Iniciativas por el cambio

62279_386728938078542_397464075_nEl otro día, comentando algunos temas por un foro wiccano, surgió el mismo tema del que ya hablé hace unas semanas en el post del Radicalismo Religioso. La verdad, me sentí comprendida al ver que no era la única que notaba una radicalización del ambiente. Cuando escribí mi post sobre radicalismo estaba pensando en las críticas que se vertieron hacia los musulmanes y las que se suelen hacer hacia los cristianos por parte de algunos sectores de nuestra comunidad, pero últimamente he visto que ni los wiccanos nos libramos. El problema de las críticas hacia cualquier religión es que se generaliza, y cuando esto sucede se toma la parte por el todo. Me resulta triste que esto se haga, pues la mayor parte de la gente de ese mundo que hay ahí fuera es muy buena, independientemente de su religión. Sólo quieren alimento, un techo y una seguridad, igual que todos nosotros.

La solución, valga la redundancia, es poner soluciones. Creo que una crítica hacia otro grupo no es nada sin a) intentar acercarse a los otros para intentar comprender y b) solucionar uno su propia parte del problema. No podemos obligar a los demás a cambiar, pero podemos cambiar nosotros mismos. Me doy cuenta de que nos retroalimentamos mucho unos a otros y que estas críticas, como ya dije, están siendo generadas por un momento convulso de nuestra Historia, lo cual es comprensible. Pero si yo, tú y él decidimos seguir quejándonos y criticando, ese pensamiento será igual de tóxico y se pegará de la misma forma que una gripe, es más, acabará siendo epidemiológico en nuestros grupos. Sobre todo en una comunidad tan pequeña y tan dominada por el uso masivo de Internet. Yo no quiero ese ambiente para la comunidad en la que me muevo, porque creo que nos merecemos estar sanos. Estamos en caminos espirituales para eso mismo y para crecer como personas. Así que pongamos soluciones, trabajemos todos juntos en esto, de a poquito pero sabiendo hacia dónde vamos. Ya sea con un euro a organizaciones por la paz, el medio ambiente o la caridad (gracias a plataformas como Teaming es bastante sencillo hacer microdonaciones), ya sea difundiendo casos de personas que necesitan ayuda a través de las redes sociales, ya sea mediante el uso de la magia.

Una de esas iniciativas mágicas por el cambio ha venido de la mano de mi amiga Gaia, del coven “El Caldero de Cerridwen“, de la Tradición Greencraft, quien ha tenido la gentileza de organizar unos rituales por el cambio. Ella ha titulado su iniciativa “Ritual de crecimiento de la consciencia” y la primera sesión tendrá lugar el próximo día 20 de febrero de 2015. Su diseño permite que se puedan hacer desde cualquier lugar en el que uno se encuentre, y tiene como objetivo algo que se puede hacer con magia, como es impulsar un cambio de consciencia, primero en nuestra comunidad, luego en el mundo. Se trata de “asumir la responsabilidad de nuestros actos, tratar de hacer las cosas bien y ser mejores con nosotros mis y, por ende, con los demás”, de acuerdo a las instrucciones del rito. El evento, llamado “Creando consciencia y cambio” se encuentra en Facebook en la siguiente dirección: https://www.facebook.com/events/866058106750159/?fref=ts

Otra de las iniciativas por el cambio lleva ya un tiempo siendo publicitada dentro de la Tradición Correlliana. Se trata de la “Guerra espiritual por la paz” que traté brevemente el otro día en Encrucijada Pagana. En una situación tan convulsa como la actual, cualquier intento por mantener una delicada paz es bienvenida. Las oraciones por la paz se están organizando a través de la página web principal de la Tradición, con presencia de multitud de órdenes, Templos y Santuarios por todo el mundo, que cada semana oran por la paz en un sencillo gesto. Podéis ver más información al respecto en la siguiente dirección (en inglés): http://www.correllian.com/Peace.html.

Éstas son las dos iniciativas por el cambio que conozco hasta el momento. Seguro que hay más, porque la gente no siempre publicita mucho las cosas que organiza, pero me consta que este tipo de ritos se están llevando a cabo casi constantemente. Recordemos que las personas aportan con lo que tienen, algunos tienen dinero que donar a organizaciones, otros tienen sus manos para cambiar areneros de gatos en refugios, y otros tienen magia. Cualquier ayuda es bienvenida, cualquier aporte es necesario, cualquier granito de arena puede formar una hermosa playa. La clave está en empezar a poner soluciones y en dejar de quejarnos. Vamos a tratar de cambiar el chip, de ser inclusivos, de trabajar juntos. Sólo así podremos sanarnos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea.

Pequeños regalos, pequeños tesoros, pequeños nombres

Hoy estaba leyendo a una conocida en facebook, que estaba comentando cuál es el nombre que le pusieron en su tradición y por qué. Es una persona honesta y, por lo poco que la conozco, me parece íntegra. Su nombre le viene perfecto a como ella es.

A los wiccanos rara vez se nos pone un nombre, sino que nos lo solemos poner nosotros. Mucho se pregunta sobre cómo ponerse un nombre mágico, es un tema que ha hecho correr ríos de tinta y que lleva muchos años siendo discutido. Leer a esta chica esta mañana me ha hecho fijarme en el nombre que me puse, hará unos 11 ó 12 años. Buckland decía que había que hacer un estudio pormenorizado del nombre y la fecha de nacimiento, y yo seguí sus indicaciones para buscar el nombre que le fuera bien a mi aspecto numerológico. Parece muy racional, y hasta cierto punto en aquel momento lo fue, pero hay veces en las que, años después, descubres pequeños guiños de los dioses en cosas que das por sentado, como tu propio nombre, como los nombres de los demás, y hasta en cosas que te parecieron irrelevantes en principio. Es una especie de augurio.

Yo me llamo Tesoro. Es lo que significa Harwe. Si lo tomo con el apellido, sale Tesoro de la Primavera. Un nombre que pensé que sería demasiado fuerte para mí cuando lo tomé, pero con el que me siento cómoda. Mi nombre civil significa Brillante. El de mi marido, Guerrero. El de una de mis mejores amigas, Felicidad. Me he emocionado pensando en la gente tan hermosa de nombres hermosos que me rodea, en los guiños de los dioses en nombres que a veces no nos gustan, en lo mucho que hay de nosotros en un nombre. En la forma que tienen los dioses, nosotros mismos y nuestros padres de recordarnos quiénes somos y que hay un poco de cada una de esas características en todos nosotros.

Mi suegra siempre dice que el nombre impone carácter. Yo no sé si es verdad. Pero sé que si miráramos nuestros nombres con más atención, tanto el que nos hemos puesto nosotros como el que nos pusieron al nacer, nos daremos cuenta de la cantidad de deseos hermosos que implican. Poner un nombre es como pedir un deseo a las hadas madrinas, como cuando las hadas llegan en la Bella Durmiente a otorgarle dones y virtudes a una recién nacida princesa Aurora. Si el nombre que me puse significa Tesoro, creo que es porque no ya la numerología, sino los dioses, o mi propio Yo Superior, decidió que en algún momento debía recordar que lo era. Si mi amiga se llama Felicidad es porque sus padres pidieron un deseo antes de que ella naciera: que fuera feliz y diera esa felicidad a los demás.

Hasta qué punto los demás y nosotros mismos dejamos pequeños regalos en cosas sin aparente importancia. Independientemente de numerologías. Así que, si alguna vez necesitas ponerte un nombre mágico, no escuches a Buckland ni a los que te digan que debes fundamentarte en la numerología. Ante todo, escúchate a ti mismo, tu corazón es el mejor maestro. Piensa en qué legado querrías darte, desde el Yo de ahora al Yo más joven. Imagina que tienes una máquina del tiempo y puedes ir a otro Yo, más inmaduro, más joven, y decirte “éste es mi regalo porque te quiero”. Puede que lo aprecie de primeras, puede que no, pero con el tiempo lo hará. Darse cuenta de lo que encierra un nombre años después es como encontrarte un billete en un bolso viejo justo cuando pensabas que no tenías dinero. Darse cuenta de lo que se tiene, de los dones que nos ha dado el destino, alegra el corazón a cualquiera y nos hace seguir adelante.

Pensemos en las pequeñas cosas, en los que pequeños regalos que nos da la vida. La felicidad está hecha de esas pequeñas cosas a las que no damos importancia. Y todas esas cosas nos ayudan a sanar lo que somos, volviéndonos a enseñar qué es lo que realmente somos.

Buceando en la profundidad del mar

imagesSé que hablo mucho sobre Wicca y poco sobre otras cosas que hago, y creo que ha llegado el momento de ir dedicándole algunas palabras a otras cosas que también me llenan mucho y que forman parte de mi camino espiritual igualmente. Una de esas cosas es el Sacerdocio del Mar.

Corría principios de 2012 y estaba pasando por un momento un poco difícil, cuando conocí a alguien a quien ahora tengo el honor de llamar “amiga”, eso que, si lleváis un tiempo leyéndome, sabéis que me cuesta trabajo porque creo que la amistad es como una florecita que vas regando día tras día. Ella es una mujer muy valiente, muy fuerte, muy bonita. Es importante recalcar esto porque siempre digo que me llevo mejor con los hombres, pero resulta que la vida me ha rodeado de las mujeres más maravillosas del mundo y a veces no me doy cuenta de qué grandiosas señoras son las que me rodean. Así que un día mi amiga y yo fuimos a comer, y entre risas y confesiones me habló de un curso que estaba haciendo: el Sacerdocio del Mar. Precisamente su profesora estaba siendo otra de las grandes señoras de mi vida pagana, Lady Stephanie Neal, la actual Primera Venerable de la Tradición Correlliana, que había abierto el curso de Sacerdocio del Mar a gente de fuera de la Tradición, como es el caso de mi amiga. Me explicó de qué iba y me dijo cómo me podía ayudar igual que la estaba ayudando a ella, y me animé a empezarlo.

Qué se estudie en Sacerdocio del Mar creo que depende mucho del profesor. Mi amiga, de la que hablaba arriba, adaptó el curso al castellano y además le añadió mucho de su propia cosecha. Sé que mi profesora, Lady Stephanie, hizo algo muy psicológico y además muy afín a la Orden de Caminantes de Mundos Correlliana, aunque el curso en sí mismo no es correlliano. Curiosamente, Lady Stephanie había sido iniciada en su Hawaii natal en Sacerdocio del Mar, así que imagino que su maestro o maestra le enseñó algo mucho más afín a la relación que en ese lugar del planeta tienen con el mar. En definitiva, creo que cada uno le pone su propio toque. Yo hasta el momento no he hecho adaptación propia del Sacerdocio del Mar, aunque si lo hiciera creo que, lógicamente, le pondría mis propias pinceladas como es natural.

En mi caso, y como yo estudié con Lady Steff, para mí la experiencia de estudiarlo fue como ella lo concibió: muy psicológico, muy de bucear en las sombras, muy de meditar, y muy afín a los Caminantes de Mundos, donde yo ya estudiaba. Durante el curso ves cosas de ti mismo que no te gustan, sobre todo al principio, porque el mar es una metáfora preciosa del propio subconsciente: cubre la mayor parte del planeta y aun así es el mayor de los desconocidos. La humanidad ha sido capaz de explorar casi todo el Globo, menos los abismos insondables del vasto mar. Creo que a veces se sabe más de una estrella lejana que de una fosa en alguna parte de nuestro Planeta, y encuentro eso bastante irónico. Por todo esto, empecé el curso con muchísima ilusión y ganas, pero poco a poco me fue asustando lo que descubría de mí misma. Y aun estando diseñado para terminarse en un año, pasó más de un año y medio hasta que acabé el curso. Hasta el punto de que, si un mes “holgazaneaba” y no practicaba por esa impresión que me daba bucear en mi propio ser, mi pareja, consciente del tremendo cambio que me estaba conllevando, me daba un toque porque consideraba que estaba siendo muy beneficioso para mí. Así que aprovecho para decirle “gracias, cariño”, porque me animó a hacer algo que luego ha resultado uno de los mayores triunfos personales de mi vida. Realmente el Sacerdocio del Mar ha marcado un antes y un después para mí.

El hecho de que no hable mucho del Sacerdocio del Mar, en comparación con lo que hablo por ejemplo sobre Wicca, es que lo que me llevó a descubrir en mis profundidades más recónditas es muy personal. Me llevó a darme cuenta de por qué reacciono como reacciono, o qué tipo de actitudes propias y ajenas contaminan y enturbian mi “agua personal”. No sólo fue un complemento muy bueno, sino una forma de seguir trabajando en mi propio ser, algo que necesité en aquel momento. Recuerdo que cuando lo empecé acababa de ser iniciada como Suma Sacerdotisa correlliana, y a veces se puede tener la errónea percepción de que ése es el final del camino. Aunque yo nunca pensé así y era consciente de que debía seguir trabajando en mí misma porque el camino vivencial de la Wicca nunca termina (y que yo soy completamente responsable de él), fue una estupenda forma de no perder el ritmo o de no sentir la tentación de “tirarme a la bartola” tras la iniciación en tercer grado. No olvidemos que me llevó nueve años estudiar los tres grados de Wicca Correlliana, y que en aquel momento, llegado el final de la carrera hasta el Sumo Sacerdocio, podría haber considerado que quizás era el momento de descansar de tantas meditaciones y ejercicios energéticos, lo cual me habría podido llevar a una flojera crónica. Y honestamente, la idea de quedarme parada después de un esfuerzo tan grande no me habría hecho gracia.

Hoy día considero que lo que aprendí en Sacerdocio del Mar, bien aplicado, es oro puro. Y también creo que en este curso es aplicable lo que ocurre en muchos otros: si haces los ejercicios prácticos, si meditas, si te lo tomas en serio, es transformador y enriquecedor. Si te limitas a leer la información no sirve para absolutamente nada. Creo que me lo tomé tan en serio como para lograr transformar mis aguas turbulentas en algo más navegables, aunque, como en todo, el trabajo no terminó en julio con la iniciación. Es más, diría que mi trabajo ahora mismo como sacerdotisa del mar es seguir buceando en esas aguas, cada vez más profundamente, para ser consciente de que mi felicidad reside en el conocimiento que tenga de mí misma, por muy oscuro que esté en las profundidades abisales.

Ancestros: sanando las raíces de tu árbol

Hablé ayer ya sobre los Ancestros y sobre Herencias, sobre lo que implican estos momentos de la rueda en los que estamos en el Hemisferio Norte. Hoy me gustaría ahondar un poco más en el tema.

Cuando somos pequeños nos hacen dibujar árboles genealógicos, al menos a mí me los hicieron dibujar en mi colegio. Era un trabajo sobre los genes y sobre lo que portamos. En mi misma clase había una chiquilla que había sido adoptada y se preguntó si el ejercicio era necesario para ella, pues no conoció a sus padres biológicos. La profesora le explicó que no importaba si no conocía a sus padres biológicos: conocía a sus padres adoptivos y, aunque no compartiera su información genética, había muchas otras cosas que sí compartía con ellos, principalmente la herencia cultural y de valores.

No le di más importancia a esto hasta que, como ya relaté ayer, empecé a trabajar con los Ancestros y me di cuenta de la enorme influencia que habían tenido en mi vida personas con las que no compartía carga genética: desde músicos hasta filósofos, pasando por sociólogos e incluso por un hombre que a veces paseaba por mi calle, todas esas personas, hasta cierto punto, son mis Ancestros. Por supuesto, a nivel espiritual también están los Ancestros de mi Tradición, que es la Correlliana. Y finalmente, aunque no menos importante, están mis Ancestros de sangre que, en mi caso me criaron y se hicieron cargo de mi educación además llevar su información genética en mi ADN. Todo eso conforma mi herencia.

Ya decía en mi última reflexión que a veces nos encantan nuestras raíces, pero otras veces llevamos a cuestas cosas que no nos gustan. Mis Ancestros (de sangre) son principalmente celtíberos, tengo también algo de sangre hindú y probablemente descienda de los hunos aunque eso no es seguro. No creáis que me siento muy orgullosa de la belicosidad de mis Antepasados. A veces esa belicosidad estaba justificada, pero otras muchas no. Sé que hemos venido a este mundo a través de la ley del más fuerte y que eso ha hecho que hoy en día el ser humano sea lo que sea, con lo bueno y lo malo, pero así es la naturaleza. No quisiera justificar la violencia, pero veo que al menos en el caso de los humanos gracias a ella se ha llevado a cabo la selección natural. Otra cosa es que ahora lo queramos cambiar, o que prefiramos usar otro tipo de violencia mucho más mental y menos física. Y esto mismo es aplicable a nuestros Ancestros ideológicos/espirituales.

Sea como fuere, estamos aquí porque tenemos raíces en nuestro árbol genealógico. Veo una conexión enorme entre esas raíces que se hunden en la tierra y las raíces que tienen nuestros árboles otoñales. Sin hojas, todo lo que el árbol tiene son tronco y raíces, sacando el alimento principalmente de esas ramificaciones que se hunden en la tierra. Es un momento perfecto para reflexionar cuál es la carga, la herencia que llevamos, y para sanar toda la podredumbre y el moho de las raíces de nuestro árbol, si lo hubiera.

Estos momentos del año me recuerdan también al mito del descenso de Inanna: hay un momento en el que la Diosa decide descender al Inframundo para ganar sabiduría, y allí se encuentra con su hermana Ereshkigal (que en realidad es una versión oscura de ella misma). A través del contacto con la muerte, con lo que ya no está, con sus propias raíces y su parte oscura que viven en el Inframundo, Inanna gana sabiduría y soberanía, alzándose incluso por encima de su consorte Dumuzi quien, por cierto, había intentado suplantarla durante su ausencia y se había entregado a una vida de lujos.

Así pues, conocer dónde hundimos las raíces, ya no genéticas sino culturales, y sanar nuestra relación con ellas, lleva a esa sabiduría. ¿Cómo las sanamos? Existen muchísimas formas de hacerlo, pero a mí me gusta especialmente usar los cuatro elementos para hacerlo. Lo que a continuación explico está basado en un ritual que leí hace muchos años en el libro “El aprendizaje de una maga: los doce cisnes salvajes” de Starhawk y Hilary Valentine. Aunque Starhawk no pertenece a mi Tradición y de hecho ella es la fundadora de Reclaiming, me parece útil la idea que plantea, ya no de reclamar a los Antepasados, sino de sentirse a gusto y sanar nuestra relación con ellos. El ritual no es exactamente como yo lo planteo aquí, pero ésta es mi versión del mismo.

Primero montamos un altar a los Antepasados. Usar la calavera estará bien para algunos, a otros no nos gusta tanto pero bueno, está bien. Hay que poner en el altar representaciones de los cuatro elementos: aire, fuego, agua y tierra. Nos ponemos en actitud de ritual (se puede hacer un círculo si se prefiere), y pensamos en nuestra herencia. Escribamos lo que pensamos de la herencia que portamos: lo que nos gusta, lo que no, las ideas que hemos adquirido debido a nuestra educación en ese grupo en particular, lo que nos duele de nuestra herencia, etc. Si pertenecemos a más de un grupo étnico como es mi caso, adelante, nombremos a todos los grupos étnicos que conozcamos que nos han influenciado, así como de los que portamos carga genética si los conocemos.

A continuación, afirmamos de dónde venimos, de dónde obtenemos la herencia a diversos niveles. Pongo un ejemplo con mi caso, que sería: “Soy Harwe Tuileva, hija de la Tradición Correlliana, descendiente de celtas, íberos e hindúes, y nacida y criada en España.”

Luego nos volvemos al Este y decimos las ideas revolucionarias y frescas que nuestra herencia ha traído al mundo, procurando sentir todas esas ideas dentro de nosotros, mientras nos centramos en el aroma del incienso. A continuación, nos volvemos al Sur (o al Norte si estás en el Hemisferio Sur) y pedimos al fuego que transforme todas las cosas desagradables, las guerras y la violencia, que ha traído nuestra herencia. Luego, nos volvemos al Oeste y nos concentramos en el elemento agua, pidiendo que sane las heridas de las víctimas y de las pérdidas que nuestro pueblo o pueblos hayan sufrido, pidiendo compasión y ayuda para ellos. Y finalmente nos volvemos al Norte (Sur si estás en el Hemisferio Sur) y concentrándonos en la Tierra, nos regocijamos por el camino que caminamos y en el que estamos gracias a esa herencia: todo lo que portamos y que nos provee de alimento espiritual, mental y corporal.

Luego volvemos al centro y visualizamos que somos un gran árbol. Hemos sanado nuestras raíces y las hundimos, felices, en la tierra llena de ricos nutrientes, las lombrices nos airean el suelo y nos hacen cosquillas delicadamente. Gracias a eso nos estiramos (podemos probar a estirar los brazos) por las ramas y nos salen hojas, flores y frutos, y sentimos el sol cálido y sanador en nuestra copa. Damos gracias por la sanación.

Podéis usar también la versión que viene en el libro, pero a mí me sirve ésta, creo que es mucho más sencilla. Recordad que estos rituales de sanación a veces tienen que realizarse más de una vez para que surtan efecto, pues a veces ocurren en capas.

Espero que os haya gustado y que os sirva para celebrar estas fechas tan señaladas.

La experiencia extática y su significado

Antes de nada, no confundir “extática” (relativa al éxtasis) con “estática”, que puede ser desde la electricidad hasta las bicicletas de los gimnasios.

Casi todos los Neopaganismos similares a Wicca tienen experiencias extáticas, momentos en los que se entra en un estado alterado de conciencia para obtener mensajes divinos, entendiendo por divinos también los mensajes dados por nuestra propia Divinidad interior, o los de los Ancestros (si, como yo, trabajáis también con quienes ya no están). Éste es un elemento cercano al Chamanismo que impregna nuestras creencias y en el que normalmente no reparamos, porque no se suele incluir en la mayoría de los volúmenes dedicados a Wicca y sus derivados. Por tanto este concepto de la experiencia extática como tal no llega al gran público, llega el de la meditación por ejemplo, o el de la visualización. Me complace deciros que esto también, aunque en grados menores en cuanto al nivel de trance obtenido, son experiencias extáticas. También los denominados “viajes astrales”, los desdoblamientos y otro tipo de prácticas.

No entraré aquí en la “técnica” para hacerlo, ya que cada maestrillo tiene su librillo. Pero en ocasiones es cierto que se reciben “mensajes”. Después de estas experiencias extáticas, sobre todo si se ha obtenido algún mensaje, es normal estar un poco eufórico o confuso y por ello nos lanzamos a hacer interpretaciones de los mismos. Igual que cuando soñamos algo y queremos obtener el significado rápidamente. Hay veces en las que esos mensajes obtenidos ni siquiera tienen significado como tal y son sólo una manifestación de nuestros deseos o una afirmación de nuestro Yo más “Divino”.

Hará como diez años, en mi iniciación de primer grado, obtuve visiones muy potentes que durante un tiempo me inquietaron porque quería conocer su significado lo antes posible. Estuve investigando sobre determinados aspectos del mensaje y de la visión recibida y no encontré nada. Con el tiempo llegué a la conclusión de que era una experiencia extática personal y que no había significado fuera, sino que se encontraba dentro de mí, sólo me apelaba a mí y por tanto no podía haber nada ahí fuera que me dijese “el significado de lo que has visto es X”. Con años de meditación y reflexión internas, me di cuenta de que no sólo era una visión única, sino que no había más significado que expresar mi propia unión con el Universo y con todo lo que existía. Repito, pasaron años antes de que pudiera darme cuenta de qué significaba debido a la complejidad del mensaje recibido.

La reflexión profunda tras la recepción del mensaje es muy aconsejable. En la Tradición Correlliana, incluso las personas que normalmente tienen facilidad para realizar trabajo Oracular (que no es ni más ni menos que entrar en trance y dar mensajes hablados en nombre de la Divinidad, actividad que por cierto requiere bastante práctica) siempre someten sus oráculos a lo que nosotros denominamos cuarentena. Es un tiempo de reflexión, idealmente de 2 a 4 semanas, en el que no se piensa nada sobre el mensaje recibido. Simplemente se anota y tras esas semanas se re-lee y reflexiona sobre ello. Y eso que estamos hablando de personas con habilidad y entrenamiento para la recepción de este tipo de mensajes, personas que normalmente pertenecen a la Orden de Caminantes de Mundos Correlliana, en la que esta práctica se realiza de forma muy habitual e intensa. Personas que están acostumbradas a estas prácticas.

Si la cuarentena está aconsejada y se hace por parte de personas con hábito de realizar trabajo oracular, su empleo está aconsejado a todo el mundo. Las razones son muy variadas, entre las cuales yo veo las siguientes:

– Los mensajes se “leen” mejor con cierta perspectiva, y para ello hay que tomar distancia de ellos y “enfriarse” emocionalmente.

– Los mensajes pueden tener significados diferentes según el contexto personal, y por ello es posible que no se entienda en el momento para obtener otro significado con el tiempo.

cuadernoPara realizar esta cuarentena yo personalmente recomiendo un cuadernito de sueños o de meditación. Nada de grandes Libros de las Sombras tipo grimorios, para mí el ejemplo perfecto de cuaderno en el que realizar este tipo de prácticas es el de cualquier papelería, como el de la derecha de estas líneas.  Los grandes volúmenes imitando al libro de las sombras de “Charmed” son muy bonitos, pero tristemente inútiles y poco prácticos, por muy caros, voluminosos y artesanales que sean. En este caso, “barato” también significa “bueno”.

En este cuaderno puedes escribir libremente tu mensaje, para en dos-tres semanas volver a leer y entonces hacer anotaciones en los márgenes, tachar lo que necesites y dibujar cuanto quieras sin necesidad de que quede como de libro de cuentos.

Pero como todo, realizar este tipo de prácticas requiere una cierta disciplina. Por un lado, la disciplina de realizar la actividad para recibir tu “mensaje”, por el otro, la de anotarla y luego revisarla. En todo caso aquí mi consejo está claro: no te compres ningún cuaderno si no vas a hacer nada de esto. Sería perder el tiempo.

Y como última recomendación, no esperes mensajes ni trances extáticos a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera. Ésta es una práctica que requiere paciencia contigo mismo. Vienes equipado con todo lo necesario para acceder a los niveles más profundos de la Psique y en general del Ser, contienes en ti mismo los secretos del Universo, y sin embargo años y años de aprendizaje te han enseñado que no puedes hacer nada de eso. Si empiezas a practicar meditación y visualización de cara a estar en contacto con energías Divinas o con todo tipo de entidades debes ser siempre paciente contigo, porque no es fácil des-aprender todos esos límites que tanto nosotros como la sociedad nos ha impuesto. Si no obtienes mensajes de ninguna forma, tómate esos momentos para simplemente ser. No hay nada más bonito que una sesión de visualización en la que no se obtienen mensajes, porque puedes estar todo el tiempo que quieras siendo tú mismo, disfrutando del aire que entra en tus pulmones, siguiendo el rítmico latido de tu corazón. Siendo, viviendo, y si quieres luego, apuntando lo bien y lo vivo que te sientes, porque eso es lo que “engancha” de este tipo de prácticas.

Kildare: Nuevos proyectos que no son tan nuevos

¿Conocéis esa sensación de que queréis hacer algo pero que nunca lo hacéis porque consideráis que hay demasiadas cosas iguales? Pues llevo con ella dos o tres años. Hace como 6 años que empecé a guardar la llama de Brigit, incluso más. Me apunté a Ord Brighideach y a Daughters of the Flame y empecé a guardar la llama igual que se hacía en Kildare (Irlanda) hace muchos, muchos siglos, haciendo de guardiana de la llama para estas asociaciones que recreaban la tradición del Templo de Brigit original, en la que 19 sacerdotisas guardaban el fuego sagrado de Brigit para que nunca se apagara. Era genial eso de estar acompañado por gente, aunque fuera por internet, aunque fuera por carta, aunque tu “relevo” fuera alguien a quien no conocieras, porque daba la sensación de que siempre estaba la llama encendida, que era de lo que se trataba.

Fui comentando la devoción que hacía con algunas personas, también “fans” (esto es, devotos) de Brigit, y a todos les encantaba. Tanto, que querían participar. El problema es que la mayoría no hablaba inglés y por tanto no podían participar en condiciones de la experiencia de estar en un cill (grupo de guardia), que a mí me ha traído tantas cosas bonitas. Bueno, y tantas pruebas, porque Brigit es una Diosa bastante dura cuando trabajas con algunos de sus aspectos, y sus enseñanzas son muy exigentes. Mi parche (porque no era una solución) fue hacer una guardia de la llama un poco informal, para que la gente se pudiera unir a la propia guardia que yo estaba montando desde el Templo de Brigit.

Hace dos años o tres que le llevaba dando vueltas a la idea de montar algo en español para ella, el problema es que poco después de intentar ponerlo en marcha surgieron varias guardias de la llama con distintas Diosas, y no quería que la gente dijera “otra más, menudo rollo”. Hay guardias de la llama en Luna Oscura para Hécate, guardias de la llama en viernes para Afrodita… así que recuerde a bote pronto. No había nada como lo de Brigit, nada que mantuviera la llama siempre encendida, nada que implicara un trabajo en equipo para que la llama no se apagara, para que siempre hubiera luz, y sin embargo, sabiendo que la tradición ancestral de la llama de Brigit todavía no se había llevado a mi idioma y que lo que quería hacer era diferente de lo que hasta el momento estaba en español, esperé por una cuestión de consideración. Y siendo brutalmente honesta, no quería que nadie se atreviera a decir que yo había copiado ideas ajenas. En realidad tenía mucho miedo de los comentarios, miedo de que hasta mis propios amigos consideraran que había copiado ideas, miedo de que alguien dijera eso de “¿y tú quién eres para montar esto?”.

Dos o tres años más tarde pasan varias cosas. La primera de ellas es que veo un vídeo de una conocida coach de sanadoras en el que hablaba de las oportunidades y de los miedos. De pronto me viene a la cabeza el proyecto, que tan abandonado había estado por mi propio miedo, y me hace abrir los ojos un poquito. Pienso: ¡dos años intentando montarlo, si es que se te van las mejores! Pero claro, nadie escarmienta por cabeza ajena que decía mi abuela, y me tiene que pasar una segunda cosa: enferma mi gato en la flor de la vida, como ya conté en mi reflexión sobre el valor el otro día. Su ingreso en el veterinario muy malito coincidió con el día en el que comenzaba mi turno de guardia de la llama de Brigit. Y me volví al altar con todo mi corazón, orando a mi Diosa que lo salvara, que lo sanara y que si tenía que morir, que muriera en paz.

Así que Brigit, los humanos implicados y el gato obraron el milagro (qué de cosas he sacado a partir de la enfermedad de mi gato, por cierto), y en menos de una semana el bichito está casi recuperado del todo. Esta mañana me he sentado delante del altar a meditar y a agradecer y he pensado “¿cómo puedo agradecértelo?”. Una voz interior que a veces creo que es la voz de la Diosa ha respondido “venciendo a tus miedos”.

Lo tenía todo tan claro desde hace años que tres horas más tarde nacía Kildare, el primer grupo de guardia de la Llama Eterna de Brigit en español, montado a partir del Templo de Brigit que dirijo, pero abierto a personas de todas las creencias y de ambos sexos, porque los tiempos han cambiado. Y para rematar la faena, en el Templo seguiremos guardando la llama, especialmente guardando la Llama que Nunca se Apaga, la que guarda la mismísima Brigit el día 20 de cada ciclo. Eso es en agradecimiento por todo lo que me ha enseñado en los últimos años y especialmente por su ayuda en los últimos días.

Extraigo muchas cosas de esto, especialmente que el miedo es normal y que a veces no soy consciente de él. Pero ante todo extraigo que no quiero quedarme el resto de mi vida pensando en lo que pudo ser y no fue porque tenga miedo de los comentarios o porque no me considere digna de llevar a cabo determinado proyecto. Al fin y al cabo, yo tuve mi oportunidad de ser Guardiana de la Llama Eterna y durante todos estos años lo he trabajado duramente, ¿tiene el miedo al “qué dirán” derecho a limitar las posibilidades de otras personas a ser o hacer lo mismo que he podido hacer yo? Pues creo que no.

Si quieres saber más sobre Kildare, pincha aquí: https://www.facebook.com/groups/429359867173965/

El verdadero sentido del valor

Siempre me he considerado una persona valiente, de las que no deja achantar por las circunstancias ni por los comentarios, y de las que saben poner al mal tiempo buena cara. El hecho es que considero la valentía (que no el arrojo) una de las cualidades más interesantes que se puedan tener, porque una persona valiente sabe que pase lo que pase y sin importar las veces que se equivoque (que serán muchas) su camino le llevará inevitablemente a llegar a cualquier meta que se haya propuesto. También digo con frecuencia que caminar un sendero espiritual no es cosa de cobardes. Creo que hay que ser muy valiente para meterse en un viaje interior y para verse a sí mismo cara a cara. Y siempre había pensado que yo era así, porque uno tiende a sentirse identificado con los valores que pretende promulgar.

Hace unos días uno de mis gatos enfermó de gravedad. Tiene sólo 3 años, toda la vida por delante y es un gato cariñoso y juguetón que, de repente, perdió todo el interés en lo que le rodeaba. Estaba apático y triste, y no quería comer. Una tarde me di cuenta de que su piel estaba de color amarillo, un signo inequívoco de un fallo de su hígado. Y yo, la mujer valiente, la que piensa que un camino espiritual no es para cobardes, tuve muchísimo miedo. Así que todo mi ideal de mí misma como mujer valiente se fue cayendo al suelo conforme me veía metida en esa espiral de miedo. Me derrumbé.

Curiosamente, hubo un ser que mantuvo totalmente la calma: mi gato. Durante la visita al veterinario de urgencias aguantó estoicamente las pruebas, no se quejó de que le mantuviéramos la pata tiesa para que le llegara el goteo, y ni siquiera intentó quitarse la vía intravenosa que le habían puesto. Estaba hecho polvo, muy asustado de estar en el veterinario, enfermo, y sin embargo allí estaba, aguantando como un campeón todo lo que le pusieran por delante. El pronóstico de la veterinaria de urgencias fue muy pesimista y no hacía más que mostrarme los informes diciendo que sólo sobrevive alrededor del 10% de los gatos afectados por esa enfermedad. Pero ver a mi gato aguantar todo eso con ese valor y esa entereza me hizo ver la luz entre las lágrimas y el miedo: él era valiente y yo sería valiente por él. En mi cabeza resonó una frase que contenía una meta: nosotros seríamos ese 10%.

Así que, enarbolando un “por mis santos coj***es que saco a mi gato adelante” (frase que le repetí a mi amiga Ayra Alseret por teléfono varias veces en un intento de metérmela a mí misma en la cabeza), saqué mi propio valor. Mi gato hizo lo propio y aguantó como un maestro la primera noche, que era la más dura. Ya han pasado tres días y el gato está estable. No sólo está estable, sino que ya empieza a atisbarse de nuevo ese carácter pillo y alegre que tenía antes de la enfermedad que le aqueja. Incluso ha vuelto a comer, con ayuda, pero vuelve a comer. Realmente mi gato no solamente es valiente, sino que también es un apasionado de la vida.

Ahora pienso en esos momentos en los que me metía dentro de mí misma a meditar y me enfrentaba a mi propia sombra, y cómo pensaba que eso me hacía más valiente. También pienso en todas las veces que di carpetazo a situaciones, o que tuve el tesón para acabar mis metas. Pero ahora creo que nada de eso es valor, ya nada de eso me importa. No he encontrado el verdadero sentido del valor, ni del éxito, ni de la espiritualidad, en un libro, ni en un curso, ni en gurú, y aunque siempre digo que los ejercicios energéticos ni las afirmaciones del día no nos hacen mejores personas ni más espirituales, ni más exitosos, ni más valientes, hoy quisiera reafirmar todo eso y subrayarlo si se puede. Al final todo se trata de valor, pero no ese valor que te hace ser valiente y enfrentarte a “los malos” o “decir las cosas a la cara” o “luchar por tus sueños” o “acabar lo que te has propuesto”. Todos esos tipos de valor no son valor, son sentido de la justicia, honestidad, consecuencia o tesón. El verdadero sentido del valor para mí es el de saber valorar lo que tenemos, lo que es nuestro desde el principio: la vida. Todos los seres valoran eso, todos luchan por su existencia física, todos intentan sobrevivir. Ésa es la lección que he aprendido de mi gato, y que me ha hecho darme cuenta del valor que hasta el más pequeño lleva dentro.

Ninguna vida es fácil…

… y a la vez, todas son sencillísimas.

Cuando alguien me cuenta lo difícil que es su vida, o lo dura que ha sido en el pasado, tiendo a pensar que esa persona posiblemente haya logrado sobreponerse a determinadas situaciones complicadas, o que al menos está trabajando en ello. Pienso esto porque me relaciono con personas que normalmente están embarcadas en algún tipo de trabajo espiritual, aunque soy consciente de que no siempre es así. No siempre se quiere salir de determinadas espirales y las razones son muy variadas, tantas como personas y circunstancias hay, así que no entraré aquí en ello ni es mi intención juzgar la posición vital de nadie.

Tanto salir de esas situaciones y sobreponerse, como no hacerlo, creo que depende de cada uno. Todas las personas tienen derecho a hacer lo que quieran, y todos tenemos derecho a decir “salgo” o “no salgo” de una situación dada. Sobre esto podría decirse que las cosas suceden y ya está. La vida no es buena ni mala, bueno y malo, positivo o negativo, son “apellidos” que les ponemos desde un punto de vista cultural a las cosas, pero que no se corresponden con la realidad. Las personas tampoco son buenas o malas. La vida sencillamente es. La energía sencillamente es. El universo sencillamente es. Y por tanto, yo, tú, él, nosotros, somos. No creo en dicotomías que llevan a encasillarnos o que buscan una perfección inalcanzable, como “miedo – amor”, “odio – amor”, “rencor – perdón”, “bueno – malo”, etc. Creo que somos perfectamente imperfectos y no podemos guiarnos mediante exigencias ajenas o propias de ese estilo, ni medirnos por esos raseros, no sólo porque son unos estándares muy complicados de llevar, sino porque también considero que no se ajustan a la realidad. Me parece que si por un momento dejáramos a hacer afirmaciones del estilo de “soy amor” y las transformáramos en “yo soy”, ganaríamos enteros en cuanto a tranquilidad y honestidad para con nosotros mismos.

De ese existir de las cosas del que hablaba arriba, libre de imposiciones y de juicios de valor, creo que podríamos sacar que estamos aquí para vivir y morir y reunirnos con aquello de lo que procedemos (y aquí hay cantidad de teorías, según las creencias de cada uno). En cualquier caso, en esta existencia creo que puede haber cosas que más o menos nos gusten y que son vivencias de las que podemos aprender. A partir de esas vivencias vamos tomando decisiones y conforme a esas decisiones creamos más vivencias y así sucesivamente. Conforme a esas vivencias de las que vamos aprendiendo vamos creando nuestra realidad.

A esto llegué hace mucho, pero la revelación de los últimos dos años ha sido la definitiva (hasta el momento): el derecho a equivocarse. A esto me refiero arriba cuando digo que somos perfectamente imperfectos. Todos sentimos en algún momento que nos hemos equivocado. Todos hemos tomado decisiones y todos hemos sentido en algún momento la presión social por no poder equivocarnos, porque estaríamos fallando. La buena noticia para mí fue no que podamos equivocarnos, sino que debemos hacerlo para poder aprender.

Así pues, en mitad de equivocaciones propias y ajenas, seguimos viviendo. Hay personas que se aferran a eso y hay personas que lo dejan ir, e incluso depende de la situación y la circunstancia podemos elegir una cosa u otra. La mayoría juzgamos a los demás según nuestros ideales de comportamiento, un juicio interesante que probablemente nosotros no pasaríamos. Hay personas que se encuentran en situaciones que consideran difíciles y que hablan de sus vidas a los demás en busca de consejo, y ante eso yo siempre contesto lo mismo: que ninguna vida es fácil, pero que dependiendo de la perspectiva lo difícil se puede convertir en sencillo, tan sólo si sabes cambiar la forma de mirar tu propia realidad, fijándote en tus aprendizajes. Creo que cuando haces eso, en cierto modo haces alquimia vital. Y no siempre sale, ojo, pero en los momentos en los que lo he conseguido he dejado de preocuparme para centrarme en vivir. Creo que ser wiccano, brujo, chamán, o cualquier otra corriente espiritual que se considere transformadora, es conectar con esa capacidad que tenemos para cambiar nuestra realidad, nuestro universo y a nosotros mismos, para poder centrarnos en vivir y en ser.

PD: No me considero poseedora del sentido de la vida, pero desde que me he relajado con el tema de las perfecciones soy infinitamente más feliz.

¿Qué son los chakras? (y 2)

KundaliniEn el artículo anterior tratamos las principales características de los chakras, con qué aspectos de nuestro cuerpo físico y espiritual se relacionan, y cómo afectan a nuestros diferentes aspectos emocionales, mentales y espirituales. En esta ocasión nos vamos a centrar en qué tienen de utilidad los ejercicios con chakras para sentirse bien, cómo pueden ayudar a nuestro trabajo mágico, y cómo podemos saber en qué estado se encuentran.

Equilibrado de chakras: ¿para qué me sirve?

El trabajo con chakras parte de la base de que es necesario que la energía esté equilibrada. La energía vital, aunque circule por nuestro cuerpo y nos lo podamos tomar como algo muy a la ligera, es en realidad muy potente. Por eso, un chakra abierto, que permite el flujo controlado de energía por los meridianos, es un chakra que funciona correctamente, por tanto es un chakra sano. Un chakra invertido (que gira en sentido antihorario), bloqueado, o demasiado abierto es un chakra que presenta un desequilibrio. Y por muy sorprendente que parezca, tener demasiado abierto un chakra no es síntoma de estar muy desarrollado espiritualmente o ser muy poderoso, más bien es una señal de que algo en nuestro sistema energético no va como debería, y es algo que puede acarrear deficiencias emocionales o hasta megalomanía en casos muy excepcionales.

Estos desequilibrios pueden afectar a nuestra capacidad para ritualizar también: tener un tercer chakra demasiado abierto (recordemos que representa la Voluntad y el poder personal) y que derrocha energía sin control, puede causar que nos desinflemos como un globo al terminar un ritual. Al dejar demasiada energía nuestra en el ritual, dejamos que se nos “escape” y esto nos puede dejar en la cama durante varios días, por ejemplo, hasta que toda esa energía haya vuelto a su cauce corporal natural.

Visualización para el equilibrado de chakras

La técnica de equilibrado más sencilla es siempre la visualización. Al principio, visualizar demasiadas cosas a la vez puede ser complicado, pero con constancia se pueden lograr grandes resultados en poco tiempo. Normalmente, estos ejercicios conllevan la visualización de determinados chakras y luego la aplicación de ciertas pautas para su equilibrado y desarrollo.

Uno de los métodos más conocidos para el equilibrado sencillo de chakras, aunque sirve más bien como ejercicio de mantenimiento, es el enraizado. Imaginamos que desde nuestro chakra base sale una raíz que nos conecta con la Tierra, mientras un rayo de luz blanca entra por nuestra coronilla. El rayo de la coronilla baja por todo el sistema, equilibrando los chakras, y la energía sobrante vuelve a la Tierra.

En su libro “Chakras para principiantes”, David Pond tiene muestras de ejercicios bastante útiles a este respecto. Pueden ser utilizados para equilibrar y mantener los chakras sanos por uno mismo. Son una buena alternativa para aquél que quiera mantener sus chakras en plena forma.

La visualización de nuestros chakras nos puede ayudar a saber hasta qué punto tenemos un bloqueo o tenemos alguno de ellos demasiado abierto. Ésta es una manera muy sencilla de tratar con nuestros chakras, aunque lamentablemente es limitada. Si pensamos que existe algo más, será necesario que contactemos con el terapeuta energético más adecuado para estos casos. Ante problemas más graves que estén desembocando en problemas de salud serios, uno siempre puede acudir a un profesional sanador que esté capacitado para el equilibrado de chakras, además de tomar el tratamiento médico adecuado.

Precauciones

En cualquier caso, no es aconsejable seguir manuales en los que se inste al usuario a “despertar la Kundalini” rápidamente, pues esto se puede realizar mediante determinados ejercicios, pero siempre conllevan esfuerzo y tiempo. Despertar energías vitales demasiado rápido puede ser bastante negativo para el sistema energético de nuestro cuerpo. Para desarrollar y despertar la energía Kundalini podemos optar por profesores y maestros de Kundalini Yoga, capacitados para esta tarea.

Usos de los chakras en terapias y técnicas energéticas

Muchas disciplinas energéticas utilizan los chakras. Entre ellas están:

Reiki.

– Kundalini Yoga. Se trata de uno de los caminos del Yoga, uno de los más importantes y exigentes a nivel energético. Mediante una serie de bloqueos y aplicaciones de energía en chakras y en el cuerpo energético se logran despertar determinadas cualidades de los chakras principales. Requiere mucho esfuerzo y años de práctica, totalmente desaconsejado para principiantes.

– Radiestesia (péndulo). Se utiliza sobre todo para diagnóstico y sanación, ya sea mediante el paciente presencial como a distancia, y tanto sobre el cuerpo como sobre plantilla u otros instrumentos similares.

¿Qué son los chakras? (1)

En muchos artículos y libros publicados se puede leer información sobre los chakras, pero quizá no se aclara del todo qué son y cómo afecta su estado a nuestra vida. Normalmente no somos conscientes de cómo circula la energía por nuestro propio cuerpo, quizá tan sólo cuando enfermamos somos capaces de ver que algo “no va bien”. Sin embargo, siempre es interesante saber cómo afectan estos centros energéticos a nuestro organismo, cómo reacciona la energía dentro de nuestro cuerpo y comprobar de qué forma los chakras rigen los diferentes aspectos de nuestro bienestar espiritual, físico y mental.

¿Qué es un chakra?

Los seres humanos estamos hechos de carne, sangre y huesos, pero también tenemos energía propia. Esta energía no está estancada, sino que va circulando a través de diferentes canales de un sitio a otro del cuerpo, insuflando la energía vital hacia todos los rincones de nuestro cuerpo. Los diferentes canales energéticos por los que la energía circula se denominan meridianos, y son como el sistema vascular: “venas” energéticas por las cuales corre la energía. En su devenir, la energía atraviesa unas ruedas energéticas, el equivalente de lo que sería en el cuerpo físico los órganos, si bien se trata de cuerpos sutiles que se encuentran en determinadas partes del cuerpo y que transforman la energía de una forma en particular, de acuerdo con su propia manera de procesarla. Éstos son los chakras.

Se suele decir que la palabra chakra viene del sánscrito y que significa “rueda” o “círculo”. Efectivamente, se les suele representar con forma circular, pues una de sus principales características es que siempre están girando, como las ruedas o como una noria que recoge agua. Un chakra sano suele girar en el sentido de las agujas del reloj, y es mediante este movimiento que manipula y dirige la energía hacia el siguiente chakra mediante los meridianos, insuflando esa energía vital hacia las otras partes del cuerpo.

Tradicionalmente se dice que los chakras son siete, aunque en realidad hay muchos más, distribuidos por todo el cuerpo. Siete son los chakras más importantes, siendo éstos los puntos energéticos más remarcables de nuestro cuerpo, y coincidiendo casi siempre con un órgano del cuerpo físico.

Los siete chakras

Muladhara, el chakra raíz, se encuentra situado cerca del ano. Su color es el rojo y la capacidad con la que se le relaciona es la supervivencia. Tal es el instinto más primario del ser humano: sobrevivir. Cuando está desequilibrado, este chakra produce una sensación de inseguridad, pues es el chakra de lo que consideramos seguro, de nuestro territorio. Las reacciones instintivas al peligro y al miedo también están reguladas por este chakra.

Suadhisthana, el chakra sacro o segundo chakra, se encuentra en las gónadas: los ovarios para las mujeres y los testículos para los hombres. Su color es el naranja. Es el chakra del placer, la creatividad y la emoción primaria. Cuando está desequilibrado, el individuo puede experimentar tanto un irrefrenable deseo sexual como una inapetencia absoluta. Sigue siendo un chakra de carácter marcadamente primario, igual que el anterior, pero como vemos una vez solventado el problema de la supervivencia lo siguiente que hace el ser humano es intentar crear algo, tanto usando su imaginación como intentando preservar la especie.

Manipura, el chakra del plexo solar, es el chakra del poder personal y la voluntad. El control de nuestra vida se suele encontrar en este chakra, así como gran parte de la energía que utilizamos para hacer hechizos, cuando estamos usando nuestra propia energía, también viene de ahí. Cuando está abierto y sano, el individuo experimenta libertad y capacidad de decisión. Cuando está bloqueado o desequilibrado, en cambio, puede existir cierta dificultad para tomar decisiones, dependiendo del tipo y del grado de desequilibrio, así como inconstancia para llevar a cabo los proyectos que la persona se plantea.

Anajata, el chakra del corazón, es el amor, el equilibrio y la capacidad para sentir compasión y empatía. Su color es el verde, aunque algunas escuelas le asignan también el color rosa. Este chakra normalmente se utiliza para mandar energía sanadora o para conectar emocionalmente con los demás. Cuando está desequilibrado el chakra corazón puede crear en el individuo dos resultados opuestos: que el afectado por el desequilibrio acabe dando demasiado a los demás y siendo excesivamente empático, o bien que pierda toda capacidad empática, y se vuelva cruel, mezquino y egoísta.

Vishuddha, el chakra de la garganta, es el de la expresión. Su color es el azul claro y su cualidad es la comunicación. ¡Por algo se encuentra en nuestra garganta! Cuando este chakra está funcionando correctamente, expresamos correctamente lo que sentimos y pretendemos decir, y nos hacemos entender fácilmente. Cuando existe un desequilibrio en este chakra, hablamos demasiado o bien muy poco, pero sin ser capaces de expresar lo que sentimos y cuando lo intentamos parece que fallamos en nuestro intento por comunicarnos.

Ajña, el chakra del tercer ojo, está relacionado con nuestra visión extrasensorial. Su color es el índigo (azul oscuro) y su principal característica no es sólo la de ver y observar, sino también la de ver “más allá”. Las intuiciones, los sueños, las corazonadas, están regidas por este chakra, así como algunas capacidades especiales como la clarividencia. Cuando está bloqueado, podemos sentir que somos abandonados por nuestra intuición. Es un chakra muy relacionado con la mente pensante así que todos sus desequilibrios afectarían también a la capacidad para observar y razonar.

Sajasrara es el chakra corona. Se sitúa en la coronilla, justo encima de nuestra cabeza, y su color es el morado. Su cualidad es la espiritualidad. Cuando funciona correctamente, este chakra nos pone en comunicación con la Deidad, nos permite canalizar energía proveniente de fuera y nos da una sensación de pertenencia con el Todo. Cuando está desequilibrado puede parecer que estamos solos en el Universo, o bien sentirnos demasiado pequeños ante la grandeza del Todo.

Otros chakras menores

En el cuerpo existen otros chakras menores de carácter casi desconocido para muchos. Tales son, por ejemplo:

Los chakras de las palmas de las manos. Es muy útil tenerlos desarrollados, sobre todo cuando hacemos trabajo mágico, pues favorecen la carga rápida de objetos.

Los chakras de las plantas de los pies. ¡Los grandes olvidados! Y, sin embargo, son una de las “tomas de tierra” más potentes que tenemos cuando hacemos magia. También sirven para eliminar lo que nos sobra cuando estamos muy “excedidos” por la energía, o para tomar energía de la tierra cuando necesitamos una ayuda extra.

Los chakras de las rodillas. Asociados a nuestros miedos. Una forma muy sencilla de trabajar con ellos es mediante la técnica chamánica de recuperación de alma, aunque no se usan como tal dentro de tal técnica.

Los chakras del paladar. Están muy cerca del tercer ojo, y están relacionados con la capacidad para tener sueños lúcidos y sueños certeros. Las personas que practican su capacidad para tener sueños lúcidos noche tras noche se beneficiarían del trabajo con estos chakras, que son pequeños puntos colocados de forma equidistante dentro de la boca, en el paladar.

Los chakras de las orejas. También ligados al tercer ojo pero con una implicación mucho mayor del chakra corona, se trata de unos puntos distribuidos por el pabellón auricular que se relacionan con la capacidad para oír “más allá”. Su desarrollo en personas sensibles puede llevar a ganar la habilidad equivalente a la clarividencia pero con el oído (clariaudiencia).

En el próximo artículo hablaremos de las diferentes técnicas para equilibrar chakras, y de las bondades de realizar estas actividades para cualquier persona preocupada por su bienestar físico, emocional, mental y espiritual.