Conócete a ti mismo

Reconozco que no soy fan de las 13 metas. No por nada, la mayor parte del tiempo me encanta Cunningham. Pero me dan un poco de grimilla las reglas y los preceptos, y cómo se las toman a veces las personas, como si fueran “mandamientos”. Pero he de reconocerle que una de ellas, “Conócete a ti mismo”, me parece acertada. La cosa es que no es de él. Es lo que se dice que estaba escrito en el Templo de Apolo en Delfos. Curioso y paradójico, para ser un sitio donde la gente iba a escuchar oráculos y aprender qué era lo que debía hacer.

Soy una persona introspectiva. Mi familia y mis amigos dirían que soy compleja y estoy de acuerdo con esa aseveración. Me pregunto constantemente los porqués, los cuándos y los cómos, de los demás y de mí misma. Me gusta ver las motivaciones detrás de los comportamientos de todo el mundo, tan sólo por comprender. La comprensión es difícil en algunos momentos, por ejemplo cuando te insultan, pero dispara otras cosas como la compasión y la empatía, que creo que son valores muy escasos en este mundo rápido. Hay momentos en los que es inevitable juzgar, saltar y dar una opinión porque no estás de acuerdo. Sería muy estúpido pensar que tenemos que gustarle a todo el mundo, porque es imposible. Sería muy estúpido pensar que todo el mundo tenga que estar de acuerdo con todo el mundo. Al final creo que a quien debemos gustarnos es a nosotros mismos.

Creo que el primer paso para gustarse uno mismo, y por ende a los demás, estaba escrito en la pronaos del Templo de Apolo en Delfos. Conócete a ti mismo. Pero da mucho miedo. Hay gente que no quiere estar dentro de sí mismo, bucear, hacer trabajo con la Sombra, porque no sabe qué va a encontrar. Cuando le comento a alguien si trabaja con la Sombra y tiene problemas, siempre está el que me dice “es que yo he trabajado ya mucho con la Sombra, no lo necesito”. Te felicito, pero si sigues teniendo problemas es que aún lo necesitas. Y no necesito que me lo cuentes, mi labor no es enterarme de qué te pasa ni de los traumas infantiles que tienes, sino que tú te enteres de qué es lo que te pasa. Que conozcas a tu Sombra. Que la aceptes. Ésta es una labor en progreso, no algo que se hace una única vez.

Cuando te aceptas, ves lo que haces y sabes por qué lo haces, el mundo es más sencillo. Aceptas que eres heredero de ese pasado que a ratos sale a darte una colleja a través de tu Sombra. Ganas la perspectiva suficiente como para entender por qué los demás hacen lo que hacen, los humanizas. Nos hemos vuelto un poco sociópatas, pensamos que la gente son objetos, los cosificamos. Este tipo de trabajo nos ayuda a ver la humanidad en nosotros y en los demás. Es un trabajo muy duro, del tipo de trabajo que duele, pero creo que cualquier persona se vería muy beneficiado de ese tipo de labor, especialmente siendo wiccano. Descubres partes hermosas también, como tu propia generosidad hacia ti mismo por aceptar mostrarte impúdicamente cuáles son las áreas que has estado ocultando durante largo tiempo: los esqueletos en el armario. Te hace fácil quererte porque te comprendes. Y así es más fácil querer a los demás también.

Sin embargo, no todo el mundo está dispuesto a esto y entran en Wicca por la magia únicamente, porque resulta difícil bucear en uno mismo y en los demás, lleva tiempo y todo se quiere “aquí y ahora”. Consideran que la magia es la salida a todo. Perfecto. A esas personas les deseo mucha paciencia, porque la magia tiene sus límites. Hay un chiste cristiano que me contaron hace tiempo, de un señor que le reza todos los días a su Dios para que le toque la lotería. Cuando muere y llega al cielo, le reprocha a Dios que nunca le tocara la lotería. Y Dios le contesta: “¡Haber echado por lo menos para que te tocara, tontolculo!”. En definitiva, podemos hacer toda la magia o rezar todo lo que queramos para encontrar un trabajo, pero si nunca echamos un currículum, ¿cómo nos van a llamar? Podemos mover toda la energía del Universo conocido, pero si no podemos de nuestra parte, ¿cómo vamos a ser felices?

Siempre digo que estamos muy faltos de reflexión en este mundo, también en un camino espiritual como Wicca, y que por eso a mí me gusta compartir lo que reflexiono. Para mí, reflexionar es una forma de conocerme a mí misma, de hacer ese trabajo a ratos ingrato de mirar hacia dentro e intentar comprenderse, de tenerse compasión, de aceptarse. Ser wiccano no es fácil, sobre todo cuando uno se da cuenta de que hay que usar la cabeza y el corazón, y que ese uso es como un músculo que, si no se utiliza, se atrofia. Cuando pasan los días, me distancio de lo que he escrito y luego vuelvo a leerme. Hay veces en las que me río y otras en las que no me río tanto. Lo importante en este camino es conocerse, no hacer hechizos ni conocer muchas cosas, ni saber de plantas, ni de Tarot. Todo eso está fuera. Lo más importante está dentro. Por eso, conócete a ti mismo.

Paganismo y maternidad

Ha llegado a mi vida uno de los momentos más increíbles en la vida de cualquier mujer. Espero mi primer hijo para primavera. Es un polizón escondido en mi ombligo al que de vez en cuando veo en un monitor, en blanco y negro, pero del que cada día soy más consciente. Mi embarazo me empodera, me vuelve indómita y por eso me siento más hembra que nunca. Es como si todo el cóctel de hormonas que me recorre me impulsara a defender lo que es mío, a mi verdadera tribu, a condenar la injusticia en todas sus formas, porque ahora tengo un inocente al que proteger. A medida que esas fotos en blanco y negro dejan de representar puntitos para representar a una figura con forma humana, me doy cuenta de que dentro de relativamente poco estará en mis brazos y a todo color.

Observo con curiosidad a las familias paganas que conozco. Veo cómo se desenvuelven los niños, escucho las historias de parto, leo lo que quienes han ido por delante de mí han vivido. Y me doy cuenta de que hay una historia por cada familia y por cada niño, así que probablemente el nuestro tenga su propia historia que contar. Hay niños muy involucrados en el paganismo, hay niños que tienen querencia por algunos dioses, niños que pasan olímpicamente de todo (podría hacer un chiste con el Dodecateísmo a partir de esa expresión), y posiciones intermedias.

Mi bebé va a nacer en un entorno muy paganizado. Su padre y yo estamos iniciados como sacerdotes correllianos, llevamos juntos un Templo y damos clases de la Tradición Correlliana. Sin embargo, tanto mi marido como yo tenemos la firme intención de educar a nuestro hijo o hija de manera laica, sin hacerle partícipe de ritos ni cultos. No vamos a negarle saber qué es la religión, ni qué tipos de religiones hay, pero en mi casa el niño o la niña no van a entrar en mi círculo hasta que no sea mayor de edad, y esto lo tengo muy claro. La razón es que creo que ya cuesta que no nos flipemos con 20 años, si encima le metemos determinadas ideas a un niño de 10, lo llevamos bastante crudo si queremos que diferencie ritual de ficción, y por consiguiente ficción de realidad. Ya sabemos que la Magia no es un tema como para ser tomado a la ligera, y menos si se trata de un niño. Por supuesto que hay críos muy talentosos y bien comportados, y la mayor parte de los niños de padres paganos que conozco son así, pero no me quiero arriesgar a tener un pequeño tirano dentro de mi círculo. Si cometo un error como madre, que cometeré muchos, y acabo criando un pequeño insufrible, no quiero que el resto de mi círculo tenga que pagarlo.

Para mi bebé no quiero ser Harwe la Sacerdotisa, quiero ser simplemente Mamá. Hay aspectos en ese sentido de mi espiritualidad que sí creo que puedan ayudarme como madre, pero porque se trata de valores y no de creencias, y pueden estar en cualquier ideología, ya sea religiosa o laica. El amor por la naturaleza es uno, pero podría enumerar otros muchos: el concepto de honorabilidad propia y ajena, lo bien que sienta realizar las cosas con tesón y esfuerzo, la paciencia (que como sociedad inculcamos a nuestros hijos y olvidamos al cumplir los 18), la honestidad con uno mismo y con los demás, la necesidad de introspección y autocrítica… Cómo acabaré haciendo esto, no lo sé. Si fracasaré en mi empeño tampoco lo sé, pero seguramente, porque no soy perfecta. Estos son valores muy bonitos puestos sobre el papel y la realidad es bien distinta. Así que me conformo con acompañar a mi hijo o hija en su crecimiento como persona. Si luego consigo meter los valores me daré con un canto en los dientes. Puede que mi retoño no levante athames al aire y puede que no canalice con 8 años, pero tendrá Mamá y Papá, no sacerdotes creando pequeños clones, sino personas con sus propias inquietudes y opiniones. No quiero que mi pequeño o pequeña me vea como una señora que se viste con ropa ritual, sino que me vea por la mañana haciendo el desayuno y dándole un beso de buenas noches cuando se vaya a acostar. Quiero que juegue porque es lo que hacen los niños, no que tenga funciones dentro de un ritual. Me he quedado embarazada porque mi pareja y yo sentimos la llamada de la Biología, esa necesidad que nos ha impulsado a transmitir tanto nuestros genes como nuestros valores, no para ganar un adepto a la causa de una Tradición. Que sí, que cuando tenga 18, si es su elección, estaremos ahí para enseñarle, pero nuestra función es ser padres, no sumos sacerdotes.

En definitiva, mi elección es la de criar a mi hijo o hija sin que tenga nada que ver con el paganismo. Que habrá y hay muchos padres y muchas madres que meten a sus hijos en círculos o los incluyen en los rituales. No critico esta elección porque es personal. Yo sólo veo niños, ya sean sus padres paganos o no, que tienen ganas de jugar y ganas de aprender. Dependiendo de lo que les demos se irán desarrollando. Así que prefiero mil veces seguir con la ilusión de educar en valores, que con eso ya tendré bastante trabajo como madre como para añadirle las funciones sacerdotales.

Rituales al aire libre: una reflexión sobre una actitud extendida hacia la naturaleza

404819No hay nada más mágico que realizar un ritual al aire libre. Con el sol o la luna como testigos, la suave brisa que mece los árboles, suena muy idílico, ¿verdad? Y efectivamente lo es, pues para un wiccano no hay nada más bonito que celebrar su fe en mitad de su verdadero templo: la naturaleza.

No obstante, no siempre somos totalmente consecuentes con lo que hacemos y con lo que veneramos. Como muestra, el incendio que ha devastado una zona protegida cerca de Sierra Nevada, muy cerca de donde yo vivo y donde tenemos el Templo de Brigit. Las autoridades indican que la causa del incendio fueron restos de rituales religiosos, aunque todavía están por confirmarlo. Y no me extraña: el año pasado, caminando por un paraje cercano a Sierra Nevada, mi marido y yo atisbamos un pequeño fuego en una zona protegida. Al acercarnos, vimos que se trataba de una vela. Mi marido corrió a apagar la vela, sin importar que el autor o autores del ritual estuvieran todavía cerca, pues la habían dejado junto a hojarasca que podía arder muy fácilmente. Este tipo de situaciones ocurren también en nuestras calles y plazas, por cierto. Hará unos años oí un “consejo” de alguien que aseguraba que los restos de rituales había que dejarlos en una plaza donde jugaran niños, envueltos en un paquetito. La pregunta que me hago es “¿qué estamos haciendo?” ¿En qué momento se nos ha ido tanto la cabeza como para pensar que lo que está ahí fuera, natural o creado por el ser humano, existe para que dejemos los restos de nuestros ritos?

No se trata de “yo tengo el derecho a hacer lo que me dé la gana en el campo porque el campo es de todos”. El campo no es de todos. El campo es del campo, no es de los humanos. Estaba aquí mucho antes que nosotros. Los espacios protegidos están protegidos porque no pertenecen a nadie. Las zonas de recreo, aunque disfrutemos de ellas, no pertenecen a los humanos. No son para que dejemos libremente velas, pañales usados o latas de coca-cola, no es nuestro estercolero ni nuestro lugar para hacer rituales sin miramientos. La naturaleza no nos pertenece: nosotros le pertenecemos a ella. Nos han llenado la cabeza con la idea de disfrutar de ella, de hacerle fotos y publicarlas en Facebook, pero no hemos aprendido a cuidarla.

No me gusta tener que escribir estas líneas, pero siento la necesidad de condenar la actitud de quienes se dejan velas encendidas en mitad del campo, arrojan restos de rituales a los ríos (la parafina de las velas está hecha de petróleo y no es biodegradable), o entierran botellas de cristal en mitad del campo, que pueden fácilmente ser escarbadas por un animalillo y causar incendios por el “efecto lupa”.  Tampoco me gusta quienes tiran chicles o dejan restos de rituales en plazas y calles para que lo encuentren los niños pequeños (un menor de edad no tiene por qué meter las manos en trabajos mágicos ajenos, y menos servir para “liberar” nuestra energía en el Universo, es un niño, no una herramienta). Creo que se puede ser wiccano, cívico y respetuoso. Por eso, dejo algunos pensamientos que creo que pueden ser útiles para la realización de rituales al aire libre y el desechado de materiales:

– No hagas fuego en lugares no permitidos. Tampoco enciendas velas. Utiliza velas de led si quieres minimizar los riesgos de incendio.

– Si vas a utilizar velas, asegúrate de que son de materiales biodegradables. La parafina con la que se fabrican la mayor parte de las velas hoy día, lamentablemente, es un derivado del petróleo y es muy contaminante. Las velas de cera de abeja son una apuesta segura. Cuenta las que has encendido. Al finalizar, apaga las llamas una por una con unas gotas de agua. Cuenta todas las velas que tienes en la mano después de apagarlas y asegúrate de que te llevas de vuelta a casa el mismo número de velas. No te marches del lugar sin asegurarte de que llevas todas las velas que trajiste al bosque.

– Limpia bien el área antes de empezar el ritual. Esto incluye eliminar la hojarasca que pueda prender durante el rito, que puede causar un problema incluso contigo delante.

– Bajo ningún concepto enciendas hogueras. Se necesitan permisos para ello, tienes que saber hacerlas y dependiendo del momento del año te pueden multar con un buen dinero que, seguro, no te quieres gastar.

– Deja el área usada para el ritual mejor que como te la encontraste. Lleva una bolsa de basura grande contigo para estos menesteres. Luego, tírala en un contenedor de basura.

– Deja una pequeña ofrenda biodegradable para agradecer a los espíritus del lugar, en un lugar discreto donde no manche. Lo ideal es derramar un poco de agua o zumo de frutas en señal de gratitud, por ejemplo junto a un árbol. Si quieres dejar algo más físico, no dejes restos de loza ni de cerámica: puede romperse y causarle heridas a alguien, aparte de actuar como un espejo. Para eso, ¡deja unas simples flores sin jarrón, que son totalmente biodegradables!

– Bajo ningún concepto dejes recipientes ni botellas de plástico. Mejor aún: bajo ningún concepto dejes ningún tipo de recipiente ni botella.

–  Si has usado papel para un hechizo o conjuro y quieres desechar los restos, quémalo con cuidado cuando llegues a casa (asegúrate de tener un recipiente adecuado, no te quemes). La ceniza se destruye muy fácilmente y se la puede llevar el viento después.

– Utiliza los restos de velas de ritual para hacer más velas, por ejemplo decorativas, si ves que no se terminan de gastar o si no sabes qué hacer con los restos que te queden después de quemarla. Al fin y al cabo, lo que se está intentando conjurar es la llama de la vela, no la cera o parafina que la recubre.

La pirámide de los brujos (y 4): Callar

Hemos aprendido que hemos de Saber, Querer y Osar, ahora tenemos un montón de energía depositada en el Universo esperando a que haga lo suyo, a que obre conforme a nuestra Voluntad. Hemos hecho un buen trabajo. Y sin embargo, mañana lo contamos a la vecina, lo decimos en un foro, lo ponemos publicado en un blog. Hemos hecho magia para conseguir nuestro propósito y ahora queda esperar. Como somos unos magos o brujos muy buenos, seguramente nada se interponga en nuestra Voluntad, por la Ley de L’oréal (nosotros lo valemos).

¿O no?

No vivimos aislados en este mundo y la nuestra no es la única Voluntad que se mueve en el Universo. Compartimos esta existencia con un montón de voluntades (mínimo tantas Voluntades como seres humanos hay) y a veces puede que nuestros deseos entren en conflicto con los de otro. ¿Qué ocurre entonces con toda esa energía que hemos empleado? Pues que estamos poniendo sobre ella un enorme rombo verde, como en el juego de Los Sims. Estamos diciéndole a todo el mundo “eh, ahí va mi energía, mira qué bueno soy, todo se me va a cumplir, mira qué genialidad la mía que hago magia”. Y puede que no pase nada, o puede que a alguien no le parezca bien.

Así pues, lo mejor es Callarse. Callarse es, por un lado, un ejercicio de humildad de los de verdad. Por otro, un ejercicio de paciencia. Como Aries, Callar es la gran lección que extraigo de todo trabajo mágico y en realidad de todo en esta vida. Por algo los bebés se gestan en la oscuridad del útero hasta que ven el momento de ser dados a luz. Callar es la Tierra que gesta las semillas antes de que germinen. Los proyectos salen cuando tienen que salir, ni antes ni después, y si empezamos a mencionar antes de tiempo determinadas energías, “pierden” fuelle, como una semilla cuando necesita estar en estratificación durante cierto tiempo. Esto sucede primero, claro está, por la contraposición de todas esas Voluntades ajenas que pueden entrar en conflicto con la nuestra.

Pero lo más importante es que pueden entrar en conflicto con la nuestra propia. ¿Cómo es posible? Diréis. ¡Si yo estoy muy alineado con mi propia Voluntad, si medito todos los días, si soy lo más chupiguay en términos mágicos! ¡Si me han dicho en el foro de wiccanos que soy la leche y la repanocha, y que qué ritual más bien hecho me he montado!

Veo con frecuencia estupendos magos cuyos Yoes hacen aguas por todas partes. Literalmente. Hacen aguas en cuanto a sus propios miedos, y cuando mencionan esas energías que han liberado, lo que están haciendo es volver a recrearlas y añadirles ansiedad y miedo. “¿Qué pasará si no sale bien?”, puede que se pregunten inconscientemente. “¿Y si el hechizo x se vuelve en mi contra?”. “¿Y si me echan un mal de ojo?”. Y una larga, larguísima lista de inseguridades que todo el mundo tiene y que no se pueden evitar (véase el anterior artículo, sobre Osar). Así que el consejo de este último pilar no es solamente “cállate”, sino también “olvídate”. Calla tu boca, calla tu pensamiento, calla tu discurrir interno, sigue viviendo como si nada hubiera pasado, como si el hechizo nunca se hubiese realizado. No le quites energía al traerlo a ti constantemente: deja que haga su trabajo, porque normalmente estas cosas llevan su tiempo. Dale el tiempo necesario, por lo tanto, para que madure como una semilla debe permanecer en la tierra antes de salir a la superficie.

En este mundo de comunicación constante en el que parece que tenemos que publicarlo todo, Callar es un esfuerzo. Pero siempre tenemos la elección de callarnos. Muchas veces me pregunto hasta qué punto estamos obligados a publicar el hechizo que hemos hecho, si realmente es para compartir con otras personas, para enseñarles, o por una necesidad de aprobación. Si es por lo segundo, como suele ser el caso (ya que siempre se pueden publicar hechizos sin necesidad de mostrar qué es lo que nosotros hemos hecho), entonces habrá que trabajar mucho más con lo que comentábamos en Osar sobre todo, en esas partes de nosotros mismos que no han quedado resueltas y que, claramente, necesitamos solucionar. Pero como siempre, me gustaría llamar a la reflexión interna más que a la perorata fabulística, así que dejo las elecciones pertinentes, como siempre, en vuestras manos. Yo me limito a dar mi opinión.

La pirámide de los brujos (2): Querer

Posiblemente ésta sea mi parte favorita de hacer magia, el pilar que más me gusta de todos: puede que porque esté asociado al elemento fuego, puede que porque es el ejercicio de Voluntad supremo. Se trata de Querer.

Querer no es simplemente tener el deseo de algo, porque en ese caso sería desear. Se trata de algo menos “tosco” que el deseo, aunque parte de él. En esencia, Querer es el motor del cambio, la parte más revolucionaria y movilizadora de nuestro ser, al provenir de nuestra propia Voluntad. Querer es el ejercicio volitivo perfecto, en consonancia con nuestro Yo Superior. No se trata de un capricho ni de un gusto por algo, se trata de algo mucho más profundo, algo que radica en lo más natural a nosotros mismos. Algo que, como dirían los anglosajones, está en nuestras “vísceras”. Algo que está irremediablemente unido a nuestra función elegida en esta vida, ésa que hemos elegido tener antes de venir a este mundo.

Yo puedo querer tener un perrito, pero no tener voluntad de cuidarlo. Por tanto, no tengo mi perrito. Sin embargo, si días antes de ir al refugio a ver a los perros y considerar cuál es el que más me gusta o con cuál me llevo mejor, me voy preparando para la posible adopción investigando por mi cuenta sobre educación canina, cuidados y demás, o me busco a alguien que me eche una mano por si un día me tengo que ausentar de casa, entonces sí tengo voluntad de querer tener un perro verdaderamente. El ejemplo es muy simplón, pero puede servir para ilustrar la diferencia entre querer y Querer de verdad, aunque no sea dentro de un contexto ritual que, como veremos más adelante, resulta indispensable para el ejercicio de la Voluntad mágica.

Se puede Querer sin Saber, aunque lógicamente es mejor Querer Sabiendo. Empezando por uno mismo y las propias motivaciones que le mueven, de ahí que en el artículo anterior hablara de la importancia de la meditación en todo este asunto. Saber también complementa a Querer en el sentido de que le da una forma al fondo que supone ese ejercicio de “Deseo que va más allá del Deseo”.

Querer se parece a tener intención de hacer o lograr algo, pero con un plus de convicción. Ésa es la convicción que dejaba entrever en mi artículo de Voz Mágica que escribí hace unos meses. Cuando Queremos de verdad, todo nuestro ser se pone en consonancia para hacer posible que las cosas sucedan, el Universo conspira para hacer realidad nuestra Voluntad verdadera. La vibración del ser en su totalidad se orienta hacia lo que se quiere conseguir antes, durante y después del ejercicio mágico, y ya dije que para mí eso queda especialmente patente en el uso de la voz durante el ritual.

Vemos cómo el Querer se pone en marcha cuando estamos en harina, dentro de nuestro círculo y conectados con nuestro Yo Superior mediante un cambio de conciencia. Se materializa cuando encendemos una vela o atamos un cordón por primera vez, cuando visualizamos nuestro deseo hecho realidad durante la práctica de un ritual. Para que éste sea un acto mágico necesitamos los resortes simbólicos necesarios, de lo contrario estamos ejerciendo nuestro Libre Albedrío, lo cual es muy lícito y resulta sencillamente perfecto para nuestro día a día, pero sin utilizar las herramientas mágicas necesarias y por tanto sin conectar con nuestro Yo Superior.

Mucha gente puede decir que está conectado con su Yo Superior todo el tiempo y que no le hace falta entrar en un estado alterado de conciencia en absoluto para Querer dentro de un acto mágico. También dicen que no necesitan símbolos. Desde mi punto de vista, esa actitud denota una insufrible fanfarronería. Estamos conectados con nuestro Yo Superior todo el tiempo, sí, pero como seres humanos necesitamos entrar en el estado alterado de conciencia, de lo contrario nos volvemos locos porque el cerebro no nos da para más. Además de esto, estar “deseando” cosas y que se nos hagan realidad constantemente puede ser un problema a la hora de tener una vida normal, ya que la mente humana con cierta frecuencia se ve asaltada por pensamientos automáticos. Por otra parte, la falta de necesidad de símbolos entra en contradicción con la naturaleza del ser humano como ser simbólico, como ya comenté brevemente en este otro artículo.

En resumen, el Querer es como el fuego. Hay que cuidarlo, mimarlo, alimentarlo y esforzarse por mantenerlo vivo. A veces surge y nos quema, otras veces surge y nos viene muy bien para lo que necesitemos hacer: cocinar, protegernos, o lo que sea que sea que tenemos que hacer. Pero en Magia no es un Querer efímero, sino que se encuentra intríncamente relacionado con lo que somos como persona, con nuestra misión y nuestro propósito como magos o brujos en el Universo, que al fin y al cabo es hacer de tejedores de la realidad. Por eso este tipo de deseo es tan peligroso cuando se desboca.

La pirámide de los brujos (1): Saber

Dicen que el saber no ocupa lugar. En realidad ocupa lugar en las estanterías, por tanto el saber acumula mucho polvo. Y tras esta introducción medio cómica me voy a poner seria porque hoy quisiera hablar de la pirámide de los brujos o “los cuatro pilares de la brujería”, de la que hablé brevemente aquí hace algunos años. Me gustaría que éste fuera el primero de los cuatro artículos sobre la pirámide de los brujos, que son los cuatro principios básicos en la aplicación del Arte mágico. Siempre desde mi punto de vista, claro.

Como introducción de los cuatro principios, me gustaría comentar que ninguno de ellos es más importante que los demás, aunque a veces las personas tienen más afinidad por uno que por otro y es normal. Si uno de los principios se nos da peor creo que no está de más trabajar en ése que se nos da peor internamente, mediante la meditación, la auto-conciencia y el mindfulness, por ejemplo, de cara a intentar lograr un equilibrio, aunque sin obsesionarse. Por otro lado, me gustaría matizar que estos cuatro pilares de la brujería se encuentran muy ligados al trabajo mágico, aunque su aplicación también puede llevarse a la vida espiritual perfectamente.

Saber es el primero de estos principios. Está ligado al elemento aire, igual que el resto de los pilares de la pirámide de los brujos está ligado a uno de los cuatro elementos. Si recordamos las características del elemento aire nos daremos cuenta rápidamente de qué se trata el principio del saber: es el intelecto, lo racional, el conocimiento.

El conocimiento teórico se aprende, normalmente, leyendo. Ha habido quien ha dicho que yo le doy mucha importancia a los títulos y a los libros. Esto no es cierto y ya lo expliqué y ejemplifiqué aquí, aquí y aquí entre muchos otros artículos. Esto es un camino vivencial, por tanto el camino no se aprende en un libro ni en un curso, el camino no nos lo enseñan ni nos lo dan hecho, sino que somos responsables de él. Lo que sí aprendemos de los libros es la teoría y establecemos una base sobre la que poder construir más adelante. Estudiar es importante, igual que son importantes los demás pasos que hemos de seguir con respecto a la pirámide de los brujos. Lo que pasa es que hoy voy a hablar del conocimiento y ya me centraré en la práctica al tratar el resto de los pilares.

Para ejemplificar lo que supone practicar sin saber voy a poner un ejemplo. Supongamos que me compro una depiladora nueva, sumergible, de las que traen luz incorporada y quitan hasta el último pelo. Al ratito de usarla se enciende una lucecita roja y pienso que se ha estropeado o algo así. Pues no, sencillamente la depiladora se me ha quedado sin batería pero soy tan bruta que no me había leído el manual de instrucciones (basado en hechos reales). Como veis, leer te da más. Nos ayuda a saber por dónde ir en caso de tener alguna duda. Si yo me hubiera leído el manual antes de encender el aparato probablemente me habría ahorrado un minuto de desconcierto. Esto mismo puede pasar en mitad de un ritual. Un minuto de desconcierto en mitad de un trabajo mágico puede suponer perder todo el estado de conciencia alterado necesario para obrar a un nivel espiritual, y que tanto cuesta conseguir sobre todo al principio. Es mejor tener todo bien atado de antemano y para eso se necesita saber.

Y no sólo en mitad de un ritual, también en una práctica devocional. La pregunta más frecuente que nos encontramos los wiccanos por parte de quienes empiezan es “No sé qué hacer, ¿por dónde empiezo?”. La respuesta es siempre la misma: lee, investiga, razona, y cuando creas que ya sabes, vuelve a empezar. El conocimiento es esquivo, sobre todo cuando estamos empezando a estudiar porque no existen relaciones emocionales con dicho conocimiento que nos ayuden a “enraizar” el conocimiento con la práctica. Pero todo llega. La documentación es el comienzo, los cimientos, y luego puedes ir poniendo los ladrillos de tu “casita espiritual” poco a poco.

Hay muchísimos libros con los que empezar. Al respecto de esto, escribí un artículo hace unos años que puedes leer aquí. Una vez que ese saber se convierta en práctica, verás que todo va pasando por un ciclo hasta que vuelva otra vez a integrarse y a convertirse en más conocimiento, porque la práctica también lo genera aunque no es teórico simplemente, sino que además tendrá un significado extra a nivel emocional para ti. Y te preguntarás, ¿cuándo es el momento adecuado para pasar de la lectura a la “acción”? Depende de la persona, debes estar atento a ti mismo, y ésa es otra de las partes importantes de este pilar de la Magia: el conocimiento de uno mismo adquirido mediante la introspección y mediante técnicas de auto-conocimiento. Por ejemplo, la meditación. Ser consciente de uno mismo, conocerse, saberse, es igualmente importante, porque sobre todo da mucha tranquilidad mental y eso te permite pensar y actuar con mayor claridad.

Para terminar, como ya he dejado caer arriba, me gustaría decir que esto de la pirámide de los brujos es un ciclo y no es un ciclo a la vez. Es un ciclo porque todo tiene sus ritmos y éste suele ser el comienzo, pero con el tiempo, como en todo movimiento, se genera una inercia y poco a poco el resto de los pilares vuelven a revertir unos en los otros sin importar el orden. Pasan de ser fases a convertirse en pilares verdaderamente, principios a los que volvemos una y otra vez a lo largo de nuestra vida y que nos ayudan a hacer más efectiva nuestra práctica mágica.

Lo complicado y lo simple

caja-de-herramientasPara hacer este hechizo necesitas ponerte boca abajo un martes con luna llena en Capricornio y hacer twerking sujetándote sólo con las orejas. ¿Por qué? Porque lo dice un libro. ¡Cómo te atreves a desafiar a las fuentes del conocimiento!

Y después de esta introducción sarcástica (fiel a mi estilo) quisiera hablar de algo que me preocupa mucho últimamente.

Se dice de los brujos actuales, especialmente a los de corrientes afines a la Wicca y a los propios wiccanos, que comentan o se rigen por cosas como la de arriba. Que la Wicca impulsa este tipo de pensamientos y que son definitorios de la misma. Y yo me río. Me río mucho. Me río porque creo que esto no representa en absoluto nada relacionado ni con Wicca, ni con casi ninguna corriente de brujería que yo conozca. Y ojo, porque digo “brujería” pero no “Alta Magia”. Que ya sé que los Magos juegan en otra liga. 😉

Una tabla de correspondencias planetarias, o de elementos, o de colores, o de lo que sea, no es un camino espiritual, sino que son simplemente pautas basadas en el Principio de Correspondencia (“Como es arriba, es abajo”). Esta correspondencia se da principalmente a nivel simbólico.

El símbolo como tal es una herramienta. Está para ayudarte, no para entorpecerte. Se dan tablas de correspondencias en los libros para ayudar a las personas a tener símbolos que funcionen, pero con frecuencia caemos en la equivocación de radicalizar el símbolo o de asumir que hay que hacer las cosas con la Luna menguante en Cáncer. Me considero bruja, practico algo que muchos considerarían Wicca, y soy fan de la Astrología, y anuncio casi siempre en mi perfil de facebook los Mercurios Retrógrados, pero ante todo me gusta usar el sentido común. Por ejemplo, me ofrecieron otro puesto en el trabajo hace un mes o dos, y cuando me pusieron por delante la oferta de trabajo con los detalles de mi nueva posición Mercurio estaba en plena retrogradación. Si fuera muy radical a este respecto, si realmente las correspondencias planetarias rigieran todo lo que hago como correlliana, le habría dicho a mi nuevo jefe “No voy a firmar la oferta de trabajo ahora a pesar de que me mejora las condiciones y sería tonta si lo rechazara, sino que me voy a esperar a que Mercurio esté Directo de nuevo, porque ya se sabe que no debo firmar nada con Mercurio en retrogradación”.

Cuando hago magia (aunque hago magia muy raramente) no me suelo fijar en la Luna, ni en los planetas, ni en el día de la semana. Se supone que las correspondencias están para hacernos más fácil el acceso, la permeabilización, de la realidad, y es cierto que estar ayudado energéticamente por una poderosa Luna Llena ayuda mucho para según qué cosas, pero si me corre prisa no me voy a andar con chiquitas. Si necesitara 10 euros para acabar el mes porque todavía no hubiera cobrado y decidiera recurrir a la magia para obtener una forma de llegar a fin de mes, no diría “lo hago dentro de 15 días porque ahora estamos en Luna menguante”. Lo haría porque tendría prisa por obtener esos 10 euros, y punto. Es como tener que aflojar un tornillo con forma de estrella en un determinado momento, pero disponer sólo de un destornillador plano: puede haber una herramienta mejor, pero usas la que tienes y no resulta imposible. Otra cosa es si planeo hacer algo, entonces intento buscar un momento lo suficientemente bueno, pero no me obsesiono con el óptimo.

Realmente veo innecesario complicarse la vida, sobre todo porque es raro que algún planeta no esté en Retrogradación. ¡Los ciclos son ciclos, están siempre presentes! Con esto no digo que las correspondencias no valgan para nada, porque ayudan mucho a nivel simbólico y a nivel subconsciente sobre todo (es como estar armado con un buen arsenal mágico), pero no creo que sea una forma de regir nuestra vida. Y sobre todo no suponen la vida según la Wicca, ni según la brujería, ni según nada. ¿Que lo dice un libro y/o la Agenda de las Brujas de Llewellyn? Pues muchas gracias a quienes preparan esas tablas de correspondencias simbólicas, vuestro trabajo no es en vano porque se usan cuando se tienen. Pero no rigen nuestra vida, ni nos hacen inútiles a nivel mágico, ni la Luna Oscura nos quita nuestros “poderes”. Y menos aún esas correspondencias nos hacen wiccanos, brujos, o personas mágicas. Vinimos a esta existencia perfectamente equipados con lo necesario para dirigir nuestra vida, tanto física como espiritual. Otra cosa es tener una buena caja de herramientas.

 

¿Qué son los chakras? (y 2)

KundaliniEn el artículo anterior tratamos las principales características de los chakras, con qué aspectos de nuestro cuerpo físico y espiritual se relacionan, y cómo afectan a nuestros diferentes aspectos emocionales, mentales y espirituales. En esta ocasión nos vamos a centrar en qué tienen de utilidad los ejercicios con chakras para sentirse bien, cómo pueden ayudar a nuestro trabajo mágico, y cómo podemos saber en qué estado se encuentran.

Equilibrado de chakras: ¿para qué me sirve?

El trabajo con chakras parte de la base de que es necesario que la energía esté equilibrada. La energía vital, aunque circule por nuestro cuerpo y nos lo podamos tomar como algo muy a la ligera, es en realidad muy potente. Por eso, un chakra abierto, que permite el flujo controlado de energía por los meridianos, es un chakra que funciona correctamente, por tanto es un chakra sano. Un chakra invertido (que gira en sentido antihorario), bloqueado, o demasiado abierto es un chakra que presenta un desequilibrio. Y por muy sorprendente que parezca, tener demasiado abierto un chakra no es síntoma de estar muy desarrollado espiritualmente o ser muy poderoso, más bien es una señal de que algo en nuestro sistema energético no va como debería, y es algo que puede acarrear deficiencias emocionales o hasta megalomanía en casos muy excepcionales.

Estos desequilibrios pueden afectar a nuestra capacidad para ritualizar también: tener un tercer chakra demasiado abierto (recordemos que representa la Voluntad y el poder personal) y que derrocha energía sin control, puede causar que nos desinflemos como un globo al terminar un ritual. Al dejar demasiada energía nuestra en el ritual, dejamos que se nos “escape” y esto nos puede dejar en la cama durante varios días, por ejemplo, hasta que toda esa energía haya vuelto a su cauce corporal natural.

Visualización para el equilibrado de chakras

La técnica de equilibrado más sencilla es siempre la visualización. Al principio, visualizar demasiadas cosas a la vez puede ser complicado, pero con constancia se pueden lograr grandes resultados en poco tiempo. Normalmente, estos ejercicios conllevan la visualización de determinados chakras y luego la aplicación de ciertas pautas para su equilibrado y desarrollo.

Uno de los métodos más conocidos para el equilibrado sencillo de chakras, aunque sirve más bien como ejercicio de mantenimiento, es el enraizado. Imaginamos que desde nuestro chakra base sale una raíz que nos conecta con la Tierra, mientras un rayo de luz blanca entra por nuestra coronilla. El rayo de la coronilla baja por todo el sistema, equilibrando los chakras, y la energía sobrante vuelve a la Tierra.

En su libro “Chakras para principiantes”, David Pond tiene muestras de ejercicios bastante útiles a este respecto. Pueden ser utilizados para equilibrar y mantener los chakras sanos por uno mismo. Son una buena alternativa para aquél que quiera mantener sus chakras en plena forma.

La visualización de nuestros chakras nos puede ayudar a saber hasta qué punto tenemos un bloqueo o tenemos alguno de ellos demasiado abierto. Ésta es una manera muy sencilla de tratar con nuestros chakras, aunque lamentablemente es limitada. Si pensamos que existe algo más, será necesario que contactemos con el terapeuta energético más adecuado para estos casos. Ante problemas más graves que estén desembocando en problemas de salud serios, uno siempre puede acudir a un profesional sanador que esté capacitado para el equilibrado de chakras, además de tomar el tratamiento médico adecuado.

Precauciones

En cualquier caso, no es aconsejable seguir manuales en los que se inste al usuario a “despertar la Kundalini” rápidamente, pues esto se puede realizar mediante determinados ejercicios, pero siempre conllevan esfuerzo y tiempo. Despertar energías vitales demasiado rápido puede ser bastante negativo para el sistema energético de nuestro cuerpo. Para desarrollar y despertar la energía Kundalini podemos optar por profesores y maestros de Kundalini Yoga, capacitados para esta tarea.

Usos de los chakras en terapias y técnicas energéticas

Muchas disciplinas energéticas utilizan los chakras. Entre ellas están:

Reiki.

– Kundalini Yoga. Se trata de uno de los caminos del Yoga, uno de los más importantes y exigentes a nivel energético. Mediante una serie de bloqueos y aplicaciones de energía en chakras y en el cuerpo energético se logran despertar determinadas cualidades de los chakras principales. Requiere mucho esfuerzo y años de práctica, totalmente desaconsejado para principiantes.

– Radiestesia (péndulo). Se utiliza sobre todo para diagnóstico y sanación, ya sea mediante el paciente presencial como a distancia, y tanto sobre el cuerpo como sobre plantilla u otros instrumentos similares.

¿Qué son los chakras? (1)

En muchos artículos y libros publicados se puede leer información sobre los chakras, pero quizá no se aclara del todo qué son y cómo afecta su estado a nuestra vida. Normalmente no somos conscientes de cómo circula la energía por nuestro propio cuerpo, quizá tan sólo cuando enfermamos somos capaces de ver que algo “no va bien”. Sin embargo, siempre es interesante saber cómo afectan estos centros energéticos a nuestro organismo, cómo reacciona la energía dentro de nuestro cuerpo y comprobar de qué forma los chakras rigen los diferentes aspectos de nuestro bienestar espiritual, físico y mental.

¿Qué es un chakra?

Los seres humanos estamos hechos de carne, sangre y huesos, pero también tenemos energía propia. Esta energía no está estancada, sino que va circulando a través de diferentes canales de un sitio a otro del cuerpo, insuflando la energía vital hacia todos los rincones de nuestro cuerpo. Los diferentes canales energéticos por los que la energía circula se denominan meridianos, y son como el sistema vascular: “venas” energéticas por las cuales corre la energía. En su devenir, la energía atraviesa unas ruedas energéticas, el equivalente de lo que sería en el cuerpo físico los órganos, si bien se trata de cuerpos sutiles que se encuentran en determinadas partes del cuerpo y que transforman la energía de una forma en particular, de acuerdo con su propia manera de procesarla. Éstos son los chakras.

Se suele decir que la palabra chakra viene del sánscrito y que significa “rueda” o “círculo”. Efectivamente, se les suele representar con forma circular, pues una de sus principales características es que siempre están girando, como las ruedas o como una noria que recoge agua. Un chakra sano suele girar en el sentido de las agujas del reloj, y es mediante este movimiento que manipula y dirige la energía hacia el siguiente chakra mediante los meridianos, insuflando esa energía vital hacia las otras partes del cuerpo.

Tradicionalmente se dice que los chakras son siete, aunque en realidad hay muchos más, distribuidos por todo el cuerpo. Siete son los chakras más importantes, siendo éstos los puntos energéticos más remarcables de nuestro cuerpo, y coincidiendo casi siempre con un órgano del cuerpo físico.

Los siete chakras

Muladhara, el chakra raíz, se encuentra situado cerca del ano. Su color es el rojo y la capacidad con la que se le relaciona es la supervivencia. Tal es el instinto más primario del ser humano: sobrevivir. Cuando está desequilibrado, este chakra produce una sensación de inseguridad, pues es el chakra de lo que consideramos seguro, de nuestro territorio. Las reacciones instintivas al peligro y al miedo también están reguladas por este chakra.

Suadhisthana, el chakra sacro o segundo chakra, se encuentra en las gónadas: los ovarios para las mujeres y los testículos para los hombres. Su color es el naranja. Es el chakra del placer, la creatividad y la emoción primaria. Cuando está desequilibrado, el individuo puede experimentar tanto un irrefrenable deseo sexual como una inapetencia absoluta. Sigue siendo un chakra de carácter marcadamente primario, igual que el anterior, pero como vemos una vez solventado el problema de la supervivencia lo siguiente que hace el ser humano es intentar crear algo, tanto usando su imaginación como intentando preservar la especie.

Manipura, el chakra del plexo solar, es el chakra del poder personal y la voluntad. El control de nuestra vida se suele encontrar en este chakra, así como gran parte de la energía que utilizamos para hacer hechizos, cuando estamos usando nuestra propia energía, también viene de ahí. Cuando está abierto y sano, el individuo experimenta libertad y capacidad de decisión. Cuando está bloqueado o desequilibrado, en cambio, puede existir cierta dificultad para tomar decisiones, dependiendo del tipo y del grado de desequilibrio, así como inconstancia para llevar a cabo los proyectos que la persona se plantea.

Anajata, el chakra del corazón, es el amor, el equilibrio y la capacidad para sentir compasión y empatía. Su color es el verde, aunque algunas escuelas le asignan también el color rosa. Este chakra normalmente se utiliza para mandar energía sanadora o para conectar emocionalmente con los demás. Cuando está desequilibrado el chakra corazón puede crear en el individuo dos resultados opuestos: que el afectado por el desequilibrio acabe dando demasiado a los demás y siendo excesivamente empático, o bien que pierda toda capacidad empática, y se vuelva cruel, mezquino y egoísta.

Vishuddha, el chakra de la garganta, es el de la expresión. Su color es el azul claro y su cualidad es la comunicación. ¡Por algo se encuentra en nuestra garganta! Cuando este chakra está funcionando correctamente, expresamos correctamente lo que sentimos y pretendemos decir, y nos hacemos entender fácilmente. Cuando existe un desequilibrio en este chakra, hablamos demasiado o bien muy poco, pero sin ser capaces de expresar lo que sentimos y cuando lo intentamos parece que fallamos en nuestro intento por comunicarnos.

Ajña, el chakra del tercer ojo, está relacionado con nuestra visión extrasensorial. Su color es el índigo (azul oscuro) y su principal característica no es sólo la de ver y observar, sino también la de ver “más allá”. Las intuiciones, los sueños, las corazonadas, están regidas por este chakra, así como algunas capacidades especiales como la clarividencia. Cuando está bloqueado, podemos sentir que somos abandonados por nuestra intuición. Es un chakra muy relacionado con la mente pensante así que todos sus desequilibrios afectarían también a la capacidad para observar y razonar.

Sajasrara es el chakra corona. Se sitúa en la coronilla, justo encima de nuestra cabeza, y su color es el morado. Su cualidad es la espiritualidad. Cuando funciona correctamente, este chakra nos pone en comunicación con la Deidad, nos permite canalizar energía proveniente de fuera y nos da una sensación de pertenencia con el Todo. Cuando está desequilibrado puede parecer que estamos solos en el Universo, o bien sentirnos demasiado pequeños ante la grandeza del Todo.

Otros chakras menores

En el cuerpo existen otros chakras menores de carácter casi desconocido para muchos. Tales son, por ejemplo:

Los chakras de las palmas de las manos. Es muy útil tenerlos desarrollados, sobre todo cuando hacemos trabajo mágico, pues favorecen la carga rápida de objetos.

Los chakras de las plantas de los pies. ¡Los grandes olvidados! Y, sin embargo, son una de las “tomas de tierra” más potentes que tenemos cuando hacemos magia. También sirven para eliminar lo que nos sobra cuando estamos muy “excedidos” por la energía, o para tomar energía de la tierra cuando necesitamos una ayuda extra.

Los chakras de las rodillas. Asociados a nuestros miedos. Una forma muy sencilla de trabajar con ellos es mediante la técnica chamánica de recuperación de alma, aunque no se usan como tal dentro de tal técnica.

Los chakras del paladar. Están muy cerca del tercer ojo, y están relacionados con la capacidad para tener sueños lúcidos y sueños certeros. Las personas que practican su capacidad para tener sueños lúcidos noche tras noche se beneficiarían del trabajo con estos chakras, que son pequeños puntos colocados de forma equidistante dentro de la boca, en el paladar.

Los chakras de las orejas. También ligados al tercer ojo pero con una implicación mucho mayor del chakra corona, se trata de unos puntos distribuidos por el pabellón auricular que se relacionan con la capacidad para oír “más allá”. Su desarrollo en personas sensibles puede llevar a ganar la habilidad equivalente a la clarividencia pero con el oído (clariaudiencia).

En el próximo artículo hablaremos de las diferentes técnicas para equilibrar chakras, y de las bondades de realizar estas actividades para cualquier persona preocupada por su bienestar físico, emocional, mental y espiritual.

Magia y brujería en Wicca

Con frecuencia, existe una identificación entre Magia, brujería y Wicca. Sin embargo, la Wicca en sí es una religión, si bien no está exenta, como ninguna de las religiones del mundo, de un elemento mágico o sobrenatural. También es importante apuntar que no toda la Magia ni la brujería de este mundo es Wicca: la Wicca utiliza un tipo de Magia muy particular, que está emparentada con los métodos mágicos de otras tradiciones, y siempre sigue unas reglas morales específicas.

Implicaciones morales de la Magia en Wicca

La principal implicación de la Magia que se usa en Wicca es que se tiene en cuenta la Ley del Tres. Esto es: “Todo lo que hagas te vendrá devuelto (por tres)”, es decir, todas nuestras acciones tienen consecuencias. Esto es especialmente importante cuando se hace Magia, debido a que la operación mágica implica una acción a nivel astral, lo cual puede manifestarse en los planos físico, emocional y mental de una forma que el practicante ni se puede imaginar. Es decir: todo lo que hacemos a nivel astral acaba teniendo una implicación material, si bien al tratarse de planos diferentes no existe una equivalencia exacta, con lo cual nunca se sabe exactamente cuál puede ser la reacción del plano tridimensional a las energías que puede haber movido el practicante. Esto está relacionado con el concepto de concreción a la hora de realizar Magia, del que hablaremos más adelante.

Por supuesto, la Rede también tiene cabida en la Magia que se realiza en Wicca, y ésta dice: “Mientras no dañe a nadie, haz lo que quieras” (An it harm none, do as thou wilt en el original). El daño se puede entender de muchas formas, pero principalmente el daño se puede realizar al interferir en el libre albedrío de otra persona. Ya que se comentaba más arriba que el wiccano, cuando practica Magia, la practica a nivel del Astral mediante determinadas técnicas y es ahí donde hace tomar “forma” a determinadas energías para luego manifestarlas en el plano físico, por tanto manipular energías para interferir en cualquiera de los planos de otra persona es dañar (aunque sea por una buena razón), ya que se estaría variando:

a) Las lecciones que tiene que aprender la persona sobre la que se realiza el acto mágico, al modificar hasta cierto punto su plano astral e imponerle nuevas circunstancias. Se trata, por tanto, de un cambio radical en la planificación del Alma sobre lo que otra persona tiene que aprender en esta existencia de forma individual. Esto es un acto de arrogancia, ya que el practicante se consideraría por encima de las decisiones del Yo Superior de la persona a la que le realiza el trabajo mágico.

b) Las circunstancias ajenas y lejanas a la persona que practica el acto mágico, lo cual hace aún más imprevisibles las consecuencias. Si tenemos en cuenta que se estarían manipulando energías a alto nivel, el reflejo de dicho trabajo en el plano material puede ser devastador, especialmente para el que ha provocado los cambios.

Principios para hacer Magia en Wicca

En Wicca se suele practicar la denominada “Magia Natural”, esto es: Magia elemental (uso de los cuatro elementos), Magia herbal, Magia con piedras, etc. La base de la Magia natural es la correspondencia de hierbas, piedras o elementos con características similares a lo que se quiere manifestar, siguiendo la premisa de la Magia Simpática: “Los parecidos se atraen” (Like attracts like, como aparece en los manuales mágicos en inglés). De esta forma, si se quiere hacer Magia relacionada con lo monetario se suele utilizar el elemento Tierra, debido a las características específicas de este elemento que usualmente está referido al aspecto más material de la existencia.

Otro tipo de Magia que se utiliza en Wicca es la oración y la devoción (a veces llamadas “el elemento espíritu”), ya que también es una forma de pedir o manifestar nuestros deseos mediante el uso de divinidades. Para justificar el funcionamiento de este principio existen dos teorías, no excluyentes entre sí:

– La primera de ellas dice que los humanos somos los que creamos a nuestros Dioses y, cuando se ha reunido a la suficiente cantidad de fieles alrededor de un nombre o arquetipo, se genera una energía en particular que permanece a muy alto nivel, y de la que podemos tanto extraer energía como enviarla a esa “fuente”. Para ello, normalmente, se establecen las devociones como forma de “sintonizar” con esa energía en particular.

– La segunda teoría promulga que la Deidad es una única fuente, común para toda la existencia, pero que los humanos sólo somos capaces de acercarnos a ella mediante el uso de divinidades más cercanas a nuestra propia naturaleza, debido a la configuración de nuestras mentes humanas.

Una vez sentadas las bases de la Magia en Wicca, es importante hablar del principio de concreción. Como se ha comentado más arriba, la Magia tiene consecuencias que el practicante no puede ni imaginar, con lo cual es muy importante que éste establezca aquello que quiere manifestar o lograr de la forma más clara y específica posible. Según el Rvdo. Don Lewis HP, primer sacerdote de la Tradición Correlliana, es importante establecer exactamente lo que se quiere lograr. Por ejemplo, de nada sirve poner en un hechizo de manifestación “quiero dinero“, sino que hay que ser exacto con lo que se va a manifestar, siendo más correcto decir o escribir algo como:

“Consigo dinero en los próximos 3 días, al menos 10 dólares”.

Otra de las reglas de la Magia es que hay que ir paso a paso. El practicante puede desear un deportivo último modelo estando en la ruina, pero de poco le servirá hacer un hechizo para obtenerlo, pues si está en la ruina es posible que su Yo Superior decida que es más importante salvaguardar la economía doméstica que mover los hilos necesarios para tener un coche nuevo. Por tanto, es posible que a nuestro practicante le embarguen el automóvil para saldar deudas, si es que alguna vez lo consigue. Por otro lado, mover tanta energía para conseguir un objetivo muy difícil puede dejar al mago exhausto para poder realizar cualquier otro trabajo mágico, o incluso causarle problemas de salud por desestabilizar su campo energético al centrarse en una meta demasiado lejana. Por tanto, es importante ser realista y centrarse en pequeñas metas.

Orígenes de la Magia de la Wicca

Como se ha comentado más arriba, el sistema mágico de la Wicca es heredero de otros sistemas anteriores o paralelos a éste, entre ellos el Hermetismo, la Magia Ceremonial, la Brujería tradicional, el Chamanismo, etc. Sin embargo, esto no quiere decir que la Wicca sea lo mismo que Hermetismo, ni que Magia Ceremonial, ni que Brujería tradicional, ni que Chamanismo. La Wicca es heredera de éstas y otras tradiciones, pero tiene un carácter propio y una liturgia mágica específica que hay que conocer para poder practicarla. La lectura de obras tradicionales de éstos y otros sistemas mágicos está bien para ampliar horizontes, pero el buscador no debe perder de vista las características esenciales que hacen que la Magia sea compatible con la Wicca.

Un ejemplo de esto es la frecuente invocación de demonios que existen en obras como “El libro de San Cipriano” y otro tipo de grimorios, que muchos que comienzan a andar por esta senda confunden erróneamente con rituales wiccanos, debido a la identificación exacta e igualmente errónea entre Wicca y Magia. El uso de la Magia en Wicca no es el de invocar seres demoníacos, más bien es modificar la realidad del practicante para que éste tenga una existencia mucho más agradable. Por tanto, de poco sirve invocar a seres del bajo astral (imprevisibles y llenos de energía residual) en esta tradición, más bien lo que haría un wiccano es crear un constructo energético semi-inteligente (también llamado egregor o incluso gólem), usando una fuente elemental (velas, incienso, agua corriente, etc), que pueda manejar completamente a voluntad. Por tanto, son dos formas distintas de llegar a objetivos similares, pero en las que se tienen en cuenta las prioridades éticas o prácticas de las diferentes tradiciones mágicas.