¡Salimos en el Correllian Herald!

El semanario “Correllian Herald”, mantenido por la tradición correlliana, ha decidido publicar un comentario sobre 13 lunas.

The blog seeks to keep Pagans and Wiccans from all the Spanish-speaking countries informed
by means of an easy access format, and, of course, for free. Besides, the recent creation of a
radio program in the form of a podcast completes this successful project that is currently
receiving more than 400 visits per day at its website. The wonderful reception granted by the
Spanish-speaking community reflects the need of more information of the Pagan and Wiccan
community, which was looking forward to counting on this kind of initiatives in their own
language.
The blog can be found at http://www.13-lunas.com.
For more information please contact Rev. Harwe Tuileva: harwe1982@hotmail.com

¡Gracias por el apoyo!

¡Guerra de brujas!

Y con este título tan sensacionalista y divertido quisiera hablar de un tema muy serio, pero con un poco de humor.

Se trata de las famosas Witch Wars, o, literalmente, Guerras de Brujas.

¿Qué sucede en una guerra de brujas? Pues exactamente lo mismo que en un conflicto bélico armado de los que podemos sufrir en nuestra nación o que con frecuencia vemos reflejados en los medios, asolando países y desplazando pueblos. Es lo mismo, pero a escala Wiccana.

Y muchos os preguntaréis, ¡¡¡¿qué estás diciendo, Harwe?!!! ¿Estás diciendo que hay wiccanos que se atacan unos a otros? Pues sí, queridos lectores, los hay.

Los wiccanos somos personas, y como tal, tenemos sentimientos, tenemos pensamientos y opiniones, y sobre todo, tenemos Ego. Y lo señalo en negrita porque de eso unos tienen más que otros y consideran que hay gente menos válida que ellos para andar por estos mundos wiccanos, sobre todo en la luz pública. A continuación pasaremos a describir un poco más este interesante fenómeno.

Conflictos por el territorio

Hay humanos más territoriales que otros. Igual que algunos cerramos la puerta de nuestra casa cuando nos vamos a acostar para que no nos entren ladrones (yo estoy en ese grupo) y con ello delimitamos nuestro territorio, hay gente que deja la puerta abierta sin mayor problema. Del mismo modo, hay gente que “delimita sus territorios wiccanos”, estableciendo círculos de influencia alrededor de personas a las que “blinda”. Cuidado, no necesariamente se trata de un sumo sacerdote o de una suma sacerdotisa, en realidad puede ser cualquiera que más o menos quiera hacerse con el control (u obtener reconocimiento) de un grupo determinado, y al que no le importe el método por el cual lo logra.

Aquí entran los Egos de los que hablaba más arriba. Si una persona X considera que otra persona Y tiene más poder, influencia, control, o que potencialmente puede afectar a su dominio sobre un determinado grupo, es posible que empiece una guerra de brujas. En definitiva, el objetivo del ataque es una persona peligrosa, es considerada una amenaza por el atacante. Afortunadamente, la mayor parte de los wiccanos solucionan sus conflictos por otros medios, como cualquier persona: evalúan el porqué de sus celos intentando aumentar su autoestima, buscan el reconocimiento que se anhela mediante la consecución de objetivos personales, hablan con alguien… en fin, hay multitud de técnicas para sobrellevar un sentimiento tan natural como éste, pero no es éste el lugar para enumerarlas.

Llegamos al momento cumbre, cuando empieza la guerra. Todos esperamos que empiecen los rayos, las maldiciones, los hechizos cruzados… pero, ¿qué es esto? ¿Una guerra de brujas sin magia?

La desacreditación pública y el rumor

El origen, el germen de la Guerra de Brujas, es la desacreditación verbal.

Podemos entender aquí dos categorías:

La desacreditación pública, que consiste en abrir un frente público de dimes y diretes, en el que normalmente el atacante se pone como “ser superior”, desacreditando el conocimiento del atacado, afirmando públicamente que sabe más o tiene más poder, y por poder podemos entender también poder moral o espiritual, no necesariamente ser más sacerdote que la persona a la que ataca. Para mí, queda resumido en una frase de lo que sería una película mala de Kung Fu convertida al Paganismo: “Tu Wicca es débil”. Sé que suena cómico, pero es así. Se trata de demostrar que la Wicca del atacado es peor, menos fundamentada, con un linaje inferior o “más nueva”. Si no se puede esgrimir este tipo de argumentos porque la persona es conocida, entonces se apela a su forma de ser y/o se le juzga por x razones, a veces desacreditando a base de sacar de contexto al atacado. En realidad este ataque no tiene mucho sentido por su base teórica (las bases de la Wicca son iguales para todos los practicantes) y por las consecuencias que trae para el atacante, que veremos más abajo.

El rumor. Éste es el que hay que combatir, por ser un ataque mucho más sibilino y potencialmente más destructivo. El rumor es igual de devastador en todas las situaciones de la vida, y la Wicca no se libra de esto.

Podríamos pensar que esto se realiza en el contexto de los covens, pero no. Esto se suele realizar, gracias a internet y al fenómeno de la aldea global, por medio de redes sociales, foros o chats. La lógica es simple: ¿para qué buscar el control de mi coven (que ya tengo) si puedo monopolizar la Wicca/una tradición wiccana a nivel mundial? ¿Para qué controlar mi vida pagana, si puedo controlar la vida de otra persona y (potencialmente) aislarla o dejarla sola?

Los casos en los que se pasa directamente a la Magia suelen ser más raros, y normalmente en las últimas fases de estas etapas de desacreditación verbal.

Consecuencias de las Guerras de Brujas

Se podría pensar que las mayores consecuencias son para la víctima del ataque, que normalmente no se lo espera, y en ocasiones lo son. Sin embargo, las guerras de brujas son un arma de doble filo, y normalmente el que sale peor es el atacante.

Los paganos nos movemos mucho por internet, por foros y demás, y debemos pensar que, igual que es muy fácil comenzar un rumor o un ataque, es muy fácil “tirar del hilo” del ataque en el caso de los rumores, o presenciar directamente la injusticia cometida en una desacreditación pública gratuita. Esto no es bueno para la imagen del que inicia el ataque, pues la gente, poco a poco, va extendiendo la palabra de que esta persona no es de fiar, causándole justo lo contrario de lo que en principio buscaba, que era control sobre el grupo. Esta comunidad, nos guste o no, es aún pequeña, y nos conocemos muy bien.

Por otro lado, existe una consecuencia mucho mayor que afecta a toda la comunidad wiccana: este tipo de conductas desmembran a la comunidad y nos atrasan en la lucha por el reconocimiento que algunos grupos están buscando por parte de sus naciones o regiones. La realidad es que los Egos nos sirven de poco si queremos avanzar en nuestros derechos.

Algunos consejos

No he participado en ninguna guerra de brujas por el momento, pero he presenciado unas cuantas. Algunas, lo suficientemente cruentas como para provocar cismas dentro de un grupo establecido que había estado funcionando bien hasta poco antes de estallar las desacreditaciones. Así pues, quizá no pueda dar consejos en primera persona, pero puedo dar algunas pistas.

– Si te atacan, contesta lo más cortésmente posible. Esa gente está aburrida y está deseando tirarte de la lengua para que contestes con verdadera rabia. Se nutren de eso. No lo permitas. Tienes tu derecho a contestar, claro, y está bien que lo hagas, pero nunca pierdas la compostura. Si no tienes ganas de contestar, no contestes.

– Corta por lo sano con los rumores. Si te llega un rumor de alguien que no se puede constatar, no lo difundas. Los rumores, por regla general, se basan en mentiras y no hay que darles mayor importancia.

– Observa. Cuando en alguna red social o un foro o medio escrito lo permita, observa cómo se desarrollan las cosas antes de pasar a defender a alguien. Hay algunas personas que piensan que “el amigo de su enemigo es también su enemigo”, con lo cual puedes entrar en el saco.

– Recuerda que si eres víctima de un ataque, ¡¡tu atacante te está diciendo un gran piropo!! Significa que te considera una amenaza, y, por tanto, que tienes algo muy bueno.

¿Es la Wicca algo que se “supera”?

A veces escucho a gente decir cosas como “Yo solía ser Wiccano/a en la adolescencia, pero luego crecí”, o “Tuve una fase Wiccana”. Tales afirmaciones me hacen preguntarme, a mí y a amigos que conozco, ¿es la Wicca algo que se supera?

He llegado a escuchar, de otros paganos, que los Wiccanos somos personas que se han quedado en una fase inmadura de su desarrollo como paganos, y que lo siguiente, la evolución natural del ser pagano, es “superar” ese estado, yéndose a otras corrientes paganas o de cualquier otra índole.

Lo admito: La Wicca tiene en sus filas a la mayor cantidad de novatos por metro cuadrado. Esto es porque la mayor cantidad de material para principiantes está escrito desde esta perspectiva religiosa, y que somos los que aceptamos de mejor gana a todos los curiosos, interesados o “elegidos” (normalmente auto-proclamados), y porque en nuestra corriente existe la auto-dedicación, así que casi cualquiera con tiempo y paciencia puede auto-dedicarse, llamarse wiccano y decir verdaderas barbaridades en nombre de la Wicca.

No quiero imponer control a las auto-dedicaciones ni quitarle mérito a los solitarios, pero sí quiero que seamos conscientes de esto y también llamar al resto de las tradiciones paganas para que nos tengan respeto. Una vez me dijo un Odinista (sin mala intención, he de decirlo): “Eres la primera wiccana no-fluffy que conozco”. Esto, para mí, es una gran falta de respeto, porque mi interlocutor estaba ofendiendo a una comunidad completa de creyentes, que pueden ser o no “fluffies”, pero principalmente a los fieles wiccanos que viven con toda naturalidad su creencia, como personas normales, sin creese “elegidos” ni “ungidos por una mano divina”. Este chico no lo hizo queriendo, pero reflejaba una realidad ideológica en sus palabras, algo que había aprendido mediante opiniones externas, experiencia propia u observación. Las palabras nunca están exentas de perspectiva ideológica, y en este caso estaban colmadas de ésta.

Quisiera dejar claro, por tanto, que es necesario un cambio de chip en toda la comunidad pagana. La Wicca no es algo que “se supera”. La Wicca es una religión, tanto si gusta como si no. Los Wiccanos somos libres para ser Wiccanos y dejar de serlo cuando queramos (porque el camino no nos llene), pero también somos libres para permanecer siendo Wiccanos mientras consideremos que es nuestro camino. Por tanto, los Wiccanos merecemos el mismo respeto que las otras tradiciones paganas, cristianas, islámicas, o, en definitiva, que cualquier otra confesión religiosa que pueda existir en el mundo. Con frecuencia se usan los términos “Fluffy” y “Wiccano” como sinónimos, y eso no debería ser así, así como utilizar el término “Fluffy” a la primera de cambio o de forma descontextualizada.

Pero ante todo y sobre todo, nos merecemos nuestro propio respeto: Respeto hacia nuestros dioses, respeto hacia nuestras creencias, respeto a nosotros mismo y aceptación de lo que somos. No creo que sea positivo escondernos en la frecuencia de nuestra práctica solitaria para no intentar conseguir logros como comunidad de fieles (el famoso “No me asocio a X” o “No doy mis datos porque soy solitario y voy por mi cuenta”). Ahí tenemos a otras confesiones paganas que están consiguiendo ser reconocidas, ¿por qué nos faltan las ganas de hacer cosas? ¿Es porque preferimos asumir el rol de víctimas y decir “es que no estoy orgulloso de ser Wiccano porque la opinión de la comunidad pagana es que los Wiccanos estamos tarados, y por eso no merece la pena luchar por nuestros derechos”?

Por otro lado, ¿qué pasa con todos los wiccanos que llevamos en esto más de 5 años? ¿Es que somos seres invisibles? ¿No existimos, en medio de la masa de fluffies que pueblan nuestros foros y blogs? ¿No tenemos derecho a reivindicar una imagen digna de lo que hacemos, para nosotros y para los demás?

Ahí lo dejo.