Mi cuerpo, tu cuerpo, nuestro cuerpo

Hoy he asistido, atónita, al que podría describir como el suceso más surrealista en lo que a mi historia en esto del Paganismo se refiere.

Hoy he visto a una pagana, wiccana para más señas, declarar “impuro” su cuerpo cuando tiene la menstruación.

Qué queréis que os diga, todavía no salgo de mi asombro. En todos mis años como correlliana y bruja, jamás me han dicho que tenga que considerar impuro mi cuerpo cuando menstrúa, igual que jamás me han dicho que tenga que considerarme impura por tener mocos, flujo vaginal, saliva o lágrimas. Jamás he oído que a un hombre se le llame impuro por eyacular, y sin embargo ahora resulta que yo (y todas las mujeres) soy impura cuando menstrúo.

Aparentemente tampoco puedo hacer magia cuando estoy con la menstruación según esta opinión. Todos sabemos que la menstruación corta la mayonesa, quema las plantas, estropea la comida y hace llorar al niño Jesús. Nótese el sarcasmo.

Honestamente, creía que hacía mucho que se habían superado las supersticiones con respecto a la menstruación y los fluidos en nuestra sociedad. Y más en un culto como la Wicca, que precisamente basa uno de sus rituales más importantes en el acto sexual. Por si acaso mi lector no es consciente de este hecho, el acto sexual conlleva inevitablemente intercambio de fluidos. El Gran Rito no es ni más ni menos que tener sexo para elevar energía con fines mágicos, bien realizado carne con carne cuando existe relación y consentimiento mutuo entre los dos integrantes, bien representado de forma alegórica mediante un cáliz y un athame, como se realiza en mi tradición. Jamás oí a ningún wiccano tachar de impuras este tipo de prácticas, y eso que contienen algo que sale de un cuerpo humano.

Porque sobre todo me pregunto qué diferencia hay entre la sangre y cualquier otro fluido del cuerpo humano, independientemente de su sexo. Sí, todos sabemos que la sangre mancha mucho, es muy escandalosa y es engorrosa, y debe ser así porque cuando sangramos por una herida debemos darnos cuenta de que estamos sangrando. Pero en este caso la sangre se utiliza de una forma un poco diferente: el cuerpo femenino utiliza la menstruación para volver a ordenarse, para regenerarse, para nutrir y prepararse para el nuevo ciclo, es la limpieza de primavera del útero, en definitiva. Mediante la menstruación se hace patente la conexión con la Luna, a la que, sorpresa, los wiccanos rendimos culto. Que me digan entonces qué tiene de impuro algo tan natural como salivar cuando se tiene hambre.

El otro día estuve reflexionando, a raíz de las palabras de una persona en facebook, sobre lo que debemos opinar y no opinar las personas que tenemos una cierta vida espiritual. Mi conocido me dijo que algunos pensaban que las personas espirituales no debíamos opinar de cosas mundanas. Pero es que no hay más remedio, estamos aquí y tenemos cuerpos humanos con ciclos humanos. Meditar no nos hace dejar de tener opinión, ni dejar de amar, reír, llorar, eyacular o menstruar. El cuerpo, la mente y el espíritu son uno, y creo que va siendo hora de empezar a honrar a nuestros cuerpos igual que aspiramos a honrar a nuestro espíritu. Este tipo de opiniones que tachan de impuros determinados fluidos corporales que no se pueden evitar, desde mi punto de vista, están muy lejos de la experiencia que yo tengo de la Wicca, como religión que establece un equilibrio entre todas nuestras facetas de la vida, y que pone un énfasis en los ciclos. Sí, también el menstrual.

Así que esa persona puede decir lo que quiera de su vagina, pero que no lo diga de la mía, ni de la tuya, ni de la de todas. Si ella quiere seguir llenando de impurezas su menstruación, adelante. Yo seguiré celebrando todos los fluidos corporales, que se pasa muy bien.

De libros de sombras, naturalezas del alma y otras cosas que no importan

Me sorprende, en general, la importancia que todos (también yo) le damos a ciertas cosas cuando practicamos Wicca. Cosas que en un principio parecen de vida y muerte, como por ejemplo cuáles son los supuestos “deberes” del Wiccano, del brujo o del mago de la piruleta, llamadlo x. Para colmo yo soy Correlliana y se supone que nosotros somos los filósofos, así que podéis imaginaros los debates que tengo conmigo misma hasta que llego a determinadas conclusiones.

Estos temas recurrentes pueden ser, por ejemplo, el Libro de las Sombras. Cómo confeccionar un libro de las sombras, cómo tiene que ser de grande, cuántas hojas debe tener, si se hace artesanal o no, si se puede hacer en un archivador o no, si tienes que ponerle una bendición o no, si es el deber del Wiccano seguir un libro de las sombras y un largo etcétera. También hay quien copia textos como la Rede (una de sus múltiples traducciones al español, que personalmente me parecen a cada cual más infame), las trece metas, las leyes de las brujas de 1974, la carga de la Diosa, la carga del Dios, la Runa de las brujas, se copian descripciones de sabbats y esbats… vamos, se hacen una Biblia. Que digo yo, que la mitad se van del Catolicismo porque no les gustan los Cristianos pero al final se hacen una religión de libro como la copa de un pino. Y ahora voy yo y digo que en todos mis años como wiccana (y no llevo pocos) he tenido dos Libros de Sombras, no me he acabado ninguno porque me aburre soberanamente copiar oraciones de internet y al final he optado por un archivador bonito donde voy metiendo hojas secas, algún que otro papel con apuntes y muchos registros de meditaciones. Debo ser la gran vergüenza de la Wicca porque eso de tener un LdS a lo Embrujadas me da bastante igual, creo que es irrelevante y que en realidad, para lo que es la práctica de un sendero espiritual, copiar oraciones de internet no resulta relevante. ¡Si ya te sabes de memoria de qué va cada sabbat, para qué lo copias otra vez! ¿Realmente lo necesitas? ¿Hace una diferencia en tu vida espiritual?

Otra cosa que no importa para nada es el eterno debate de si Dios y Diosa existen y cuál es más importante. O dónde está Dios, dónde la Diosa y quién rige qué. Algunos dirán que Dios rige el cielo y otros dicen que el Tiempo. Otros dicen que Diosa es Espíritu y Dios es materia (espacio-tiempo). Y otra vez, da igual. Necesitamos una explicación para quedarnos contentos y saber de dónde partir, y en eso mi Tradición es experta, pero de nuevo es total y completamente irrelevante. Dios y Diosa son unas cosas con las que intentamos explicar que nosotros veamos el mundo en términos sexuales, porque nosotros entendemos el mundo en términos sexuales. Admitámoslo: el sexo mueve a la especie humana, es más, gracias al sexo y a lo divertido que es seguimos adelante como especie porque no nos reproducimos precisamente por esquejes. La explicación mística es secundaria, no es importante.

Luego está el altar. Que si voy a ofender a los Dioses, que si me han dicho que así no, que si no tengo altar porque vivo en casa de mis padres. Como Wiccano, tu cuerpo puede ser tu altar (pero por favor no te pongas velas encima, que queman) porque para eso es sagrado, y no te va a caer un rayo por no tener un altar si vives en casa de tus padres. Otra cosa irrelevante.

Las vidas pasadas son también bastante irrelevantes. Es verdad que hay gente que ve en ellas una forma de conocerse y eso está genial. Pero estamos aquí y ahora. Sólo vamos a estar como nosotros mismos aquí y ahora. El presente es nuestro regalo (y por eso se llama presente). El cuerpo que vestimos no es una carcasa, por mucho que digan que sí los que hablan de la superioridad del alma. Es un organismo inteligente, preparado tras miles de millones de años de evolución. Es sagrado, y permitidme esta licencia, pero por algo un orgasmo es lo más divino que existe. Me importa muy poco que alguien haya sido Cleopatra en su vida pasada, que haya sido una bruja potentísima de la Edad Media o Santa Teresa, si ahora mismo resulta que es una persona mezquina. Lo especial no es lo que hayamos sido, sino lo que somos ahora.

¿Qué es lo importante?, preguntaréis. Pues tú, yo, nosotros y nuestra relación con el camino. Que este camino se convierta en algo divertido, sagrado, integrador, sanador y desde luego no una fuente de estrés. Que nos permita hacer nuestra vida, disfrutar de relaciones humanas de calidad, de la naturaleza, de nuestra vida personal y profesional, que nos ponga una sonrisa en la cara, que nos ayude a superar los baches emocionales, que encontremos en él un sitio calentito basado en que se trata de algo que nos habla de la conexión con la naturaleza y con nosotros mismos, que ya estamos suficientemente alienados del entorno natural e incluso de nuestro propio cuerpo. Que nos ayude a tomar conciencia para saber que tenemos esta oportunidad, por mucho que hayamos tenido vidas pasadas como Cleopatra. Nos han dado un regalo, nos han dado la rareza de la vida: tomémosla como el regalo que es. Dejemos de quebrarnos la cabeza con cosas que adornan las páginas de internet y que están creadas para hacernos creer que somos superespeciales porque nos hacen creer que somos más de lo que en realidad somos. Cuando a pesar de que somos tan especiales y raros, pasamos por alto que lo somos y necesitamos rodearnos de parafernalia para darnos más bombo.

¿Puede todo el mundo practicar magia?

Me fascina la idea de que se diga que la palabra ‘Wicca’ esté relacionada con la palabra tejer (‘weave’ en inglés). Se suele decir que está relacionada con ‘witch’ (brujo/a) y con ‘wise’ (sabio/a), pero en ocasiones he leído que está relacionada con la palabra tejer y esa idea me ha parecido siempre muy bonita. Ahora bien, no puedo decir si esta relación es verdadera o no, porque mis conocimientos no llegan tan lejos. Aun así, me parece acertada para el propósito de esta entrada.

Los brujos y brujas que practicamos Wicca sabemos que nuestra realidad se moldea según nuestra emoción y nuestro pensamiento. Hacemos el mundo según nuestros deseos. Si creemos que algo es perjudicial para nosotros, ya lo podemos pintar de rosa y ponerle lazos, que va a ser perjudicial. Esto me lo enseñaron en mi Tradición: lo que crees te delimita, y por tanto si crees que no puedes hacer un viaje astral sin que exista un cordón de plata, para ti será así. Si tienes miedo de la magia, pues la magia no te funcionará. Si consideras que tienes en tu casa un ente malévolo, pues así será. No estoy diciendo que no existan los entes malévolos por sí mismos, pero sí que en cuanto crees en algo eso se hace realidad, porque para eso la tejemos.

Insistimos mucho en la necesidad de meditar, de trabajar internamente y de conocernos a nosotros mismos no porque éstas sean herramientas que den poderes mágicos. Los poderes ya se tienen de nacimiento, los tiene todo el mundo. Se medita, se trabaja internamente y se intenta conocer a uno mismo porque éstas son formas de conocer cuáles son esos sentimientos y pensamientos que están dando forma constantemente a nuestra realidad. Y tampoco para controlarlos, sino para conocerlos. Un sentimiento no se puede controlar, eso es algo que ningún ser humano es capaz de hacer, pero se puede aceptar, integrar y comprender. Cuando nos comprendemos a nosotros mismos, nos sanamos. Incluso algo que parece tan tremendo como la tristeza tiene un fin evolutivo, que es el de hacer que nos paremos, pero no podemos controlarla: debemos aceptarla y saber qué subyace, aceptar ese momento de tristeza y luego, poco a poco, dejar que vaya desapareciendo para intentar sacar a relucir otros sentimientos, como la alegría. Puede haber una gran cantidad de sanación del alma en una lágrima, en una sonrisa o en una sorpresa, si sabemos cuáles son las circunstancias que han provocado esos sentimientos y aceptamos que son cosas que pasan en la vida y que esto se trata de seguir adelante.

Me han llegado a preguntar si todo el mundo puede practicar magia. La respuesta es que sí y no a la vez. Sí, porque poder, todo el mundo puede. No, porque deber, no todo el mundo debe todo el tiempo. Si se practica magia llevado por el enfado, la tristeza o la euforia sin saber nosotros muy bien qué provocan esos sentimientos, la magia puede tener consecuencias que en principio no vamos a poder controlar. Hay personas que entran en este camino espiritual por la magia, por ese concepto romántico de tener “poder”, y eso no es especialmente positivo para ellos porque no saben siquiera para qué quieren ese poder. Me aventuraría a decir que para tener control, quizá, de su propia vida. Pero no se obtiene control de tu vida a través de la magia: se consigue a través del trabajo interno, de conocerse uno, de meditar con uno, de vivir una existencia consciente y plena. La magia y el camino espiritual no son el sustituto del psicólogo, ni del psiquiatra, ni del médico, ni del amigo, ni de la madre, ni del padre, ni del hijo, ni de uno mismo. La Wicca es una religión y no una tirita para una herida. La magia es algo que se tiene desde que se nace, que nos hace ver reflejado en el mundo lo que somos nosotros mismos y que nos ayuda a iniciar un cambio dado, de acuerdo con nuestros deseos. Pero si vemos la vida desde el enfado o la indignación, el mundo va a estar constantemente enfadado e indignado con nosotros mismos. Lo ideal es darse cuenta de que se está enfadado o triste, y no hacer magia en esos casos.

Si estamos en un momento difícil de nuestra vida, que a veces puede pasar, no ocurre nada. No se hace magia y no se va a acabar el mundo. Se deja uno a uno mismo tranquilo, se acepta la situación y se da el tiempo necesario para recuperarse. Las emociones, igual que la enfermedad, están para algo y es para descansar. Los caminos espirituales, aunque pueden ayudar, pueden revolver demasiado en una persona que necesite recuperación o crecimiento a nivel de inteligencia emocional. Lo mismo ocurre con las iniciaciones: creo que ya comenté en una ocasión que una iniciación en un camino mágico no es una terapia ni una cura milagrosa, sino el principio y el final de algo. Hay que estar muy entero para estar dispuesto a bucear en uno mismo, hay que estar muy entero también para morir simbólicamente y volver a renacer, que es lo que implica una iniciación. Si “morimos” figuradamente con cosas pendientes, el resultado de ese ritual será quizá menos catártico que si lo hemos dejado todo más o menos saneado. He aquí también la respuesta al año y el día de estudio mínimo que se pide en la mayoría de las corrientes wiccanas.

Recordando que somos responsables y tejedores de nuestra realidad, recordaremos que habrá momentos en los que podremos hacer magia, estudiar y vivir sin mayores incidentes, mientras que habrá momentos en los que también será necesario meternos en nuestra crisálida interior, sanarnos, pararnos a contemplar la vida y luego seguir adelante. Al fin y al cabo, la verdadera magia está y estará siempre dentro de nosotros mismos.