Mezcla de panteones en Wicca

descargaAunque este tema no tiene ya tanta relevancia, todavía hay quien me lo pregunta. Mi opinión al respecto ha cambiado mucho en los últimos 3 ó 4 años, sobre todo en lo que respecta a lo práctico. Se trata de la clásica pregunta de si en Wicca se pueden mezclar o no panteones, algo sobre lo que no he querido hablar mucho por temor a levantar ampollas o a hablar de cosas con las que no había experimentado. Pero resulta que hará un par de años tuve que experimentar con ello, así que ahora me siento con fuerzas para tratar el tema.

Creo que lo de mezclar panteones depende de la persona y la situación. Primero, depende de la tradición que se siga y depende de las creencias de uno/a. Siempre digo que aquello en lo crees condiciona tu experiencia personal y es lo que he podido experimentar a lo largo de mi vida. Cuántas veces he oído decir que no se pueden tener más que cierto número de animales totémicos, o que para salir al astral hay que tener un cordón de plata, y luego resulta que hay personas que no creen en eso y practican tan ricamente. En esto no hay mucha diferencia.

Segundo, creo que depende de la Divinidad. Hay Divinidades que se llevan bien en un ritual aunque sean de culturas diferentes. Estuve en un pequeño rito-coloquio-exposición organizado por PFI España hace un par de años en el que se invocaron a Divinidades de diferentes culturas, y no pasó nada ni nos cayó un rayo. Luego estuve en un círculo privado donde se llamaron a Divinidades de diferentes culturas, y aquí sigo, vivita y coleando. Tampoco sentí nada malo, al revés, el ritual transcurrió en una tremenda paz.

Ahora bien, no digo que todo valga. Digo que depende de lo que creas o del sentimiento que te dé. Poniendo varios ejemplos, personalmente no metería en el mismo círculo a Divinidades que me resulten opuestas o que hayan tenido según la mitología algún conflicto, ni siquiera dentro del mismo panteón, pero luego veo a personas hacer altares a los dioses olímpicos y poner juntas a Atenea, Hera y Afrodita, que se vieron envueltas en la guerra de Troya. Tampoco metería a Hécate con Cernunnos como la contrapartida masculina de la primera, como sé que hay gente que hace, porque hay dioses y diosas que se consideran completos en sí mismos y que no necesitan de un consorte, y en este caso resulta aplicable tanto a Hécate como a Cernunnos. No pondría a Brigantia con Minerva, porque tras la conquista de Britania los romanos “sometieron” a la Diosa local poniéndole los atributos y el nombre de la Diosa a la que traían desde el Imperio, que era Minerva -a la que llamaron Sulis Minerva en aquella zona. Pero éstas son consideraciones personales mías.

Lo que digo es que, puestos a mezclar, pensemos antes qué vamos a mezclar y por qué, y descartar la mezcla en caso de que choque con nuestras creencias y con el contexto de la Divinidad. Y si no sabemos cuál es el contexto de la Divinidad siempre se puede preguntar, indagar, investigar y, por supuesto, usar nuestra intuición que para algo está.

Por otro lado, me gustaría reflexionar acerca de la cantidad de veces que se han hecho mezclas en los panteones a lo largo de la Historia, como producto de un sincretismo religioso por ejemplo. Es cierto que los sincretismos tradicionalmente han estado ligados a conquistas y que la guerra tiene muy mala prensa (con razón). De todas formas, a ninguno de esos nuevos practicantes les cayó un rayo por incorporar a Divinidades de otras culturas a sus prácticas, como es el caso de Isis en la Hispania romana, por ejemplo, o de Astarté en la zona de Andalucía en la que me crié. Si le hubiera pasado algo a alguien seguramente se habría dejado de practicar el culto, y nada más lejos de la realidad: si esos cultos y costumbres han llegado hasta nosotros es porque eran populares, y la popularidad creo que sólo la justifica que la relación de ese pueblo con la Divinidad en cuestión funcionara.

Por tanto, me parece que la premisa de Plutarco sobre el amor a la Divinidad contra la superstición sigue vigente en el caso de los wiccanos de hoy. La superstición lleva al miedo hacia la Divinidad, mientras que el amor se cimenta en una relación de confianza con ese dios o diosa. Obviamente, habrá tradiciones que digan que no se puede hacer una mezcla, posición que es del todo respetable, y a día de hoy yo intento no hacerlo dentro del mismo ritual porque no me gusta (otra cosa es si tengo diferentes rituales o devociones con distintos dioses). Pero si hay que hacerlo, creo que si se hace desde una posición de confianza y cariño, no sólo hacia la Divinidad sino hacia ti mismo, no debería suceder nada.

Libros de no-Wicca para wiccanos

 descargaEl otro día pensaba en que, con mucha frecuencia, cuando empezamos en Wicca nos leemos todos los libros sobre el tema posibles, y poco o nada sobre otros temas que son igualmente interesantes e igualmente útiles. Considero que son útiles porque preguntas como “¿Cómo devociono a tal divinidad?”, “¿Cómo hago una crítica constructiva de tal otro libro?” o “¿Cómo sé si lo que me están diciendo es cierto?” sólo se pueden contestar si se hace una lectura de libros de otras materias, porque no necesariamente esos conocimientos los vamos a aprender de “El manual de la bruja” de Pepita la Brujita. Confieso que yo fui así durante un tiempo, no tiene nada de malo, pero siempre está bien expandir horizontes. Así que hoy os traigo una lista de libros interesantes de “No-Wicca” que pueden complementar vuestros conocimientos sobre Wicca, y que pertenecen a otras corrientes académicas o incluso a la ficción.

Ficción:

Dioses menores, de Terry Pratchett. Sir Terry Pratchett murió hace pocas semanas, víctima del Alzheimer. Fue uno de los escritores de fantasía cómica más hilarantes (y críticos) de este siglo y el pasado. Su Dioses Menores resulta interesante para entender fenómenos como el Fundamentalismo religioso desde una perspectiva cómica, así como para entender que se puede dar en el seno de cualquier religión. También sirve para reírse de uno mismo, que es muy sano. Pratchett tiene una estupenda saga dedicada a las brujas, por cierto, que quizá también haga vuestras delicias si leéis este libro, os gusta y queréis más.

La Metamorfosis (o “El Asno de Oro”), de Apuleyo. Tremenda novela latina del S. II d.C. y que a día de hoy sigue vigente. No pasan los años por ella o, mejor dicho, los milenios. Narra las aventuras y desventuras de un joven y sus experimentos con la magia, que le llevan por caminos poco corrientes y no exentos de penurias. Es interesantísima la referencia que se hace al culto de Isis en la antigua Roma, que está entretejida en la novela de una forma sutil pero coherente con el argumento.

Antropología Cultural:

Vacas, cerdos, guerras y brujas, de Marvin Harris. Este libro recibe su nombre de algunos de los temas que toca, como las vacas sagradas hindúes, el culto a los cerdos (o la prohibición de comerlos en algunas culturas), el papel de la guerra y las brujas voladoras en escoba, entre muchos otros. Es muy interesante, pero advierto que Harris es bastante materialista, así que no esperéis explicaciones místicas de él.

Magia, ciencia y religión, de Bronislaw Malinowski. Malinowski es mi antropólogo favorito de todos los tiempos. Hizo mucho trabajo de campo, aunque estuvo influenciado por otras ramas de la ciencia que no me gustan tanto, si bien su aproximación y su contribución a la Antropología me parecen bastante loables. Dotado con un don para conectar con grupos humanos muy remotos, en este libro explica que la magia es algo común a todas las culturas, entre otras muchas nociones.

La rama dorada, de James George Frazer. Este libro es un clásico y tuvo mucha influencia en otros autores (entre ellos mi adorado Malinowski), pero soy muy crítica con él. Aun así, hay que leerlo para entender por qué se usa y se abusa de él, y es porque el modelo que propone es compartimentado, algo cómodo para la mente humana. La falta de rigor científico de Frazer queda eclipsada por la belleza de sus relatos, porque eso sí, el hombre era un poeta.

Mitología:

Mito y realidad, de Mircea Elíade. En este libro se tratan diferentes tipos de mitos que pueden ser interesantes para un estudio posterior de textos antiguos y de otras culturas.

La Diosa Blanca, de Robert Graves. Graves fue otro poeta, como Frazer, y desde mi punto de vista cayó en su mismo error: compartimentar desde un punto de vista contemporáneo lo que no se puede compartimentar porque pertenece a otras culturas antiguas y con sistemas diferentes. De todas formas, ha tenido una gran influencia en la Wicca, así que hay que leerlo para poder darse cuenta de hasta qué punto nos hemos aprendido lo de “tal Diosa es una Diosa doncella/madre/anciana”, cuando la Mitología nos dice que la Diosa X puede tener atributos de arquetipos mixtos.

Lebor Gabála Érenn, es decir, el Libro de las Invasiones de Irlanda. Si eres apasionado de la cultura celta irlandesa, éste puede acabar siendo tu libro de cabecera. ¿Para qué te vas a leer un libro que un autor contemporáneo haya escrito sobre mitología irlandesa, cuando te puedes leer EL libro que narra los ciclos irlandeses?

Aradia, o el Evangelio de las brujas (Il Vangelo delle Streghe), de Charles Godfrey Leland. Otro libro muy conocido y con una gran influencia en Wicca y brujería. Después de habérmelo leído en inglés, porque las versiones en español son para sacarse los ojos, el otro día encontré que estaba aquí traducido más o menos decentemente. No hay problemas de copyright con él, porque no está registrado a nombre de nadie. Este libro no sólo es la base del Aridianismo y es muy conocido en la Stregheria o brujería italiana, sino que sirve como alegoría dentro de la Tradición wiccana que practico. Su veracidad es discutida, pero si se toma como una alegoría y no como una verdad absoluta tampoco supone un gran problema.

El libro de los muertos egipcio. Diría aquí lo mismo que en el caso del Lebor Gabála Érenn. En realidad, creo que cuanto más nos vayamos a la fuente de los mitos y menos a las interpretaciones de autores con nombre y apellidos, mejor que mejor.

Teogonía, de Hesíodo. Escrita alrededor del S. VII a. C., Hesíodo cuenta en esta obra la mitología de su cultura y el origen de los dioses griegos. Este libro es básico para entender y saber más sobre la Mitología clásica.

Hay muchos más, pero éstos son sólo unos cuantos ejemplos de libros que no tratan sobre “Wicca 101” y que pueden enriquecer vuestra experiencia vivencial y religiosa.

La limpieza física del espacio mágico

witch_and_spiderCasi siempre que hablamos de limpieza de las herramientas y del espacio ritual, hablamos de limpieza energética y raramente de limpieza física, y esta última es casi tan importante como la primera. La limpieza externa debería reflejar ese cariño que tenemos por nuestro altar y por nuestro lugar de trabajo ritual, así como el estado consagrado de las cosas. Hoy quisiera hacer un repaso por las técnicas de mantenimiento de la limpieza del espacio ritual más habituales en mi caso, especialmente para fans de la pulcritud. Me voy a centrar en los diferentes elementos que podemos encontrar dentro de nuestro lugar especial, de acuerdo con su clasificación y/o el material del que esté hecho cada herramienta.

Superficies y mesas de altar

Las mesas suelen ser de madera natural, y así fue mi mesa de altar durante mucho tiempo. En aquel entonces solía limpiar el mueble con un paño húmedo (que no mojado), simplemente con agua y nada más. Hay personas a las que les encanta usar productos de limpieza específicos para el polvo, de modo que la superficie de madera aguante mucho más tiempo sin retener polvo. Personalmente, a mí me gusta esta idea y ahora lo hago en la mayor parte de los muebles de madera natural que tengo en casa, porque noto que me dura mucho más la limpieza y que preserva el barniz o encerado. Encuentro que las bayetas de microfibra y las toallitas atrapapolvo son especialmente prácticas, y huyo de los plumeros porque ponen el polvo en suspensión y encuentro que la limpieza me dura sólo dos o tres días con ellos. Os recomiendo encarecidamente en cualquier caso la bayeta de microfibra húmeda como trapo de limpieza, porque es barata, reutilizable, fácilmente limpiable debajo del grifo o en la lavadora, y no deja fibras en los muebles.

Si la mesa es de madera natural y ha caído cera de las velas en la superficie y no sale ni a la de tres, podéis poner encima de la gota o el chorreón de cera un poco de hielo, para que se endurezca, y luego la hacéis “saltar” con una tarjeta como las de crédito, haciendo como de palanca por el borde de la mancha con la tarjeta. Cuando ha saltado la gota, se desecha y se aplica cera para madera encima de la mancha para restaurar el brillo, cosa que también haríamos en caso de rayones en la madera u otros desperfectos. Existen en el mercado multitud de productos que se usan a tal efecto, tan sólo hay que comprobar de qué tipo de madera se trata.

En cuanto a los suelos, dependerá de las especificaciones del nuestro, pero casi ningún suelo se lleva mal con el agua con unas gotitas de vinagre.

Metales

Toda mi vida vi a mi abuela tratar los metales como el bronce y latón con limón, y funciona. El método es tan sencillo como limpiar bien el cacharro de metal que sea con un trapo húmedo, y luego pasar por él una rodaja de limón para que recupere el brillo, frotando bien con la rodaja para que quede bien impregnado. Luego se eliminan los restos de limón con un trapo seco, frotando con ganas. Lleva un poco de tiempo quitar las hebras de limón, pero el resultado es muy brillante y huele muy bien.

La plata se limpia fácilmente con bicarbonato y agua. Si tenéis joyería mágica de plata, por ejemplo tiaras o pendientes, de éstas que tienen muchos detalles, es tan fácil como hacer un poco de pasta de bicarbonato con agua (que quede como pasta, no líquido), ponerlo encima de la joya y frotar con un cepillito hasta que recupere su brillo. Vale un cepillo de dientes viejo. Luego se retira simplemente con un trapito húmedo. Este método reaviva la plata, y por ejemplo en caso de plata ennegrecida es muy útil. También es útil para cálices y otros elementos de plata que podamos tener, aunque si vamos a beber en ellos recordad que es importante quitar bien los restos de bicarbonato. Si por alguna razón el bicarbonato queda adherido a la plata, se puede retirar con un trapo humedecido en agua y vinagre. Veréis que hace espumita cuando le echáis vinagre, es totalmente normal y no es peligroso.

El oro suele ser el que menos problemas da, porque no pierde el brillo. Si se necesita sacarle un poco más de lustre, bastará con un trapito húmedo para que no se dañe.

Cristales y gemas

Si tenemos un cáliz de cristal, o un espejo, o una superficie de vidrio, lo más útil es el vinagre blanco. Sí, ése que ponemos en la ensalada. Tranquilos, que el olor a vinagre se va prontísimo y no deja restos, pues se usa diluido en agua. La proporción sería una parte de vinagre por cada cuatro de agua. La solución se puede utilizar dentro de un pulverizador en el caso de espejos y vidrios, pulverizando sobre la superficie y luego pasando un trapo seco con el que secamos y sacamos brillo. Para cálices de cristal en los que bebemos, se lava normalmente el cáliz como limpiaríamos cualquier otro vaso, y posteriormente se realiza un enjuague en este agua de vinagre, para luego secar con cuidado y sacar brillo con un trapo seco.

La mayor parte de las gemas pueden ser limpiadas bajo el grifo, con algunas excepciones importantes. Hay piedras que si las expones al agua directamente se deshacen por la composición que tienen. Consulta siempre a un experto en gemas para que te asesore sobre qué gemas puedes poner bajo el curso del agua. Si no estás seguro, pásales un trapo con cuidado para quitarles el polvo.

Textiles

Los textiles suelen ser lo más engorroso de todo. Acaparan mucho polvo y además suelen ser de muchos colores. Primero de todo, mira la etiqueta del textil si es comprado, y si acepta lavadora, lávalo en ella, en un programa corto (ropa delicada) y con agua fría. Las cortinas suelen poderse lavar con facilidad en la lavadora, de hecho. Los textiles con bordados lávalos a mano, también con agua fría, con un jabón especial para ropa delicada y sin frotar demasiado. Aclara muy bien y deja que se sequen naturalmente. Presta especial atención a las telas pintadas artesanales y, en caso de dudas, consulta con el artesano que realizó la pieza para saber si la pintura para tela se iría en caso de mojarse. Si es el caso, no lo laves, quítale suavemente el polvo con un trapo humedecido (¡no mojado!).

Si tienes manchas de cera de velas en un mantel de altar (suele pasar) o en una túnica, el método para eliminarlas es el siguiente: hazte con un poco de papel absorbente y una plancha, como la que usas para planchar la ropa. Pon el papel sobre la mancha por los dos lados de la tela, y pasa la plancha, ya caliente, con cuidado. La cera se calentará y derretirá con el paso de la plancha, y será absorbida por el papel. Repite hasta que no queden restos de cera. Ten paciencia, normalmente se necesitan varias pasadas, pero no quemes la tela, deja que se enfríe un poco entre pasada y pasada. Procura que el trozo de papel absorbente sea lo suficientemente grande como para cubrir toda la mancha, de lo contrario la cera quedará adherida a la plancha o a la tabla que uses, y renuévalo en cada pasada para no volver a transferir restos de la cera a la prenda.

¿Y si consagro a la vez que hago limpieza?

Es totalmente posible hacer una limpieza física y una limpieza psíquica a la vez y ahorrar tiempo. Si os fijáis, casi todo lo que hemos usado lleva agua o elementos naturales, así que, ¿por qué no vamos a consagrar la solución de agua y vinagre, o el limón con el que vamos a darle brillo a un incensario de latón? El método es muy sencillo: visualizamos primero cómo las “motitas” de suciedad salen del objeto limpiador, volviendo a la madre tierra (de arriba hacia abajo), y luego manifestamos que el objeto limpiador queda consagrado, para que limpie, purifique y consagre todo lo que toque, imaginando que una luz renovada viene de la tierra hacia arriba y llena completamente el objeto. Esto lo hago incluso con el cubo de agua con el que lavo el suelo de mi casa y me ahorra muchísimo tiempo. Repetimos la operación después de que hayamos terminado de fregar, si queremos, con nuestros trapos de limpieza, estropajos, etc, mientras los aclaramos bajo el grifo.

Nota final

He tocado aquí formas naturales de limpiar, pero personalmente no le hago ascos al limpiacristales, a la aspiradora o a todo lo que me haga la vida más fácil. Pero en caso de usar productos químicos, siempre mirad bien las instrucciones del fabricante y las precauciones de uso. Y aunque pueda parecer que una aspiradora puede tener poco glamour, en realidad poca cosa hay más útil para quitar miguitas de galletas o de pan del altar y del suelo. Usad la imaginación y la cabeza, y si hace falta consagrar la aspiradora, el cubo, la bayeta o la plancha, se hace y no pasa nada. ¡Que no se diga que no usamos la imaginación!

Religiones del mundo con influencia en la brujería (2): ¡El Cristianismo!

streghe-circoloEl otro día escribí una entrada sobre el papel de San Beda el Venerable con relación a la festividad de Ostara, pues muchos dicen que se inventó la festividad. Así que, habiendo este especial en 13 lunas sobre “Religiones del mundo con influencia en la brujería” hoy quisiera hablar del Cristianismo.

¡Qué dices! Me diréis algunos. ¡El Cristianismo es contrario a nosotros! ¡Cómo te atreves! Pues me atrevo porque, lo queramos o no, somos hijos de nuestro tiempo y el Cristianismo ha sido y es la religión predominante en nuestra sociedad. Lo queramos o no, tenemos una gran influencia de él. Convivimos con los cristianos igual que convivimos con muchas otras religiones, y no pasa nada. Al menos no donde yo vivo.

La influencia del Cristianismo en la brujería moderna puede verse en muchísimas situaciones que he observado durante mi experiencia como wiccana. Voy a enumerar algunas, podréis estar de acuerdo o no, pero esto es lo que yo he vivido:

Concepto de bien y mal. Esto es habitual en practicantes que vienen como conversos del Cristianismo. Muchísimas personas que se acercan a la Wicca por primera vez vienen con la cantinela de que existe bien y mal, y que hay que tener pensamientos positivos y que los pensamientos negativos están mal. También hacen referencia a los sentimientos negativos y positivos. Por ejemplo, me han llegado a decir que no deben enfadarse, o que deben controlar los impulsos y las tentaciones. Luz y oscuridad para ellos son dos polos que consideran alineados con esos dos conceptos de bien y mal. En este tipo de pensamiento no existen los grados intermedios, sino que el concepto es bastante maniqueo (recordadme que algún día hable del Maniqueísmo) y por ende, dualista. En realidad, la luz y la oscuridad en la Wicca poco tienen que ver con el bien y el mal, más bien están asociadas a Dios (luz) y Diosa (oscuridad). Por eso me río cuando me dicen que la Wicca no trabaja con la oscuridad, que si acaso trabaja con la penumbra, cuando la realidad es que todas las divinidades con las que trabajamos tienen una connotación oscura, de muerte, de renacimiento, de introspección y de estar dentro de uno mismo muy fuerte, igual que tienen sus connotaciones expansivas, hacia fuera y, en definitiva, luminosas. Cuando me encuentro con una persona que piensa así, no puedo más que sentirme mal por ella, porque la gente así se pasa el día intentando controlar lo que siente y lo que piensa, y sintiéndose muy culpable cada vez que considera que “mete la pata”. Luz y oscuridad en Cristianismo y en Wicca significan cosas diferentes, así como nuestras polaridades no tienen nada que ver.

Mandamientos. Consideran que la Rede es una regla por la cual no se debe hacer daño a nadie. En realidad, la palabra Rede significa “Consejo” (viene del germánico antiguo), siendo la Rede por tanto un consejo y no un mandamiento. No significa “No harás daño”, sino “intentarás (o es mejor) no hacer daño, pero tú luego haz lo que veas, allá tú con las consecuencias de lo que hagas”.  Este pensamiento también es frecuente en conversos del Cristianismo a la Wicca, porque se nos ha enseñado que existen “mandamientos” de Dios. La Rede no viene de Dios, por cierto, ni fue inspirada por ninguna Divinidad, lo cual lo distancia bastante de los mandamientos. Si un wiccano decide hacer daño a alguien, pues seguramente tenga sus consecuencias por ello porque para eso creemos en la ley de causalidad. Pero no hay ninguna ley divina que condene el daño para nosotros, más bien es el sentido común y el saber que todo tiene consecuencias el que nos lleva a evitarlo.

El aspecto Historiográfico. Éste es el que más gracia me hace porque llena de gazapos los libros de autores de renombre. La Historia la escribieron durante muchísimo tiempo personas que eran cristianas, incluyendo las leyendas paganas y sus mitos y costumbres. Todavía me río cuando me acuerdo del capítulo del Anillo de los Nibelungos titulado “De cómo los héroes fueron a misa”. El estudio de la Historia hace muchos siglos no era algo institucionalizado y controlado como ahora, sino que un monje llegaba, se dedicaba a compilar datos y luego los metía en una coctelera no exenta de ideología. ¿Por qué los monjes y los clérigos precisamente? Porque sabían leer, mientras que la mayor parte del pueblo llano no sabía juntar la m con la a, ya que la alfabetización masiva es algo reciente. Esto hace que muchísimos de los libros que hoy en día se tienen como “buenos” (incluyendo la Biblia de las brujas de los Farrar y sus derivados) estén llenos de gazapos históricos y tengan un tufillo cristiano bastante fuerte en la narración de los mitos.  Darse cuenta de esto es tan fácil como mirar la bibliografía del libro en cuestión. También se ha hecho, y esto lo he dicho en multitud de ocasiones, un ejercicio de llenar los huecos para no admitir que algo se desconoce o que queda poco claro, porque parece poco profesional. Esto fue común al principio del ejercicio profesional de los antropólogos, por ejemplo, en el que había unos señores llamados “folkloristas” que se dedicaban a compilar mitos antiguos en poblaciones cristianas. La única forma de evitar esto es estudiando diferentes fuentes originales y comparando la información, en lo que coincidan suele ser cierto.

Equiparación de las Divinidades. Una vez me dijeron que el Aridianismo estaba equivocado porque el Dios recibía el nombre de Lucifer, y que todas las tradiciones que usaban ese nombre eran satánicas. Para empezar, Lucifer era un dios romano de la luz, y es así como se le ve en el Aridianismo. Que los cristianos ese nombre lo hayan querido usar para su Adversario, pues me parece muy bien, pero lo siento por los principiantes que se escandalizan cuando se leen la obra de Leland y ven que el dios se llama Lucifer, porque el dios Lucifer del Aridianismo tiene otro contexto e interpretación del que se tiene en el Cristianismo. Pasa algo parecido en el carácter virginal de la Diosa, como ya comenté. Y esto se convierte ya en el despiporre cuando resulta que la Divinidad tiene un equivalente en el santoral cristiano, o incluso un equivalente en una de las advocaciones de la Virgen María (tal es el caso de algunas de las tradiciones vinculadas a la Isis romana con la festividad de la Virgen del Carmen en Andalucía). Se llama sincretismo religioso y suele pasar, nos guste o no. Esto se soluciona leyendo un poco más los mitos  precristianos, y menos libros de Wicca para principiantes.

La culpa y el perdón. Durante mucho tiempo este tema me tocó la fibra sensible. Sentirte culpable o no, o perdonar a alguien o no, es una cosa de uno, creo yo. Es una circunstancia personal y no existe como sacramento en ninguna creencia vinculada a la brujería. No obstante, me encuentro con que me dicen que los brujos expían su culpa. Aunque ya he aprendido a vivir con esto porque es inevitable que haya quien quiera darse de latigazos por sentirse culpable (y yo no puedo hacerle nada, más que empatizar y sentirme mal por la persona), estas afirmaciones todavía me hacen levantar la ceja. Es cierto que el perdón puede ser muy curativo, pero desde luego creo que darse de latigazos (literales o figurados) por sentirse culpable no conduce a nada. ¿No es más productivo intentar arreglarlo?

Hasta aquí lo que yo he visto en mi experiencia. Me estoy dejando cosas en el tintero seguro. Como veis, son muchos aspectos ideológicos que pueden condicionar nuestra práctica contemporánea. No digo que estos conceptos estén mal, sino que yo no los comparto, no me parecen prácticos a la luz de una religión basada en la brujería, me parece que corresponden a otro paradigma. Me resultan más parches para eliminar esa imagen que nos lastra, queramos o no, y es la de la bruja que adora al demonio. Sabiendo que no adoramos a ninguna de esas cosas, creo que no hay de qué temer.

Curiosidades sobre Ostara que pocos se atreven a contar

ostaraTodos hemos oído alguna vez la historia de la Diosa Eostre, u Ostara, lo bonitos que son sus conejitos y que era una diosa germánica. Algunos dicen que era hasta celta. La verdad sea dicha, gran parte de la historia de la supuesta Diosa Eostre no está confirmada. Y digo supuesta porque no se sabe siquiera si Eostre existió o si se la inventó un señor hace unos siglos. No existen fuentes antiguas directas que nos digan a ciencia cierta que hubo una diosa llamada Eostre, ni que fuera un cognado (una palabra con el mismo origen etimológico) de Eos, que es la Diosa griega de la aurora. Algunos diréis que lo que estoy comentando es una barbaridad, porque nos han machacado con esta historia hasta la saciedad. Al saber esto, fui la primera en decirme que no podía ser, que alguien tenía que estar gastándome una broma, que por todos era sabido que Eostre era Eostre y que Ostara era Ostara. Pero aun así, escarbé en todo este asunto.

En primer lugar, la existencia de un cognado es la razón por la cual se ha repetido la necesidad de la existencia de dicha Divinidad. Pues bien, se sabe que Eos viene de la raíz proto-indoeuropea aus- que significa amanecer, y que la raíz ha estado presente en Divinidades asociadas a la aurora, pero este término no hace referencia a la primavera ni a los conejos, y por supuesto que haya una raíz en una lengua muerta no justifica la existencia de una diosa. Para que me entendáis, es como si yo ahora digo que la raíz proto-indoeuropea la- (que está presente en palabras como labio, labbra o lip, que existen en idiomas “nietos” del proto-indoeuropeo) justifica que en el pasado hubiera una diosa de los besos y la sensualidad bucal. Éste es un ejemplo de pensamiento circular que abunda hoy en día en gran parte del discurso científico-sensacionalista, y con el que hay que tener cuidado porque es un discurso muy manipulador.

Teniendo en cuenta que no se puede justificar la existencia de una Divinidad sólo mediante la Lingüística, tendremos que pasar a la otra parte que es la Historiográfica, es decir, que existan registros escritos sobre Eostre y su mitología. A este respecto hay un debate muy interesante y, cómo no, polémico.

El registro conocido sobre Eostre más antiguo es el de San Beda el Venerable. Vivió en el S. VIII (tres siglos después de los Anglos) y es conocido por haber escrito una Historia de los Anglos, esto es, una Historia del pueblo germánico que es conocido por conquistar durante un tiempo lo que hoy llamamos Inglaterra. Se ha acusado con frecuencia a San Beda de haberse inventado a Eostre. Tanto San Beda como otros estudiosos cristianos que tomaron las historias paganas, se dedicaban a recopilarlas para tener algo en contra de lo que hablar. Es decir, supuestamente estudiaban las costumbres paganas para luego ejemplificar a través de ellas cuáles eran las prácticas religiosas consideradas menos válidas que el Cristianismo. No os escandalicéis, es un proceso natural cuando se hace una transición de una religión a otra, desde el punto de vista antropológico. En muchas ocasiones también se inventaban cosas o las adaptaban al lenguaje de la época al desconocer los términos exactos en el idioma original. San Beda era inglés, y la palabra Easter (muy parecida a Eostre) significa Pascua en su idioma. Esto lleva a pensar a muchas personas que San Beda copió el nombre de la Diosa de esa fiesta cristiana (en su versión antigua, Öster). Easter, igual que East (Este en inglés) sí resultan ser cognados de la raíz aus- del proto-indoeuropeo. Pero, de nuevo, no podemos decir al 100% que esa evidencia lingüística nos lleve a tener una Diosa con los atributos y mitología que normalmente se le atribuyen a Eostre. En cuanto a la palabra Ostara, su origen viene de Öster-Monath, que significa “Mes de Pascua”. De nuevo es la palabra Pascua la que aparece.

¿Cuál es la hipótesis que se plantea al respecto de la existencia de Ostara como festival pagano anglosajón y de Eostre como la Diosa que se veneraba en él? En realidad son varias. Una de las hipótesis sobre el Equinoccio de Primavera es que directamente no existiera como festividad pagana en la cultura anglosajona de la época, sino que San Beda se la inventara para ejemplificar algo que no se debía celebrar, y como no tenía términos para ello, tomó prestadas palabras de su lenguaje habitual. Otra de las hipótesis es que sí hubiera festival, pero la Diosa que en realidad fuera venerada en aquellos días resultara ser Freyja, porque esta Diosa sí parece tener la vinculación con los conejos de la que normalmente se habla cuando se trata de Eostre. Recordemos que Inglaterra había sufrido incursiones vikingas siglos atrás, durante el dominio romano, con lo cual la idea no parece descabellada.

A día de hoy, no sabemos qué hipótesis es cierta. Lo que sí sabemos es que ha llegado a nosotros una idea sobre una Diosa llamada Eostre. Por ello, muchos wiccanos le rinden culto cuando llega el día del Equinoccio de Primavera. Hay wiccanos, en cambio, que prefieren rendir culto a Freyja porque lo consideran más exacto históricamente, y no llaman para nada “Ostara” al festival porque no quieren hacer referencia a la Pascua judeocristiana en su fiesta. Sea cual sea tu elección (todas las opciones son igualmente válidas) creo que es importante que todos sepamos qué hay sobre la mesa en términos de debates sobre la exactitud histórica de ciertas Divinidades, porque mucha gente se cree lo que dicen los dos o tres autores que han copiado unos de otros, sin cuestionarlos lo más mínimo. Hacer de vez en cuando este ejercicio de saber qué hay de cierto en las fuentes que consultamos, especialmente cuando se insiste tanto en los orígenes etimológicos de las palabras como fundamento para que una Divinidad haya existido, es beneficioso para todos, genera criterio en la comunidad y mantiene la mente despierta.

A todos los lectores de 13 lunas, les deseo un muy feliz Ostara o Equinoccio de Primavera de 2015.

Sacerdotes, brujas y servicio a la comunidad

High-Priestess-FULL-BLEEDHe leído un artículo en un blog de, aparentemente, reciente creación (para los que habláis inglés, el artículo está aquí) en el que el autor comenta cuáles son sus 13 principios de la práctica de la brujería. Con algunas cosas estoy de acuerdo, con otras no, y con respecto a un tercer grupo no tengo opinión porque el autor tiene un contexto cultural e iniciático diferente al mío. No obstante, ha habido un párrafo que me ha llamado la atención especialmente. Traducido al español, dice así:

Que sea un/a brujo/a o incluso un líder de coven no implica necesariamente que yo tenga que ser un pilar al servicio a la comunidad o al de alguien. Estoy al servicio de los dioses y los espíritus, y de las personas que éstos me otorgan para ayudarme, pero no al de todas las personas que me paren en la calle o me manden un email. Un coven, o al menos un coven tradicional, se reúne en secreto, todos sus miembros son iniciados que han hecho un juramento, y trabaja para la protección y el avance espiritual de sus miembros, que son una familia. – http://houseofthemidnightsun.blogspot.com.es/2015/03/my-13-principles-of-wiccan-belief.html, punto 6.

El autor está escribiendo desde su punto de vista (y de hecho el artículo se titula “Mis 13 principios del credo wiccano”, es decir, que son suyos, está dando su opinión), y sin embargo ha resonado en mi interior esa afirmación, esa opinión, con respecto a lo que supone estar al servicio de la comunidad. Los correllianos, por ejemplo, somos muy dados a decir que somos referentes de esa comunidad. Pero pocas veces aclaramos de qué comunidad se supone que se es un referente o, en palabras del autor de la frase de arriba, un “pilar” al servicio de la comunidad. En mi experiencia, sólo se es un referente dentro de tu casa espiritual, es decir, tu coven, tu Templo, tu tradición, tu familia espiritual. Fuera de eso eres un ciudadano como otro cualquiera.

Un amigo mío ha venido a hacer unas cosas a mi ciudad en estos días y se está quedando en mi casa. Es iniciado de otra tradición y le pregunté ayer mientras descansábamos en casa por qué parece que hay una fascinación tan obsesiva con su familia espiritual por parte de algunas personas. Él es muy tajante y muy claro a ese respecto: nunca le han regalado nada, ni le han dejado pasar por delante en un ascensor por ser iniciado de x tradición, con lo cual no entiende cuál es el origen de esa fascinación. Luego me lo aplico a mí misma y digo algo parecido, porque nunca me han dejado pasar por delante en la cola de la frutería por practicar lo que practico. Hay contextos y contextos, y desde luego ser pagano es una cosa y estar en una cola es otra. Para la gente que va por la calle somos otras personas que van andando por la calle, y sólo eso.

De hecho, y esto es algo de lo que habla el autor del artículo al que hago referencia, en realidad no existe motivo alguno para que ser brujo/a suponga ser un referente para toda la población. Tradicionalmente, la brujería ha sido el arte de los apartados socialmente. La gente iba a ver a las brujas y a las curanderas en secreto. Se-cre-to. ¡Estaba mal visto ir a verlas! El referente de la comunidad era el médico, el alcalde del pueblo o el ricachón de turno. La bruja ha sido tradicionalmente evitada en la mayoría de los casos.

En la era de las redes sociales, de la inmediatez, de la publicidad, las brujas de hoy nos encontramos a veces con que necesitamos llevar nuestro papel dentro de nuestra familia espiritual, pero en ocasiones también la demanda es otra. Me apuesto lo que sea a que no soy la única que recibe emails de desconocidos, o peticiones de facebook de extraños, con consultas variopintas de las que, honestamente, no tenemos ni idea porque no estamos en el contexto de la persona que escribe.  Muchos hemos caído en la necesidad de ayudar a personas a las que no conocíamos de nada mediante un hechizo, un consejo, etc. Las razones por las que se hace esto son variadas: necesidad de quedar bien, buenas intenciones, incluso miedo a que te critiquen por no hacerlo. Yo antes era así y me entregaba en cada email que me mandaban con sueños, relatos mágicos y demás, daba mi opinión, daba consejos, etc. Fue curioso darme cuenta de que muchas personas desdeñaban mi opinión, así que probé que, efectivamente, era un referente dentro de mi comunidad pero no fuera de ella. Eso me dio una gran sensación de alivio, puesto que resulta frustrante invertir tu tiempo para que luego lo tiren sin más. Gracias a eso me di cuenta de que a) me puedo estar equivocando al dar mis impresiones porque se trata de un contacto escrito, desprovisto de contexto, b) realmente esa persona no me toca nada, así que que técnicamente es como si me pararan por la calle para preguntarme de qué color encienden una vela y c) hay gente que quiere que les digas lo que quieren oír, y nada más. Así que hace tiempo que me aplico una frase de un cantautor uruguayo llamado Jorge Drexler: “No tengo muchas verdades, prefiero no dar consejos. Cada cual por su camino, que igual va a aprender de viejo” (la canción se llama Frontera, la podéis escuchar aquí). Hace ya bastante tiempo que no doy consejos a gente a la que no conozco, e incluso tengo mis reticencias a hacerlo cuando les conozco.

Las sacerdotisas y los sacerdotes somos quizá referentes dentro de nuestros covens o tradiciones, igual que los terapeutas holísticos son referentes dentro de sus consultas y los profesores dentro de sus aulas. Todas las labores del ser humano tienen un contexto, y en el caso de quienes elegimos con quién compartimos el camino espiritual, creo que también debemos y podemos elegir para quién somos referentes. Esta afirmación, en cualquier caso, creo que no debe estar reñida con la necesidad de algunas personas de trabajar en el ámbito del diálogo interreligioso, igual que habrá muchas personas ahí fuera que quieran invertir su tiempo en dar consejos “porque sí”. No obstante, me parece beneficioso aclarar que la labor de la bruja o el brujo es contextual y que dar consejos al primero que se nos cruce no es nuestra actividad principal para con la comunidad, sino conectar con los dioses y los espíritus, y ayudar a quienes deciden compartir con nosotros su camino espiritual como parte de la misma familia o coven.

Después del día de la mujer

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Nótese que esta ilustración tiene un tono sarcástico…

Me vais a permitir que hoy haga un poco de off-topic, pero este tema creo que es importante y de hecho está teniendo mucha relevancia en mis redes sociales últimamente.

Ayer fue el día internacional de la mujer, en el que algunas de mis compañeras salieron a la calle a reivindicar la igualdad de sexos. Por ahí me preguntaba un amigo si no había día del hombre, y lo hay, es en noviembre. Sin embargo, creo que el día de la mujer y el día del hombre, el día por la igualdad, es todos los días. Es algo que se consigue en la vida diaria, con mucho tesón y mucho empeño. Como wiccana, yo creo en el equilibrio y creo en la igualdad de sexos porque mis dioses, Ella y Él, son los dos igualmente importantes.

Hoy, entre mensajes de “todos los días es 8 de marzo”, me choca la actitud que tenemos muchas mujeres con respecto a las obligaciones vitales, o lo que nosotras consideramos que son obligaciones vitales, y los mensajes afines que saturan las redes sociales. Veo que se está volviendo a poner de moda la figura de la superwoman (ahora la llaman “mamá alfa”) que se popularizó en EEUU en la década de los 90. Y lo veo en artículos en los que presentan a una monísima Jessica Alba como el súmmum de la mujer-mamá activa, ilustrando un artículo sobre mamás perfectas que lo hacen todo bien, se encargan de todo en la casa, llevan los pantalones y sacan tiempo para ir a ponerse carísimos tratamientos de belleza. Vale si eres soltera pero, y si estás casada o emparejada, ¿dónde están los compañeros de estas mamás alfa y a qué se dedican supuestamente, a rascarse las bowlings? ¿O es que se espera de los hombres que se rasquen las bowlings? La ausencia de cualquier figura en un discurso me produce escalofríos, porque no deja de ser una declaración de invisibilidad hacia un sector de la población que, admitámoslo, necesita también sentirse aceptado en su rol como padre. Así que, cuando veo eso, pienso que la realidad es muy diferente y que la imagen de esa mamá alfa, Jessica Alba, probablemente tenga un ejército de nannies porque se lo puede permitir. No nos engañemos: encargarse de todo (y hacerlo perfecto) sólo implica tener cero minutos para nosotras mismas como mujeres y tener unos estándares de exigencia tremendamente altos. Sólo puedes hacerlo todo y hacerlo perfecto si eres sobrehumano.

Otro ejemplo de supuesta mamá alfa que me irritó especialmente: un vídeo que vi por facebook hace pocos días. Era de una muchacha que intentaba cuidar de su bebé mientras “trabajaba” desde casa. Lo entrecomillo porque no se le ve la pantalla y no puedo decir que estuviera trabajando. Desde mi punto de vista, y como persona a la que su empresa le permite teletrabajar esporádicamente, ese vídeo para mí no es ningún ejemplo de conciliación familiar. Ni la señora en cuestión estaba cuidando de su hijo/a, ni estaba trabajando, ni estaba siendo “mamá alfa”. Lo que yo vi en ese vídeo fue a una persona que tenía que estar en dos cosas a la vez y, desde mi punto de vista, eso es contraproducente para la productividad laboral y para el bienestar de cualquier persona, porque la atención se resiente. Cuando no eres productivo tienes que echarle más horas al trabajo después, con lo cual lo que podrían haber sido 6 horas de dedicación al trabajo acaban siendo 8 horas en las que, ni trabajas, ni le das la atención que merece a tu familia. ¿Realmente queremos esos ejemplos y acabar quemadas? De nuevo, ¿dónde estaba el padre de la criatura, el abuelo, la abuela, el amigo, la amiga, el tío, la tía? La ausencia de otras figuras me parece alarmante para esa madre y para la imagen de “tú puedes hacerlo todo sola” que estaba vendiendo.

Por otro lado, siempre veo que los ejemplos que se ponen de “personas multitarea” son mujeres. ¿Qué pasa con los hombres? Hay padres solteros por ahí, ¿por qué no se les impone que sean “papás alfa”? ¿Será que los varones asumen que no son perfectos, sino que lo hacen lo mejor que pueden? ¿Por qué las mujeres nos imponemos esa perfección inalcanzable? ¿Por qué somos tan duras con nosotras mismas? Me parece que ese ideal de mujer-para-todo es bastante insolidario para con la sociedad. ¿O es que la igualdad y la celebración de la mujer pasa por que nosotras lo hagamos todo? ¿Eso no es, en sí mismo, una desigualdad en el reparto de tareas y en la asunción de responsabilidades? Parece como si le pusiéramos a la sociedad el asunto a punto de caramelo para que nos acabe esclavizando, dentro y fuera del mundo laboral. Y lo hacemos nosotras mismas, lo difundimos nosotras mismas, lo publicitamos con orgullo. No, señoras, no somos perfectas ni necesitamos hacerlo todo. Somos personas, y no pasa nada por decir “necesito ayuda para criar a mis hijos” o “necesito dejar de trabajar para criar a mis hijos”. Es más, deberíamos exigir esa ayuda, ya seamos nosotras o nuestros compañeros (tengo colegas de oficina que son padres y a los que se les niegan reducciones de jornada para cuidar de sus hijos y que sus compañeras puedan trabajar porque así lo desean, y eso tampoco es igualdad). Todo esto pasa también por dejar de estigmatizar a las personas que deciden quedarse en casa para limpiar caquitas y dar el pecho (o biberones) a sus peques, ya sean ellos o ellas. Todo esto tiene que empezar por nosotras mismas y esa imagen de “madre todo lo puede” con la que estamos saturando las redes.

A la sociedad capitalista le conviene que seamos productivos y reproductivos, si no el sistema acabará colapsado, porque una población a la que no se le permite reproducirse es una población que acabará sin trabajadores que sustenten el sistema (no lo digo yo, lo dijo hace poco Silvia Federici). Es necesario que se apueste por políticas de conciliación de verdad y por horarios humanizados o flexibles, entre otras muchas soluciones. Desde luego, no creo que pase por quemarnos como personas y creer y vender la idea de que “lo hacemos todo”. Para mí, eso no es igualdad de oportunidades, eso es ganas de acabar como estamos acabando: con depresión crónica debido a los altos estándares. Creo que deberíamos luchar por derechos para todos, no reivindicar una imagen idílica y utópica de mujeres multitarea que son, al final, esclavas del sistema.

“El feminismo no me alcanzó para repartir las tareas domésticas, en verdad esa idea no me pasó por la cabeza, creía que la liberación consistía en salir al mundo y echarme encima los deberes masculinos, pero no pensé que también se trataba de delegar parte de mi carga.” – Isabel Allende

PD: No soy una experta en feminismo, sólo soy una persona que quiere ser feliz. Desde ya me declaro mala madre, mamá imperfecta y madre que necesita ayuda. No soy multitarea. No soy un ejemplo ni me interesa serlo. Sólo soy yo.

Wiccaning o presentación de bebé

nombres-para-bebé-7-600x449Cuando tenía canal en Youtube, hace unos años, hice una exposición breve de qué era una presentación de bebé. Como ese vídeo ya no existe (borré el canal), me gustaría entrar en el tema de nuevo, pero esta vez con detalles.

El Wiccaning es un rito de paso que consiste en una presentación de bebé y una bendición del mismo, que se realiza al poco tiempo del nacimiento. Siempre que he explicado qué es un Wiccaning me han preguntado si es un bautismo wiccano. No me suele gustar comparar con ritos de otras religiones, pero en este caso la pregunta es lícita, en tanto que es la referencia más cercana que muchas personas tienen de este tipo de ritos relacionados con el nacimiento. Además, la palabra “Wiccaning“, en la mente de quien habla inglés, ya resulta de por sí misma confusa, pues significa literalmente “hacer wiccano”. Por ello, muchos grupos tienen nombres alternativos a éste y consideran que el término no es del todo correcto, y en esto estoy totalmente de acuerdo, así que yo prefiero usar “presentación de bebé”.

¿Qué implica esta presentación y qué no implica?

Por un lado, implica:

  • La bendición de un bebé o recién nacido, cuyos padres normalmente son paganos o wiccanos (o al menos uno de ellos).
  • La presentación del bebé a la comunidad, una ocasión para que todos los familiares que aún no le habían conocido tengan la oportunidad de hacerlo.
  • La presentación del bebé a los dioses de sus padres (o de alguno de sus padres), con el objetivo de que protejan a su vástago durante la infancia y adolescencia.
  • La festividad en torno al nacimiento del pequeño o la pequeña.

Por el otro, no implica:

  • Que el niño o la niña vaya a ser criado/a en alguna fe pagana. Algunos padres son paganos o wiccanos y quieren que sus hijos elijan su propio camino cuando cumplan la mayoría de edad, así que, aunque se realiza este rito con el recién nacido, no significa que se le vaya a inculcar alguna fe pagana desde la infancia. Tal es la decisión que mi marido y yo hemos tomado con nuestra hijita. Otros padres deciden que sí lo van a hacer. Esto es a gusto de las personas encargadas de la crianza del bebé.
  • Que el pequeño o la pequeña quede inscrito/a en algún registro de paganos o en confesiones religiosas.
  • Que el pequeño o la pequeña sea considerado/a creyente wiccano/a a partir del rito.

¿Cómo se realiza?

Como he comentado en varias ocasiones, este tipo de ritos dependerá de la fe de las personas para las cuales se oficia y de sus preferencias. Si dichas personas van a criar a sus hijos en su fe pagana, las bendiciones podemos darlas de manera diferente a si ese niño o esa niña va a ser criado/a de forma laica. La comunicación es clave en ese sentido.

Hay personas que desean que ciertos dioses estén presentes en el rito de presentación de su bebé porque son devotas de esas divinidades. Como siempre, asegurémonos de que estamos completamente cómodos con esas divinidades. En cuanto al rito en sí, es bueno echarle un poco de imaginación.

A modo de ideas, en la última presentación de bebé que oficié, hace más o menos un mes, realicé los siguientes pasos. Nótese que la madre no era wiccana, sino pagana, así que me abstuve de crear un círculo antes de empezar, al no ser acorde con el ambiente que ella quería darle a la ceremonia:

– Llamado de los cuatro elementos para presenciar la bendición de la pequeña y celebrar con nosotros.

– Bendición sencilla de la niña con unción de aceites.

– Petición de los dones de x número de dioses, que la madre eligió para el momento. De esas divinidades, os pongo aquí la oración que realicé para pedir los dones de Cernunnos, aunque tuve que escribir oraciones para todos los dioses que la mamá necesitaba que estuvieran:

Que Cernunnos, señor de las bestias, te dé su protección y bendición. Que te otorgue la sabiduría de la naturaleza y los bosques, que te haga consciente de lo hermoso en lo que te rodea, y que te enseñe a valorar el inmenso sacrificio que existe en este ciclo al que llamamos vida.

– Finalmente, realicé unos deseos para la pequeña en mi propio nombre como persona que oficiaba el rito, y abrí la ronda de bendiciones por si su madre o alguien más quería desearle algo.

Como ejemplos de otras ideas, algunas personas leen “votos” de crianza a sus hijos en estos ritos. Es una forma de comprometerse con el bebé en que lo harán lo mejor que puedan en su labor como padres. Otras piden alzar al bebé como presentación a las fuerzas de la naturaleza. Otras quieren que el niño o la niña reciban algún tipo de unción especial, ya sea con aceite o con agua de determinada fuente. Sea como fuere, hay que comunicarse con la persona para la que se oficia. Si se está pensando en un rito para el propio bebé de uno, pues habrá que apuntar en un papel todas las cosas que se quieren en el rito.

Finalmente, me gustaría apuntar que este rito no imprime carácter (es decir, que no es a perpetuidad como el bautismo, sino que el bebé cuando tenga uso de razón o sea adulto puede renunciar a él) y no implica que el niño o la niña vaya a ser pagano o pagana cuando crezca. Creo que es importante que los padres seamos totalmente conscientes de que nuestros hijos e hijas son libres e independientes y por eso me parece que es importante tener este concepto en nuestras mentes cuando, ya seamos padres u oficiantes, estemos pensando en realizar una presentación de nuestro bebé. Por mucha bendición y por muchas buenas intenciones que tengamos, debe primar la libertad del nuevo ser humano.

Introducción a los ritos de paso

5 ritoHace poco que escribí un artículo llamado “Hacer ritos de paso para otros“, pero no expliqué qué es un rito de paso, en qué consiste y qué tipos de ritos de paso podemos encontrar hoy día en creencias como la Wicca. Siempre he partido de la base de que la gente es inteligente y que sabe qué es un rito de paso, pero por lo que veo aún hay desconocimiento sobre ello. No voy a culpar a la sociedad, sino que culparé a los propios bloggers que escribimos en español: nos centramos mucho en sabbats y esbats y poco en este tipo de rituales que son muy importantes también.

Hablando de forma llana, los ritos de paso se usan para celebrar cambios en nuestra vida. Casi todas las culturas del mundo tienen ritos de paso para diferentes momentos: desde matrimonios hasta la celebración de la menarquía en las niñas, pasando por los funerales y los nacimientos. Suelen ser eventos sociales en los que se simboliza el cambio de status y se anima a la comunidad a ver a esas personas sobre las cuales se realiza el rito como miembros de la misma que han cambiado de estado.

Para que se entienda mejor, en la religión católica, en la que muchos nos hemos criado, algunos de estos ritos de paso se llaman sacramentos. Es necesario aclarar que los ritos de paso en la Wicca no tienen el mismo significado que los sacramentos en la religión católica, en tanto que algunos de esos ritos de paso no convierten a la persona en creyente, como sucede en el caso del Bautismo dentro de la comunidad cristiana. Es decir: aunque existe la presentación o bendición del bebé en una gran cantidad de corrientes wiccanas, ese niño o niña al que estamos bendiciendo no se convierte en wiccano por el hecho de estar bendiciéndole. Tampoco sus padres se están comprometiendo a criarlo/a como pagano/a. Sencillamente, es una bendición para la familia y su nuevo integrante.

En 2006 estuve en un congreso/encuentro/taller correlliano sobre ritos de paso y me enseñaron que dentro de mi tradición existen los siguientes:

Wiccaning o presentación/bendición de bebé

– Hombría y feminidad (espermarquía y menarquía, esto es, comienzo de la vida fértil)

Handfasting o matrimonio

Handparting o divorcio

– Ritual de sabiduría, para las mujeres y los hombres conforme se hacen mayores

– Funeral

– Dedicación

– Iniciación

Si prestamos atención, veremos que hay seis ritos de paso dedicados a sucesos de nuestra vida y dos que están centrados en elecciones de la persona con respecto a su creencia religiosa (dedicación e iniciación). Asimismo, dentro de la iniciación puede haber ritos en diferentes grados. Estos dos ritos se ponen aparte porque en principio sólo se van a dedicar o iniciar las personas que quieran seguir la creencia wiccana. El resto de los ritos no requieren que la persona sea creyente, aunque hay que tener en cuenta que son ritos que están circunscritos a una religión. Por esto, normalmente no se suelen casar a personas que se casarían mediante un handfasting porque consideran que es “exótico” o meramente “simbólico”. Los sacerdotes que tienen dos dedos de frente lo hacen para personas que como mínimo saben qué tipo de rito es, qué tipo de religión es, y que van a garantizar a los creyentes que el ritual no se va a convertir en un circo. Lo mismo sucede con el resto de ritos de paso. Al fin y al cabo, los ritos que marcan fases de la vida tienen un marcado significado social, además del religioso y personal.

En su día hablé del handfasting aquí y aquí, así como hablé de la iniciación en este otro artículo y en este otro. No obstante, me encantaría adentrarme más adelante en los otros ritos de paso, que también son muy interesantes.

Ora et labora (reza y trabaja)

Ayer leí un artículo en Céltica Hispana que me hizo pensar mucho en hasta qué punto nos estamos volviendo una comunidad de posers o posadores paganos profesionales. De ésos que dicen que son paganos porque tienen un blog o un canal en Youtube o una página facebook y a la hora de la verdad ni son paganos ni son nada. Había tocado el tema de forma tangencial hace un mes en el artículo dedicado a la supuesta lucha por los seguidores en Facebook, Twitter, Youtube, etc que hay quien a veces se empeña en ver, fenómeno con el que no estoy de acuerdo al creer que el Paganismo no consiste en eso. Una creencia pagana es la que uno realiza en su casa, no en las redes sociales ni en los blogs, por si a alguien no le ha quedado claro.

El artículo de Céltica Hispana comenta abiertamente y sin tapujos que hay personas que se dicen creyentes y no saben ni relatar los mitos de sus dioses. Gente que no sabe rezar, gente que no hace los deberes a nivel personal. Estoy totalmente de acuerdo porque lo estoy viendo en las redes sociales. En el ámbito del blogging, que es en el que me muevo más, veo artículos en los que no se trabaja, son copias de unos y otros, supuestas investigaciones en las que no se contrastan las informaciones de internet y libros que raramente se tocan. El otro día me comentaba un amigo mío que la información sobre los Sabbats en español está copiada de la misma web, una y otra vez. Entre bromas, me dijo que probara a copiar la frase “Simbólicamente hablando y de acuerdo con la creencia wiccana” y a pegarla en Google. Total: 5320 resultados. No me podía creer lo que estaba viendo. Ésa es la prueba de hasta qué punto no se hacen los deberes: blogueros wiccanos en nuestro idioma que copian una y otra vez la misma información, sin digerir, sin trabajar, en 5000 casos sin ni siquiera re-escribir. Y por supuesto, sin investigar. Copia, pega y luego hazte una bonita foto para las redes sociales o hazte un blogspot que es gratis y así pareces alguien. El autor o autora de la web de Luna Celta (la fuente original de esa frase) tiene que estar hasta el gorro de que le copien sus textos. Todo se reduce a una cuestión de pose, de decir que se tiene un blog de Paganismo o una página Facebook con 600 seguidores, en la que se copia y pega lo mismo todo el tiempo y de las mismas fuentes. O en supuestas investigaciones basadas en un uso indiscriminado de la Hermenéutica en las que predomina el pensamiento circular, porque no se puede fundamentar en nada fiable la afirmación que se realiza. Me da vergüenza ajena.

Es curioso ese afán por sobresalir sin trabajar, porque hay personas muy comprometidas con su comunidad, gente que colabora en diálogo interreligioso, que hace programas de radio, que se involucra muchísimo en causas sociales, y jamás les veo jactarse de ello. En España incluso tenemos paganos metidos en política, que van en listas de pequeños y grandes partidos, y que quieren cambiar las cosas. Ninguno de ellos monta grandes eventos en Facebook, ni se llaman a sí mismos “Reyes del Paganismo en X país”, ni las “personas de referencia de X creencia”, ni tienen hordas de supuestos fans (¿Para qué? Hoy estás arriba, mañana estás abajo, así es la popularidad, y más aún cuando la gente, que no es tonta, te cala), y raramente tienen seguidores. Conozco a algunos de ellos y sé lo que hacen por mera casualidad, o suerte, pero son personas tan discretas que no se las reconoce como referencias, hacen su trabajo de forma normal y natural y no necesitan competir con nadie ni tener una gran visibilidad. Alguno tiene su página facebook de su proyecto, o su grupillo, o su perfil, o su blog, y nada más. Dicen lo que piensan cuando quieren y pueden, y luego son paganos, pero en su casa, en plan íntimo y discreto. Hacia dentro, hacia su ser, y ya está. Sin tener que decir la cantidad de veces al día que meditan o rezan. Ellos, tan sólo, rezan y trabajan.

Ésa es la gente a la que hoy querría agradecer y recordar su trabajo diario en la intimidad de sus casas, del que generosamente comparten una parte con todos nosotros. Por muy pequeña que sea esa parte, es original, es propia, está trabajada y es genuina. Somos muchos los que estamos agradecidos por vuestro trabajo.