El alfabeto correlliano

alphab6Una de las herramientas menos conocidas de la Tradición a la que pertenezco es su alfabeto. Me parece curioso, porque los correllianos hemos experimentado un avance muy importante en los últimos años y precisamente éste, un elemento puramente correlliano, es un completo desconocido para muchos de los integrantes de la Tradición. La razón para ello no la sé, pero me he propuesto darlo a conocer un poquito más.

¿Cómo se creó este tipo de escritura? Se cuenta en nuestra Tradición que fue sobre los años 70 del S. XX y que su intención era decorativa a la vez que era una codificación de registros específicos correllianos. Se basa en la figura geométrica del cuadrado porque, al tener cuatro lados, se relaciona con el significado esotérico de dicho número: la practicidad y la manifestación material de la energía. La practicidad es uno de los aspectos más importantes de la Tradición Correlliana y forma parte de las virtudes correllianas, de hecho. Se escribe de arriba hacia abajo, si bien puede hacerse también en horizontal, como escribimos normalmente. La razón para su escritura en vertical es para facilitar el bordado de letras correllianas en las vestimentas rituales de sus miembros.

En la imagen que acompaña a estas líneas se encuentra la totalidad de las letras que componen este alfabeto. Como veis, es un alfabeto que se basa en los fonemas del inglés, con lo cual contiene muchos de los diptongos que se utilizan en ese idioma. Los hablantes de español podemos adaptar estos diptongos a nuestro idioma sin mucha dificultad, aunque siempre podemos escribir igual que lo haríamos en castellano y no habría mayor problema.

Aquí voy a poner algunos ejemplos de nombres de miembros de la Tradición, escritos en alfabeto correlliano:

Lord Donald Lewis High-Correll:

lord-don

 

 

 

Lady Stephanie Neal:

ladysteff

 

 

Y éste es el nombre de mi alumno-amigo Nuhmen Delos:

nuhmen

 

 

 

La verdad, no uso mucho el alfabeto correlliano para el día a día, porque me parece poco práctico, pero sí lo he utilizado últimamente en tarjetas a modo de runas como Oráculo, porque cada caracter tiene un significado específico. No voy a entrar en ello aquí porque es muy largo, pero es lo que me parece más interesante de todo. Es como tener tu propio futhark para tus miembros. ¡Genial!

¿Y tú? ¿Estás familiarizado con algún otro alfabeto mágico?

No suelo firmar mis artículos, pero me hacía ilusión poner mi nombre en correlliano, así que ahí va:

yomisma

El vasito de agua que nos ancla a tierra

El otro día estuvo en casa un amigo que, al hablar con él de oráculos y demás, me oyó decir por enésima vez que después de hacer un oráculo está bien tomarse un vasito de agua. Aparentemente le hace mucha gracia, pero es como me lo enseñaron y hoy os voy a contar qué es lo que hay detrás de eso.

El vasito de agua, o de té, o de cualquier otra infusión suave, es una forma de devolvernos a nuestra conciencia habitual una vez que hemos terminado un trabajo mágico, después de despejar y liberar la energía sobrante. Este tipo de técnicas se utiliza mucho en la tradición correlliana y también en la Fellowship of Isis, con la cual estamos emparentados en muchos aspectos. Esto puede ser especialmente útil después de un trabajo oracular, para enraizarnos de nuevo.

¿Qué tomar, aparte de agua? Pues zumos ligeros, o té o cualquier infusión, con o sin edulcorante o un poco de miel o azúcar. A gusto del consumidor. Yo, por ejemplo, no tomo azúcar con ninguna bebida, ni siquiera en el café. Es recomendable, en cualquier caso, que la bebida esté a temperatura ambiente o tibia, pero nunca caliente. Las bebidas calientes pueden dar náuseas. ¿No os ha pasado nunca que os habéis tomado una manzanilla porque teníais náuseas, y el calor de la misma os ha provocado más todavía? Pues es más probable que tengáis náuseas si la bebida está muy caliente. Cuanto más fresca esté, menos posibilidades de que os siente mal al estómago. Un té ligeramente fresco también puede venir muy bien.

Lo importante de esto es recuperar los líquidos que se han perdido después del ritual, pues no es infrecuente que se sude mucho con el esfuerzo físico y la concentración que supone cualquier celebración o acto mágico, así que siempre es una buena idea recuperarse del todo, así como asentar el estómago. Hay rituales en los que bailamos también. Podemos marearnos, podemos llorar… se nos pueden dar multitud de situaciones. Hay mucha gente que después de los rituales ataca ferozmente la nevera, pues bien, beber algo también ayuda a preparar el estómago antes de ponernos tocinetes.

¿Cómo beber? A sorbitos pequeños, dejando que nos hidrate despacio hasta que se acabe el vaso. Puede que nos pongamos a sudar por ósmosis, pero no pasa nada, si sudamos es porque lo necesitamos. Saboreemos la bebida: es un don de los dioses al igual que la comida. Aunque sea un simple vaso de agua del grifo. También nos limpia y purifica.

Finalmente, hay gente que recomienda comer chocolate, helado, patatas fritas o cualquier bomba calórica justo después de los rituales. Normalmente cosas que hacen subir el azúcar en sangre de forma muy rápida, porque el cuerpo pide recuperar la energía perdida a toda costa. A algunos les sienta bien, a otros, como a mí, nos sienta fatal si no dejamos pasar un tiempo prudencial, sobre todo porque suelen ser alimentos muy grasos y algunos tenemos los estómagos delicados. Los estómagos pueden estar más sensibles de la cuenta también en momentos especiales de la vida, como en el embarazo y el postparto. A esas personas les recomiendo pasarse a otro tipo de azúcares y carbohidratos, como los presentes en un poco de pan integral, que son de absorción lenta y mantienen el nivel de azúcar en sangre más estable, o las frutas que, aunque tienen mucho azúcar, la llevan asociada a otros nutrientes como las vitaminas, siendo considerablemente más sanas que el helado de chocolate (por mucho que me encante). Seas como seas, si tienes hambre, no lo dudes: come. Despacio, dejándote asentar poco a poco, pero come, porque el hambre es una señal de que necesitas energía. Como con el vasito de agua, come despacio y mastica bien, saborea, aprecia los sabores, que se disfrutan mucho más.

Aprender Wicca bien. ¿Cómo? Sin presiones

Hará un par de años, me metí en un curso de una plataforma de cursos masivos online o MOOCs que se llama Coursera. Uno de los cursos que hice por aquel entonces trataba sobre la inteligencia emocional aplicada al ámbito del aprendizaje y el curso se basaba casi íntegramente en el concepto de que no se puede aprender bajo presión o bajo miedo. Por lo visto, cuando tenemos miedo o estrés, nuestro cerebro activa la reacción de lucha o huida, la cual bloquea todo aprendizaje posible, porque en ese momento se está más centrado en quitar de en medio ese elemento que se percibe como amenaza. El aprendizaje pasa a un segundo plano. Esta teoría sobre el aprendizaje dice que éste sólo puede darse en un ámbito de cordialidad, en el que no existan presiones, estrés o miedo. Es decir, un entorno libre de amenazas.

Cuando empezamos a aprender Wicca, lo hacemos muchas veces con motivación pero también con algo de presión, y es por el beneficioso, aunque a veces no tanto, entorno en el que vivimos como comunidad. Es genial tener referentes, gente en la que inspirarnos, grupos a los que entrar, órdenes en las que estudiar… pero si lo hacemos todo a la vez, puede que nos estresemos y no obtengamos el resultado deseado.

Primero, recuerda que esto no es una carrera. Tienes toda tu vida para aprender. No hay prisa por memorizarte el Herbalismo Mágico de Cunningham y, ¿sabes qué? Aprenderte las características de las hierbas de memoria no sirve de mucho. Al final, los inciensos y demás los puedes acabar haciendo mirando el libro tranquilamente y sin tanto estrés porque no te aprendes cuáles son las correspondencias mágicas del eléboro negro. Céntrate en meditar y en vivir esas correspondencias, estarás más relajado y te sentirás mejor. Éste es un camino vivencial, no una religión basada en los libros de Cunningham, Gardner o Silver Ravenwolf.

Segundo, toda esa gente que te estás encontrando en un foro o un grupo y que tanto parece que sepa, y que de seguro sabe, quizá lleva muchos años en esto o quizá son unos enteraos. Da igual. Si son wiccapedias andantes, su tiempo les ha tomado, y si son unos sabelotodos que se han aprendido de memoria un libro, también su tiempo les ha tomado. No te compares con nadie e intenta no juzgar a la gente. No se trata de ser “como Fulanito” porque aprecies o admires a alguien, se trata de ser tú mismo. Fulanito a lo mejor lleva quince años en esto. O a lo mejor lleva uno pero se está contando veinte como en el parchís. Pero eso no es asunto tuyo. Asunto tuyo es tu camino. No te metas en peleas. Esto me costó mucho aprenderlo a mí, y créeme, no sirve de nada. Repito: no te metas en peleas. O bueno, métete, pero que conste que te lo he dicho.

Tercero, y directamente relacionado con lo anterior: toma distancia cuando lo necesites. A veces, uno se encabezona en que Perenganito le tiene manía, o que Fulanito el que lleva un año pero se cuenta veinte se cree la crème de la crème del cotarro wiccano sabe menos y merece un escarmiento por ir de iluminado de la vida. Cuando participas mucho en la comunidad, aunque es genial, puedes obtener el efecto contrario: que te quemes, que veas amenazas a tus ideas por el simple hecho de que son diferentes a las de los demás, o que interpretes como ataques personales cosas que no lo son (o que se interpreten tus palabras de esa manera). Si eso te pasa, no es un pecado dejar momentáneamente un foro o las redes sociales, tomarse un descansito y tomar esa distancia para enfriarse. No hace falta decir nada si no te sale, al fin y al cabo, a nadie más que a ti le interesa, y a los amigos que hayas hecho por el camino. Y hablo de amigos de verdad, no amigos de facebook. Luego está que quieras tener una deferencia hacia la gente y quieras decir que estás bien y que te vas a tomarte unas vacaciones para desintoxicarte de redes sociales o foros. O que estés en un grupo establecido y quieras avisar a tu mentor o guía de que vas a tomarte esas vacaciones, para que no se asuste o para que te diga si eso es posible. Esto también es aplicable a cuando estás aprendiendo tanto que parece que la cabeza te va a estallar.

De esta manera, podrás seguir centrándote en tu estudio, tu práctica, tu vivencia y el compañerismo que tienen los grupos, sin estrés y optimizando tu aprendizaje. No digo que estos consejos te vayan a garantizar una vida wiccana tranquila (principalmente porque no se puede caer bien a todo el mundo) pero sí te quitan de en medio muchos marrones que pueden percibirse como amenazas y que pueden perturbar tu tranquilidad de espíritu.

 

El trickster: un arquetipo del dios poco conocido

Se sabe que los correllianos tenemos cuatro arquetipos del dios, por aquello de intentar equipararlo con los arquetipos de la Diosa que se vienen usando desde el principio del S. XX, a saber: el rey, el amante, el hechicero y el héroe. Digo que los tenemos los correllianos porque sólo lo he visto en literatura de mi Tradición, concretamente en el primer grado, y juraría que no es extensible a los otros tipos de Wicca. No termina de gustarme esta subdivisión, porque creo que se queda corta a la hora de desgranar otros tipos de divinidades en la mitología, y porque veo más al Dios en su aspecto espacio-temporal como Señor de lo Material, pero bueno, tampoco me quejo. La otra pega que le veo a esta subdivisión es que la encuentro, a ratos, demasiado buenista.

Y digo esto porque ayer, mientras hablaba con mi pareja, salió a colación de Loki el arquetipo del bufón, el tramposo o el trickster. Nos cuesta ver a nuestros dioses en su faceta más tramposa y quizá mentirosilla, pero lo cierto es que hay dioses en multitud de mitologías que son antagonistas profesionales. Y he comentado lo del buenismo porque no nos gusta pensar mal de nuestros dioses, ni admitir que alguno de ellos pueda ser tan astuto como para obrar fuera de la moralidad. Pero esto es 2016 y así somos.

Que me venga a la memoria, en la mitología nórdica tenemos a Loki, que es el tramposo por excelencia y también el dios que trae el caos dentro de lo que es el orden establecido. En ese sentido, otros dioses que son antagonistas o adversarios del dios padre del Panteón podrían también entrar dentro de esta categoría, al ser directamente agentes de caos u oposiciones al orden establecido.

Hay quien englobaría o combinaría este arquetipo con el arquetipo correlliano del hechicero, quizá por sus poderes, pero no concibo una mezcla posible entre ambas figuras. El hechicero no necesariamente tiene esta actitud de contrapartida o de antagonista. No trae necesariamente el caos, sino que la mayor parte de las veces es un agente del sistema, no un agente que va contra el sistema.

Los tricksters tienen mucho sentido porque son necesarios para que exista cambio dentro del orden. Por regla general, sus acciones malintencionadas (sus trapatiestas, que diría mi abuela) traen innovación y el cambio necesario para que exista un ajuste dentro del sistema. Aunque al final el dios sea castigado/relegado/exiliado, su existencia hace posible que los dioses del régimen establecido adapten su conducta, por norma general, para ser más benevolentes con los seres humanos. Al fin y al cabo, el humano sólo es capaz de una ínfima parte de lo que es capaz un dios, ¿no? Por eso se toma como una llamada a la gentil disciplina y al cambio sutil de normas en la sociedad. También es una forma de justificar la existencia de determinada norma.

A veces, sólo a veces, he encontrado que este tipo de dioses son remanentes de dioses más antiguos, de tribus que fueron conquistadas, y que han sido relegados al estatus de “Adversario”. Esto es relativamente habitual en los giros hacia el Monoteísmo.

En fin, tengo que seguir indagando en este tema, pero me ha parecido un arquetipo súper interesante y muy poco conocido, que quizá necesite que la comunida hispanohablante ahonde un poco más en él. Será que nos gusta demasiado decir que nuestros dioses son oscurillos, pero luego no nos atrevemos realmente a reconocer que hay dioses que son antagonistas y fulleros de pleno derecho. Como siempre digo, los arquetipos son sólo clasificaciones y, por eso mismo, los vamos creando según nuestros intereses y, cómo no, según nuestros sentimientos.

Mi Top 10 de autores paganos

Hoy quería compartir con vosotros los nombres (y algunos comentarios) de los que considero los autores paganos que más me han influenciado. Personas a las que considero muy importantes en mi práctica y que, quizá, estén presentes en la práctica de otras personas también. Las he ordenado del 10 al 1 en orden de importancia, para así dejar el 1 (el más importante) abajo del todo, para dar un poco de suspense al tema.

10. Margot Adler. Será quizá porque compartimos pasión y profesión (el periodismo), será porque siempre me pareció una mujer con una ética de trabajo impresionante. Su “Drawing Down The Moon” revolucionó la forma en la que veía el Paganismo cuando empezaba: de parecerme algo muy nuevo y desconocido, a naturalizarlo infinitamente. Por su deceso, le dediqué esta entrada de aquí.

Si tuviera que elegir un libro de ella sería… Drawing Down The Moon.

9. Scott Cunningham. Algunos dirán (y yo misma lo he dicho) que está muy trillado, incluso que era mediocre porque la mayor parte de sus libros consisten en tablas de referencia, sin evidenciar la existencia de criterio detrás de las mismas. Pero para algunos es el punto de partida de su práctica. En cierto momento, fue también el mío. Es cierto que se le saca más partido cuando ya vas sabiendo más, porque al principio te quedas en las tablas de referencia y tampoco te permites ser muy creativo (sobre todo por ignorancia), pero cuando ya tienes cierto criterio se convierte menos en una referencia y más en un compañero. Lo cual es de agradecer y le da mucha cercanía. Fue extremadamente prolífico como autor en vida.

Si tuviera que elegir un libro de él sería… Enciclopedia de las hierbas mágicas.

8. Caitlín Matthews. Me encanta porque es muy sensata y porque se basa en investigación histórica seria para crear sus libros. También va más allá de las tablas de referencia, aunque algunos de sus libros contienen muchas de ellas. Adoro su forma de escribir, porque es sencilla y porque aborda temas muy poco vistos desde un punto de vista bastante fresco, sin caer en dogmatismos pero con mucha seriedad.

Si tuviera que elegir un libro de ella sería… Celtic Devotional: Daily Prayers and Blessings.

7. Starhawk. La activista entre las activistas, mi tesina del Máster la hice sobre su “Danza en espiral”. Tiene mucha influencia en mí, no en su concepto de Feminismo (porque es ligeramente diferente al mío), sino en la forma que tiene de abordar la sanación del alma de uno y de las raíces con las que llega al mundo. Y creo que, injustamente, esa parte es poco resaltada por la mayor parte de su ejército de fans, cuando es una de las más interesantes y enriquecedoras. De hecho, ha inspirado muchísimos campamentos de Reclaiming.

Si tuviera que elegir un libro de ella sería… Los doce cisnes salvajes, escrito con Hilary Valentine.

6. Olivia Robertson. Adoro la liturgia de la FOI, tengo varios de sus libros, que además están en abierto pero que te puedes comprar a un módico precio (y en una edición más que razonable para ser impresión a demanda). Hacer cualquier ritual de FOI diseñado por Lady Olivia es un ejercicio de imaginación, meditación y hasta teatro. Ha sido una fuente de inspiración durante muchos años y ahora, desde el Otro Lado, lo sigue siendo para muchos de nosotros.

Si tuviera que elegir un libro de ella sería… Urania: Ceremonial Magic of the Goddess.

5. Christopher Penczak. Este hombre toca todos los palos, de una forma clarísima y siempre muy respetuosamente. Sus libros están en inglés sólo, lo cual es una pena porque apenas se le conoce en el mundo hispanohablante. Es remarcable su libro de chamanismo, que aborda el tema de una manera increíblemente didáctica. Y como persona es un verdadero encanto. Si no te gusta el inglés, merece la pena intentarlo con el idioma de Shakespeare sólo por conocer a esta joya de autor.

Si tuviera que elegir un libro de él sería… The Temple of Shamanic Witchcraft.

4. Z. Budapest. Durante un tiempo leí mucho a Z. Es valiente y dice las cosas sin pelos en la lengua. Su actitud hacia la sexualidad, aunque ya ha quedado bastante atrás, en su día me resultó muy fresca, porque yo vengo de una España muy diferente de la de ahora, bastante más puritana y bastante menos abierta de mente. Tiene un activismo muy marcado, más marcado que el de Starhawk, pero por otro lado sus escritos tienen destellos de una sensibilidad interna muy grande. Es una maestra usando el sarcasmo y la ironía, y creo que es mi referente principal como escritora cuando intento ser divertida (aunque con mi propio estilo).

Si tuviera que elegir un libro de ella sería… Cada día es una fiesta.

3. Donald Lewis-Highcorrell. Es el Canciller de mi tradición, así que tengo que ponerlo porque me ha influenciado de una forma importantísima. Sus libros de los tres grados de Wicca Correlliana me parecen buenos, aunque honestamente el mejor de todos es el del Tercer Grado. Ahora bien, aborda ideas no muy populares por la complejidad de las mismas, a nivel esotérico sobre todo. Ideológicamente me parece un libertario de primera, un hombre que cree en que aquello en lo que tú crees condiciona tu experiencia: algo muy importante para vivir cualquier creencia libre de imposiciones ajenas.

Si tuviera que elegir un libro de él sería… Lessons in Correllian Wicca, Third Degree.

2. Philip Carr-Gomm. Lo definiría, como autor, como inteligente, sensato y muy consistente para con su religión y su forma de vida. Siempre propone una vuelta a lo básico, a pensar desde dentro, a desconectar del mundanal ruido mediante actividades sencillas. Su premisa es simple: no busques fuera, lo tienes dentro. Nos hace buscar en la poesía, en los mitos, las verdades y la filosofía oculta de miles de años de antigüedad, sin llegar a las masas mediante púlpitos y discursos grandilocuentes.

Si tuviera que elegir un libro de él sería… Druid Mysteries: Ancient Wisdom for the 21st Century.

1. Doreen Valiente. Ella no sólo ha influenciado en mí, lo ha hecho en muchas otras personas que han venido detrás. Curiosamente, siempre me dicen que no fue de las sacerdotisas gardnerianas más prolíficas en cuanto a número de iniciados, pero su legado ideológico, expandido a través de sus estupendos libros, es incalculable. Me encanta su manera de ilustrar las cosas más complicadas con anécdotas y ejemplos, creo que así deberían ser todos los autores: al final, el Arte de la brujería es un Arte también muy cotidiano.

Si tuviera que elegir un libro de ella sería… La brujería del futuro.

10 cosas que me han sucedido por ser pagana

descargaAntes de empezar, no quisiera hacer de este post un muro de lamentaciones. La vida es demasiado corta como para estar quejándose todo el día, y yo ya me quejo bastante. Por el contrario, es más bien una muestra de las cosas que pasan cuando la gente no conoce cuál es tu religión, en qué consiste o por qué la practicas. Encuentro que, en los últimos años, la situación se ha relajado bastante, pero lamentablemente en poblaciones pequeñas (como en la que yo vivo) todavía hay sectores que tienden a comportamientos como los que, jocosamente, voy a relatar. Así pues, espero que os divierta mi “Top 10 de cosas que me han sucedido por ser pagana”.

  1. Me dejó un novio. De esto hace, yo qué sé, eones. Tenía un novio del que estaba enamoradísima y cuando me hice pagana decidió que ya no era el tipo de mujer con el que quería estar. En realidad, tengo entendido que estaba interesado en otra chica y tuvo la excusa perfecta para terminar con la relación. A día de hoy le doy las gracias por hacerlo, ya que es muy buena persona, pero creo que habríamos evolucionado de una manera muy diferente si hubiésemos seguido juntos, visto el camino que ha tomado cada cual con los años.
  2. Me increparon por llevar un pentáculo. En una ocasión me llamaron “¡bruja!” por llevar un pentáculo al cuello, aunque fuera pequeñito y bastante discreto. Esto ocurrió hará unos diez años, y el contexto es que el señor que me increpó estaba en la puerta de un centro de oración evangélico. Supongo que no le sentaría bien que yo caminara por la misma acera donde estaba el centro al que él iba a orar. Pero… ¡la acera es la vía pública, y yo podía ir por donde yo quisiera! Tampoco me lo tomé a mal, hay gente para todo.
  3. Me preguntaron si era judía. Durante el tiempo en el que llevé un pentáculo, me preguntaron repetidas veces si era una estrella de David. No soy la primera a la que le pasa esto, ni seré la última. Ya al final me lo tomaba con mucha guasa.
  4. Me insultaron por no poder casarme por la Iglesia. Esto es un poco menos divertido. En una ocasión me llamaron “gilipollas” (que en España es una palabra bastante fuerte) por ser apóstata y no poder casarme por la Iglesia Católica. ¡Ni que tuviera ganas de casarme por la Iglesia, oiga! Si hubiera querido, me habría quedado de católica y santas pascuas.
  5. Fardaron de mí por ser pagana. Yo llevo mi religión, en mi vida diaria, con muchísima discreción (en el trabajo, cuando voy a comprar el pan y esas cosas, no voy diciendo a nadie que lo soy). Y los que me conocen saben que soy bastante reservada con mi vida privada. Más de una vez he pasado verdadera vergüenza porque había personas que consideraban que mi vida religiosa era algo tremendamente interesante y exótico, como para darse a valer ellas mismas por el hecho de conocerme. Así pues, he tenido que dar explicaciones de mi práctica religiosa a gente que ni me iba, ni me venía, sólo porque había un tercero que pensaba que era súper chupi que yo fuera pagana y se había dedicado a contarlo a todo el mundo. Lo peor es que ni siquiera le había hablado de mi religión a ese tercero, sino que se había enterado de manera casual hablando con otra persona. Surrealista.
  6. Contactaron con mi madre para ver si ella sabía que yo era pagana. Digamos que alguien del Paganismo que yo conocí, a su vez, por una casualidad de la vida, conocía a mi madre. Pues no se cortó un pelo y contactó con mi madre para ver si ella sabía que yo era pagana. Mi madre, que es católica, menos mal que lo sabía y que siempre ha tenido una actitud buenísima hacia lo que hago. Si mi madre no llega a ser así, me habría metido en un buen berenjenal familiar.
  7. Me criticaron por ser “antivacunas” (cuando no lo soy). A día de hoy tengo a mi hija vacunada de todo lo obligatorio, pero se ve que hay gente que confunde la velocidad con el tocino, y que piensa que por ser pagana no vacuno a mis retoños. La vacunación (o no) es más bien una decisión de cada familia, y cada madre o padre toma la que considera conveniente de acuerdo con sus convicciones científicas. A día de hoy no sé de dónde se sacaron esto, y era más bien una excusa para increparnos por algo. Lo peor es que, quien lo dijo, había asistido en directo a una sesión de “llanto post-vacunación” de mi hija, cuando tenía dos meses.
  8. Me preguntaron si no saldría ardiendo por entrar en una Iglesia. Ésta ha sido tremendamente común, y hecha de manera jocosa por lo general. Lo gracioso es que he ido a un montón de celebraciones cristianas (bautizos, comuniones, bodas, funerales…) y he asistido a muchas misas de manera respetuosa, es decir, sin participar pero sin molestar. Es lo que yo le pediría a una persona de otra religión que viniera a uno de mis ritos, así que me comporto como a mí me gustaría que se comportaran conmigo.
  9. Casi me obligan a bautizar a mi hija, especialmente por ser paganos en casa. De los creadores de “eres gilipollas si no te casas por la Iglesia”, llega “bautiza a tu hija, pero sólo por los regalos”. Sí señor, hay cristianos a los que les mueve la verdadera fe y evangelizan con el ejemplo (nótese el sarcasmo). Un par de años antes había nacido otra niña en la familia, y a nadie se le ocurrió obligar a sus padres a bautizar a la niña, ni dijeron nada sobre ello. Pero… mi pareja y yo somos paganos, y fastidiar es el deporte nacional. Al final, lógicamente, no lo hicimos porque la decisión como padres es nuestra, y estamos firmes en la convicción de criar a nuestros hijos de manera laica.
  10. Decirnos que las monjas de ahora son muy “liberales” y querer “hacernos el favor” de interceder para que nuestra hija estudie en un colegio de monjas. Teniendo en cuenta que yo soy antigua alumna de uno de los colegios de monjas más famosos de Sevilla, si alguien tuviera que interceder para que mi hija se criara en un colegio de monjas sería yo misma, y sería en mi colegio que para eso tengo la experiencia. No obstante, la niña irá al colegio público, que es gratis y también hay muy buen profesorado. Y es laico.

Hasta aquí las “10 cosas que me han sucedido por ser pagana”. Supongo que muchos de vosotros tendréis las vuestras, así que, sentíos libres de compartir si así lo deseáis.

Y recuerda: si bebes, no montes en escoba.

Consultor pagano: ¿en qué consiste su labor?

Hace muchos años, hice un curso en Estados Unidos sobre ‘counseling’ pagano, o lo que es lo mismo, sobre la labor de consultor espiritual que puede ser llevada a cabo por las personas que se inician en un camino pagano. Esto lo hice porque está entre las labores que puede llevar a cabo un Primer Grado. La verdad, el concepto pasó por mi vida sin pena ni gloria, porque por aquel entonces, en 2004, ni la comunidad española o hispanohablante era muy extensa, ni pensaba que existiera la necesidad de un consultor o consultora en temas espirituales. Porque para eso estaban los psicólogos. Pero, con los años, he estado ahondando sobre el término counseling o consultoría espiritual, y observando lo común que es, sin que estemos del todo preparados para asumir estas funciones.

Un consultor o counselor es una persona que escucha y, si se lo piden, ayuda con temas relacionados con la vida cotidiana de las personas a las que atiende desde la óptica con la que esté trabajando. Por ejemplo, un consultor pagano responde dudas sobre lo que una persona puede hacer en el aspecto ritual o espiritual, o ayuda a la persona a crear su propia devoción, siempre y cuando sea su ámbito de especialidad. Si no es especialista en esa materia por la que es consultado, intenta orientar sobre dónde puede encontrar otras personas que puedan ayudar, o anima a quien hace la pregunta a encontrar su propia forma de resolver sus dudas. Ése es el ámbito de actuación en el que no podemos estar, de ninguna manera, contraviniendo a otros profesionales, como el psicólogo. El término consultor, de hecho, viene de la Psicología.

Encuentro que las reglas de oro de un buen consultor pagano deberían ser:

  • Escuchar primero, hablar después. La persona que viene a nosotros necesita una ayuda, no una suposición sobre su situación. Si no se tiene toda la información como para dar un buen servicio de consultoría, habrá que seguir preguntándole hasta que nos hagamos una idea de qué es lo que necesita. También hay mucha gente que viene a los consultores paganos sin saber qué es lo que quieren. ¡Para eso, es mejor dejarles hablar! A veces, la gente se contesta a sí misma y sólo necesita un buen par de oídos que estén presentes cuando están encontrando sus propias respuestas.
  • Discreción y confidencialidad. Si alguien viene a uno y nos pregunta como consultor pagano, hemos de tratarles con total discreción y confidencialidad. Ni siquiera vale decir lo de “yo sé mucho de Fulanito”, pues eso es abusar de la confianza de las personas y utilizarlas para ganar un cierto prestigio personal.
  • No contravenir ni pretender sustituir a los profesionales de la salud mental. Si nos viene una persona que necesita algún tipo de terapia y está yendo a un profesional, o si tiene realmente un problema que no puede resolver por sus propios medios ni con la ayuda única de los dioses, hay que ser sinceros y jamás pretender que se va a curar sólo con lo que le digamos, o con oración. La oración, la devoción, la magia, etc, son herramientas complementarias y que, en algunos casos, pueden ser hasta contraproducentes para su terapia. Lo primero es lo que diga el profesional de la salud mental, y luego, a partir de que hagamos la pregunta de “¿qué te ha dicho el profesional?” podremos dar un consejo sin contravenir el tratamiento o la terapia prescrita. Si la persona está yendo al psiquiatra y tomando medicación, JAMÁS se le dirá que debe dejar las pastillas.
  • Aconsejar sin presiones. Podemos sugerir, pero no ordenar ni intentar que la gente haga lo que nosotros queremos. Tampoco podemos decirle a alguien que haga algo en contra de sus valores o intereses. Es mejor dejar los juicios de valor para nosotros mismos, no asumir (más escuchar, menos comentar) o incluso abstenernos de comentarios como “deberías hacer tal o cual”. He visto a consultores paganos aconsejar, por ejemplo, que una persona se divorcie de otra. Esto no es demasiado ético, porque es una decisión muy complicada y que debe tomar la persona, además de estar fuera de nuestra jurisdicción.
  • Aceptar la diversidad de personalidades de quienes buscan nuestra consultoría. No todo el mundo es igual de abierto. Hay veces que hay personas que no quieren contarnos sus cosas porque son más privadas. En cualquier caso, hay que aconsejar sin asumir circunstancias y respetar la necesidad de privacidad, en caso de que eso sea lo que pida la persona.
  • Cuidarnos a nosotros mismos. Esto incluye poner límites saludables a las consultas. Por ejemplo, no atender después de cierta hora, ni en fines de semana, o hacerlo cuando tengamos el tiempo necesario para realizar esta labor. Y hasta cierto punto: no podemos trabajar espiritualmente por la persona, ni leer por ella los materiales devocionales necesarios. Intentar ser asertivos y honestos es clave. Si la otra persona no nos trata con dignidad y no comprende que estamos en nuestro tiempo libre o familiar, podemos decirle perfectamente que no le brindamos la ayuda, en caso de que se ponga especialmente difícil, insulte o amenace (¡esto puede pasar, creedme!). Esto también es aplicable si nos piden consejo sobre temas que van más allá de nuestro ámbito de conocimiento (por ejemplo, preguntas sobre la vida personal que no estamos preparados para asumir). Sobre todo porque la mayor parte de los consultores paganos son voluntarios, o hacen estas labores fuera de su trabajo como mentores en escuelas. Este punto me parece importantísimo, porque a veces la gente con grandes responsabilidades a nivel de grupo, se queman por estar constantemente respondiendo preguntas, y por ser increpados cuando dicen abiertamente que no van a seguir prestando el servicio de consultoría a alguien que les está dando problemas.
  • Dejar a la persona que tome sus propias decisiones. Muchas veces queremos ayudar, y por eso hacemos parte del trabajo de la persona. Pues ni parte siquiera. El individuo es que el que hace el trabajo, tú eres quien ayuda a encontrar las soluciones en su vida espiritual. Hasta ahí.

No es obligatorio para todos los iniciados o paganos ser consultor. Tampoco la iniciación o la formación garantizan que se sea un buen consultor pagano, porque en la comunidad hispanohablante no hay una cierta solera en este campo ahora mismo, fuera del ámbito de los terapeutas holísticos, que son quienes normalmente cubren este hueco si son paganos. Hay personas que pueden decidir ser consultores cuando se inician, hay personas que no. Hay quien no se siente preparado nunca para esto. Como en nuestro ámbito espiritual esto no se puede regular, quienes vienen a por consejo dependen mucho de a quién se dirijan, así como de la formación, habilidades sociales y hasta estado anímico del consultor. Habrá personas que darán consejo sin problemas, habrá personas que digan “esto no te lo puedo resolver”, “en este momento no estoy en condiciones de contestarte a esto”, o “por razones X no doy servicios de consultoría”. Tenemos que ser conscientes de todo ello al enviar un mensaje a alguien que, aparentemente, sepa más que nosotros mismos. Afortunadamente, hay mucha gente en el Paganismo hoy en día que puede echar una mano.

Diosas y dioses y viceversa (o “la elección del consorte”)

spirit2No me avergüenzo de admitir que durante un tiempo me obcequé con la necesidad de poner consortes en los rituales a todas las Divinidades que se me cruzaban por delante. Incluso lo recomendé a mis alumnos hará como 5 ó 6 años. Habrá muchos de vosotros en esta misma etapa, y habrá quienes haga mucho, muchísimo tiempo que superasteis esto. Es como superar una etapa en la que la idea de estar completo va asociada al amor romántico, concepto decimonónico hasta decir basta, y que, como sociedad, llevamos muy a gala e impulsamos mucho. Para muestra, un botón: se sigue llamando a nuestro cónyuge “nuestra media naranja”. Yo tuve que pasar por eso de considerarme una mitad de la naranja, a una naranja entera. Si mi marido no estuviera en mi vida, pues mi existencia sería diferente, pero seguiría siendo yo, y seguiría estando completa. Pues entender esto, en el ámbito divino, me costó sangre, sudor y lágrimas (y muchas horas de pensar).

En parte fue porque me habían metido en la cabeza aquel discurso tan manido de “la Wicca tiene el Dios y la Diosa” y yo lo había hecho mío y llevado al extremo. Y en parte porque tenía a mi alrededor voces que me decían que tenía que emparejar a los dioses con otra Divinidad del sexo opuesto porque sí, porque si no, el rito no estaba completo y podía venir un rayo y freírme (o vete tú a saber qué tipo de castigo divino o prueba podía venir). No lo veía, pero me estaba dejando influenciar por el miedo, y desde el miedo no se pueden hacer las cosas. Podía comprender que algunas divinidades, porque eran así de serie y por la mitología, eligieran no tener consortes en los ritos pero, por narices, el resto debía tener a alguien del sexo opuesto al lado durante los rituales y supuestamente era lo recomendable.

Elegir un consorte adecuado (que ésa era la segunda parte de todo el asunto) era más complicado si cabe. ¿Con quién emparejas a Hécate? ¿Con quién a Aradia? ¿Por qué había tradiciones wiccanas que decían que había que emparejar a Aradia y a Cernunnos, cuando no tienen nada que ver, pero a la vez esas mismas voces afirmaban que emparejar a dioses de panteones distintos estaba mal? ¿A quién demonios emparejaba yo con Brigit, si el matrimonio celta era una cuestión política, y no pega con Bres ni con cola en un ritual, aunque fuera su marido? ¿Por qué existían excepciones muy claras, pero no para las divinidades con las que yo trataba? ¿Por qué las Divinidades tienen que tener parejas del sexo opuesto, dónde quedaba la homosexualidad, por ejemplo?

Esto afectaba muy seriamente a mi devoción con Brigit y la entorpecía bastante, por no hablar de las explicaciones que tuve que dar como mentora, y que no se sostenían para nada en un “porque sí” o en la hipótesis del “rayo freidor de wiccanos y las pruebas divinas que surgen del cielo y te castigan cuando haces las cosas mal” (nótese el sarcasmo). Era como admitir que una mujer, o bueno, que un individuo, no puede ser tratado por sí mismo, un golpe duro a nivel ideológico después de lo mucho que yo había luchado por mi independencia como persona. No podía admitir que una religión de empoderamiento personal fuera tan estrecha de miras y retrógrada.

Pero afortunadamente estas crisis se superan. A día de hoy, pienso que necesitar un consorte para cada Divinidad es una pérdida de tiempo. Primero, porque hay dioses y diosas que son solteros, es decir, que no llegaron a emparejarse, y creo que devanarse los sesos en buscar un consorte, aunque sea un amigo o un hermano, para estos casos es un sinsentido. Pero es que incluso con Divinidades casadas (como por ejemplo mi patrona Brigit) también lo es. ¿O es que tú no te puedes tomar un café con una amiga sin que esté su marido delante? Pues esto es igual.

Pero es que voy más allá: la necesidad de un “consorte” o un “compañero” del sexo opuesto (tanto en dioses como en diosas) hace muy difícil la práctica, porque si nos basamos en la Mitología estrictamente, hay tanto escarceo y tanto problema conyugal, que al final sale más práctico tratar a las Divinidades por sí solas cuando nos dirigimos a una en particular. Y qué c***nes, a lo mejor quiero decirle una cosa a mi amiga Brigit y que no se entere su marido y todo el panteón irlandés, que esto es un ritual, no Sálvame.

Otra cosa es que en el ritual estemos invocando al “Dios” y a la “Diosa” como arquetipos. Entonces, si los queremos emparejar, pues vale, porque es práctico, no cuesta, no hay problemas, no hay que pensar en consortes perfectos. Para eso los wiccanos tenemos varios niveles de entendimiento de la Divinidad, más allá del politeísmo/dualismo. Porque somos más abiertos de miras que eso. ¿O no?

La Paz es un estado mental: actividad 4, “Sembrando proyectos” #pazesunestadomental

Me regalaron una agenda-planificador a primeros de año que hizo mis delicias. Mi problema con las agendas es que jamás las sigo aunque me encanten, así que tuve que utilizar un método que hasta ahora me está funcionando de maravilla. Gracias a esta herramienta puedo seguir encontrando tiempo para escribir, dar clases, organizar mi tiempo y mi hogar, a la vez que no descuido a mi familia y a mis seres queridos, así como generar una cierta sensación de logro, porque te ayuda a centrarte en los proyectos que consideras importantes. Me da mucha paz conseguir cosas, aunque sean pequeñitas, porque adoro el cambio. Y además ya he dicho otras veces que me cuesta decir que no (por eso hicimos esta actividad el mes pasado, para que pudiera ayudar a otra gente con el mismo problema) y me encontraba en ocasiones en la tesitura de tener proyectos que realmente no eran míos, sino de otras personas, en mi bandeja de trabajo. En definitiva, el método que os quiero presentar hoy te ayuda también a priorizar y a ver qué es realmente importante para ti. En cierto modo, se basa en lo que yo trabajo, ya que me dedico profesionalmente a la dirección de proyectos.

Os invito a realizar esta actividad en silencio, puesto que es algo individual y no me gustaría que tuviérais distracciones de los demás. Esto no es trabajo en equipo: es un trabajo propio. Tener opiniones externas puede distraernos de lo que realmente queremos, y hay otros elementos como la vergüenza o el miedo que pueden coartarnos de alguna manera.

Vamos a empezar por dibujar una flor. El concepto es parecido a la actividad “Somos flores” que mi compañero Runa Fuego ha diseñado para el Templo de Brigit (estáis todos invitados a participar hasta final de mes, por cierto). Dentro de la flor ponemos una fecha: 10 años. Y nos vamos a hacer la siguiente pregunta:

  • ¿Qué me gustaría conseguir de aquí a 10 años?

En cada pétalo vamos a poner una meta que queramos lograr para ese plazo de tiempo. A continuación, nos centramos en una de las metas-pétalos que hemos ideado para esos diez años. Y las descomponemos en fases, cuyo objetivo a conseguir sea de 3 años, haciendo una flor con cada una de esas fases.

Luego, nos centramos en uno de esos pétalos de 3 años y los descomponemos en objetivos de aquí a un año, haciendo una flor de cada uno. De la misma forma, pero con sus fechas límite.

A partir de ahí, ya tenemos un mapa de carreteras para esos proyectos a largo plazo. Ahora, sólo queda el trabajo de hacer esto mucho más concreto. Podemos seguir dibujando flores, una para cada trimestre del año, con tareas específicas y sencillas para ese periodo de tiempo. De esa forma, lograremos hacerles un hueco cada semana a esas actividades. Poco a poco, haremos estas tareas, estando cada vez más cerca de nuestro objetivo a largo plazo. En ese momento, tener una agenda con objetivos para cada semana o mes viene muy bien.

Aquí debajo os pongo el ejemplo figurado de alguien que, entre sus sueños de toda la vida, tiene el de aprender a tocar el piano (haz click en la imagen para ampliar). Lo incluye primero en los objetivos a largo plazo, de aquí a 10 años, y luego lo va descomponiendo. Nótese que descompone pétalos de flores anteriores dependiendo del momento en el que puede conseguir ese objetivo concreto. Por ejemplo, los pétalos que sin duda podrá conseguir de aquí a un año será comprarse su piano y encontrar el tiempo para estudiar el instrumento. Los otros elementos-pétalos que componen el proyecto a tres años, que son llegar a nivel elemental del conservatorio y recibir clases particulares del instrumento también se podrían tomar dentro del año, o en dos años, o en tres. Esto ya depende de lo que quiera cada uno y de las prioridades que le demos a cada cosa dentro del proyecto general.

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Para mí, este método resulta muy beneficioso, porque como tengo una niña de once meses tengo que trabajar en sprints de una o dos horas máximo, de cara a poder aprovechar las siestas de la peque en actividades que requieren concentración. Como se duerme cuando quiere (cuando le entra sueño, vamos) no puedo programar horas de trabajo exactas, sino que tengo que aprovechar el tiempo que tengo. Por ejemplo, mi libro “La Magia de los elementos” lo terminamos de maquetar e ilustrar durante esas siestas. Una vez terminamos la maquetación, si la niña se dormía, abría mi planificador y buscaba las tareas que tenía pendientes del resto de proyectos. Para los momentos de vigilia, en los que podía cuidar de la peque o no me importaba que estuviera balbuceando mientras jugaba, buscaba actividades fáciles que no me requirieran mucha concentración, también de entre esas tareas pendientes. Por ejemplo, comprobar las entregas de mis alumnos del Templo en el aula online.

Bonus: Si queréis aprovechar la energía de la primavera en estos nuevos proyectos, la Tradición Correlliana, en su volumen “Ritual en Teoría y Práctica” tiene un ritual muy bonito que consiste en plantar semillas por cada proyecto que queramos. Las semillas han de plantarse en maceta, eso sí, que no queremos llenar de especies externas nuestros bosques.

¿Te ha gustado el método? Comparte tus experiencias con el hashtag #pazesunestadomental en tu red social favorita. Y recuerda que la sensación de lograr cosas es gasolina para tu motivación. Pero para estar motivado hay que ser un poco organizado y saber qué es lo que se quiere. Si es así, podrás conseguir todo lo que quieras. ¡Haz que suceda!

No soy una iluminada

descargaHace poco halagaron mi espiritualidad y la forma en la que la llevo. No supe cómo reaccionar a ese halago (salvo dando las gracias) y, honestamente, sigo sin saber cómo hacerlo, por el simple hecho de que me considero igual a las personas que hay por ahí fuera, las que me leen y las que no. También porque he estado en mi piel hace unos años, y era (y sigo siendo) de todo menos perfecta.

No soy una iluminada y me esfuerzo mucho en que eso salte a la vista. ¡Aunque se considere negativo! Adoro tener muy presente de dónde vengo, cuál es mi camino, y éste empieza en mi día a día. Desde que me levanto una mañana cualquiera, hasta que me acuesto. A veces me enfado, a veces lloro, a veces me frustro. Intento con mucho ahínco eso que llaman sanar mis emociones, sanar mi alma. Me lo tomo en serio. Cuando haces un voto con tus dioses, no se van los traumas infantiles automáticamente, ni olvidas, por obra y gracia divina, aquella relación abusiva que sufriste. Porque sí, todos tenemos traumas. Pero lo que hace posible este camino, el de la brujería, es que te fijes en las cosas que no saltan tan a la vista dentro de tu propia vida. Las cosas pequeñas, aquellas en las que reside la felicidad, los ritos por los que pasas todos los días y que das por sentado. Hasta agradecer porque el dinero te llegue para comprar pasta de dientes de la que sabe rica. Todo eso acaba cobrando sentido, todo eso acaba teniendo significado. Compartir memes espirituales (aunque me encantan) y hablar del ego y de lo mucho que me gustaría mantenerlo a raya no me hace espiritual.

Pero claro, a veces se confunde la instrucción “tener un aire de paz y tranquilidad”  siendo wiccano o brujo, con emitir espiritualidad por los cuatro costados. Creo que de esa confusión surge la figura del iluminado, el que todo lo sabe, el que todo lo puede… y lo cuento porque me pasó a mí. Es entonces cuando pasas a creerte por encima del bien y del mal. La experiencia me ha enseñado que esa etapa, para algunas personas (como yo) es necesaria para aprender sobre sí mismas.

A día de hoy no soy una iluminada, no me considero sabia ni creo que sepa más que otras personas de la vida. Simplemente tengo mis opiniones, a veces las expreso con más tino, otras con menos. He sido más o menos honesta en esta siempre corta vida, igual que todos. He sido más o menos espiritual. Pero si hay algo que he sido siempre ha sido humana, con mis virtudes y mis defectos. Espero no dejar nunca de serlo, porque me hace más feliz haberme equivocado y aprendido, que todo lo que haya podido conseguir en la vida. Y eso que tengo mucho que agradecer.