El elemento Aire

El Aire se encuentra en todas partes aunque no lo veamos. Lo mismo sucede con las ideas, su principal correspondencia: toda creación o manifestación física ha venido antes de una idea, aunque no la veamos o no nos demos cuenta de ello. Según el Vangelo delle Streghe (El Evangelio de las Brujas), Diana (el nombre que recibe en dicha obra la Deidad primordial, que aunque tenga nombre femenino se considera una deidad andrógina) soñó primero con el mundo para luego separarse en dos: luz y oscuridad, materia y espíritu. Podríamos considerar una fase típicamente aire de la existencia este primer ejercicio de auto-conciencia de la deidad primordial en esta obra. De la misma forma, todo comienza en nuestras vidas con una idea, un pensamiento, en definitiva, con la inspiración. Todos los pensamientos que conducen a manifestaciones son como ese instante previo al Big Bang.

La inspiración es la chispa del fuego. Para que el fuego (la manifestación) arda, debe haber aire. Sin oxígeno, las llamas se apagan. Toda la manifestación, por tanto, necesita de las ideas y de la inspiración para materializarse. Éste es el mensaje del elemento Aire.

Acudimos, por tanto, al elemento Aire para todo lo relacionado con los estudios, la intelectualidad y la inspiración.

Correspondencias del elemento Aire

– Correspondencias con la Deidad: El Dios, lo Masculino.

– Punto cardinal: Este.

– Momento de la existencia: Nacimiento.

– Palo en el Tarot: Espadas.

– Herramienta wiccana: El Athame.

– Características: Caluroso, húmedo.

– Cualidades: Inspiración, pensamiento, mente.

– Color: Amarillo.

– Representaciones en el Altar: Incienso.

– Signos zodiacales: Géminis, Libra, Acuario.

– Criaturas asociadas: Silfos, sílfides.

Elaboración de inciensos

Una de las formas más sencillas de trabajar con el elemento Aire es mediante la elaboración de inciensos. Aunque pueda parecer difícil, en realidad el proceso sólo implica un molido concienzudo de los elementos que vayamos a utilizar.

Normalmente, los inciensos están compuestos de hierbas y/o resinas especialmente elegidas dependiendo de las características de la planta en particular. Para saber más sobre esto, los libros “Herbalismo mágico” e “Inciensos, aceites y infusiones: recetario mágico” de Scott Cunningham resultan útiles para empezar y tener una guía.

Los inciensos suelen prepararse de acuerdo con el motivo del ritual o de la celebración que se vaya a realizar. Por ejemplo, si se quiere hacer un ritual para atraer el dinero, podemos utilizar la siguiente fórmula de incienso para la riqueza (receta propia, si la usas o la apuntas, recuerda citar de dónde la sacaste):

2 partes de clavo
2 partes de canela
1 parte de vainilla
1 parte de albahaca
2 partes de hierbabuena
2 partes de salvia
1 parte de romero
Aglutinante al gusto

Recuerda que debes moler muy bien todas las partes para lograr hacer una mezcla uniforme. Aunque es mejor moler a mano con un mortero, algunas hierbas se pueden pasar por un molinillo de café (limpio) para que quede totalmente molido y no salten al contacto con el fuego. Hay que tomarse un tiempo para moler con tranquilidad, ya que algunas hierbas son difíciles de machacar y blasfemar por ello durante el proceso de molido afecta a las características energéticas de las mismas.

Cuando tengamos preparada nuestra mezcla, encendemos un carbón y, colocándolo en un plato de cerámica o metal con cuidado, vertemos poco a poco el incienso. No se pone toda la mezcla encima porque bastará con usar lo que necesitemos y si sobra siempre podremos guardarlo. Si usamos demasiado incienso obtendremos además mucho humo, y esto puede irritar las mucosas, causándonos lagrimeo o dificultad para respirar. Hay que asegurarse siempre de que la ventilación del espacio ritual es adecuada.

Recuerda usar siempre el carbón encendido con cuidado, y ten a mano algo de arena o agua para apagar algún posible fuego.

Meditando y haciendo Yoga con el elemento Aire

Cuando el incienso no sea demasiado “pesado”, es decir, que el humo no afecte demasiado nuestros pulmones y nos permita concentrarnos, podemos usarlo para acompañar a nuestra meditación igual que lo haríamos con la técnica de la vela explicada en el elemento Fuego.

Además, el incienso es positivo para fijar nuestra atención, por ejemplo para practicar asanas de Yoga en equilibrio.

El elemento Fuego

El fuego tiene una cualidad transmutadora muy evidente: es capaz de destruir casi cualquier cosa, reduciéndola a cenizas. Pero también está presente como un elemento dador de vida y necesario para nuestra salud, pudiéndose encontrar en el calor del Sol, del que depende el sistema creado en el planeta Tierra. Las formas más famosas de Magia implican casi siempre el uso de este elemento, empleado tanto para destruir como para atraer algo mediante los hechizos adecuados.

Normalmente, como es lógico, utilizamos este elemento mediante la magia de las velas, aunque también podemos quemar algún objeto (normalmente un papel escrito) para realizar la manifestación o el destierro de lo que nosotros queramos.

Tanto si utilizamos velas como si no, es importante contar con las medidas de seguridad necesarias a la hora de manipular este elemento, por ejemplo un plato metálico o algo que no se vaya a quemar. Debemos tener en cuenta, por otro lado, que el objeto en el que depositemos cosas ardiendo va a estar muy caliente, con lo cual es aconsejable protegerse las manos antes de manipular un contenedor que tenga dentro algo que esté ardiendo. También es importante contar con una tapadera o con agua fresca para poder apagar el fuego en caso de emergencia y antes de que vaya a mayores. Es importante no realizar jamás magia del fuego junto a cortinas o ropa de cama, y evitar meter las mangas de la ropa en la llama. Recordad que no resultará nada mágico provocar un incendio ni que nos hagamos daño.

Correspondencias del elemento Fuego

– Correspondencia con la Deidad: El Dios, lo Masculino.

– Punto Cardinal: Sur.

– Momento de la existencia: Adolescencia.

– Herramienta Wiccana: La varita.

– Palo en el Tarot: Bastos.

– Características: Caluroso, Seco.

– Cualidades: Transmutación, Creación, Manifestación.

– Color: Rojo.

– Representaciones en el altar: Velas.

– Signos zodiacales: Aries, Leo y Sagitario.

– Criaturas asociadas: Salamandras.

Manifestando nuestros anhelos con el Elemento Fuego

Gracias a su capacidad para transmutar, el elemento Fuego tiene la capacidad de hacer que se vuelvan realidad todos aquellos anhelos y deseos que aún están en nuestra mente como simples ideas. Debemos pensar que el Aire es idea que alimenta el Fuego de la creación, con lo cual utilizando este elemento estamos usando la ley de atracción (los parecidos se atraen): usando el fuego como metáfora, estamos convirtiendo esa idea (Aire) en una manifestación física tangible (Fuego).

Así pues, podemos utilizar este elemento de dos formas diferentes:

– Mediante el uso de velas, en cuyas características no entraremos aquí, ya que su estudio nos llevaría varios artículos.

– Mediante la quema de un papel con nuestro deseo.

Nos centraremos aquí en la segunda fórmula, debido a su sencillez. Habiendo preparado nuestro ritual de la forma en la que queramos, escribimos en un papel y siempre en positivo nuestro deseo, intentando ser lo más específico posible. Por ejemplo:

“Mi negocio vende muchos productos y consigo dinero para vivir con ello, y sin dañar a nadie”.

Luego, prendemos fuego al papel (normalmente por un lado, si lo encendemos en medio tendremos que estar quemando trozos pequeños después) y nos concentramos en nuestro deseo, mientras decimos algo al efecto:

“Fuego transmutador, con tu ayuda consigo lo que deseo”.

La misma fórmula se puede utilizar para destruir trabas u otras cosas que no queremos en nuestra vida, pero en luna menguante y cambiando las fórmulas empleadas. Por ejemplo, escribimos algo como:

“Me siento sano, alegre y feliz. Transmuto mi enfermedad de (dolencia) en salud”.

Y decimos algo al efecto:

“Fuego transmutador, con tu ayuda elimino de mi vida lo que no deseo, y devuelvo esa energía al Universo para que sea utilizada para el mejor de los bienes”.

También podemos ofrecer esa energía que no necesitamos a alguna deidad del Fuego, que siempre agradecen las ofrendas en forma de este elemento.

Meditando con el elemento Fuego

Una llama es una buena opción cuando necesitamos concentrarnos en algo para meditar o incluso en Yoga. Por ejemplo, a muchas personas les sirve el fijarse un punto de referencia para hacer asanas en equilibrio (como el árbol). Para este tipo de ejercicios usamos siempre una única vela como foco, porque la vela quema siempre al mismo ritmo y se trata de mirar algo que nos relaje y no nos distraiga. Es importante tener la llama a una distancia segura para no dañarnos los ojos, puesto que vamos a estar bastante tiempo mirándola fijamente. Además, debemos poner la vela sobre un candelabro sencillo para que no nos distraiga ni desconcentre, y fuera del alcance de corrientes de aire que puedan hacer que la llama arda de forma errática.

Para utilizar esta técnica, nos fijamos en la llama mientras nos concentramos en nuestra respiración. Al principio veremos que estamos demasiado pendientes de no pestañear, pero no se trata de eso sino de concentrarse en la llama como método para vaciar nuestra mente de pensamientos. Nos dejamos llevar tanto tiempo como podamos, al principio será poco y con más práctica veremos que aguantamos sin pensar en nada mucho más.

Adivinación con Fuego

Hay muchos tipos de adivinación con Fuego. Éstos son algunos ejemplos:

– Velomancia. Se trata de encender una vela mientras nos concentramos en una pregunta, dejarla consumirse completamente sin moverla ni alterarla, y luego estudiar las formas resultantes de la combustión. Se buscan en ella estrellas, cruces, puntos negros de la mecha y otras formas.

– Observación del Fuego. Es similar al scrying que se puede hacer con agua o con un espejo negro. Centramos nuestra vista en una vela o, idealmente, en una hoguera, y dejamos que nuestros pensamientos fluyan. Al principio sólo obtendremos pensamientos inconexos, pero es importante ir tomando confianza con la técnica y, sobre todo, apuntar nuestros resultados para poder analizarlos más tarde y compararlos con la realidad.

Deidades del Fuego

Un último apunte es la gran cantidad de deidades relacionadas con el fuego que existen. Entre ellas, tenemos a Brighid (o Brigit) y Vesta, dos famosas diosas de los panteones celta y romano respectivamente. Como hemos dicho más arriba, el devoto de estas deidades puede encontrar útil el dedicarles fuego con cierta asiduidad.

El elemento Agua

Lo primero que hacemos cuando algo está sucio en nuestra vida diaria, por regla general, es meterlo en el agua o utilizar el agua para limpiarlo. Enjuagar las cosas las vuelve limpias: así lo hacemos con la ropa, los platos, las superficies, y un largo etcétera. Sin embargo, el agua no sólo sirve para limpiar, sino que tiene multitud de aplicaciones mágicas. Vamos a ver unas cuantas de ellas, mientras aprendemos un poco más sobre este elemento.

En Wicca, la aplicación más común del agua es ésta, la limpieza. Un ejemplo de esto es la limpieza de cristales: utilizando agua corriente, por ejemplo un río, podemos purificar cristales y otras gemas para que más tarde podamos cargarlas, entre otras operaciones con otros elementos que se pueden llevar a cabo. El agua “arrastra” las partículas que no deseamos, dando paso a la pureza del material y preparándolo para su uso.

El Agua también está ligada a la sanación. Pensemos que nuestro cuerpo está compuesto por un 70% de agua, con lo cual no es de extrañar que este elemento rija la sanación debido a su doble vertiente: la afinidad con nuestro propio cuerpo y su carácter vital, y la purificación de la que hablábamos más arriba. Todos los fluidos de nuestro cuerpo están hechos con agua y de su fluir depende nuestro buen funcionamiento.

Finalmente, el agua está ligada a los sentimientos. Nuestros sentimientos fluyen diariamente como las olas del mar, y tenemos que aprender a vivir con esta marea de sentimientos. Tras la comprensión de este aspecto de la naturaleza humana, surge el sentimiento de la compasión, el ligado con más frecuencia al elemento agua. Tierra (conocimiento, sabiduría) y agua (sentimiento, compasión) son los dos aspectos tradicionalmente femeninos de los cuatro elementos. El agua nos habla de comprender lo que sentimos para adquirir verdadera sabiduría.

Correspondencias básicas del Agua

– Correspondencia con la Deidad: La Diosa, lo femenino.

– Momento de la vida: Madurez.

– Punto cardinal: Oeste.

– Herramienta Wiccana: El caldero o el cáliz.

– Palo en el Tarot: Copas.

– Características: Frío, Húmedo.

– Cualidades: Sanación, Purificación, Comprensión, Compasión, Sentimiento.

– Color: Azul.

– Representaciones en el altar: Agua, vino, libaciones.

– Signos zodiacales: Cáncer, Escorpio y Piscis.

– Criaturas asociadas: Sirenas, Ondinas y Ninfas del Agua.

Adivinación con el elemento Agua

El agua es uno de los mejores elementos con el que practicar la adivinación porque tiene la capacidad de “sumergirnos” (nunca mejor dicho) en nuestros propios sentimientos, sobre todo cuando estamos confusos.

Uno de las formas de realizar la adivinación con el agua es mediante el uso del “espejo negro”, técnica que no discutiremos aquí por necesitar un post para ella sola. De esto sólamente diremos que requiere gran concentración, por ser necesario que se vacíen nuestros pensamientos para realizar esta técnica.

Otra de las formas es combinándola con ceromancia, esto es, haciendo una pregunta en voz alta y echando unas gotas de cera caliente en agua fría, tras lo cual esperamos a que las gotas de cera tomen formas determinadas. Dependiendo de la forma podremos interpretar la respuesta a nuestra pregunta. Como la anterior, esta técnica requiere un post para ella sola.

Purificación con el elemento agua

Una receta sencilla para purificar un espacio es la siguiente:

Consagramos agua y unas hierbas limpiadoras al gusto (por ejemplo ruda, salvia o romero) y hacemos una decocción de dichas hierbas en el agua. Colamos las hierbas y conservamos el agua resultante. Se puede utilizar para purificar superficies (por ejemplo altares) o habitaciones en aspersorio, o también podemos verterla en el agua de fregar el suelo para limpiar toda nuestra casa. Para aquéllos más “modernos”: se puede verter la mezcla en un difusor en spray, y aunque le quite encanto es bastante práctico.

Otra opción que tenemos es tomar un poco de ruda o una mezcla de salvia, romero y sal, consagrarlas y hacernos un baño purificador. Podemos echar directamente las hierbas en el agua de la bañera, o bien meterlas dentro de un saquito cuya tela sea bastante porosa, para que haga las veces de bolsita de té gigante. Nos metemos en el baño y visualizamos cómo todo lo sobrante, lo que no necesitamos, queda en el agua, y nos dejamos secar al aire (o con secador a baja temperatura si hace mucho frío, y no olvidéis que debéis tener al menos las manos secas antes de manipular el secador). ¡No olvidéis sacar las hierbas del saquito y lavarlo una vez usado!

El elemento Tierra

Según la Wicca, existen cuatro elementos que componen todo lo que existe en el Universo. En este artículo vamos a tratar brevemente el elemento Tierra, sus principales correspondencias y las diferentes formas de trabajar con él.

Para empezar, hemos de comentar que una de las premisas de las que parte la Wicca es la correspondencia entre cada elemento y un punto cardinal, así como correspondencias entre el elemento y unas determinadas características. No se trata de los elementos como los trataríamos en Química, sino de unos elementos en el concepto más filosófico-alquímico de la palabra, tal como eran considerados por los filósofos presocráticos griegos.

De esta forma, el elemento Tierra se corresponde con el Norte, que es el punto cardinal considerado tradicionalmente más frío, pues de donde viene la Wicca el polo se encuentra al Norte.

También, a la hora de invocar a los guardianes del círculo, el elemento Tierra suele ser tradicionalmente el último en ser invocado. Esto es debido a que se encuentra en el Norte y que  se comienza por el Este, siguiendo la trayectoria comúnmente conocida como “Deosil”. Sin embargo, cuando queremos despedir a los guardianes suele ser el primer elemento, ya que la trayectoria que seguimos es la inversa a la de cuando estamos “construyendo” nuestro círculo (el movimiento llamado “Widdershins” o “Tuathail”).

Las principales correspondencias del elemento Tierra son éstas:

– Correspondencia con la Deidad: La Diosa, lo femenino (junto con el agua).

– Momento de la vida: La ancianidad y la muerte.

– Punto cardinal: Norte.

– Herramienta Wiccana: El pentáculo.

– Palo en el Tarot: Oros.

– Características: Frío, seco.

– Cualidades: Sabiduría, integración. Abundancia, prosperidad, cosas materiales.

– Colores: Verde / negro (depende de la tradición).

– Representaciones en al altar: Sal, Tierra, Arena, Gemas.

– Planeta: Saturno.

– Zignos zodiacales: Tauro, Virgo y Capricornio.

– Criaturas asociadas: Gnomos.

Meditación con el elemento Tierra

Esta meditación está sacada de la obra “La Danza en espiral” de Starhawk. Antes de realizarla, como todas las meditaciones, recuerda que debes centrarte bien.

Mira hacia el Norte. Ánclate y céntrate. Siente tus huesos, tu esqueleto, la solidez de tu cuerpo. Sé consciente de tu carne, de todo lo que puede ser tocado y sentido. Siente el tirón de la gravedad, tu propio peso, tu atracción hacia la Tierra, que es el cuerpo de la Diosa. Eres un rasgo distintivo natural, una montaña en movimiento. Fúndete con todo lo que proviene de la Tierra: césped, árboles, granos, frutas, flores, animales, metales y piedras preciosas. Vuelve al polvo, al abono, al barro. Di: “¡Salve, Belili, Madre de las Montañas!”.

También podemos meditar con el elemento Tierra por medio de:

– Un paseo por la naturaleza. Es un ejercicio muy relajante y positivo para nuestro organismo y además nos puede ayudar a centrarnos en la Tierra si nos concentramos especialmente en lo que sentimos en nuestros pies mientras caminamos, sobre todo si vamos descalzos.

– Una planta. Podemos centrarnos en esa hierba, meditar con ella, adivinar sus características, pensar qué nos sugiere, etc. Luego, podemos apuntar estos sentimientos y compararlos con lo que la tradición suele decir acerca de esa hierba.

– Gemas: Podemos hacer lo mismo que comentamos arriba con las hierbas, pero con una piedra o gema de nuestro gusto. Recordemos, de todas formas, que aunque las gemas y las hierbas estén ligadas al elemento Tierra, poseen elementos propios que también tendremos que tener en cuenta en nuestra meditación.

¿Cuándo necesitamos centrarnos en el elemento Tierra?

Cuando nos sentimos sin rumbo, o perdidos, la meditación y el concentrarse en este elemento es especialmente positivo. Nos ayuda a disfrutar del camino, a hacer balance positivo de todo lo conseguido.

La Tierra también es muy positiva para todo lo económico, los negocios, y, en definitiva, la prosperidad. El hogar y las amistades, y la consolidación de los proyectos se pueden ver muy beneficiados por el uso de este elemento.

Curiosidades del elemento

Incluye la magia realizada con plantas, tierra y gemas.

Los altares normalmente se orientan al Norte, debido a la identificación de este punto cardinal con dicho elemento. Se busca así que el practicante esté centrado en el trabajo mágico y obre con sabiduría.

Las creencias de la Wicca

La Wicca es una religión sencilla y de creencias fáciles de entender. Además, permite gran libertad a sus creyentes, más allá de los aspectos básicos, si bien en éstos no suele admitir cambios ni mezclas. En este artículo pasamos a desgranar brevemente las creencias básicas de esta religión.

En primer lugar, la Wicca tiene la creencia en un ser superior. En nuestro caso, son dos: la Diosa y el Dios, femenino y masculino, espiritual y físico respectivamente. En las diferentes tradiciones de Wicca, los dioses reciben nombres diferentes y pueden llegar a ser entidades distintas, aunque esto se suele considerar secreto, ya que el nombre es poder. Además, dentro de cada una de las dos deidades, el creyente puede elegir un dios o diosa, que viene a ser una advocación del aspecto más global y que le permite acceder a ese arquetipo en particular. Algunos wiccanos, además, contemplan que los mismos Dios y Diosa son dos caras de la misma unidad, esto es, de una deidad primordial. Nosotros, igual que toda la existencia, formamos parte de la Deidad y por tanto estamos conectados con todo lo que existe.

En segundo lugar, la Wicca tiene un concepto del más allá. Se le puede llamar “Otro mundo” o “Summerland”, y es un lugar espiritual donde van a reposar las almas antes de volver a encarnarse. La Wicca cree en la evolución y el aprendizaje del alma, en que se pueden recordar sucesos, experiencias y lugares de vidas pasadas, y en que, paralelamente a la física, existen otras dimensiones donde existen entes que nos pueden guiar o ayudar en nuestro periplo por la vida.

Después tenemos el concepto moral de la Wicca. Básicamente se cimenta en dos bases: la primera es que todo lo que hacemos tiene consecuencias y además, al estar todo conectado, nos pueden venir en el transcurso de esta vida o de siguientes vidas. La segunda es que, para evitar males mayores pero vivir nuestra vida plenamente, podemos hacer lo que queramos mientras no hagamos daño a nadie. La Wicca no cree que sea el único ni más válido camino espiritual, sino uno de tantos.

La Wicca cree en la magia. Considera que el mundo se puede cambiar mediante el pensamiento y la emoción. También considera que la palabra está ligada al pensamiento, ya que ambos son procesos que no se pueden separar, y, por tanto, la palabra es poder.

Finalmente, y no menos importante, los wiccanos siguen los ciclos naturales para armonizarse con la existencia. Por tanto, celebran los ciclos de la luna en los denominados esbat, y los solares en los denominados sabbats. Estos ritos, junto con los ritos de paso, son de carácter social y se suelen celebrar en el seno de una comunidad, si bien hay wiccanos solitarios que prefieren hacerlos por su cuenta.

Para finalizar, apuntar que existen muchas creencias que son compatibles con ésta, pero que no forman parte de las bases de la Wicca. Por ejemplo, un practicante puede creer en los extraterrestres, aunque no necesariamente todos los wiccanos tengan que creer en éstos; o también puede utilizar una terminología dada y ajena a la Wicca, pero eso no significa que todos los wiccanos tengan que usarla también (como aquellos wiccanos que llaman ángeles o maestros ascendidos a los guardianes). Hay wiccanos que encuentran fuentes de referencia en el Hermetismo o en la Teosofía, pero esto no significa que todos los wiccanos tengan que creer y aceptar los preceptos de dichas corrientes. Ante todo, ésta es una religión que admite mucha libertad, siempre y cuando se sepa que cada uno puede tener una orientación ideológica de acuerdo con la tradición que siga y/o su formación.

El fenómeno 2012, apocalipsis, muerte y naturaleza

Con el reciente terremoto en Japón, que incluso en un país tan preparado para este tipo de cosas ha sido devastador, se han vuelto a disparar los comentarios sobre un presunto y próximo apocalipsis. A pesar del dolor que conmueve a millones de corazones hoy en el mundo debido a la devastación, y con el pensamiento de que todos somos un poquito japoneses en estos días, hoy quisiera reflexionar con todos vosotros sobre la muerte y la naturaleza.

Está muy de moda el fenómeno 2012. Se trata de un fenómeno que habla de un cambio de era vaticinado por el final de uno de los calendarios mayas (la cuenta larga), del que incluso ahora se dice que está mal calculado: esto es, el “final” no es el 21 de diciembre de 2012 sino varios años más tarde. Es cierto que los mayas pensaban que el cambio de era denotaba un cambio de pensamiento o de vida. Esto, y muchos no lo saben, también está marcado por la precesión de los equinoccios (¡descubierta por los babilonios!), pero claro, no es tan exótico como los mayas y no tiene ese punto misterioso que lo hace tan llamativo. En este último caso, hemos pasado ya a la era de Acuario y, sin embargo, nada ha sucedido. Es más, cuando pasamos a la era de Acuario nadie dijo nada, de hecho más de la mitad de los que se consideran wiccanos no saben qué es la precesión de los equinoccios, ni siquiera saben que la menciona Doreen Valiente en uno de sus libros. Todavía está fresco el efecto 2000, que, supuestamente, coincidía con el cambio de era, mas nadie recuerda ya que estamos en la era de Acuario.

En el 2012, como todos estos fenómenos, se puede ver un interesante punto central y es la tragedia. La causa es muy sencilla: los humanos hemos sido unos chicos malos, muy malos. Dejadme deciros que los conceptos del mal y el bien son culturales y que a la naturaleza nuestros conceptos le dan bastante igual. Pero como siempre, nos ponemos como el centro de la creación y damos por sentado que la naturaleza tiene los mismos conceptos morales que nosotros, y normalmente se añade la coletilla “porque nos lo merecemos, porque los humanos somos una mierda”.

La naturaleza no tiene sólo un aspecto dador de vida. Es cierto que todos venimos de ella, pero no nos engañemos, no somos “el hijo predilecto de algo divino y natural”. Sólo somos parte del sistema. Ésta es la premisa que quisiera seguir, porque con demasiada frecuencia hay una obsesión por coronarse “la creación más perfecta” o “los seres más evolucionados”. El hombre sólo es uno más en esta estructura y el mundo no gira a nuestro alrededor.

Yo no creo en nada de esto. Ahora es cuando podéis empezar a tirarme piedras. No creo que nos lo merezcamos. Creo, simplemente, que la naturaleza no es ni buena ni mala, simplemente es. Para el planeta es muy fácil borrarnos de un plumazo y, sin embargo, necesitamos el concepto de castigo. Necesitamos pensar que el planeta es un ente que juzga y condena, que nos merecemos el Ragnarok, el 2012, la precesión de los equinoccios, porque, de nuevo, somos el centro de la creación y necesitamos pensar que todo lo que hace mamá naturaleza es porque somos los niños de sus ojos. Y todo esto nos lo merecemos para atenazarnos de miedo, porque tememos a la muerte y tememos a la naturaleza que nos puede borrar de una catástrofe inminente, y es muy duro darse cuenta de que en realidad no somos el centro de la creación y de que vivimos en un sistema completo.

La muerte es algo inevitable, lo queramos o no, y forma parte de ese sistema. Da igual que nos muramos dentro de un año en una catástrofe natural o de una sobredosis de hormonas en el pollo de un rico almuerzo. Lo que no podemos estar es asustados, porque es entonces cuando no haremos nada. La muerte es un mensaje de la vida: nos dice que vivamos nuestras vidas sin miedo porque podemos morir en cualquier momento, que aprovechemos cada segundo de nuestras vidas porque ahí está el final y es inevitable. La muerte es parte de la naturaleza. Y la naturaleza no es buena ni mala.

Como Wiccanos, dejemos de intentar hacer brillar los cristales de cuarzo en nuestras casas, vivamos y aprovechemos nuestras vidas. ¿No nos gusta el mundo ni los humanos? Cambiémoslos, dejemos nuestra huella, hagamos de éste un lugar mejor. No tengamos miedo, porque si lo tenemos no viviremos, sólo temeremos. Porque si dentro de un año y medio no llega el tan ansiado fin del mundo, muchos acabaréis tirándoos de los pelos por haberos pasado unos cuantos meses de vuestra vida teniendo miedo y no viviendo de verdad.

Y para todos los que tanto critican al Cristianismo: ¿os habéis dado cuenta de que el concepto de castigo no va para nada con vuestras creencias y casan más bien con las de éstos?

La vía fácil

Lo confieso. No me gusta la vía fácil.

¿Qué es la vía fácil? Es normal que os lo preguntéis porque es una denominación extremadamente personal (aunque si alguien también la usa será la hora de fundar un club). Para mí, define la aspiración máxima de muchos de los que empiezan a caminar esta senda. Afortunadamente, con el tiempo, nos damos cuenta de que estamos caminando por una senda y que requiere años… ¡qué digo años, décadas! llegar a un cierto entendimiento de lo que significa caminar una senda. Y luego, otras tantas décadas para darnos cuenta de lo que realmente implica nuestro camino.

La vía fácil es la McEspiritualidad. Damos un dinero X, obtenemos una enseñanza Y, y a golpe de talonario obtenemos un diploma y una iniciación rápida en una disciplina espiritual que ni siquiera entendemos.

No critico a los que dan los cursos, sino a los “buscadores” que no buscan, a los que quieren todo aquí y ahora y no se dan cuenta de que se necesita mucho más que 400 euros (por poner un precio) para llegar a saber por dónde vamos caminando. Los que no entienden que es necesario un camino espiritual y que tú y sólo tú eres el responsable de él, no el maestro con el que estás aprendiendo X disciplina (llámalo Wicca, Reiki-do, lo que sea).

Os pongo un ejemplo: el otro día fui a mi tienda favorita a comprar unas cosas. La chica de la tienda, que es un encanto, al oírme hablar de Reiki (yo me inicié en primer nivel hace dos semanas) empezó también a comentar las cosas que ella oía por la tienda cuando alguien le iba a preguntar algo sobre Reiki. Ella había observado que había personas que se exponían a una iniciación en los tres niveles y la maestría de Reiki, en un solo fin de semana, y sin saber siquiera qué era un chakra. Comentaba que estas personas se quejaban de fuertes dolores de cabeza y de depresión debido a que se les había “removido” el campo energético, y al ser personas que no estaban acostumbradas al trabajo espiritual y/o la meditación, posiblemente además estuvieran fuertemente sugestionadas. Según la dependienta, el problema es que hay gente que quiere una espiritualidad rápida (no importa qué tipo de espiritualidad sea), y por eso, a golpe de talonario, hacen ese tipo de cosas sin recorrer el camino que hace falta recorrer en medio.

Con la Wicca pasa igual. Nos metemos mucho con los fluffies que ven estrellitas de colores, pero hay mucho McWiccano rondando. Son gente que lee tres libros y piensa que ya tiene todo su camino espiritual hecho. Confieso que tuve una época así, como casi todo el mundo. Luego me volví una de ésas que “había leído diez libros”, para finalmente darme cuenta de que, cuando más leía, menos me parecía que sabía porque más cosas había que aprender. Ahora mismo tengo tanta sed de conocimiento que hasta re-leo libros que me leí hace años para intentar quedarme con detalles que en su día se me pudieran haber pasado. Es un fenómeno que observo en muchos de mis amigos paganos, y me gusta, creo que es muy bonito volver a los orígenes y darse cuenta de que las cosas que diste por sentadas quizá no estaban tan afianzadas en tu mente como pensabas.

Pero el conocimiento no sólo se encuentra en los libros de Wicca. Hay libros de divulgación científica que a los que caminamos esta senda nos pueden ser extremadamente útiles. Obras de Antropología Social, Historia Antigua, Prehistoria, tratados sobre Hermetismo, o incluso los estupendos libros del Prof. Ronald Hutton sobre Neopaganismo (que a algunos les dan bastante urticaria pero que yo encuentro muy interesantes), por ejemplo, son fuentes magníficas de conocimiento.

Finalmente, y aunque parezca que no le doy la importancia que se merece, está el trabajo espiritual en sí: La meditación frecuente (si es diaria mejor), la higiene psíquica, las devociones y tantas otras técnicas que sirven para sentirnos mejor con nosotros mismos y como creyentes. A veces, me doy cuenta de que si meditara más estaría menos estresada en según qué situaciones, lo cual parece irónico viniendo de una persona que lleva mucho tiempo en esto. Sin embargo, ahora hago muchas más devociones que cuando empecé, puesto que cuando empecé meditaba mucho más pero no hacía apenas devociones. Así que doy fe de ello: cuanto más tiempo llevas en esta senda, más difícil se hace pero más hermoso es y más se disfruta redescubriendo todo lo que creías ya descubierto, y surgen cosas nuevas que nunca te habías planteado y que te hacen plantearte tu creencia de otra forma.

Así que el mensaje (creo) está claro: No creáis lo que os digan dos libros, leed más. Y más que libros de Wicca. Y cuando creáis que lo sabéis todo, volved a leer los libros con los que empezásteis. Haced los ejercicios que estiméis oportunos, pero hacedlos. Y sobre todo: disfrutad la senda, que no hay prisa. 🙂

Definiéndonos

Cuando alguien pregunta en algún lado qué es la Wicca o qué es el Paganismo, siempre hay quien sale a intentar contestarle con toda su buena fe. Hay muchas formas de definir términos, algunas más positivas que otras. De lo que muchas veces no nos damos cuenta es de que las definiciones nunca son casuales, y es lógico: solemos aceptar las definiciones ajenas porque nos ahorran esfuerzo cognitivo, esto es, es más fácil aceptar una definición ajena ya hecha que intentar ajustarnos a la realidad del término. Más que cualquier otra oración, la definición de algo encierra una ideología, es decir, la visión personal del que la hace, que puede estar más o menos aceptada por el resto de la comunidad de hablantes. ¿Qué problemas puede causar esto para el Paganismo? Vamos a verlos por encima.

Un poco de base teórica

Las palabras son símbolos, concretamente signos lingüísticos y, por tanto, tienen un significado y un significante. Podría empezar por definir qué es un significante de una forma académica, pero ésta es una bitácora divulgativa, así que lo haremos a la manera fácil: el significante es la palabra en sí, tanto lo que nos “suena” cuando hablamos o lo que oímos de otras personas (el sonido en sí), como lo que “pensamos que oímos” dentro de nuestra cabeza cuando estamos pensando. Esto, por regla general, se llama “imagen acústica”. El significado es un concepto o representación mental que le damos al significante. La relación entre ambos es lo que forma la palabra, y lo que hace que la palabra “mesa” signifique “mesa” es la convención social, es decir, es un acuerdo de todos los hablantes de esa lengua. Por tanto, la relación entre significado y significante es social, no individual.

¿Qué pasa con el Paganismo?

Los paganos nos nutrimos de textos. Desde el Wiccano que se compra un libro de Starhawk hasta el Recreacionista que lee libros de Historia Antigua para entender mejor qué se hacía en el culto que quiere recrear, todo intercambio de información en nuestro campo es textual. Esto es debido a que no podemos hacer un análisis sobre el terreno de cultos que han dejado de existir y que estamos volviendo a enfocar y aplicar. El problema de esto es que el texto siempre está escrito por un humano, y, no nos engañemos, todos los humanos tenemos ideología. Incluso de esta última frase se puede inferir que yo misma, como autora, tengo cierto enfoque relativista. Por tanto, nada está exento de ideología. Por naturaleza, no podemos ser objetivos, y ésta es la conclusión a la que han llegado multitud de académicos de todo el mundo en los últimos tiempos.

Esto también significa que nos exponemos diariamente a la ideología presente en todos los textos de los que sacamos información. Los paganos, por nuestros estudios, nos exponemos a textos llenos de ideología sobre Paganismo, y no me refiero sólo a que estudiemos el Paganismo, sino que los autores paganos, con sus ideologías, están influenciando nuestros puntos de vista, a veces incluso haciendo aseveraciones que, desde un punto de vista de la convención social, son a todas luces erróneas. Y creedme, en estos casos nada es casual.

¿Cómo puede haber errores en las definiciones de lo que somos si no existe la objetividad?

Volvamos al punto de partida: la relación entre significado y significante es una convención social, es decir, la decidimos entre todos. Esto significa que por mucho que un autor diga que la Wicca “es X”, si la comunidad pagana (y de hablantes) piensa que la Wicca “es Y”, la Wicca será Y, le pese a quien le pese, y diga el autor “Juanito” lo que diga. Esto es extrapolable a la definición de cualquier confesión religiosa. Por tanto, existe el error en las definiciones. A este error o desviación del significado, normalmente, lo denominamos sesgo, y marca una ideología dada, lo cual es potencialmente peligroso.

¿Qué buscan las definiciones sesgadas?

Normalmente hay definiciones sesgadas por dos razones:

– Error en la concepción de la definición en sí, es decir, no existe una mala intención pero no se contempla la realidad completa. Es como decir “La Wicca es el Arte de la Magia”, o “El Druidismo se centra en el culto a la naturaleza”. Ambas religiones tienen mucho más que eso y todos lo sabemos, pero puede que el autor haya obviado gran parte del concepto total por razones no intencionadas.

– Manipulación. Esto es lo peligroso. A veces, a determinados grupos les conviene definir a los paganos de una forma o de otra para meter determinadas ideas en la mente de un colectivo. Hay que luchar contra este tipo de concepciones.

A todos nos hierve la sangre cuando vemos en un texto a alguien que considera el Paganismo como algo “negativo”. Lo mismo nos debería suceder con las definiciones sesgadas de quiénes somos y qué hacemos. Nosotros, como paganos, tenemos derecho a autodefinirnos, no a que nadie nos defina, y si en algún lado se tuviera que definir quiénes somos, se tendría que hacer caso a los paganos y no a intereses internos o personales.

Además, lo realmente peligroso de las definiciones es que normalmente ni siquiera se plantean que puedan estar equivocadas, lo que le da al lector una falsa sensación de certeza, haciendo más fácil la adquisición de esa ideología.

La única solución para esto es que leamos con cuidado, y, si tenemos dudas en el uso de un término, tenemos estupendas herramientas para superar cualquier obstáculo:

– Por un lado, el Diccionario de la RAE. No es que sea la panacea, pero para algo sirve.

CREA, Corpus Lingüístico del Español Actual. En él podemos buscar un término y comprobar en qué situaciones se usa. Complementa al diccionario, pues podemos ver a la palabra en acción, por si surgieran dudas de cómo se usa en realidad una palabra y si se corresponde con el significado que un autor le ha dado en una obra. Como curiosidad, los Corpus son las herramientas que los lingüistas utilizan cuando quieren ver el uso de una palabra, y suelen ser muy fiables por su gran cantidad de fuentes.

Por último, creo conveniente comentar que algunos autores crean sus propias “reglas del juego”, es decir, definen una palabra de una determinada forma pero con un fin específico y siempre dentro de su obra. Esto no está mal, siempre y cuando el autor aclare que se trata de un uso personal y no del uso convencional (por convención) de la palabra.

Para saber más:

– Saussure, Ferdinand de. Curso de Lingüística General. 1916.

Círculos y Templos

En primer lugar, quisiera pedir disculpas por haber estado ausente, pero han reconocido finalmente el Santuario que dirijo en Granada (España) como Santuario Witan de la Tradición Correlliana. Esto supone que a partir de ahora nos queda un periodo mínimo de dos años para ser reconocidos como Templo, años en los que todos los que componemos el Santuario ahora mismo (y los que habrán de venir) tendremos que trabajar duramente para conseguir establecerlo como Templo de la Tradición en nuestro país. Éstos han sido unos días de locos, llenos de visitas, papeleo y organización de la estructura.

Establecer un círculo o un templo no es tarea fácil. Cuando empezaba en la Wicca, hace muchos años, se nos metió en la cabeza, a mí y a unos cuantos amigos, montar un coven de Wicca Ecléctica que no siguiera ninguna tradición en particular. Por aquel entonces yo ya era correlliana, pero ellos eran céltica y ecléctico respectivamente, y no nos planteábamos ni de lejos establecer un templo o un lugar de culto común a los tres. Nuestro templo habría de ser la naturaleza, y así lo fue durante mucho tiempo.

Hay multitud de círculos en todas partes que se forman así, y esto tiene una parte buena: todo es mucho más improvisado y no hay que hacer una inversión ni quebrarse la cabeza con cómo vais a organizar el altar, a qué deidad os vais a dedicar o va a inspirar vuestro círculo, ni hacer estatutos ni documentos “oficiales” que marquen las pautas que rigen vuestro funcionamiento interno.

Sin embargo, en esos casos hay que contar con varios enemigos implacables, principalmente la meteorología y la desidia. Todos los paganos que conozco saben de lo que hablo: planeas una escapada al campo con tu círculo, el sol está radiante pero, de pronto, salen las nubes y cae un chaparrón en mitad de tu meditación. Y por otro lado está el gran enemigo de todos los grupos: el “ahora no puedo”, el “no tengo ganas” o el “prefiero quedarme con X”, y al no haber documentos ni nada que permita establecer las bases del acuerdo de pertenencia al coven, poco a poco el grupo va disminuyendo en cantidad de miembros.

Hemos de tener en cuenta que, por regla general, éstos son grupos pequeños de amigos que prefieren no incluir a gente de fuera en sus cultos, muy privados y selectos, pero, a la vez, de corta duración. No siempre se puede acudir a un culto, y es irreal pretender que todos los miembros estén motivados para acudir cuando tan sólo uno o dos se presentan a las reuniones. En estos casos, la sangre nueva siempre es bienvenida, aunque muchos se empeñen en no verlo de esta forma, si bien esta actitud es respetable.

Sin embargo, hay otros grupos (los que menos) que establecen santuarios o templos. Ambos están radicados en un sitio en particular y normalmente a cubierto, siendo los primeros, por regla general, más pequeños que los segundos. Los templos pueden estar dedicados a una deidad, bien para honrarla en culto, bien para tomar como ejemplo las atribuciones de esa deidad. Por ejemplo, podemos llamar a nuestro círculo “Templo de Gaia” si nos vamos a centrar en actividades de protección a la naturaleza (como recoger basuras o participar en campañas de reforestación), tanto si vamos a establecer un culto a Gaia dentro de éste, como si no.

El Templo tiene unas características que casi siempre son comunes:

– Suele estar encabezado por un guardián o una guardiana, que actúa como líder espiritual del Templo y que se encarga de la administración diaria del mismo y la representación de éste en actos públicos. Este guardián hace, por regla general, de sumo sacerdote en los cultos, ya que tradicionalmente se trata de un sumo sacerdote (o suma sacerdotisa).

– Puede estar ligado a una tradición de la Wicca en particular, e incluso ser reconocido por ésta.

– Suelen tener círculos de estudio de la tradición que siguen o de los misterios que recrean.

– Suelen organizar actividades públicas, tanto de cara al gran público como de cara a la comunidad pagana.

– Por tanto, también suelen contemplar el status de “amigo del templo”, lo que en mi tradición se denomina “Corte Externa”.

– Suelen estar ligados a un lugar en particular, normalmente también denominado “Templo”. En muchas ocasiones se establece en la casa del guardián o guardiana, o, si el grupo se lo puede permitir, en un sitio fijo donde tienen lugar las reuniones.

– Suelen tener unos estatutos o guías de comportamiento que regulan todos los aspectos, desde la pertenencia al grupo hasta el mínimo obligatorio de asistencia.

Templos en España

En España, los paganos se están haciendo más visibles últimamente debido al establecimiento de Templos por toda la geografía de nuestro país. Aquí tenemos unos ejemplos que quizás os puedan interesar:

– Triple Espiral de Azahar, dirigido por Morgana (Valencia). Su página web está disponible aquí.

– Templo de Ishtar, dirigido por Gaia (Madrid).

– Templo de Hékate, dirigido por Dana (Madrid).

– Santuario de Brigit, dirigido por Harwe (Granada). Con más información en http://www.brigit.es.