No hay nada más mágico que realizar un ritual al aire libre. Con el sol o la luna como testigos, la suave brisa que mece los árboles, suena muy idílico, ¿verdad? Y efectivamente lo es, pues para un wiccano no hay nada más bonito que celebrar su fe en mitad de su verdadero templo: la naturaleza. No obstante, no siempre…