Paz es un estado mental: actividad 6, “Lidiando con los obsesos del control o micromanagers”

micro-managerCuando empecé mi carrera profesional en la industria en la que trabajo, mi entonces jefe invitó a una de las directoras regionales de operaciones a conocernos a mi equipo y a mí. Aparte de meterme muchísimo miedo con la clase de fiera que me iba a encontrar, lo primero que dijo de ella, muy orgulloso y con una gran sonrisa, fue “ella es muy especial, porque es muy micromanager“. No sabía lo que significaba el término entonces, pero años después sí aprendí que el término micromanager, en realidad, es un apelativo con unas connotaciones bastante negativas.

Un micromanager (término que no tiene traducción exacta en español) es un jefe que controla hasta los más mínimos detalles, pero también puede ser un compañero o incluso un alumno o subordinado. Lo que ocurre es que puede que se dé más en los contextos en los que uno tiene un jefe, un maestro o un experto, porque suele ser la gente que necesita más retroalimentación constante por parte de otros. Cuando estás dando clase de Wicca, o cuando lideras un grupo humano de cualquier índole, es relativamente fácil caer en el extremo de comportarte de esta manera. Es algo por lo que muchos pasan, luego se dan cuenta de que lo que se está haciendo produce efectos muy negativos y, por lo que he observado, se mitiga con el tiempo y la experiencia.

La tendencia a esta conducta radica en la propia inseguridad que uno puede tener, que es algo normal cuando uno empieza. El micromanager necesita que le estén informando constantemente de lo que se hace, del estado de las cosas, de cuánto falta para terminar una tarea. Por ejemplo, hay personas que mandan muchísimos correos para preguntar por el mismo tema en poco tiempo, esperando respuestas a horas intempestivas. He visto a algunos amigos paganos quejarse por esto, pues había gente que necesitaba tener 24 horas disponible a alguien para ellos solos. Otro ejemplo de esta conducta podría considerarse ver pequeños fallos que realmente no suponen un impacto en el proyecto final que se va a realizar, o dar sugerencias y directrices imponiéndose a la voluntad de la persona. Lo terrible de esta conducta es lo tóxica que resulta, tanto para el que la tiene como para el que es objetivo del control, pues genera muchísimo estrés y ansiedad.

Curiosamente, en el Paganismo esta actitud la he visto mucho en personas que buscaban aprender. Se tiene todavía esa concepción de que “los que ya saben” dan un servicio como la telefonía cuando, en la mayor parte de los casos, los mentores son voluntarios o piden un dinero que sólo les sirve para cubrir gastos. A veces ni siquiera son mentores, sino personas comunes y corrientes con varios años en el Paganismo que, por alguna razón, acaban topándose con alguien muy inseguro y necesitado de atenciones.

Es muy difícil darse cuenta de que uno es un micromanager, porque se puede pensar que uno está en su derecho. En mi experiencia, podría apuntar a que los siguientes pasos son útiles para no convertirse en un obseso del control ajeno:

  • Meter prisa no sirve de nada, y menos en un camino espiritual.
  • Todos tenemos vida privada y familiar, y debería ser prioritaria a lo demás, inclusive el camino espiritual.
  • Todos tenemos derecho a vivir una vida libre de estrés y ansiedad.
  • Si te sientes micromanager, haz el ejercicio de darte cuenta de dónde están tus inseguridades: ¿es una inseguridad basada en una falta de conocimiento? ¿Crees que te faltan habilidades sociales? Busca consejo de otra persona, alguien de confianza, que sepas que te va a decir la verdad y con el que puedas trabajar esos aspectos de manera constructiva.

En cambio, para aquellos que sufren el micromanaging, es decir, que son objetivos constantes de personas que se comportan de esta forma, se pueden utilizar algunos de estos trucos que, cuando me he topado con alguien así, me han ayudado:

  • Explica al micromanager qué está sucediendo. Recuerda que esta conducta está generada por una inseguridad o una falta de certeza. Explicar el porqué de un retraso o de una actitud puede contribuir a aliviar la tensión.
  • Llega a acuerdos con la persona. Si crees que tendrás algo hecho en determinada fecha, díselo y comprométete a tenerlo para entonces. Si ves que no llegas al plazo, díselo. Lo importante es tener un cauce de comunicación lo más transparente posible, porque de esa forma estás eliminando la sensación de falta de certeza de la que sufren estos individuos. Con el tiempo, se irá instaurando una confianza y todo debería relajarse.
  • Comprométete con tu auto-cuidado y tu descanso. Esta gente puede llegar a drenarte hasta niveles insospechados.
  • Sigue con tus prioridades como de costumbre, e intenta no irritarte si te tratan así. Si has dicho al micromanager que estarás ausente durante un periodo de tiempo, o que terminarás en x momento, prioriza tu promesa y tu vida privada, sin importarte cuántos emails, mensajes de facebook o llamadas telefónicas te realice insistiendo en lo mismo. Si le has dicho que terminarás en determinada fecha, recuérdale amablemente lo que hablásteis.
  • Si la persona está constantemente haciéndote sugerencias de cómo realizar tu trabajo o cómo llevar tu camino espiritual, cuando a ti tu intuición te dice que no te funcionaría lo que sugiere, agradécele la sugerencia y di que la aprecias, pero sé amablemente sincero. Puedes hacer lo que tú quieras, más en un camino espiritual. Lo demás son simplemente opiniones.
  • Si nada de esto funciona, recuerda que “alejarse de ciertas personas también es quererse”.