Caminando el sendero, tropezando y volviéndonos a levantar

Voy a ponerme un poco personal en esta entrada. Si me lo permitís, claro.

Me he llevado bastante tiempo sin escribir en el blog por razones personales, o, mejor dicho, razones espirituales. A veces, cuando caminamos un sendero, nos damos cuenta de que el camino nos está cambiando, de que ha cambiado algo en la forma de ver o de pensar que pensábamos ya inamovible. Pero la vida te da sorpresas… de ahí que en los últimos tiempos haya escrito tan poco o tan esporádicamente.

Veréis, hace tiempo yo era bastante tajante hacia lo que era Wicca y lo que no era Wicca. Creo que esto es algo que le ha pasado a más o menos toda la gente que conozco y mi turno era cuestión de que llegara, más tarde o más temprano. He llegado a la conclusión de que nadie tiene razón para decir si lo que hacen los demás o no es Wicca. Se pueden dar consejos para que las cosas sean más fáciles para alguien, o dar tu punto de vista, pero no creo que haya necesidad de definir ni de ser categórico.

Si me preguntaran ahora mismo qué es la Wicca para mí, más bien yo contestaría qué es la Wicca que yo practico, que es la de la Tradición Correlliana. Y tampoco estaría hablando completamente sobre Correllianismo sino de la visión que yo tengo de él. Recuerdo que hace tiempo hice un vídeo en Youtube explicando la visión correlliana de la Divinidad. Pues bien, estaba equivocada. Resultó que en primer grado nos explicaban una parte del misterio, pero resulta que cuando llegas a tercero (lo que yo estaba estudiando cuando empezaba a escribir este blog) te dicen eso de “y ahora que lo sabes todo, te contamos el resto de la historia que creías que conocías pero no conocías”. Y te llevas una sorpresa, incluso con lo que pensabas que ya sabías. Ahí es cuando te das cuenta de que siempre se tiene una percepción personal, aunque nos parezca que estamos siendo completamente objetivos.

Temas en los que he cambiado de parecer, por ejemplo, la reencarnación: hay gente que siente que esto es un rasgo definitorio de la Wicca, y sin embargo así de cabeza puedo recordar no menos de 4 tipos de reencarnación diferentes. ¿Cuál se considera que es la estrictamente wiccana? Difícil de decir. La Divinidad, como comentaba más arriba, es otro ejemplo: ¿Podría haber monoteísmo wiccano? En teoría no hay de eso, pero yo conozco wiccanos que se centran en el culto al “Espíritu del Universo y la Naturaleza” (que contiene Dios y Diosa a la vez), o en la “Diosa Primigenia de la que procede todo”. ¿Quién les dice a ésos que no son wiccanos? Los Arquetipos clásicos wiccanos de los que tanto hablamos, ¿son realmente arquetipos? Porque yo me siento a pensar sobre Divinidades como Kernunnos, Brigit, Hécate, Afrodita, Inanna… y no encuentro que ninguno de ellos sea puramente “clasificable” en un arquetipo, como ya hablé un día al respecto de mi trabajo con Brigit. Otro tema peliagudo es el eclecticismo. Pienso que sigue siendo difícil ser ecléctico sin perder una esencia, pero ahora pienso que mientras la persona sepa qué está haciendo y sepa mantener su “sabor” personal, el eclecticismo puede ser tremendamente enriquecedor incluso en una práctica tradicional. Ahora bien, creo que en los rituales de X tradición hay que mantener las formas del ritual: por ejemplo, en una Lustración correlliana no diría “Paz en el Norte” al modo del Neodruidismo. Eso ya creo que es una forma de respeto a las tradiciones. Pero en la casa de uno, que cada uno haga lo que quiera. Y por último pero no menos importante: somos humanos, no somos únicamente amor. Estamos hechos de muchas otras cosas, son esas cosas las que nos dan color, las que pintan de color nuestra vida, y son esos colores, en conjunto, los que nos permiten ver todo el espectro y su verdadera belleza.

Con todo esto quiero decir que seguiré trabajando por y para la comunidad pagana, pero que ahora más que nunca reconozco mi propia naturaleza humana: que puedo cambiar y cambiaré de parecer, que puedo encontrar otras cosas que a mí me sirvan más que otras. No quiero que en ningún momento se diga “anda, Harwe se ha vuelto ecléctica”, porque sigo siendo correlliana como lo llevo siendo desde hace años. Tan sólo aprovecho la posibilidad que me da mi tradición para pensar con una visión más amplia. Tampoco pienso borrar todo lo que dije ni todos los posts que escribí, porque es de lo que vengo y estoy orgullosa de haber caminado mi caminito con mis propios pies, de haber tropezado mil y haberme vuelto a levantar mil y una veces. Espiritualmente, ahora mismo me siento como si fuera calzando unos estupendos Manolo Blahnik mientras ando por un estupendo suelo de mármol, pero durante mucho tiempo hubiera llevado unos zapatos hechos polvo por un camino pedregoso. Guardaré esos zapatos en mi armario, es decir, esos posts en el archivo de 13 lunas, para recordarme a mí misma de dónde vengo. No sé si me seguiré sintiendo así durante mucho, pero eso es parte de lo divertido de la vida.

Por algo llaman camino a esto: hay que caminar hasta ver adónde llegas. De momento yo he llegado a esto y supongo que es lo que quería. Así que podríamos decir que yo misma lo pedí. Ya se sabe: “cuidado con lo que deseas, puede hacerse realidad”. 😉

 

 

¡Unos zapatos Manolo Blahnik!
¡Unos zapatos Manolo Blahnik!