Querida Yo del pasado

abrazoQuerida Yo del pasado:

Soy yo. Quiero decir, tú. En el momento en el que escribo esto tengo 33 años, estoy casada con un hombre maravilloso, soy madre de una bebé preciosa y muy divertida, y estoy embarazada de nuevo. ¡Felicidades a ti también por ello! Tengo trabajo, tengo siempre algo que llevarme a la boca y muchos proyectos en mente. Por supuesto, mi vida es mejorable, pero lucho muy duro por hacer realidad tus sueños, que son los míos, y por vivir de la forma más agradable posible.

Te escribo esta carta para decirte unas cuantas cosas que creo que son importantes. Lo son porque nunca te las dije y me parece que te lo mereces después de tanto tiempo.

La primera cosa que quiero decirte es que eres buena. Mantuviste una relación tóxica sólo porque creías que hacías lo correcto. Te mudaste a un sitio que no te gustaba por la misma razón. Hasta aguantaste que manejaran tu vida. Todo eso sólo porque te cuesta decir que no. Créeme, te comprendo, yo tengo el mismo problema. Pero con los años, esa tendencia a decir siempre que sí pasará, te curtirás, aprenderás a ver bajo las máscaras, a detectar con precisión las manipulaciones más sutiles. Acabarás confiando en tu intuición y, sin darte cuenta, ganarás mucha confianza en ti misma, en lo que tú crees que es bueno para ti, que quizá no sea compartido por todo el mundo.

Lo segundo que quiero decirte es que eres fuerte. Aunque tú no lo veas ahora, créeme. Aguantaste como una jabata un sinfín de peripecias. Y, a pesar de todo, un día le plantaste a la vida una sonrisa, te pusiste el mundo por montera y dijiste que saldrías de aquella situación.

Eso nos lleva al punto tres. Eres tremendamente valiente. Porque saliste de todo eso con la cabeza alta, a veces con métodos más controvertidos que otros, otras veces con mutis por el foro. Otras veces arrasando con todo, con los cuernos de Aries por delante.

Quizá te sientas mal porque te has equivocado. Todos lo hemos hecho, ¡dímelo a mí! A veces has caído, has hecho cosas que no querías o que no casaban con tu estilo, has entrado en dialécticas sin sentido, incluso en una ocasión hiciste algo contra tus principios. Quiero que sepas que te acepto, te comprendo y te perdono.

Te perdono que entraras en una relación que te marcara tanto que te haya costado años curarte del desastre que te provocó.

Te perdono que te pelearas con gente con la que no merecía la pena o no tenías por qué pelearte.

Te perdono que te dejaras llevar por voces aparentemente más expertas, cuando sabías que no era lo que tenías que hacer.

Te perdono que no hayas dicho más que no.

Te perdono que no hayas puesto más límites a otros.

Sé que de todo esto te darás cuenta con el tiempo, más tarde o más temprano. Sé que a veces te parece que actúas por impulso, como una aparente contradicción. Créeme: no es impulso, se llama intuición. A veces tu cerebro racional dice que debe hacer x, que es lo civilizado, mientras que tu corazón, tu maestro, te dice que eso que dice tu cerebro no te va a hacer sentir bien. Sin embargo, siempre acabas cayendo de pie. ¿Sabías que eres tremendamente afortunada?

Gracias por salir de las situaciones a tiempo. Gracias por darte cuenta de cuándo te estaban manipulando, gracias por abrir los ojos, gracias por aprender a decir que no al final de todas las cosas, gracias por salir de aquella relación tóxica, aunque fuera a trompicones. Gracias por negarte a ciertas cosas en tu vida, gracias por dejar lo que tenías que dejar, cuando lo tenías que dejar. Gracias por ser tan lista, por ver con tanta claridad las motivaciones personales y, a partir de ahí, decidir si querías dejarte influenciar o no. Gracias por guardar silencio sobre lo que tenías que guardar silencio, gracias por saber planificar, gracias por el esfuerzo de ser un pilar fundamental para tu familia, y gracias por haber aprendido a valorar a la gente que te rodea y te quiere.

Querida Yo del pasado: gracias. Porque sin ti, hoy no estaría aquí, no habría vivido todo lo que he vivido. Sin ti, no existiría.

Te acepto, te comprendo, te perdono y te doy las gracias. Y ante todo, te quiero.

Firmado,

Tu Yo del presente

#pazesunestadomental

Idea para propósito de año nuevo: sanando emociones

sanacion_energeticaSon conocidos los propósitos de año nuevo que muchos nos hacemos, y que marcan una lista de buenas intenciones que, en muchas ocasiones, quedan en eso. Sin embargo, hay propósitos de año nuevo que se pueden hacer de forma sencilla y que suponen el inicio de un cambio vital importante.

Personalmente, llevo un tiempo sanando emociones, iniciando cambios (y dejando que se inicien), algo que ha surgido a través de otro cambio, el más grande de mi vida. El nacimiento de mi hija ha sido un revulsivo, ha puesto toda mi vida patas arriba, como suele suceder con todos los procesos de adaptación grandes, y ha sacado a la luz esas emociones que necesitan ser curadas de alguna manera, que se han quedado estancadas y que necesitan desatascarse. Como una corriente de agua que se ha quedado atrapada en un recodo del río, y que crea un mal olor indescriptible. En las emociones, lo que eso crea es insatisfacción con la vida de uno mismo.

Por si alguien lo necesitara, quisiera compartir hoy el método que estoy siguiendo y que perfectamente puede servir como propósito de año nuevo que, además, se basa en tangibles y es muy efectivo y fácil de cumplir. Tiene un poco de magia pero sobre todo mucho sentido común. Tiene un poco de mí y un poco de todo el mundo que ha cruzado su camino con el mío, porque también se aprende mucho de las personas con las que te cruzas. Y, ante todo, mucho trabajo acuático y Sacerdocio del Mar, que estamos hablando de emociones y éstas son acuáticas por excelencia.

Lo primero que he hecho ha sido deshacerme de lo que ya no usaba. Desde ropa hasta gadgets, pasando por zapatos, y eso que me encantan los zapatos. Una buena limpieza de armarios te hace ver con lo que eres capaz de vivir, que en realidad es más bien poco. Todas esas cosas que no te sirven para nada, son tangibles y, por tanto, cuantificables, te hace pensar en cuántas cosas acumulas que no son necesarias, que traen recuerdos desagradables o que están ocupando tiempo y energía en tu cabeza. Añadí a esta lista regalos que me habían hecho y ni siquiera me gustaban, por ejemplo un pastillero de porcelana que me regalaron una vez (no soy conocida por tomar muchas medicinas, así que iba a hacer más bien poco con un pastillero), o una camisa que habían comprado pensando en otra persona y no en mis gustos.

Lo segundo, una buena limpieza de facebook, sobre todo grupos y páginas. Es increíble la gran cantidad de basura que comparten algunas páginas y grupos, muchas veces copiada y pegada de otras fuentes, o que directamente se usa para publicidad. También tuve que hacer una limpieza de contactos, con todo cariño, pero teniendo en mente quiénes son las personas de las que quiero rodearme. Este paso es importante porque hay personas que añaden mucha basura a las emociones de uno: cotilleos, malos rollos, rumores, conflictos… Luego de eso, empieza la limpieza de emociones.

Para lo de las emociones me he valido de un cuaderno. Me encantan los cuadernos, hacer listas, planes… así que esta vez era indispensable anotar todas las emociones que sentía y explicar por qué las sentía, si había alguna razón. Mi objetivo era hacer un análisis de la causa que había detrás de todos los sentimientos, positivos y negativos. Identificar las áreas de mejora de mi vida, para poder ser más feliz y estar más satisfecha con mi vida.

He aplicado lo que en mi trabajo llamamos “análisis de causa raíz”. Una vez identificado y descrito en detalle un problema o una situación que me hacía infeliz por alguna razón, me he hecho un máxico de cinco preguntas tipo “Por qué” hasta encontrar la causa raíz, que es una causa tangible, la cual es el origen teórico del problema, por ejemplo:

– ¿Por qué no me siento cómoda con mi vida? Porque no se colman mis expectativas de actividades y curiosidad naturales.

– ¿Por qué no se colman dichas expectativas? Porque no existe oferta donde vivo para ello. Por tanto, la causa raíz de este problema es el sitio donde vivo. La solución es cambiar de lugar de residencia.

Este análisis se tiene que hacer con un poco de cabeza y con tiempo, no vale correr. A veces veremos que más de un problema tienen la misma solución, por ejemplo hablar más las cosas o comunicarse con más eficacia suele ser una causa común de muchas dificultades que tiene la gente hoy en día. Identificar las causas es el inicio de hacer planes para mejorar esas emociones y conseguir sanarlas. Hay cosas que se solucionan con tangibles, hay otras que se solucionan con soluciones más abstractas, como practicar la meditación o entregarse al conocimiento profundo de determinadas disciplinas espirituales de nuestro gusto.

Lo siguiente sería hacer el plan de lo que se quiere conseguir, que es lo que estoy haciendo yo ahora mismo y lo que suele llamarse “los propósitos de año nuevo”. El problema común de estos propósitos es que los dejamos porque nos ponemos metas demasiado altas o muy poco factibles. Así que, hay que ser realista, darse cuenta de cuánto tiempo se tiene e, incluso, ponerse metas para más tiempo que el año que se comienza. En mi caso, me estoy buscando metas incluso para dentro de diez años, lo cual me da seguridad.

Espero que estas ideas de cómo sanar emociones de una forma pragmática os parezcan útiles. Como siempre, cada maestrillo tiene su librillo y lo que me sirve a mí puede que no le sirva a los demás, pero si vale para dar algunas ideas a quien realmente tenga que ponerse manos a la obra a cambiar su vida, me doy por más que satisfecha.

Feliz 2016 a todos.

Cómo desarrollar los chakras… sin morir* en el intento

CHAKRAS~FOR~WEB(*) Que yo sepa, nadie ha muerto por desarrollar sus chakras. Entiéndase esto como una forma de hablar.

Mucha gente quiere activar sus chakras y desarrollarlos de cara a realizar una práctica mágico-energética más eficiente. La buena noticia es que los chakras ya están activos en el cuerpo, pues forman parte de nuestro sistema energético. La menos buena es que desarrollarlos, esto es, hacerlos más eficientes, lleva tiempo, como entrenar en el gimnasio, pero con un poco de constancia se pueden lograr cosas muy interesantes, como tener un nivel de energía más estable y, por tanto, cansarnos menos cuando necesitamos estar centrados para la realización de algún trabajo mágico. Como este tipo de trabajos también conlleva meditación y sobre todo visualización, tiene muchas de las ventajas de éstas, tales como mayor capacidad para imaginar y desarrollo de la creatividad, mejor capacidad de concentración y aumento de la memoria.

Es necesario seguir unas ciertas premisas cuando buscamos desarrollar nuestros chakras:

– Nuestro objetivo al desarrollar los chakras y trabajar con ellos debe ser el auto-conocimiento y la búsqueda de encontrarse mejor energéticamente. Se habla mucho de despertar la Kundalini como una forma de obtener fácilmente poderes sobrenaturales. Hay maestros ahí fuera que prometen despertar la Kundalini rápidamente o hacerlo “sin riesgos” (normalmente a cambio de mucho dinero). Es potencialmente peligroso aspirar a despertar la Kundalini si se realiza sin supervisión y de un día para otro. Lleva décadas hacerlo incluso a gente que lleva toda su vida practicando Kundalini Yoga. Primero, no es tan fácil, segundo, los ejercicios que se utilizan para esto suelen implicar cosas como apneas (suspensión de la respiración), respiraciones rápidas, bloqueos voluntarios en ciertas partes del cuerpo, etc, que pueden causar desastres en nuestro cuerpo físico si se realizan de forma arbitraria. Y tercero, todos tenemos la potencialidad de esos “poderes sobrenaturales”, no es una cosa de una persona o de dos, y hay más formas de despertarlos que sometiéndose a rutinas que pueden causarnos una hipertensión crónica, entre otras dolencias.

– Ante todo, equilibrio en la práctica: intentemos practicar con todos los chakras aunque con un cierto orden, pues es mejor que empecemos por abajo, por el chakra raíz, para trabajar hacia arriba. Los chakras de las manos y los pies son también un buen comienzo (sobre todo los de las manos).

– Amor en contraposición al miedo: cosas como oír zumbidos, notar picores y sentir calor o frío son completamente normales. Algunas tienen un origen físico y simplemente no habíamos reparado en ellas pero al estar más concentrados de pronto las notamos, otras son de índole energética y pertenecen a nuestro propio sistema. Estamos meditando y desarrollándonos, no contactando con espíritus, por lo tanto hay que tomarse estas cosas con total tranquilidad.

– La primera vez saldrá regular. La segunda mejor. La tercera un poco mejor. Y así sucesivamente. El trabajo con chakras y visualizaciones lleva su tiempo. Tú tienes tu ritmo, debes respetar a tu cuerpo y a tu sistema. ¿O acaso el primer día de ir al gimnasio levantas 50 kgs con el bíceps de tu brazo derecho? No, ¿verdad? Pues tómate tu práctica despacio y respeta también los ritmos de tu sistema energético. Disfruta y relájate  con ello. Si te cansas, termina la visualización y al día siguiente haz un poquito más. ¡Sin prisas!

– Esto va a llevarnos tiempo para nosotros cada día o al menos día sí, día no, así que tendríamos que encontrar un momento en el que no nos vayan a molestar.

– Las cosas externas, tales como piedras, vestir de colores, péndulos hebreos, péndulos normales, etc, son eso, externas. No es lo mismo coger tú una piedra y aplicarle una técnica que has leído por ahí, porque en una aplicación de facebook te sale que tienes el chakra Manipura desequilibrado, a que este diagnóstico y tratamiento lo haga un gemólogo/maestro en péndulo hebreo/practicante de Reiki que haya estudiado y practicado con las técnicas necesarias. Por eso, intenta siempre hacer las cosas por ti mismo sin necesidad de elementos externos, tu sistema energético es totalmente válido y puede funcionar maravillosamente bien sin la ayuda de cosas de fuera, de hecho normalmente buscará equilibrarse solo y en muy pocas ocasiones necesitará “retoques”. Utiliza esas cosas de fuera sólo como último recurso y, si las necesitas, siempre pide ayuda a alguien que realmente sepa de gemas, péndulos, o cualquier otra terapia energética que sepas que sirve para el desarrollo y equilibrado de chakras. Tu sistema energético no es un juego, es algo sagrado y maravilloso, y en realidad usarlo y desarrollarlo es bastante sencillo como para andar complicándose la vida poniéndose panza abajo mientras muerdes un hematite porque “lo has leído en Internet”.

Una vez nos hemos centrado en que vamos a desarrollar nuestros chakras, la primera premisa es que el tiempo que dedicamos a su desarrollo debe convertirse en un momento agradable para nosotros. Tomar una posición cómoda es lo más importante para empezar. Hay personas que se tumban, mientras que otros gustan de meditar sentados encima de una esterilla de yoga, que les aísle del suelo. Realizar un pequeño ritual consistente en colocar lo que vayamos a necesitar (una esterilla, una manta por si tenemos frío o un cojín donde poner las posaderas en el caso de estar sentados) sólo nos llevará cinco minutos y aumentará la calidad de la práctica. Y a mayor calidad, mejor la sensación.

Visualización para el desarrollo de chakras

Una de las prácticas básicas a realizar antes de empezar la rutina de trabajo con los chakras es el ejercicio de enraizamiento. Se trata de equilibrar todo el sistema en general para estar más centrados (y concentrados), además de ayudarnos a conectarnos con la Madre Tierra. Hice un vídeo explicándolo y guiando la meditación justo aquí, por si os interesa. Yo la hago más larga, pero en realidad cuando te acostumbras se puede hacer la visualización en un momento. Lo ideal es hacerla antes y después del trabajo con chakras intenso. Es como el calentamiento y el estiramiento del gimnasio.

Abajo describo una rutina de trabajo con chakras basada en la visualización bastante sencilla, aunque con paciencia siempre saldrá mejor. Recordad que, para más información, os recomiendo leer mi especial sobre chakras de hace unos años.

– Si empezamos por abajo, empezamos por el chakra raíz, cuyo color es el rojo, así que imaginamos una brillante bola de luz de color rojo a la altura del periné, esto es, entre la vagina y el ano para las chicas, y entre los testículos y el ano para los chicos.

– Una vez hemos sacado esa primera bola de luz de color rojo y observamos cómo inunda con su calor nuestros músculos pélvicos, imaginamos que desde ella sale un haz de luz como un láser de color rojo hacia delante. Cuando nos sintamos con “ánimos” y hayamos practicado un poco con ese haz de luz, podemos probar a hacer “dibujitos” en el aire con ese haz de luz, tal y como haríamos con un gato y un puntero láser, realizando el ejercicio tanto tiempo como podamos y dibujando tanto como podamos en el aire. Si nos cansamos, no pasa nada, cerramos el haz de luz y cerramos el chakra haciendo que se desvanezca de nuestra mente, y pasamos al siguiente chakra con su correspondiente color y ubicación.

– Como ya sabéis, el resto de los colores de los chakras son naranja, amarillo, verde, azul claro, azul oscuro y morado, y cada uno está situado en una parte del cuerpo. Os invito a repasar mi especial de chakras para más información al respecto, aunque queda bien expresado en la imagen de arriba. Se trata de realizar la misma práctica, con su color correspondiente, en cada parte del cuerpo y con cada chakra en su lugar. También podemos probar a hacer este ejercicio con las palmas de las manos y las plantas de los pies, visualizando en ellas bolas de luz blanca con un haz de luz, como si fuera un puntero láser.

– Encuentro los chakras de las manos especialmente fáciles de manejar con este ejercicio. Si ves que no te sale de ninguna forma con los chakras tradicionales de la Kundalini, puedes probar con ejercitar primero los de las manos y luego pasar al resto. Este truco suele funcionar muy bien, especialmente si nunca has visualizado antes.

– Por supuesto, ¡realiza la pequeña meditación del árbol después de hacer este ejercicio, lo dejes donde lo dejes! Conectarse a la tierra es muy importante, especialmente si piensas en irte a la cama al rato de realizar estos ejercicios. Intenta no irte a dormir justo después y, si te sientes nervioso o nerviosa, bebe agua despacio y a sorbos pequeños.

Teoría sobre los vampiros psíquicos

El otro día en un foro hicieron una pregunta sobre los vampiros psíquicos y sobre la razón por la cual extraen energía de los demás. Yo contesté desde mi propio punto de vista y un poco a salto de mata, pero cuando releí mi concepción la verdad es que me gustó. Se basaba un poco en mi propia experiencia, mezclada con mis conocimientos sobre chakras y trabajo energético, así que me he llevado unos días pensando en cómo refinarla. Me he animado a ponerla por aquí, por si a alguien le sirve. También porque ya he dicho muchas veces que escribir me ayuda a ordenar mis ideas y que este blog es una suerte de método terapéutico para mí.

Un poco sobre el sistema energético del cuerpo

Nuestro sistema energético es una de las herramientas más perfectas que tenemos, pero está en contacto muy estrecho con el resto de los niveles de nuestro ser. Por tanto, todo lo que suceda en otros niveles afecta a nuestro cuerpo sutil energético, porque todo funciona como un sistema completo e interdependiente. Una persona sana y sin problemas aparentes que puedan afectar a su vida normal tiene un sistema energético sano, en el que la energía fluye, ni mucho ni poco, a través de los diferentes canales de que dispone su cuerpo.

Se suele decir que tenemos siete chakras (Muladhara, Suadhishtana, Manipura, Anajata, Vishudda, Ajña y Sajasrara) o centros energéticos principales, pero en realidad tenemos muchísimos más. Escribí sobre chakras hace unos años aquí y aquí, por si queréis saber más. Los chakras están conectados por unas vías llamadas nadis, por las cuales circula la energía, llevándola a todo nuestro cuerpo. Los chakras pueden tener diferentes problemas: pueden estar bloqueados (que es lo que se suele decir) pero también pueden estar desequilibrados (cuando van en la dirección opuesta a la que deberían girar) o demasiado abiertos.

No es raro encontrarse un bloqueo en cualquier chakra, con otro chakra demasiado abierto justo al lado. Es una forma del cuerpo sutil de defenderse y mantener su estado armónico. Pero siempre que tenemos un chakra demasiado abierto es un problema, por mucho que nos parezca que eso es bueno porque es sinónimo de tener “mucha energía”. En realidad los chakras demasiado abiertos pierden energía como un grifo a toda potencia y eso nos puede causar pérdidas energéticas que, además, se pueden ver reflejadas en diferentes aspectos de nuestra vida.

¿Qué podemos entender por un vampiro psíquico?

Hay personas que pueden necesitar atención a toda costa y todo el tiempo, demandando mucho de los demás, aprovechándose de ellos o tomando cosas que no les corresponde tomar. Pueden ser individuos egoístas que llegan a nuestra vida y nos dejan “exhaustos” o deprimidos de algún modo. En mi experiencia, monopolizan conversaciones y personas, malmeten y lloran como forma de dar pena a los demás y así seguir obteniendo su atención o su beneficio. Para mí, eso es un vampiro psíquico. De éstos hay en todas partes, no se libra ningún grupo, ni ninguna religión, ni ninguna profesión.

Lo cierto es que la vida de estos individuos es ciertamente triste. Les falta algo que ellos no tienen y necesitan sacarlo de los demás. Normalmente esa pérdida o esa falta la suplen mediante la atención y la energía de los demás, problema causado por regla general por chakras demasiado abiertos. Así pues, parasitan esa atención y, con ella, esa energía. Lo curioso viene ahora: no hacen nada con la energía que roban, simplemente la desechan. Igual que no sacan nada productivo de las relaciones que establecen, sólo meterse en medio o lograr esa atención tan deseada. La explicación, a nivel energético, es simple: si existe una fuga de esa energía personal que ellos tienen (como un grifo que nos hemos dejado abierto y sin control que salpica por todas partes), la reacción natural es conseguir energía a toda costa para que el sistema pueda seguir funcionando correctamente. De lo contrario, ellos pierden energía y por eso necesitan parasitarla. Cuando se quedan solos o no se les hace caso, se deprimen o montan en cólera, y vuelven a pedir ayuda, normalmente de otras víctimas. Suelen pedir más energía en forma de reclamos a los demás, pidiendo ayuda constantemente o intentando llamar la atención de forma enfermiza, a veces incluso en cosas que son únicamente responsabilidad de ellos, o que pueden solucionar perfectamente por sí solos si piensan un poco.

Para ilustrarlo, diré que conocí a una persona que era así.  Hablaba a gritos, constantemente demandaba cosas y no daba nada a cambio. Te hacía sentir agotada. Tenía una lámpara de araña en su casa y, con la excusa de que tenía problemas de espalda, hacía que un miembro de su familia en particular fuera a limpiarle la lámpara, cristal por cristal y tal como ella quería y decía, sin dar ni las gracias, en lugar de llamar a una empresa especializada en ello (y tenía dinero para permitírselo). Años después la relación con su familia se deterioró debido a los continuos desplantes, y ella acabó vendiendo la lámpara, diciendo ante sus amigos y conocidos que la había vendido “porque nadie quería ir a limpiarle la lámpara a pesar de la cantidad de problemas que tenía de espalda”. Esta misma persona se iba de viaje por vacaciones y, al volver, sacaba la colada en casas ajenas para meter su ropa sucia, pues según ella después de las vacaciones tenía “derecho a descansar y que otros le lavaran la ropa”. Su falta de respeto era tolerada por su entorno porque se dedicaba a dar pena con sus problemas de espalda.

Así pues, mi teoría personal sobre los vampiros psíquicos y demás gentes tóxicas es que tienen un desequilibrio, normalmente mental, que se traduce a nivel energético en chakras demasiado abiertos, o viceversa. Como los niveles del individuo están muy unidos, eso también puede causar lesiones o traducirse en problemas físicos (como en el caso expuesto anteriormente). Al no valorar esa energía que reciben, la desechan, y ni siquiera son conscientes de la cantidad de energía que necesitan y demandan. Para ellos simplemente es natural demandar y recibir esa energía.

Afortunadamente este tipo de persona no abunda demasiado. O, cuando ya tienes experiencia, aprendes a detectarla rapidísimo. Eso sí, rara vez piden ayuda a otras personas para solucionar su problema, porque han aprendido a vivir así. La mejor solución a esto es alejarse poco a poco de la persona si nos hace sentir muy mal. Los ejercicios de higiene psíquica (tal como el blindaje de aura propuesto aquí) también nos pueden ayudar a mantener intacto nuestro sistema energético.