Corría el 2005, o el 2004. Ya no me acuerdo, la verdad. El caso es que tenía una amiga wiccana que se había comprado la «Agenda de las brujas de Llewellyn», con sus dibujos, sus datos y efemérides, muy bonita, preciosa. Así que me la compré yo también. Llewellyn empezaba a sonar en las librerías porque la editorial Obelisco estaba…