Enfermedades de verdad

Ayer vi a una autora de la que tengo varios libros, Caitlín Matthews, anunciar sus cursos. Por curiosidad entré en su web y estuve leyendo un pequeño disclaimer que tiene sobre los mismos. Me pareció fabuloso que dijera que sus cursos no son el sustituto de una terapia, aunque se trabaje muchos aspectos de la personalidad y del comportamiento. La misma ética observo en la Orden Correlliana de Reiki, que dice que el Reiki no es un milagro ni una cura, sino un plus, y que se puede utilizar como añadido a un tratamiento recetado por un médico.

Viendo estos comentarios, me acordé de un novio que tuve hace bastantes años, quien me contó que su tía había fallecido de un cáncer por dejar la quimioterapia y entregarse en cuerpo y alma a un curandero. El curandero en particular le había indicado que debía dejar el tratamiento médico y sólo tomar los remedios herbales, así como asistir a maratonianas sesiones de “depuración” y someterse a ayunos.

Creo que las brujas y brujos, los curanderos y terapeutas alternativos estamos muy bien para brindar un apoyo extra, pero no como sustitutos de la práctica médica cuando hay enfermedades reales, de las de verdad, de ésas que hay que tratar. Sé que hay mucha gente que hace una labor tremenda y estupenda con respecto a sanación, y les tengo muchísimo respeto, pero creo que, si se desea terapia alternativa en casos como un cáncer, una formación ósea extraña o una depresión, debe haber siempre una aproximación doble: por un lado, el profesional de la salud y, por el otro, el sanador. Nunca el sanador debe ser el sustituto del profesional de la salud.

Mirad que aquí incluyo las enfermedades o los trastornos mentales. La sanación está genial para ayudar incluso en esos casos, pero hay que entender que hay enfermedades mentales que tienen su origen en una descompensación a nivel químico del cerebro. Si me viniera a mi curso de sacerdocio del mar una persona que me hable de que tiene una esquizofrenia y que esperara mejorar a través de mi enseñanza, la verdad, no sabría cómo tratarla. La mayor parte de los brujos y brujas que conozco, salvo que sean psiquiatras, no estamos capacitados para tratar con personas que tienen enfermedades mentales reales, de las crónicas y que se controlan con pastillas.

Por mucho que sacerdocio del mar intente tratar aspectos de uno mismo que se pueden cambiar y que responden a patrones de comportamiento, y por mucho que esté creado por una psicóloga de verdad, es un curso que por sí no cura un trastorno serio, como por ejemplo una depresión grave. Al revés, puede ser incluso un revulsivo. Por eso sé que hay grupos paganos que no dejan entrar a personas que tengan asuntos mentales o anímicos sin resolver hasta que no estén dados de alta. No es discriminación: es preocupación genuina por el bienestar de la persona.

Así pues, el consejo en general que podría dar a este respecto es el que diría el sentido común: por mucho que no nos gusten los médicos (yo odio los protocolos médicos, las agujas y todo lo que se parezca a tratar a la gente como un número) la realidad es que salvan muchas vidas. Por mucho que no nos gusten los psicólogos, hacen una labor encomiable y ayudan a muchísima gente. Y si eso lo combinamos con un sanador de confianza, que no nos diga lo de “deja el tratamiento del médico, céntrate en el mío” y se comporte como un profesional, tenemos mucho ganado. Al final, lo importante es que el enfermo se sienta ayudado y acompañado, y eso se consigue mejor si se forma parte de un buen equipo de personas interesadas en el bienestar del susodicho, y no tan centradas en buscar explicaciones para echarle tierra encima a lo que diga el otro profesional.

2 opiniones en “Enfermedades de verdad”

  1. En mi circulo de sanacion esta prohibido enviar reiki a una persona que lo haya pedido y este en tratamiento psiquiatrico o psicologico. Puede crearse una imagen inapropiada de la terapia que interfiera en el tratamiento. Ha habido experiencias desafortunadas

  2. La enfermedad se origina de una emocion, siempre es asi, basta con leer uno de los libros de Louise Hay “El poder de curarte a ti mismo“ pero cuando el cuerpo fisico ya esta muy atacado no puedes solo sanar lo emocional, debes acompañar ambas y el paciente sana. Me ha pasado de que lleguen personas con problemas severos avanzado de huesos, piel o psicologicos y les digo eso. No deje su tto siga los pasos de la curacion emocional, fortalezca su alma y su cuerpo fisico y el bienestar y la sanidad llegaran.
    Tambien soy antimedicos por ej tengo 23.semanas d embarazo voy a parir en casa y me hago los estudios necesarios para saber que todo marcha bien y punto.
    Los “sanadores“ (no me gusta esa palabra prefiero facilitadores nadie sana a nadie sorry) que decis creo que es lo que hablabamos en tu otro post demasiado ego y se olvidan que son humanos.
    Aprovecho para felicitarte cada post tuyo me atrapa mas y mas
    abrazo!

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