo», expresiones que suelen ser comunes en otros ámbitos más mundanos. Por otro lado, muchas veces hablamos de bendecir o consagrar cosas al servicio de los Dioses. Veamos en profundidad ambas acepciones.

Bendiciones como despedida.

Existen multitud de variantes para las «bendiciones» que equivalen a «adiós»: Bendito/a seas, Bendiciones brillantes, BB (acrónimo de Blessed Be o de Bright Blessings), o simplemente Bendiciones. Es una forma muy común de despedirse en los ámbitos wiccanos, pero yo me pregunto, ¿por qué?

¿Realmente tenemos la necesidad de estar bendiciéndonos todo el tiempo, sin importar a quién? ¿Tenemos permiso de esa persona para bendecirle? La respuesta es no. La sobreutilización de esta palabra está haciendo que el hecho de bendecir a nuestro prójimo pierda sentido: decimos «bendiciones» al despedirnos, pero en la comunidad se hace por costumbre, no por la intención real que es lo que cuenta. Es una especie de «etiqueta wiccana» que te exige despedirte de alguien bendiciéndole, aunque te esté troleando en tu foro favorito.

Relacionado con lo anterior, veo muchas «bendiciones» en internet que normalmente recalcan o en cierto modo rubrican comentarios hirientes o irónicos hacia otras personas. Aquí es donde más pierde sentido la palabra, ya que es como herir primero a una persona y luego querer demostrar que se es mejor porque además se le bendice (a pesar de su ignorancia). Creo que esto denota una grandísima arrogancia por parte de la persona que bendice después de hacer un comentario incendiario, y que como wiccanos debemos ser consecuentes con nuestros actos. Yo no bendeciría a alguien tras haberle puesto a caldo, no sólo es hipócrita sino que además estoy despojando de su significado real a la palabra, y sin significado no hay intención. Por otro lado, creo que quien hace esto lo hace de forma egoísta para neutralizar de alguna forma lo que ha hecho, con la infantil creencia de que ese «bendiciones» tiene poder suficiente como para neutralizar las consecuencias de sus comentarios hirientes o poco adecuados. Afortunadamente para el resto de los mortales, estos individuos son fácilmente reconocibles por la comunidad wiccana en general y normalmente acaban más solos que la una.

No obstante, pienso que sobreutilizamos el término. No está mal bendecir a nuestros amigos, familiares o a las personas cercanas, pero, personalmente, con aquellas personas con las que no tengo confianza no entro en bendiciones. Yo no sé si esa persona quiere mis bendiciones (es como aplicar Reiki o mandar energía sin permiso del destinatario), con lo cual hasta que no tenga confianza con esa persona me abstendré de bendecirle. En esos casos, el neutro «un saludo» o ya más cálido «un abrazo» creo que son perfectos, ya que nuestro idioma es lo suficientemente rico como para denotar los grados de confianza que tenemos entre nosotros.

Teoría y práctica de la bendición

De acuerdo con la RAE, en Wicca bendecimos los objetos según las acepciones 3 y 4 de la definición obtenida del diccionario que aparecen más arriba. Es decir, consagramos cosas al servicio de los Dioses apelando al poder divino. Desde athames hasta inciensos, todo lo que vayamos a utilizar en un ritual es susceptible de (y debe) ser bendecido con anterioridad. A veces también se bendice durante un ritual o se aprovecha determinada fecha como un esbat o un sabbat para realizar la bendición pertinente, con resultados normalmente muy positivos.

Existen multitud de formas de bendecir objetos, pero la forma más sencilla de todas es el método que me enseñaron los correllianos, que es el siguiente:

En primer lugar, debemos «limpiar» de energías extrañas o no deseadas el objeto que queremos bendecir. Para ello, lo tomamos con una mano y hacemos tres círculos sobre el objeto en sentido antihorario (Widdershins o Tuathail) con la otra, visualizando el objeto lleno de luz blanco-amarillento, mientras decimos algo como:

«Yo te exorcizo, (nombre del objeto), limpiándote de todas las impurezas que puedas tener».

A continuación, se hacen tres círculos en Deosil (sentido horario) sobre el objeto mientras lo visualizamos como lleno de energía de un color blancoazulada, muy brillante, mientras decimos:

«Y en el nombre de los Dioses, te consagro y bendigo para el fin al que has de servir. Que así sea».

También podemos consagrar objetos mediante el uso de los elementos. Así, lo cargamos no sólo de nuestras energías sino también de las de la naturaleza. Este método es muy efectivo, pero hay que tener cuidado especialmente con el elemento fuego, puesto que algunos materiales pueden arder con facilidad. Para este método necesitamos incienso, una vela, agua y sal.

De esta forma, dispuesto el círculo, tomamos el objeto y lo pasamos sobre el incienso, visualizando cómo queda completamente lleno de la energía del elemento aire, mientras decimos:

«Por los poderes del Aire, yo te bendigo para el fin que has de prestar.»

Después, con cuidado, lo ponemos arriba de la vela encendida (cuidado, puede quemar o arder, mantener siempre una distancia de seguridad con la llama para que no nos quememos ni nosotros ni nuestro objeto), y decimos:

«Por los poderes del Fuego, yo te bendigo para el fin que has de prestar».

Finalmente, tomamos un poco de sal (normalmente tres pellizcos) y lo echamos en el agua. Removemos tres veces en Deosil (sentido horario) y tomamos con la mano un poco de agua salada y la ponemos en el objeto, diciendo:

«Por los poderes del Agua y la Tierra, yo te bendigo para el fin que has de prestar».

Finalmente, aclarar que existen multitud de formas de exorcizar y bendecir, para todos los gustos: Desde dejar tres noches un objeto a la luz de la luna llena, hasta enterrarlo durante una lunación completa para que se cargue con los poderes de la tierra. Expongo aquí los más sencillos y rápidos, pero en cualquier libro de brujería se pueden encontrar métodos más elaborados por si necesitamos una bendición más profunda.

Fuentes:

Libro de las Sombras de Harwe Tuileva. Harwe Tuileva.

Witch School First Degree: Lessons in the Correllian Tradition. Rev. Donald Lewis-Highcorrell.

6 thoughts on “Bendiciones

  1. «Bendiciones» aka. «Mira que guay soy wiccano»

  2. Con permiso… Quizas con esto se inicie un debate, no se si es lo que Harwe busca en su blog, pero me arriesgare de todas formas a publicar mi humilde opinion.

    No se hasta que punto estoy de acuerdo.

    Entiendo claramente tu postura, Harwe, e incluso muchas veces me he sentido medio herida con comentarios ironicos seguidos de un «Bendiciones», o un «BB».

    Sin embargo, cuando se trata de mantener relaciones mas o menos limpias de juicios, malas ondas, es decir, neutras (no hablo de las relaciones con hermanas y hermanos queridos sino con los demas), no considero que este mal enviarnos bendiciones. Partamos de la base de que todos queremos ser bendecidos lo mas posible y que ademas, al bendecir, eso, por la Ley de Tres, vuelve a nosotros. No comparto tampoco la idea de que decirle a alguien «Bendiciones» sea analogo a enviarle Reiki sin su permiso.

    Lo ilustrare con un cuento:

    «Cerca de Tokio vivía un gran samurai ya anciano, que se dedicaba a enseñar a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario. Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allí.

    Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: Esperaba a que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para reparar en los errores cometidos, contraatacaba con velocidad fulminante.

    El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha. Con la reputación del samurai, se fue hasta allí para derrotarlo y aumentar su fama.

    Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo acepto el desafío. Juntos, todos se dirigieron a la plaza de la ciudad y el joven comenzó a insultar al anciano maestro.

    Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió en la cara, le gritó todos los insultos conocidos -ofendiendo incluso a sus ancestros-. Durante horas hizo todo por provocarlo, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró.

    Desilusionados por el hecho de que el maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron: -¿Cómo pudiste, maestro, soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usaste tu espada, aún sabiendo que podías perder la lucha, en vez de mostrarte cobarde delante de todos nosotros? El maestro les preguntó: -Si alguien llega hasta ustedes con un regalo y ustedes no lo aceptan, ¿a quién pertenece el obsequio? – A quien intentó entregarlo respondió uno de los alumnos. – Lo mismo vale para los chismes, las provocaciones, la envidia, la rabia y los insultos dijo el maestro-. Cuando no se aceptan, continúan perteneciendo a quien los llevaba consigo.»

    Y con las Bendiciones, desde mi punto de vista, ocurre lo mismo.

    Ademas, pienso que el ser sera Bendecido si y solo si la Divinidad lo considera apropiado. Sino, seguramente no le lleguen las bendiciones que yo le desee…

    En fin, no busque polemizar…

    «Bendiciones!» 😉

  3. No te preocupes Yoko, éste es un foro abierto para opiniones, ya que lógicamente yo vierto una serie de opiniones propias, lo normal es que los demás hagan lo propio, es más, es lo deseable.
    Fíjate que hablo de sobreutilización y fíjate que hablo de distancias. Creo que las distancias, la burbuja personal por así decirlo, es una cosa totalmente cultural. En mi caso personal, desde el cual hablo, cualquier acto que denote que un extraño va más allá de esa burbuja me resulta un acto sorprendentemente violento, y esto también es aplicable a las bendiciones.
    No soy la primera persona que conozco que reacciona de esa forma, pero quizá es un tema que habría que tratar de una forma mucho más antropológica, ya que se trata del concepto de territorialidad y de espacio personal.
    Es muy interesante 😉

  4. Estoy de acuerdo en que el decir «bendiciones» está perdiendo su verdadero significado. Yo soy wiccana desde hace años y recuerdo que al principio siempre saludaba diciendo «feliz encuentro» y me despedía con «bendiciones»… Ya no lo hago, excepto si realmente tiene significado 🙂

    Ahora, cuando digo «bendiciones», realmente lo hago con intención y voluntad. Es decir, lo digo pensando en esa frase que me encanta: «que así como mi palabra va, se haga realidad» 🙂

    No sé si me he explicado bien, jeje 😉

    Saludos

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