Pensamientos sobre los niveles de existencia

Hoy estaba pensando en algo que se aprende en mi Tradición, que algunas corrientes tienen en común (otras no) y que ha dado, creo, para mucho en el sentido de que se ha prestado a muchísimas interpretaciones y reinterpretaciones, a veces con más “arte” y a veces con menos. Se trata de los niveles de existencia.

La idea de los niveles de existencia no es nueva. Ni siquiera tenemos el copyright los paganos de ella, sino que existe en multitud de religiones y corrientes de pensamiento. Se ha dicho que son tres, que son nueve, que son siete. Siete son los que se dice en mi Tradición que son, siete porque es un número mágico, siete porque se considera un número afortunado. Pero podrían ser nueve, noventa y nueve, o cuarenta y cuatro mil doscientos veinticinco. El número es indiferente.

Sin embargo, hoy estaba pensando en que se usa y se abusa de la estructura de planos (no tanto del número) en determinados sectores, para hacer ver que se está más cercano o lejano a la Divinidad, que se está más evolucionado o involucionado que los demás. Creo que la explicación de esta visión viene de la forma en la que se suelen representar los niveles de existencia al público general: como si fuera una pirámide o un triángulo. Esto da una sensación de jerarquía en la que, la Divinidad, que preside la misma, está por encima del resto de planos, dando a entender, a mi modo de ver, dos cosas:

  1. Que cuanto más arriba, menor parte de la existencia está en contacto con ese compartimento “especial” y súper divino. Con lo cual, esto abre la puerta a multitud de iluminados que dicen ser de las pocas personas que está en contacto con la Divinidad.
  2. Que los planos inferiores sean interpretados como menos importantes, “mundanos” o toscos y rudos, al tener todo el mundo acceso a ellos.

Hace mucho tiempo que empecé a pensar que plasmar la teoría de los múltiples planos de existencia de esta manera (en forma de triángulo), en Wicca o en cualquier corriente afín a este tipo de ideas, no casaba con la idea de que todos estamos conectados con la Divinidad y somos una manifestación de ella, pues los niveles no son iguales, sino que los hay más y menos accesibles. Recuerdo que hace como cinco o seis años, estando en la Alameda de mi Sevilla natal explicándole a una alumna de Segundo Grado (que con el tiempo llegaría a ser suma sacerdotisa) cómo yo percibía la estructura de planos, le decía que yo lo veía más como una estructura de círculos concéntricos en la que cada individuo estaba simultáneamente en todos los círculos a la vez. Era como dibujar siete círculos concéntricos y trazar un radio, que simbolizaría a un individuo o elemento de la existencia concreto, y que tendría exactamente la misma cantidad de existencia en cada uno de los planos. Simultáneamente.

La simultaneidad es el concepto clave aquí. No es que estemos alejados de ese círculo del medio, o de esa parte de arriba del triángulo en el que está la divinidad, sino que estamos simultáneamente en todos los niveles a la vez. Todos los niveles son importantes para el individuo. Aunque algunas corrientes consideren que el plano emocional está en el segundo nivel, por ejemplo, esto no lo hace menos importante que el tercer nivel, que puede ser el mental. De hecho, muchas veces nuestras emociones influyen en la forma en la que pensamos.

Considerar que los planos más espirituales o cercanos a la Divinidad son más importantes que los que están más cercanos a la existencia física me parece un error garrafal de concepto, en el marco de la espiritualidad de la Wicca. Con todo el respeto para quien piense así. Y me lo parece porque va en contra de una de las leyes más esenciales en las que se basa nuestro sistema de creencias, la Ley de Correspondencia: “Así arriba, como abajo”. Los niveles superiores e inferiores están en contacto, unos afectan a otros y otros afectan a unos. Sin los aspectos más físicos estamos incompletos. Sin los aspectos más espirituales, también. Todos son necesarios, si no, directamente no somos lo que somos.

Voy más allá. La famosa frase “Porque todos los actos de amor y placer son actos en mi honor”, que está relacionada con la práctica del sexo y el disfrute de la sexualidad, si consideramos que lo mundano, lo físico, no tiene lugar en una creencia como la Wicca, deja de tener sentido. Me temo que la iluminación y la trascendencia no es el motivo por el que la mayoría elegimos este tipo de religiones quienes las elegimos. ¡Afortunadamente hay muchas religiones que sí creen que la iluminación sea importante!

2 opiniones en “Pensamientos sobre los niveles de existencia”

  1. Muy interesante, me he quedado un buen rato reflexionando. Tengo ideas contradictorias al respecto. Estoy de acuerdo en que los distintos planos son todos igual de importantes. El concepto de simultaneidad no lo acabo de ver. En mi caso, hay veces que me siento “abajo” , muy físico, muy sensorial, con poca concentración y veces que estoy muy “arriba”, que podría estar meditando todo el día. Será que soy Géminis. No es algo que perciba como malo sino que trato de sacar en cada momento todo el partido que pueda de la situación en que me encuentre.
    “Subir” de planos es algo que requiere energía, por lo menos en mi caso, aunque también la devuelve luego. Es como entrenar.
    Pero también estoy de acuerdo en que las actividades físicas, emocionales o sexuales pueden influir en los planos superiores. Quizás después de esta reflexión, la forma en la que veo los distintos planos es como una carta astral: distintos elementos mostrados en distintas intensidades a la vez y cada uno estableciendo relaciones con los otros de una manera o de otra (sumándose, anulándose, imponiéndose o subordinándose a los otros).
    Seguiré dándole vueltas… un saludo 🙂

    1. Hola Arislunn:

      De todas formas, estar muy centrado en una parte (que eso nos pasa a todos constantemente) no quita que se esté presente en el resto de planos. De ahí la idea de simultaneidad. Si estuviéramos todo el tiempo en todos los planos siendo conscientes de ello, nos volveríamos locos. Somos humanos, tenemos un cerebro humano que ve las cosas de forma lineal.

      Cheers,

      H

Comentarios cerrados.