Meditación guiada: blindaje de aura

Esta meditación sirve para blindar nuestro campo energético personal. La gente tiene energía muy variada y hay veces en las que nos “pegan” sus energías (como la gripe), dejándonos cansados, tristes o malhumorados. A veces también se producen fugas por nuestras propia actitudes mentales. Este blindaje es un ejercicio sencillo que aquí planteo como una meditación completa, pero se puede hacer en casi cualquier momento del día, como ya veréis.

Desde aquí doy las gracias a mi Santa Claus particular por el súper regalo del soporte de micro, el filtro anti-pop y el teclado midi, que me hizo en estas pasadas fiestas, pues me han permitido grabar esta meditación.

Os dejo con el vídeo que contiene la meditación.

 

Tabúes en la Wicca (y 5): el uso de drogas

Me he tomado mi tiempo para escribir el final de esta serie de cara a poder documentarme más o menos bien sobre cómo funcionan las sustancias en nuestro cuerpo. También entiendo que es un tema controvertido y delicado. Por un lado están los que dicen que las drogas son malas y que es hacerse daño uno mismo. Por otro lado, los que dicen que casi cualquier cosa produce un cambio en el cerebro, y que por eso mismo las drogas no deberían estar vetadas según la religión, si bien la ley puede ser más o menos dura sobre el uso y el tráfico de sustancias en algunos países.

Se dice que las brujas de hoy somos las herederas, de alguna forma, del chamanismo europeo, y que el chamanismo europeo empleaba drogas. Es cierto. Casi todos los ungüentos de la antigüedad usaban, por ejemplo, acónito o estramonio, plantas muy conocidas en nuestros paisajes, tan tóxicas como para considerárselas mortales, en ocasiones alucinógenas y, por tanto, extremadamente peligrosas. Esto no lo voy a negar, pero de ninguna forma quiero deciros que haya que usar acónito o estramonio hoy día. Los últimos en hacerlo en mi país lo pagaron muy caro: con sus propias vidas. Lo cierto es que las brujas de antaño sabían cómo usar esas drogas. Eran chamanas verdaderas, eran expertas, como los señores que preparan el peyote siguiendo una tradición ancestral y bien conocida.

¿Eso significa que una bruja hoy en día sea menos bruja por no usar drogas que le afecten a la conciencia? Yo creo que no. Afortunadamente, los neurólogos, psicólogos y psiquiatras de hoy han descubierto que hay zonas del cerebro que se pueden “estimular” para conseguir cambios de conciencia de intensidad variable, mediante sustancias producidas naturalmente por el cuerpo. Es como cuando una caricia o el contacto físico estrecho con mucho cariño nos hace segregar oxitocina natural, la llamada “hormona del amor”, que se utiliza de forma sintética para acelerar los partos de las mujeres que están a punto de dar a luz. Las hormonas, neurohormonas y neurotransmisores son las “drogas” que vienen de serie en nuestro cuerpo, realizando funciones muy importantes como la regularización de nuestros ciclos, mejorando nuestra respuesta al estrés o incluso anestesiándonos si nos hacen una herida en una situación de peligro. El cuerpo, una máquina perfecta, maravillosa e increíble, las segrega en las dosis necesarias para asegurar un buen funcionamiento. A veces podemos estimularlas de forma intencionada: por ejemplo haciendo deporte se segregan unos neurotransmisores llamados endorfinas, conocidos de forma popular como “la hormona de la felicidad”, que nos hacen sentir bien después de entrenar. Y de practicar sexo. Hay muchas brujas que buscan esos efectos mediante la práctica de la meditación o el uso de “llaves psíquicas”, que son técnicas relativamente fáciles de aplicar, y que estimulan la producción de unas sustancias por encima de otras. En cambio, las drogas artificiales afectan a la capacidad de nuestro cuerpo de captar o a manejar esas sustancias que produce naturalmente.

Pero cuando pensamos en drogas no pensamos en la chamana de la antigüedad haciéndose un ungüento a base de grasa animal y acónito, o en el chamán que machaca el peyote tal y como le enseñó su padre. Pensamos en alguien fumándose un porro, tomando una pastilla o metiéndose una raya de cocaína. Bien, todas esas cosas, al igual que todo lo que tomamos y que viene de la industria farmacéutica, ha salido de la botica más grande que hay en el mundo: el bosque. Incluso las drogas sintéticas vienen refinadas de sustancias que se pueden encontrar en la naturaleza. Las plantas, también las que usamos día a día, también tienen parte de esas drogas, sólo que en dosis más reducidas.

¿Quién no ha recomendado una planta x para lograr un efecto? Creo que en la Wicca casi todo el mundo. Yo he recomendado milenrama en infusión antes de los rituales para las personas que tienen problemas para llegar a un estado alterado de conciencia. Mi almacén de hierbas está a rebosar porque soy una gran fan de esas “drogas naturales”, y ahora no puedo tomar de nada porque estoy embarazada y todas las hierbas, hasta la menta para digerir mejor, pueden tener un efecto negativo en mi bebé si las tomo a menudo. Algunas incluso sin tomarlas a menudo. Normalmente no caemos en la cuenta de que son sustancias y de que las usamos a diario. Llevamos cultivando hierbas desde que la Humanidad decidió hacerse agricultora y sedentaria, hemos naturalizado el uso de la farmacopea natural, pero no nos paramos a pensar en que todas esas hierbas que tomamos también tienen efectos. Algunas son más fuertes, otras más suaves. Todas son, hasta cierto punto, drogas. Todas, en mayor o menor medida, modifican la bioquímica de nuestro organismo. Y los wiccanos somos muy fan de este tipo de soluciones.

Ésta es la razón por la que yo no me meto con los wiccanos que se fuman un porro de vez en cuando. Yo tomo café por la mañana en el desayuno, cuando no puedo dormir me hago una infusión de tila, y cuando tengo alergia asmática, de rooibos con eucalipto. Si me duele mucho la cabeza me tomo una pastilla de paracetamol. No uso drogas ilegales, y últimamente legales tampoco porque no me atrevo a tomar nada por mi bebé. He dejado hasta el té. Pero tengo que ser honesta y aceptar que cada infusión que me bebo tiene un efecto en mi cuerpo, en mis neurotransmisores, en mi bioquímica. Creo que sería hipócrita por mi parte posicionarme por encima de las personas que toman drogas ilegales, porque sencillamente yo he tomado otras drogas que no son consideradas ilegales, o que están bien vistas, o que se consideran “naturales”: café, cerveza, paracetamol, milenrama o menta poleo. Informaos de las hierbas que tomáis, sabed cuáles son los efectos de las drogas en vuestro cuerpo, sabed cuáles son las interacciones. Tened presente la legislación en vuestro país. Recordad que natural no significa inocuo, recordad que de las plantas se sacan las drogas sintéticas. Y cuando se os olvide, acordaos de los chavales que murieron por ingerir estramonio.

Hacer ritos de paso para otros

El otro día una de mis amigas, que recientemente fue madre de una niña, me ofreció ser la madrina mágica de su bebé y oficiar una ceremonia de bendición para la pequeña. Acepté encantada, a pesar de que me va a pillar bastante preñada y creo que dentro de poco me costará moverme. Pero bueno, es algo que no se hace todos los días y además es una buena amiga, así que le estuve preguntando por un par de preferencias y le comenté que iba a pensar cómo diseñar la ceremonia para que fuera acorde a sus gustos.

Me llevé un rato pensando en todas las cosas que hay que valorar cuando alguien te pide que diseñes un ritual. Obviamente yo soy wiccana, así que lo primero que me pide el cuerpo es que monte mi  círculo y llame a mis atalayas. Pero, ¿y si resulta que la familia en cuestión no es wiccana sino que practica otro tipo de paganismo, acorde al tuyo, pero no igual? En realidad esto no supone ninguna complicación, es más, hace más sencillo el diseño. No obstante, te hace reflexionar acerca de la cantidad de factores en los que tienes que pensar cuando vas a hacer algo tan importante como una boda, una presentación de bebé o incluso un funeral. Así que voy a hacer una lista, y de camino la comparto con vosotros, de cosas interesantes a tener en cuenta cuando alguien nos pide un rito de paso pagano, de cara a poder diseñarlo a gusto de la persona o personas que sean.

1. La creencia de la persona. No es lo mismo hacer un rito para un kemético, que para un reconstruccionista celta, que para un wiccano. Saber cuál es la creencia de la persona te llevará a saber si estás preparado para diseñarlo y oficiarlo.

2. Tus propios conocimientos. Si resulta que la persona en cuestión es kemético ortodoxo y no tienes ni idea de Kemetismo, pues o te documentas, o dices muy amablemente que no estás preparado para oficiar el ritual. También puede suceder que no te parezca ético, por ya haber personas formadas en dicha fe que pueden oficiar ese tipo de ritos de paso. Es más, esto me ha pasado a mí y ya he tenido que decir en un par de ocasiones que para bodas druídicas están los druidas, que en España son una comunidad muy asentada y que les van a poder asesorar mucho mejor que yo que soy wiccana.

3. Dónde y cuándo. El dónde es importante porque no es lo mismo una ceremonia al aire libre que en una casa. Por ejemplo en determinados sitios puede aparecer la Guardia Civil y decidir que, de manera preventiva, te requisan el athame (aunque luego te lo devuelvan, en cualquier caso sigue siendo un arma blanca y por eso se requisa). Si por ejemplo oficias en una casa o una finca, ahí en teoría no pueden decirte nada. Del dónde también depende cómo vayas a organizar el espacio: cuanto más espacio, mejor se puede colocar a las personas en forma de círculo, pero esta colocación no es posible cuando el espacio es muy reducido. También ayuda saber cuál es el espacio para poder organizar un altar. Cuándo también es importante, pues tienes que asegurarte de que estás libre, y por libre me refiero a que no hay cumpleaños, ni hospitalizaciones, ni nada de nada, y que en caso de emergencia cuentas con alguien para atenderla.

4. Quiénes van de invitados. Si hay gente pagana en el ritual es mucho más fácil porque puedes invitarlos a participar en las bendiciones para la persona a la que estás oficiando. Si los invitados no son paganos, es normal que la gente está cohibida y que no sepa qué es lo que va a pasar, así que tendrás que explicar el rito con un poco de antelación, idealmente antes de empezar. Cuando oficio para gente no pagana, por ejemplo, intento no hacer nada complicado, no llamo a energías potentes y, por tanto, tampoco trazo círculo con el athame sino que utilizo otras técnicas. Incluso invoco con una voz diferente, uso un registro más pausado y menos enérgico, para que el ritual dé sensación de paz y no de “aquí se va a abrir la tierra en cuanto llegue la Diosa ésta”. También me tomo mi tiempo para asegurarme de que todo el mundo entiende qué va a pasar antes de comenzar, respondo preguntas, indico cómo deben colocarse y, en caso necesario, pido ayuda a alguien para que vaya colocando a las personas en la disposición que sea.

5. Considero si puedo llevar a alguien. Muy relacionado con lo anterior. Y no me refiero a llevar a alguien para el momento de los canapés y la comilona (si es una boda), sino a alguien para que eche una mano durante el ritual. De hecho, no me parece ético llevar acompañante sólo para los canapés.

6. Los gustos de la persona. Esto en realidad es lo más importante. Hay personas que tienen un gusto especial por determinadas divinidades, por ejemplo una devota de Isis puede querer que su Diosa aparezca en la ceremonia. De nuevo, hay que documentarse si no se sabe de ella y, si se sabe, hacer algo específico para la ocasión con la Divinidad. Hay dioses que pueden tener una advocación relativa al matrimonio, a los niños, a los púberes o a los fallecidos, así que puede ser una buena idea informarse sobre las advocaciones de las divinidades a la hora de crear invocaciones o dar bendiciones, según el tipo de ritual que sea.

7. Si estás dispuesto a echarle tiempo. Organizar este tipo de ritos conlleva muuuucho tiempo. Hay que escribir borradores de guiones, invocaciones, oraciones, tenerlo todo muy pensado para que salga muy bien. La comunicación es muy importante en este sentido. La conexión que tengas con la persona o personas también. El funeral puede ser, quizá, el más rápido de organizar, porque la gente normalmente quiere salir del paso lo antes posible, pero las bodas suelen ser trabajos largos de mucho contacto con la pareja que se casa. Esto no se hace en dos o tres días, conlleva su tiempo para pensar y crear. Si no estás dispuesto o tienes cosas que hacer es mejor ser honesto y decirlo.

A partir de aquí, la estructura de un ritual dependerá de la tradición que practiques. Pero normalmente consta de:

– La organización previa del altar, los invitados y el espacio.

– Una presentación del rito y los participantes, que por norma general incluye el objetivo del ritual. Esto es como cuando los sacerdotes cristianos dicen eso de “estamos aquí reunidos para…”. Como es natural, se puede ser un poquito más informal o un poco más solemne, dependiendo del objetivo del rito y de la atmósfera que quieras crear.

– El rito en sí, con las invocaciones que necesites, unas palabras para los participantes, dándoles su momento de protagonismo también. Y luego por supuesto las bendiciones que quieras hacerles llegar.

– Un brindis sencillo.

– Una despedida.

En la Tradición Correlliana lo dividimos en cinco fases, que coinciden con los cinco elementos (Aire – Fuego – Espíritu – Agua – Tierra), pero aquí lo he reducido a cuatro porque creo que cuanto más sencillo mucho mejor. Así no se aburre la gente y se pueden ir todos pronto a comer o a lo que necesiten hacer.

Una última cosa sobre los ritos de paso es que la gente se puede emocionar mucho, porque son momentos de mucha tensión emocional, por regla general son momentos en los que las personas se muestran sensibles y por eso hay que ser un poquito comprensivo con ellas. Puede ocurrir que alguien se ponga a llorar, pero en cualquier caso mi consejo es que se mantenga la calma y que se respete a las personas que tienen su momento de emocionarse, porque le puede pasar a cualquiera y, de hecho, es bastante común. Dejar que la persona llore y no parar el ritual, o no hacerle sentir el protagonista inesperado de un acto en el que no debería ser protagonista. Y además darles la importancia a quienes realmente son los importantes en el ritual.

Hacia dentro

Hablaba con una amiga por teléfono el otro día sobre lo mucho que los últimos sucesos de su vida la estaban llevando hacia dentro. Después de ponernos al día, colgamos y estuve pensando si acaso yo no estaba también en ese descenso hacia mi propio Yo más profundo. Supongo que las hormonas del embarazo nos hacen estas cosas a algunas mujeres. Lo cierto es que últimamente no me apetece hablar, no me apetece prodigarme demasiado por facebook ni tampoco leo demasiado a gente pagana, sólo a los más cercanos. No es que no me gustéis, me seguís encantando, pero estoy en ese momento íntimo en el que necesito hablar conmigo misma y también con mi bebé. Centrarme en mi familia y estar en esa sabiduría interior que existe en mi mejor maestro, que es mi corazón.

Una persona que no me conoce de nada me criticó abiertamente no hace mucho por esta necesidad de meterme en mi propio caparazón a causa de mi embarazo. Fue triste. La gente no entiende que el Paganismo se practica en casa, con tu altar, tu familia y tu devoción, no en Facebook. El Paganismo en mi Tradición tiene una faceta pública muy fuerte, pero si una persona necesita estar consigo misma un tiempo, nadie se lo debe reprochar porque no siempre se está en las mismas condiciones a nivel personal o emocional. El embarazo y el puerperio son situaciones de especial vulnerabilidad debido a los cambios que representan. Y a pesar de esas condiciones especiales se sigue siendo pagano, porque ésa es la fe de uno. Que decidas volverte un poco más privado en su práctica creo que sólo es una etapa.

Creo que ningún poder místico del Universo va a venir a cambiarle los pañales a mi niña, muy poca gente de Facebook está realmente cerca como para poder formar parte de una posible red de apoyo físico inmediato, y aunque sé que algunos estarán ahí con el alma y apoyarán desde la distancia, es en este mundo físico donde necesito encontrar los apoyos más inmediatos por lo que pudiera pasar. Por eso me estoy centrando en la familia, los amigos y la comida. Al fin y al cabo, es otra forma más de construir nuestro nido, y se construye a base de reforzar esos lazos con las personas cercanas. Y esto no tiene nada que ver con el Paganismo, tiene que ver con ser madre, tiene que ver con qué personas elijo y eligen ser parte de mi tribu, tiene que ver con ese proverbio africano que dice “Se necesita toda una tribu para criar un niño”. Que obviamente no son sólo físicos, también son emocionales, también son mentales, también son álmicos, pero tienen su origen en el nacimiento de nuestra hija y en los meses previos de preparación como sucede con el embarazo.

Todo esto me hace pensar en el mito del descenso de Inanna y hasta qué punto esa sabiduría que busca la Diosa es una sabiduría maternal, del embarazo y el parto. Y no necesariamente porque tenga que parir a un hijo, sino porque Inanna también necesita parirse a sí misma. Ahora que necesito ir hacia dentro o hacia la profundidad de mi ser, a realizar ese acto que me dará la entrada a la maternidad, creo que voy a encontrarme con una Harwe más primitiva y más animal que nunca. Sin que esto signifique que deje de lado mi Yo espiritual (ambas cosas van íntimamente ligadas). Cada vez que pienso en todas esas relaciones emocionales que establezco con gente cercana, en la gente que me regala ropita y juguetes para la niña, en las personas que se ofrecen a apoyar desde la distancia, en la necesidad de lavar mantas y preparar la habitación, pienso que estoy actuando como Inanna cuando llama a su fiel Ninshubur y le pide que no la olvide y la ayude en caso de necesidad, cuando se coloca todos sus me porque sabe que el camino hacia abajo va a ser duro y la va a cambiar para siempre. El hecho de que se despoje de todos los títulos y que llegue desnuda hasta la Reina del Inframundo me hace pensar en hasta qué punto no sólo tu bebé es el que nace desnudo, sino que tú misma, como mujer, naces desnuda a una maternidad para la que de alguna manera te sientes poco preparada. Que, a su llegada al Inframundo, Inanna se encuentre con Ereshkigal, hermana y contrapartida a la vez, la otra cara de su misma moneda, con dolores de parto, creo que es de todo menos casual. Que Ninshubur le eche una mano me hace pensar en todas las matronas y matrones, en las parejas que acompañan y apoyan durante el parto, en las asesoras de lactancia, en las personas comprometidas con esa nueva mujer que tiene que entrar en el trance del parto para resurgir como madre.

Sé que estoy yendo hacia dentro, hacia abajo. Sé que llegará el momento de colocarme mis me y bajar al Inframundo del parto, de la hormona, de lo primigenio. Y sin embargo, no tengo miedo. Como Inanna, anhelo esa sabiduría. Como Inanna, quiero dar paso a una nueva persona. Aunque para eso necesite ir hacia dentro, hacia la oscuridad. A veces, no sólo en la maternidad, esto es necesario para hacernos crecer como personas. Y a veces la comunidad necesita recordar que el Paganismo se practica en casa, aunque algunos tengamos una presencia pública activa.

 

El día en el que dejaré de ser wiccana

Considerad este post como una continuación de pensamientos iniciados en otros posts. Entre ellos, los que escribí llamados “Etiquetas y religión” y “Definiciones en la comunidad pagana“. Ya he dicho muchas veces que, pese a que yo me aventuré a definir en su día, no lo volveré a hacer. Llevo meses diciendo que no sirve de nada. Hoy me he vuelto a encontrar con una reflexión ajena, pidiendo a gritos (con toda su buena intención) una definición de Wicca. Igual que dije con el Paganismo en general, creo que lleva a la separación en grupos, que lleva a la disgregación, que lleva al conflicto. Pero ha llegado el momento de que hable claro y diga exactamente lo que pienso: una definición de Wicca lleva al control de masas por parte del que define y enjuicia, lleva al juicio fácil y aparentemente basado en criterios “científicos” (cuando la ciencia está para rebatirse a sí misma y por eso cambia), lleva a la exclusión, lleva a la radicalización y lleva, cómo no, a la Inquisición. Lleva a que personas se sientan superiores a otras por ser quien define, por ser quien pone la etiqueta. En esto, como en todo, quien hace la ley hace la trampa. Define mañana, aunque tu intención no sea ésa, y te encontrarás con que siempre habrá quien use tu definición para justificar por qué debe mandar.

No le veo el sentido acotar mediante una definición una religión mistérica, iniciática y experimental como la que vivo y practico. Estoy iniciada en una tradición, sí, y soy suma sacerdotisa, sí, y ni por ésas creo que yo tenga más derechos que otras personas a decir si lo que sienten o piensan es acorde a la Wicca o no. Si es Wicca o no. Si son buenos wiccanos o no. Si son legítimos o no. ¿Que lo hice en el pasado? Sí. Como casi todo el mundo. ¿Que lo hago ahora? Pues lo evito. Lo evito porque me molesta enormemente que venga un tercero y me diga “tú eres tal etiqueta”. Así que ahorro a los demás el mal trago. No, señores míos, las etiquetas me las pondré yo. Igual que las etiquetas ajenas se las pondrán esas otras personas ajenas.

Creo en la libertad. Creo en la capacidad para decir lo que uno piensa desde un punto de vista vivencial, como este camino. Por eso cada vez que alguien habla de definir salto como un resorte. Yo definí un par de veces, desde la creencia de que estaba capacitada para ello. ¿Y qué pasó? Que choqué con mi propia ignorancia, que descubrí que, pese a que entonces era segundo grado, no estaba capacitada ni lo sabía todo ni de lejos. Me faltaba mucho por vivenciar, mucho por experimentar, mucho por vivir. Y me sigue faltando. Por eso digo, ¿para quién es beneficioso esto? ¿Es necesario para la comunidad?

Ya lo dije en su momento: siendo ésta una religión en formación, lo queramos admitir o no, las reglas se están construyendo ahora y las estamos construyendo entre todos. Por eso mismo, nos estamos definiendo nosotros mismos mediante la convención social. Creo que ha llegado el momento de admitir que somos personas adultas tomando decisiones, salgamos de ese estado de infantilismo que le achacamos a la comunidad wiccana española. Dejemos de pensar que “salvaremos” la Wicca si la definimos, cuando en realidad os digo lo que haremos: controlarla, hacer que deje de desarrollarse, dejar a unos dentro y otros fuera, haciendo que dos o tres sean los que lleven la razón. Tendremos un Papa o quizás un profeta. Y, en mi opinión, aquí nadie necesita que le salven de su ignorancia, ni que le digan qué es o qué no es.

Independientemente de etiquetas, seguiré creyendo en mis dioses pero lo haré desde mi casa que, total, es donde ya lo hago. Porque ésa es otra: la religión se vive en casa. Lo que yo creo no está escrito en este blog, no es lo que pongo en facebook. Independientemente de si la llamo Wicca o si la llamo Tradición del Burro Volador, mi fe es mía. No la publico, ni la pongo en artículos de investigación, ni la uso para obtener poder sobre otras personas. Es parte de mi vida y por eso la cuido como puedo y quiero, es una relación íntima con mis Dioses que, de vez en cuando, dejo entrever en estas líneas. Pero ni de lejos se parecerá a ninguna definición que se haga. Es como intentar definirme a mí. A ti. A todos. Todavía me queda mi centímetro cuadrado de dignidad como persona y, por eso, el día en el que alguien intente definir aquello en lo que creo, aquello que forma parte de lo que soy, muy posiblemente sea el día en el que yo deje de ser wiccana. Independientemente de si me beneficia o no. Independientemente de si me coloca en el selecto grupito de “wiccanos” o no. No quiero ser parte de una religión que necesita ser salvada por otra persona, porque ya he nacido, y tú también, con todo lo necesario para ser feliz. Lo demás, también la definición, es accesorio.

“Nancy” Diosita

Cuando mi madre era pequeña salió al mercado una muñeca en España llamada Nancy. Sus creadores, la casa de juguetes Famosa, la creó para que las niñas españolas pudieran sentirse identificadas con la figura de otra niña. Nada de señoras voluptuosas, sino muñecas con las que jugar, a las que vestir y hacer vivir aventuras, y sobre todo que fueran muy castas y puras. Como heredera de una Nancy, aquella que usaba mi madre, me sorprendió ver lo plana que era la primera vez que la desnudé. Yo venía de un mundo de Barbies y Chabeles, que tampoco se quedaban atrás en idealización e irrealidad del cuerpo de la mujer. ¡Y del hombre! Porque también tuve un Ken y recuerdo quitarle la ropa y decir “¿pero qué es este bulto que tiene aquí este señor?”.

Este pensamiento me vino a la mente el otro día cuando, por facebook, me compartieron una imagen de Brigit, la Diosa con la que tengo una devoción desde hace años. Fue quizás soez por mi parte, pero cuando vi el dibujo exclamé “¡Me gusta! ¡Tiene tetas!”. Recuerdo que lo primero que dijimos cuando la estatua que tengo en casa para rendirle culto llegó, envuelta en kilos y kilos de papel de burbuja, fue que la Diosa tenía pechos, y bastante bien puestos. Brigit es una Divinidad que representa, entre otras muchas cosas, la lactancia. No importa lo pequeño que tenga el busto una señora: en cuanto se queda embarazada el pecho crece, y cuando se está produciendo leche el aumento es mucho mayor. Así que Brigit debe contar con un buen par de pechos para dar de mamar, porque es uno de sus atributos.

Habrá quien me tilde de “algo” por hablar abiertamente de los pechos de mi Diosa, porque parece que hablar de partes del cuerpo es poco pudoroso. Qué queréis que os diga, los pechos son una parte de la anatomía humana igual que el pene. Pero nos encanta pintar y hacer estatuas de niñitas púberes cuando nos referimos a Brigit, igual que obviamos los penes erectos de Dioses abiertamente sexuales. Se nos ha metido en la cabeza lo del ciclo y que los Dioses “crecen” con la rueda, y nos hemos olvidado de sus verdaderos atributos, y éstos son independientes de ruedas del año. Me acuerdo que hace unos años me dijeron que había una representación preciosa de Brigit en una tienda, y para mi sorpresa resultó ser una muñeca Nancy rubia vestida de blanco. Ya dije en su día que Brigit, como Diosa de la lactancia, poco tiene de doncella virgen. ¿Por qué esa manía de hacerla parecer una Nancy y presentarla tapadita hasta arriba como si fuera una monjita? Ninguna mujer puede dar el pecho con un jersey de cuello vuelto. ¿Por qué volvemos una y otra vez al estereotipo de la Brigit niña? ¿O del Cernunnos que más que un Cernunnos parece un efebo, cuando es un señor con su… cornamenta bien puesta, arriba… y abajo?

Nos resulta cómodo y respetuoso representar a Divinidades de forma casta porque es lo que nos han enseñado. Y sin embargo, nuestros antecesores, las culturas antiguas, sabían muy bien que los Dioses no tenían miedo ni de sus atributos ni de su desnudez. Y no digo que mañana pintemos a Brigit desnuda (vaya frío iba a pasar la pobre), sino de que reivindiquemos los cuerpos divinos y también los nuestros propios como sagrados. Nos han enseñado a odiar nuestros cuerpos y, por tanto, sentimos pudor por el cuerpo Divino. Es como una especie de vergüenza ajena, y es heredada de la cultura judeocristiana. Cuando en realidad donde más a gusto y feliz estás desnudo y mostrando quién eres es, precisamente, delante de tu Dios. ¿Acaso crees que tu Dios no estaría a gusto desnudo o mostrando sus atributos físicos estando delante de ti? Para pensar un poco.