Libros de Wicca que no te pueden faltar

En todos los foros, páginas o comunidades online que se precien siempre entra alguien que pregunta por recomendaciones de libros wiccanos. También me sorprende a veces lo poco conocida que es la historia de la Wicca en general, incluso para nosotros mismos. Hoy quería haceros una pequeña selección de títulos que no debería faltaros, porque son “clásicos” o porque son muy útiles.

Antes de Gardner (cuando la Wicca todavía no era llamada Wicca):

Margaret Murray. Witch Cult in Western Europe y The God of the Witches (normalmente traducido este último al español como El Dios de los brujos). Existen multitud de traducciones al español de ambos libros, en los que Murray, antropóloga que fue anterior a Gardner, ya jugó con la idea de un culto de la brujería y con covens o círculos de trece personas. En sus obras se pueden leer las palabras sabbat y esbat en el sentido por el cual las conocemos hoy.

Charles Godfrey Leland. Aradia, or the Gospel of the Witches, también conocido como Il Vangelo delle Streghe (Traducido al español como El evangelio de las brujas). Posiblemente una de las obras que más influenció a Murray, en esta obra se relatan las creencias religiosas de un culto pagano que supuestamente existía en la Toscana (Italia). Este obra ha sido mencionada muy frecuentemente para ilustrar el mito de la creación del universo según la Wicca.

Después de Gardner:

Gerald B. Gardner. Witchcraft Today (En español: La brujería hoy). Me resulta curioso que haya muchísimos wiccanos que no hayan leído esta obra, cuando es casi de lectura obligada. Fue le primer libro oficialmente sobre Wicca que se escribió, y supone una obra imprescindible para saber cuáles fueron los orígenes de nuestra creencia.

Doreen Valiente. Witchcraft for Tomorrow (Traducida al español como La brujería del futuro). Otro clásico. Valiente fue una de las sumas sacerdotisas iniciadas por Gardner. Sus publicaciones tuvieron un peso enorme en la Wicca de años posteriores. Este libro es especialmente curioso, por tratar en su introducción una historia de la brujería en el Reino Unido que, siempre teniendo en cuenta las discusiones sobre la veracidad que pesan sobre esta sección, merece ser leída.

Margot Adler. Drawing Down the Moon. Este libro creo que no se ha traducido al castellano, pero merece la pena leerlo si entendéis el inglés. Trata sobre las investigaciones de esta autora sobre Neopaganismo en Estados Unidos, ya que viajó por todo el país conociendo a paganos de diferentes confesiones y tradiciones. Algunas de las fotografías resultan significativas de cómo se practicaba en los covens estadounidenses de los años 70.

Ronald Hutton. The Triumph of the Moon. Otro libro que no está en español. El Profesor Hutton da clases de Historia en la Universidad de Bristol, y está especializado en Historia del Neopaganismo. Aviso que muchas de las cosas que dice no serán del agrado de muchos, pero hace bien en desmentir mitos usuales del Paganismo que han dado para ríos de tinta en libros de baja calidad de autores normalmente poco documentados…

Raymond Buckland. Buckland’s Complete Book of Witchcraft (en español Wicca: Prácticas y principios de la brujería, o más conocido como “The blue book” – El libro azul). ¿Cómo no hablar de este libro? Otro clásico entre los clásicos, a veces resulta un poco rígido en cuanto a las prácticas desde mi punto de vista, pero las liturgias están muy bien explicadas y muy detalladas.

Starhawk. The Spiral Dance (La Danza en espiral). Posiblemente uno de los libros más influyentes en la Wicca actual, con un enfoque eminentemente femenino (y feminista), característica que lo distinguió de las obras publicadas hasta 1979, año en el que vio la luz. Todavía hoy día hay wiccanos varones que culpan a Starhawk de la visión misocentrista de la Wicca actual. ¿Están en lo cierto? Para juzgar eso tienes que leer el libro.

Janet y Stewart Farrar. A Witches’ Bible: The Complete Witches’ Handbook (En español como La Biblia de las brujas) y el que normalmente se considera la segunda parte de éste, Eight Sabbats for Witches (Los Ocho Sabbats de las brujas).

Zsuzsanna Budapest. The Grandmother of Time: A Woman’s Book of Celebrations, Spells, and Sacred Objects for Every Month of the Year. (Conocido en español como Cada día es una fiesta). Este libro plantea, desde un punto de vista femenino, todo un calendario de fiestas y festivales dedicados a las Diosas y a honrar lo femenino que llevamos dentro. La autora es feminista y diánica, chicos, a lo mejor no os sentís muy cómodos con este libro, pero si queréis echarle un vistazo ahí está.

Scott CunninghamMagical Herbalism: The Secret of the Wise (en español Herbalismo mágico) y The Complete Book of Incense, Oils & Brews (en español Inciensos, Aceites e Infusiones. Recetario mágico). Muchos solitarios os dirían que de Cunningham se quedan con su Guía para el practicante solitario, pero creo que es más útil tener libros de consulta que obras que os cuenten siempre lo mismo, de que eso ya hay muchos. Por otro lado, sería una verdadera lástima no darle su lugar a Cunningham como la verdadera eminencia en cuanto a uso de las hierbas que es donde, desde mi punto de vista, mejor se lució durante lo que fue su obra. También es remarcable el Cunningham’s Encyclopedia of Crystal, Gem, and Metal Magic (en español Enciclopedia de cristales, gemas y metales mágicos).

Veréis que no incluyo libros de Silver Ravenwolf ni el famoso Libro de las sombras de Migene González-Wippler que tanto llaman la atención en las estanterías de las librerías y de los que tanto oigo hablar. No quiero quitarles su mercado (ni su mérito) a estas autoras, pero lo que tenían que decir sobre la Wicca gardneriana lo pueden decir por sí mismos Gardner y Valiente, y no necesitan interpretaciones ni mezclas con otras tradiciones ni confesiones religiosas. En estos casos, y teniendo en cuenta que la Wicca es una confesión joven y de reciente creación, es mejor irnos a las fuentes directas a que X autores nos cuenten la “película” de la forma que a ellos más les convenga.

Por otro lado, no incluyo un clásico entre clásicos como puede ser La rama dorada (The Golden Bough en el original) de Frazer, por considerar que estamos tratando con libros sobre Wicca y no con tratados sobre Antropología Cultural. Sin embargo, este libro también es una lectura recomendada para cuando nos cansemos de leer libros de Wicca y queramos empezar en una dirección más científica, si nos interesa.

Y recordad que el criterio propio sólo se consigue de una forma: leyendo.

Crisis espirituales en el Paganismo

Con frecuencia, gente ligada al Paganismo me dice que sufre o que ha sufrido crisis de fe. Yo misma he sufrido crisis de este tipo unas dos o tres veces. No sería algo extraño para nadie, salvo quizá para el que la sufre, que con frecuencia se siente culpable o traidor hacia la religión que profesa.

Sin embargo, tener crisis espirituales es algo totalmente natural. El camino espiritual no es fácil, ni recto: muchas veces tenemos que olvidarnos a nosotros mismos en el camino para volver a reencontrarnos, varios años después, y comprobar con incredulidad cómo las piezas que creíamos haber perdido vuelven a encajar en el puzzle de nuestras vidas. Y ya lo dice el dicho: “Quien algo quiere, algo le cuesta”. Ser un buscador también cuesta, y no precisamente dinero, sino esfuerzo mental y espiritual.

La culpa y el complejo del Loco

¿Por qué nos sentimos culpables por tener crisis espirituales, cuando debería ser la cosa más natural del mundo? La respuesta es fácil: Vivimos en una sociedad de imágenes. La imagen que damos a los demás al presentarnos como buscadores puede ser aquélla del inestable, el que no sabe dónde va, como la carta del Loco en el Tarot. Aceptar que no somos felices mientras buscamos es el comienzo del viaje. ¿O acaso no iniciamos todos este viaje porque no estamos contentos con lo que tenemos? Sin embargo, cuesta más aceptar que no somos felices mientras nos encontramos inmersos en un camino espiritual. Con frecuencia oigo frases como “éste es el camino que he elegido porque me hace feliz, y vosotros no tenéis ni idea de lo que significa para MÍ” (mayúsculas para denotar el individualismo fuerte que normalmente presentan este tipo de afirmaciones). Y me gusta preguntarles a las personas “¿De veras? ¿No cambiarías nada? ¿Haces así las cosas para distinguirte de los demás? ¿Cuál es tu verdadera motivación, ser feliz o diferenciarte del resto?”. En mi tradición se estila preguntar “Si la Wicca fuera la religión mayoritaria, ¿seguirías siendo wiccano?”.

Hacerse preguntas es natural, pero nos sentimos culpables por hacernos preguntas incluso habiendo cambiado la Wicca a nuestro gusto y según nuestras preferencias psicosociales, en esta sociedad en la que lo importante es aparentar que se está seguro con lo que se hace (y aparentar en el Facebook que no se tienen problemas, cuando en realidad nuestra sociedad se mueve por lo que los demás tienen y lo que nosotros no, lo cual, en sí mismo, es un problema). En esa inseguridad entra gran parte del discurso de la Nueva Era y de los muchos, muchísimos gurúes que pueblan este mundillo.

El discurso del gurú y el poder del pensamiento

El discurso del gurú no se hace preguntas. Se basa en afirmaciones puras y duras, y en el llamado “pensamiento positivo”. Esto me recuerda a un conocido chiste wiccano:

– ¿Cuántos fluffy bunnies hacen falta para cambiar una bombilla?

– Ninguno. Tenemos pensamientos positivos y nuestros cristales de cuarzo brillan.

Y yo me pregunto, ¿de verdad podemos controlar lo que pensamos? Si el pensamiento y la emoción es creación, no podemos evitar crear lo que somos, no podemos evitar las crisis de fe y no podemos evitar pensar como pensamos. Si todo en nosotros es natural y expresiones de lo divino, ¿por qué orientarnos hacia un tipo de pensamiento? ¿No puede acaso llevarnos lo negativo a sacar algo de provecho? ¿Por qué nos sentimos culpables, pese a que no lo podemos controlar? ¿Qué consecuencias tiene la búsqueda del pensamiento positivo, tras darnos cuenta de que en realidad no podemos controlar lo que pensamos? La respuesta es simple: Más sentimiento de culpabilidad es la única consecuencia.

Podría dar consejos sobre cómo evitar esto, pero estaría cayendo en el mismo discurso, podría construir muchas más afirmaciones que cualquier individuo podría asumir, convirtiéndome en una gurú. Pero no es eso lo que busco. ¿Me hace feliz mi camino? No voy a engañaros: Hacerse demasiadas preguntas a veces es muy duro y por eso me sale la necesidad de compartirlo con vosotros, porque también soy una persona con todo lo que eso conlleva. Tampoco puedo evitar sentirme culpable porque soy hija de mi tiempo y parece que hay que sentirse culpable hasta por no tener una tele de plasma. Porque no puedo evitar no pensar, no puedo evitar no tener criterio en esta sociedad en la que prima que la gente no tenga criterio, y en este paganismo dulcificado e individualista que vende una felicidad incontestable basada en diferenciarse del resto (que no es más que estar dentro de un sistema consumista de creencias, y por ende, no tener criterio propio como para no asumir que quizá otras vías más “dolorosas” o filosóficas puedan ser válidas). Hacerse preguntas, de nuevo, a veces es demasiado difícil.

Estoy preparada para cualquier tipo de reacción por vuestra parte por lo que acabo de escribir. Pero a todas ellas, seguiré preguntándome por qué. Y seguiré preguntándome si ésos que se sienten tan seguros con lo que creen a veces no lloran a solas cuando nadie les ve.

Aviso importante para los lectores

Quisiera escribir unas líneas para avisar a los lectores de 13 lunas sobre las circunstancias en las que me encuentro ahora mismo, y sobre todo pedir disculpas a los que nos leen con asiduidad sobre la falta de actualización en las últimas semanas.

El próximo día 10 de diciembre es mi enlace matrimonial, y por ello estoy ultimando detalles que me imposibilitan la actualización asidua del blog hasta que el evento concluya. Una vez que todo vuelva a la normalidad volveré a publicar como venía haciendo desde el principio del blog.

Muchas gracias por vuestra comprensión.

Harwe.