Herramientas de la Wicca: La varita (y 2)

En el artículo anterior esbozamos las características de la Varita y hablamos por encima de su confección. A continuación trataremos otros aspectos de su uso ritual, los diferentes árboles y sus características para aquéllos que desean tener varias varitas.

El uso de la varita

Ya comentamos en el artículo anterior que la varita se utiliza principalmente para la invocación como elemento de poder personal.

Muchas tradiciones wiccanas la incorporan para invocar a los cuartos, mientras que otras utilizan en su lugar el athame en este momento de la liturgia. Sea como fuere, las personas que utilizan la varita normalmente suelen apuntar con ella al suelo, mientras miran al cuarto correspondiente y recitan su invocación al elemental correspondiente. En ese momento, la práctica cambia de practicante a practicante: algunos imaginan al elemental entrando en el círculo, mientras que otros imaginan una columna de energía pura del elemento correspondiente al cuarto. Hay variaciones, lógicamente, de estas invocaciones: algunos wiccanos trazan un pentagrama de invocación con la varita, mientras que otros realizan esta técnica de la columna, y otros ni siquiera usan la varita para esto.

Igualmente, las invocaciones al Dios y a la Diosa se pueden hacer con la varita mediante la técnica de la visualización de la “columna” de energía a ambos lados del altar, levantada a partir de la varita. Otros wiccanos, en cambio, realizan los gestos de los dioses para invitarles. La variación aquí responde a las diferentes tradiciones o escuelas que pueda haber.

Teniendo varias varitas

Es totalmente posible tener varias varitas, cada una para un fin específico. Hay personas que tienen una varita para cada luna del año, dependiendo del momento estacional en el que se encuentre. Otras personas, en cambio, prefieren tener diferentes varitas y utilizarlas según el ritual o el hechizo que vaya a realizar, teniendo en cuenta el fin y propósito último del acto ritual, y no tanto el momento en el que se encuentra.

Sea como fuere, y teniendo en cuenta que esta elección de tener varias varitas es personal, el wiccano debe tener en mente que la varita (o varitas) debe ser, en cualquier caso, totalmente afín a éste. Es decir, que la herramienta debe estar al servicio del practicante, y no al revés.

Tabla de correspondencias

A continuación vamos a ofrecer una sencilla tabla de correspondencias con los significados principales de diferentes árboles.

Abedul (betula pendula): Purificación y exorcismo.

Acebo (ilex aquifolium): Asociado al invierno y a Yule. Representa la longevidad.

Álamo (populus alba): Dinero y adivinación.

Aliso (alnus glutinosa): Adivinación, sabiduría.

Arce blanco o falso platanero (acer pseudoplatanus): Representa a la Madre, la magia y la adivinación.

Avellano (corylus avellana): Conocimiento y protección.

Cerezo (prunus cerasus): Amor y creatividad.

Espino albar (crataegus monogyna): Representa la felicidad y la fertilidad, pero también la protección debido a sus afiladas espinas.

Eucalipto (eucalyptus globulus): Purificación y adivinación.

Fresno (fraxinus excelsior): Protección y prosperidad.

Granado (punica granatum): Asociado a Perséfone, simboliza la fertilidad.

Manzano (malus domestica): Amor.

Muérdago (viscum album): Esta planta semi-parasitaria (vive en otros árboles) representa el amor, y por esa razón existe la costumbre de besarse bajo las hojas de muérdago. Debido a su gran fortaleza, por vivir en otros árboles, simboliza la inmortalidad.

Nogal (juglans regia): Amor, longevidad y poderes divinos.

Olivo (olea europaea): Protección y curación. Consagrado a Atenea.

Pino (pinus pinea): Una de las características más llamativas del pino son sus grandes agujas, que se pueden utilizar en hechizos de protección. Todo el árbol, por tanto, se puede utilizar para este fin.

Roble (quercus robur): Considerado el “Rey de los árboles”, es símbolo de sabiduría.

Saúco (sambucus nigra): Según el poema de la Rede, es el “árbol de la Dama”, de ahí que muchos wiccanos no quieran sacar varitas de él. También se dice que el que corta un saúco está maldito, pues el espíritu de la Madre se toma venganza por haber cortado el árbol o parte de él. Es cierto que se trata de un árbol con muchas connotaciones supersticiosas, pues se decía que en la antigüedad las brujas se reunían en torno a él. Sin embargo, también está ligado a un fuerte sentimiento de protección.

Sauce (salix alba): Amor, protección y curación. Asociado tanto a la Diosa Artemisa como a la Diosa Ishtar.

Serbal (sorbus domestica): Protección y artes mágicas.

La herramienta al servicio del practicante: un apunte personal sobre la tabla de correspondencias

He visto a mucha gente obsesionada con el tipo “correcto” de varita, y muchas veces se nos olvida que la herramienta no lo es todo. Es una ayuda, por supuesto, y nos facilita mucho la labor de invocación, pero debe estar a nuestro servicio. Es decir, no somos nosotros los que debemos acomodarnos a los usos tradicionales de la varita, sino que es la herramienta y su material los que deben adaptarse a nosotros, pues van a dirigir nuestra energía.

Muchos wiccanos se preguntan, cuando empiezan, qué madera es la correcta. De ahí que se facilite una tabla de correspondencias para las diferentes maderas. Sin embargo, y por mucho que nos lo vendan como algo estupendo en todas las tablas, si no somos afines con la planta de poco servirá que la utilicemos en nuestra herramienta. Por ejemplo, el tejo, un árbol sagrado para muchos, puede tener un significado negativo para un practicante por cualquier razón. Por mucho que ese wiccano lo intente, esa varita no va a responder correctamente al uso de su energía hasta que no sane esa relación con la planta.

Con esto quiero decir que la base de la relación practicante-varita no se encuentra en la preciosa forma dada por un torno, ni en que era el árbol sagrado para X cultos, sino en la comprensión íntima y profunda de la herramienta y de la fuente de la que procede, ya sea vegetal o mineral. Si el practicante X tiene reticencias a usar el tejo o cualquier otro tipo de árbol (pues es sólo un ejemplo), no debe usarlo a no ser que sea estrictamente necesario, para luego plantearse (si lo desea) sanar su relación con el árbol. La herramienta y su procedencia también deben ser una vía de conocimiento de nosotros mismos, de nuestras fortalezas y nuestros traumas, y al final lo único que importa es que las herramientas de la Wicca no sólo sean una vía de dirección de energías, sino una fuente de conocimiento de uno mismo que principalmente se adquiere al comprender plenamente de dónde surge esa vara, no sólo el hecho de fabricarla o adornarla. En definitiva, el fin en el uso de la varita es casi tan importante como los pasos intermedios.