El Correllianismo y yo

Hace unas horas que llegué a una conclusión y quería compartirla con vosotros, así como lo que me ha llevado a llegar a esa conclusión.

Todo empieza hace unos años, en una quedada en Madrid organizada por una conocidísima web de Wicca. Jugamos al juego de las preguntas secretas: tú escribías una pregunta en un papelito y la metías en un recipiente. Luego se leían, de forma anónima, en voz alta. La pregunta debía ser contestada por la persona o personas que estuvieran más capacitadas para responder. Éramos quizá 15 personas, es decir, había 15 preguntas. Al menos 4 de ellas tenían la siguiente pregunta: “¿Por qué la Tradición Correlliana se considera Wicca si no viene de Gardner?”.

Siendo honesta, me sentí francamente mal. Yo no podía responder a esa pregunta, no estuve allí en los años 70 cuando se tomó esa decisión. Ni siquiera había valorado por qué nos hacíamos llamar Wicca si no veníamos de Gardner. Contesté con lo típico, con lo que me enseñaron “es una cuestión de semántica, en realidad la tradición se fundó antes de Gardner, era una tradición familiar anteriormente, de origen escocés, y su fundadora fue Orpheis Caroline High-Correll”.

Durante mucho tiempo me sentí bastante desnuda cada vez que alguien me hacía la pregunta de marras, porque no sabía responderla. Yo me he sentido siempre muy bien con mi tradición, pero claro, éramos muy pocos en España así que tampoco es que hiciéramos mucho ruido aquí. La cosa cambió cuando yo decidí abrir el Templo de Brigit (entonces Santuario) a más gente. Fue entonces cuando me encontré con esa pregunta y a veces con miradas más que acusatorias al hacer esa pregunta. Creo que yo no tenía la culpa de esa decisión ni de estar allí en ese momento, pero comprendo que hubiera gente que me tomara como “una representante de la Tradición en España”, a pesar de que no era ni tercer grado entonces y que no me sintiera preparada para contestar, ni lo estuviera (y aun hoy no estoy capacitada para responder a esto).

No es extraño que vea “Wicca” al lado de “Correlliana” con mucha frecuencia, a veces “Correlliana de la Wicca” (y ojo, esto también lo he hecho yo). Cuando alguien pregunta algo sobre la Tradición, corremos a decir que se trata de “Wicca” y a ponerle raudos el apellido, pero claro, ¿Wicca en qué sentido? ¿En el sentido de la brujería tradicional británica? ¿En el sentido de la Wicca Ecléctica? A veces me daba la sensación de no estar en ninguna parte, ni era ecléctica solitaria porque seguía una tradición, ni era brujería tradicional británica del linaje de Gardner. ¿Qué pasaba con esa “cuestión de semántica”? ¿Quién podía responder a esa pregunta? ¿Por qué no me sentía englobada en ningún grupo, a pesar de que se parece tanto a la Wicca? Esto me hacía sentir pesar.

Encontré la solución a ese pesar justamente en el amor que siendo hacia mi Tradición. Hace unos meses me uní a una orden dentro de ella dedicada a estudiar sus particularidades, las que la hacen única. Empecé a trabajar muy fuertemente con los Ancestros de la Tradición y con determinadas entidades ligadas al trabajo de grupo que se realiza dentro de las labores del tercer grado. Empecé a darme cuenta de que había mucho que no sabía de mi propia tradición, y que eso era la sal de la misma. También empecé a ver fallos y empecé a querer remediarlos y mejorarlos. Muchas personas parece que tuvieron la misma idea y entonces todos nos pusimos a trabajar. Como las ideas son contagiosas como la gripe, de pronto todos nos encontramos dándonos feedback los unos a los otros de lo que íbamos descubriendo. Y entre una cosa y otra y casi sin darnos cuenta, los Ancestros dejaron de ser “los Ancestros” como grupo para convertirse en entidades con nombre, los de las personas que hace mucho dejaron este mundo material y que habían pertenecido al Correllianismo durante sus vidas. La historia de la tradición empezó a llenarse de anécdotas familiares y de álbumes de fotos. Y entonces todo empezó a encajar. Siempre habíamos sido una Tradición familiar que llegado cierto momento decidió abrirse, eso es todo.

Así que aquí estoy, casi tres años más tarde de aquella tarde de abril en Madrid, reconciliada con la Tradición que me ha ayudado a ver quién soy. Feliz por ver por fin lo que la hace única, lo que la hace maravillosa y lo que la hace el mejor lugar del mundo (para mí) donde poder desarrollarse espiritualmente. Contenta por darme cuenta de que la Tradición Correlliana es lo que es, con sus cosas buenas y sus cosas mejorables, con su trabajo por hacer y con sus cosas que cambiar o mantener. Y sobre todo me he dado cuenta de que no importa si le pones el apellido “Wicca” o no, su nombre siempre va a ser “Correlliana” porque tiene significado en sí misma. La Tradición Correlliana puede considerarse Wicca o no, desde fuera o desde dentro, pero eso no creo ni que deba importar, que cada uno la llame como quiera. Lo que debe importar es que sepa mantener su esencia, la de los álbumes de fotos y las anécdotas familiares, sólo que ahora tenemos familia por todo el globo. Soy Correlliana, llámame wiccana o no me lo llames, ahora sé lo que soy y el apellido que me pongas me da exactamente igual. 🙂

2 opiniones en “El Correllianismo y yo”

  1. Muy buen artículo.
    Al final “Wicca” se ha convertido un poco en una palabra comodín, e incluso en sus formas tradicionales siempre es más común escuchar “Craft” (Arte) o simplemente “Witchcraft” (Brujería), muy pocas veces Wicca, y la gran mayoría de veces refiriéndose a las personas “los Wicca”.
    Hay que reconocer simplemente que se convirtió en una palabra comodín muy útil cuando, en ciertos países como España y EEUU se estaba importando algo cuyo nombre sonaba muy mal 🙂
    B*B
    Alder

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