Eligiendo una baraja de Tarot

Aunque no es una condición sine qua non para ser Wiccano, muchos de nosotros usamos métodos adivinatorios para meditar y/o como herramientas para consultar a nuestro subconsciente sobre determinados temas. Uno de los métodos más utilizados es el Tarot. Sin embargo, muchos dudan sobre qué baraja emplear o comprar, o no saben exactamente qué diferencia existe entre baraja y baraja o si el Tarot va a ser realmente un método válido para ellos. A este respecto, sólo puedo decir que la única forma de saber si el Tarot le sirve a uno como método adivinatorio o de meditación es probándolo, y que lamentablemente no existe otra forma. Algunos tenéis la posibilidad (como yo misma tuve en mi infancia) de probar una baraja de otra persona, pero esto no es siempre bueno, ya que cada individuo establece una serie de lazos con su baraja debido a que medita y trabaja con ella, y nosotros podemos interferir de alguna forma en ese lazo tan especial que crea la persona con su mazo de cartas.

Así que, el final, casi siempre inevitable, suele ser comprar nosotros nuestro propia baraja. También nos la pueden regalar, pero debéis recordar que siempre debemos elegir nosotros mismos nuestras cartas y, si son regaladas, deben ser siempre a nuestro gusto.

¿Qué tener en cuenta?

– La calidad del mazo. Vamos a utilizar mucho esas cartas, o al menos aspiramos a usarlas mucho. También tienen que soportar que las barajemos una y otra vez, y plastificarlas no suele ser una buena idea para conservarlas porque pierden lo agradable al tacto de su textura (y a veces hasta el color). Para estar seguros de la calidad del mazo podemos optar por fabricantes de barajas concretos. En este sentido, la empresa española Fournier suele ser una referencia.

– La temática de la baraja es un punto importante a tener en cuenta. Hay barajas que tienen una ideología muy particular y que se tratan de tarots muy “temáticos” como los famosos “Tarot de los ángeles”, “Tarot de Charmed” o “Tarot egipcio” por poner algunos ejemplos. No digo que éstos no sean tarots válidos, ya que pueden ser de utilidad para algunas personas, sino que antes de comprar una baraja hay que informarse de la temática de la misma, puesto que siendo wiccanos, por ejemplo, los ángeles suelen interesarnos poco, por lo tanto una baraja angélica no nos serviría demasiado a algunos (porque hay para todos los gustos).

– Relacionado con lo anterior, la carga simbólica de la baraja suele ser también un tema importante, entendida ésta como la investigación sobre temas esotéricos y ocultistas que es necesaria para hacer una baraja, y la expresión de la misma en cada una de las cartas. Esto puede parecer complicado a primera vista, pero en realidad no lo es tanto. Por poner un ejemplo, hay creadores de tarots que relacionan cada una de las cartas con un número, con una letra en hebreo, con una esfera del árbol de la vida cabalístico o con un elemento. Asimismo, muchos arcanos contienen desde símbolos hasta sutiles señales de un contenido más profundo y con mucha más historia de lo que a simple vista parece. Elegir un mazo más o menos sencillo también depende de nosotros, y por supuesto, se relaciona con la temática en el sentido de que, por ejemplo si no nos gusta o no entendemos la QBLH, de poco nos sirve elegir una baraja que explique a cuál de los Sephirot se refiere ese Arcano en particular.

– Por último, el dibujo es quizá el elemento más básico de todos los que hemos visto hasta ahora y a su vez el más importante. Una baraja puede tener la carga esotérico-simbólica justa para nosotros, la temática adecuada a nuestras creencias o preferencias y ser de buena calidad, y, sin embargo, no logramos sentirnos cómodos con ella. Personalmente, eso me ocurre con el Tarot de Marsella: Debería ser perfecto para mí, y sin embargo el dibujo no me termina de convencer porque estéticamente no es de mi gusto y por tanto no me produce el efecto deseado. Es, por tanto, con lo que debemos tener más cuidado y lo que puede ser más difícil de comprobar, ya que la mayoría de los mazos de cartas vienen cerrados y envueltos en papel de celofán. Además, los vendedores suelen mostrarse bastante reticentes a abrir el plástico protector.

La solución común para todo esto la tenemos en internet, donde podemos comprobar de primera mano cómo son la temática, la simbología y los dibujos empleados en cada una de las barajas, e incluso curiosidades o la historia de las mismas. Si confiamos en un fabricante de renombre, la calidad suele quedar en un segundo plano. Si no tenemos acceso a internet o simplemente pasamos por una tienda de ocultismo y encontramos una baraja curiosa pero queremos saber cómo es, siempre podemos hacernos una idea mediante la muestra que muchos fabricantes ponen por fuera de la caja, aunque debemos tener en cuenta que es sólo una de las 78 cartas que componen nuestro mazo de tarot.

Por último, he aquí algunos ejemplos de barajas famosas para ilustrar las diferencias entre unas y otras:

Muestra del Mago del Tarot de Marsella.
Muestra del Colgado del Tarot Crowley.
Dos de copas del Tarot Rider-Waite.
El mundo en el Tarot Esotérico.
La fuerza en el Tarot del Renacimiento.